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¿Por qué muchos hablan de “igualdad de ingresos” pero les da pavor aplicarlo?

En una clase reciente uno de mis alumnos argumentó que el gobierno está obligado a promover la “igualdad de ingresos” y en consecuencia, como era de esperarse se desató un intenso debate. Aunque suena socialmente una idea seductora, al final ese día, coincidimos en que muchas personas hablan de “igualdad de ingresos” como hablan de religión: les gusta promoverla pero casi nadie se anima a ponerla en práctica. A los que hablan de igualdad de ingresos, seguramente no estaría de acuerdo con dar parte de su salario mensual a los desempleados en “pro” de esa igualdad que promulgan.

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Esta es una opinión

Desigualdad

Fue a raíz de esa clase que surgió la idea de escribir sobre la desigualdad. Mi fortaleza no es el Derecho, por eso le busqué una arista al tema, desde mi campo de acción como economista. Acá me permito incluir algunos ejemplos:

Desigualdad por productividad

En todo el mundo existen ejemplos de personas que adoptaron o nacieron con capacidades más desarrolladas que otros. Por lo tanto son más eficientes que el promedio de los mortales, y naturalmente convergen en el grupo predilecto de los “mejor pagados”, o los dueños de las oportunidades.  

Sin embargo, ¿Sería justo y bueno para la economía que el arquitecto que tiene más estudios y más experiencia devengará un salario idéntico a quien no posee ni la mitad de sus estudios?, o ¿sería justo que Messi o que Cristiano Ronaldo devengarán el mismo nivel de salarios que un futbolista de la Liga Nacional de Guatemala, solo porque ambos son deportistas y futbolistas? 

Por supuesto que no es ni justo ni bueno, de hecho para la economía en general, este tipo de desigualdad se hace necesaria ya que nos crea incentivos para ser mejores y más productivos, lo que gradualmente genera en forma colectiva crecimiento económico en un país o región.

Desigualdad por Suerte

El caso estrella para destacar la desigualdad por suerte, es el de la lotería. En ese sentido me gusta usar el ejemplo de Frederick Walker, un joven de Florida de 19 años que en enero de 2016, jugaba la lotería Powerball por primera vez. Compró los números del boleto que alguien más no adquirió y ganó ¡dos millones de dólares! 

¡Imagínense mis amigos lectores!, el tipo compró por primera vez la lotería y se llevó a su casa ¡USD 2 millones!, mientras que hay personas que disciplinadamente compran números de lotería cada mes durante años y bueno, simplemente nunca ganan.

En ese orden de ideas ¿Sería justo en nombre de la igualdad, que quien ganó mucho dinero porque tuvo la suerte de invertir en un producto exitosamente emergente y de alta demanda, devolviera parte de su ganancia entre los otros empresarios que no tuvieron la misma suerte, hasta que él y todos los demás tuvieran el mismo ingreso, o que el señor Walker, redistribuyera los USD 2 millones, entre quienes compraron la lotería y no ganaron?

Desigualdad por Libertad

Mientras meditan en su respuesta, les contare que tengo un amigo  asiático-guatemalteco, a quien le gusta visitar los casinos y es fanático del póker. Un día mi amigo estaba de mal humor porque perdió varias decenas de miles de quetzales en un solo juego. Aprovechando su coyuntura le lancé la pregunta:

¿Chino, te gustaría que las reglas del juego cambiarán y que por lo tanto que quien ganó hubiera distribuido la ganancia entre vos y los otros 3 jugadores que perdieron?

Él se quedó pensando y su abrupta respuesta fue que, aunque le hubiera gustado que esa regla se aplicará el día que perdió, esa sería la última vez que jugaría porque se habría acabado el sentido y gracia del juego. Puntualmente lo que trataba de decirme es que: se acababan los incentivos para jugar.

Pero ¿cómo acabamos con la desigualdad?

El Coeficiente de Gini establece que un país con un Gini de 0 tiene perfecta igualdad y que uno con un Gini de 1 o cercano a 1, muestra que la riqueza está distribuida en pocas manos, en otras palabras y en consecuencia refleja alta desigualdad. Según este coeficiente y tomando en cuenta los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida (ENCOVI, 2014), en Guatemala la desigualdad se encuentra en 0.53, podríamos interpretar este dato como indicativo para aseverar que Guatemala es desigual.

Más allá de los números todos somos testigos de ese gran problema que enfrentamos como país y ese cáncer social no se acabará a menos que se tomen medidas estructurales para erradicarlo.

Paul Krugman ganador del premio Nobel de Economía cree que establecer impuestos graduales, que afecten a los más ricos, para luego distribuir la riqueza a través de programas innovadores de educación y salud pueden ser beneficiosos para la sociedad en general. Krugman acentúa su hipótesis en que el bienestar social terminará beneficiando a largo plazo a esos mismos empresarios, que fueron afectados con el impuesto.

Lo más fácil de decir, en ese marco de ideas es que poner en efecto tales medidas tributarias, estrictamente violenta las bases de la igualdad y para los fines de lo que hemos explicado en este artículo sería inaceptable porque hemos abogado por el respeto de la libertad y en consecuencia, castigar tributariamente a los más ricos es contraproducente en términos del respeto a la libertad; debido a que en un país libre nadie tiene derecho a quitarme la riqueza que he obtenido ya sea por capacidad o por suerte, para darle parte de esa riqueza a quienes no nacieron o cultivaron la capacidad o no tuvieron suerte.

Sin embargo como buen economista, Krugman usa la evidencia estadística real y válida de países con altas tasa impositivas a los ricos como Suecia, para demostrar que aquellas medidas no han disminuido la innovación y el emprendimiento y que por el contrario reflejan en el tiempo, robustos indicadores de desarrollo y baja desigualdad en esas economías.

Puedo entonces, concluir como empecé este artículo, que muchas personas hablan de “igualdad de ingresos” como hablan de religión: les gusta promoverla pero casi nadie se anima a ponerla en práctica. No todos los que promueven la igualdad de ingresos estarían contentos aportando parte de su salario a quien está desempleado. En conclusión acabar con la desigualdad es notablemente muy difícil y quizá no sea la desigualdad el problema.

Miguel Castillo Castro
/

Economista comprometido con ideas y acciones que eventualmente traigan crecimiento económico y desarrollo a Guatemala. Master en Finanzas, con una Maestría en Estudios Internacionales con énfasis en Macroeconomía Internacional en Seoul National University). Asesor de Presupuesto en el Ministerio de Finanzas Públicas y Viceministro Administrativo Financiero en el Ministerio de Trabajo y Previsión Social en Guatemala. Catedrático universitario y conferencista.


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COMENTARIOS

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    Carlos /

    29/11/2019 7:50 PM

    Buen artículo, explicás de forma sencilla y concisa la hipocresía progresista. Lamentablemente estamos lejos de al menos alcanzar igualdad ante la ley y un Estado de derecho sólido. Aquí en Guatemala el que tiene plata compra la justicia. Las élites oligopolicas de la foto y su sobornos, proteccionismos del Estado, y monopolios por ley nos tienen con esta economía tan pésima. Pareciera un camino sin final.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    davide valentini /

    29/11/2019 7:36 PM

    Claro que una sociedad mas ecua favorece tambien los empresario,si obviamente tienen una componente de valores umanos.Porque lo que estamos viendo es la celebracion del empresario como competidor de una corsa sin fin en la cual se pierde de vista la finalidad de emprender.Quien ha dicho que esto modo de ver las cosas no sea dañino a la sociedad mas de otro comportamientos tachados de inacceptables?Esta paura de limitar la libertad de emprender es real o es solamente un escondido artificio para justificar estados mentales que,hoy celebrados, son en realidad a la orilla del enfermedad psíquica?Es normal que un presidente declare publicamente ser muy rico y por ende digno de ser considerado una de las mejores opciones? No sera que lo que ha creado su riqueza tendrias que ser analizado de forma mucho mas profunda de lo que se esta haciendo para poder opinar sobre su idoneidad?Confundir Ronaldo y Messi con un empresario es en realidad una manipulacion afuera de sentido que podria hasta ser fronteriza a la mala fe.Claro que un mundo mas equitativo es beneficioso para todos o talvez no tanto para los vendedores de armas.Pobrecitos merecen respecto tambien.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    Pedro Aguilar /

    29/11/2019 1:46 PM

    Nómada, ¿que onda con estos textos? Parecen tareas escolares.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Victor lopez /

    28/11/2019 8:41 PM

    La burbuja en que vivis no te permite ver mas alla ...tu argumento fuera valido , pero resulta que estamos cooptados por un grupo de oligarcas, que tienen cooptado al estado y al pais, por ejemplo Dionisio gutierrez es considerado como el mayor evasor de impuestos del pais ... seria bueno que como economista hablara de estos temas... alli te lanzo la pelota.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      Carlos /

      29/11/2019 7:45 PM

      Una cosa es el argumento y otra la situación nacional, peras y manzanas. Él hace una análisis a la hipocresía de muchos progresistas que se llenan la boca con un mundo Yupi de igualdad para todos, pero esperan que otros paguen por esa igualdad, menos ellos. Este artículo aporta mucho, más en un periódico como éste que están facinados con la muy utópica igualdad.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Claudia Godoy /

    28/11/2019 6:05 PM

    ¿Podrían aplicar correción de texto a sus artículos? Las faltas ortograficas los hacen ver poco profesionales.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Paul /

    28/11/2019 3:45 PM

    la nota habla de un tema complejo con muchas dimensiones, una de las mismas y muy importante es la cultura y la educación. No siempre el que gana la lotería invierte en colegios o universidades en pro del progreso psicosocial humano y no siempre el mejor futbolista es ejemplo de entrega y esfuerzo, basta con verlo a Maradona en su vida privada para darse cuenta que no piensa como Christiano. Pero sí, es cierto que sin una recompensa, cada vez más tentadora y mejoras en la calidad de vida, tampoco habría sacrificio alguno y se favorecería la holgazanería.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Axel Ruch /

    28/11/2019 2:43 PM

    Esa manera anticientífica de ver la economía y dejar de lado la historia de como se se ha acumulado la riqueza, a costa del trabajo forzado de grandes masas de trabajadores y la apropiación a la fuerza de los medios de producción, el uso de la fuerza por medio de las fuerzas militares y policiales para mantener ese estado de cosas, un aparato ideológico-religioso que cierra mentes e impone la sumisión, son algunos factores que desvirtúan ese pobre análisis económico que justifica la desigualdad entre los seres humanos. El comentario anterior en unas pocas palabras lo hace añicos.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Rudy Hernandez /

    28/11/2019 12:06 PM

    El fundamento de la igualda de ingresos, debe ser la igualda de oportunidades, cuantos futbolistas igual o mejor dotados que mesi o cristiano no tienen la oportunidad de desarrollar sus habilidades naturales.
    De ahi la necesidad de redistrubiur la riqueza horientando un mejor equilibrio en la igualdad de oportunidades.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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