Un Weinstein menos en un mundo de Weinsteins

#MeToo (#YoTambien) es el hashtag que está dando la vuelta al mundo para sensibilizar acerca de la magnitud del problema que representa el acoso y agresión sexual para todas las mujeres y algunos hombres.  Ha surgido a raíz de las denuncias por violación, acoso y abuso sexual de mujeres de la farándula contra el reconocido productor de Hollywood, Harvey Weinstein. 

Blogs Opinión P369
Esta es una opinión

Harvey Weinstein

 

El diario The New York Times y la revista The New Yorker revelaron algunas de las historias contadas por actrices y modelos agredidas por el productor, generando un estallido en las redes, la apertura de varias investigaciones penales y, por supuesto, una ola creciente de mujeres rompiendo su silencio respecto a los abusos de  este personaje.

Pero las víctimas de Weinstein no son las únicas que están hablando. Muchas hemos empezado a contarlo todo – cada vez que hemos sido víctimas de acoso sexual en el trabajo, en las casas de estudio, en la calle, en las discotecas, y hasta en nuestros propios hogares. Protegidos en nuestro jardín de secretos, estos relatos han encontrado en el caso Weinstein la oportunidad para salir de la oscuridad y revelar que prácticamente todas hemos sido violentadas en sociedades que nos niegan libertad y nos mantienen oprimidas bajo el miedo.  Otras bocas permanecerán cerradas, claro está, tanto de víctimas como testigos, contribuyendo así a la permisiva cultura del silencio que todo lo tolera.

Parece que la indignación por este tipo de conductas violentas hacia las mujeres únicamente brota cuando le pasa a alguien famosa. Pero esto no es de hoy ni pasa sólo en el mundo mediático. La indignación selectiva es repugnante y se suma a las paradojas en torno a la violencia de género; es una hipocresía sorprenderse ante algo que pasa frente a nuestras narices todos los días. La verdad es que muchas mujeres hemos estado indignadas desde que tenemos uso de razón y siempre hemos sabido – aunque nos hayan marcado de ridículas o exageradas – que el avance no deseado, el manoseo no invitado, la intimidación, la violencia verbal y emocional, la cosificación y derivado acoso y ataque sexual ESTÁN MAL. Punto.

A pesar de la indignación selectiva, no puedo negar que este caso sirve de catalizador para producir un impacto en las consciencias y generar un cambio de comportamiento. Las anécdotas de quienes se han animado a revelar en las redes su verdad son un paso importante. Inspirada en su valentía, yo lo hice y recibí mucho más apoyo del esperado tanto de mujeres como de hombres, así como animé a otras a expresarse. Se materializó una hermandad humana – todos fuimos uno.  El solo ejercicio en sí que estamos haciendo de recordar y contar, es la sanación que hemos estado buscando como sociedad.

Ahora viene la parte de detener a los Weinsteins que andan por ahí sueltos – y quienes han sido parte de su juego.  Como toda transformación, es necesario adquirir conocimiento y prestar atención la próxima vez que se presente la ocasión (hombres como mujeres, porque esto no cambia sólo con nosotras).  A continuación presento algunas características, que como en el caso Weinstein, se encuentran presentes en casi todas las historias de acoso y agresión sexual de las que me he enterado. La ocasión, por cierto, seguramente se te va a presentar (o cobrarás conciencia de ella) hoy mismo, pues no son incidentes esporádicos.

La primera característica es la disparidad de poder. Usualmente, el perpetrador tiene los recursos necesarios para imponer su voluntad sobre la de la víctima.  Entiéndase por recursos no solamente dinero, sino influencia, información o fuerza física. La disparidad lógicamente intimida y abarca la impotencia de la persona acosada que no encuentra otra salida que acceder a la agresión, aguantar el acoso y, en ambos casos, quedarse callada por temor a represalias. Es como cuando un hombre te hace un pase pero te desagrada, entonces no aceptás. Un día llega a ser viceministro en un ministerio donde trabajás y te amenaza con despedirte…simplemente porque puede. Ahí tenemos presente la disparidad de poder y también la represalia por la negación a aceptar un avance no deseado.

La segunda es que el perpetrador tiene algo que la víctima quiere o necesita y esto a la vez se convierte en la garantía de silencio para el abusador. Aquí estamos hablando de un empleo, un curso universitario o una oportunidad de ascender profesionalmente, pero también de dignidad, prestigio, el “buen nombre” de una familia, etc. Muchas veces valoramos más estos elementos abstractos simplemente porque, detrás de todo, hay un ser humano que siente – no solamente que calcula.  Es como cuando un catedrático te tiende una trampa ofreciéndote unos libros, pidiendo que pases por ellos a su casa y cuando llegás, se abalanza sobre ti con intenciones sexuales. Tú escapás y no le contás a nadie por temor a que nadie te crea y, además, te da vergüenza. Ahí está presente la disparidad de poder, el perpetrador tiene algo que la víctima necesita (graduarse), y la intimidación por parte de una figura de autoridad.

Y por último, para que el abusador prospere y se mantenga por años acosando, agrediendo y violando como si nada, es necesario que exista un entorno que implícitamente lo permite, sostiene y normaliza. Como Weinstein, la mayoría de acosadores tienen fama de serlo.  Pero ¿por qué siguen impunes? Porque nuestra sociedad doble estándar protege a estos agresores, en defensa del status quo (¡que es el terreno fértil para que sigan!). También porque nuestra sociedad reprende la sexualidad y libertad de las mujeres mientras impulsa la de los hombres.  El secreto a voces extiende sus raíces cada vez que justificamos el comportamiento impulsivo y “animal” del hombre y aceptamos que los hombres tienen ciertas necesidades. Toleramos el lema “boys will be boys” (los chicos serán siempre chicos) cuando lo que tendríamos que enseñar es que los chicos serán fiscalizados por sus acciones.

En realidad, no importa si vas vestida de una determinada manera, si era de madrugada, si escogiste una profesión de hombres, si te gusta echarte los tragos, si sos sensual y te gusta el sexo tanto como a los hombres, si andás sola de noche, si sos contestona o altanera. ESTÁ MAL que te acosen y agredan sexualmente, pues son formas de violencia. Y también está mal que la existencia femenina se limite a la satisfacción sexual masculina. Ninguna mujer, tanto como ningún hombre, debe andar por la vida con miedo en cada espacio donde va.

El mundo está lleno de Weinsteins y todos hemos sido parte del juego. Ya sea participando activamente o quedándonos callados, estos abusadores han diseñado un sistema de satisfacción sexual desmesurada y lo han mantenido vivo gracias a nosotros que no le damos suficiente seriedad al tema. La indignación debe ser extrema y no basada en que si tenés hijas, madre, hermanas, sino porque la mitad de los seres humanos en el planeta se merecen vivir libres de miedo tanto como la otra mitad de seres humanos. La clave aquí es seres humanos.

Weinstein no la pasa muy bien estos últimos días. Lo despidieron de la empresa que lleva su nombre y de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, Gran Bretaña y Francia le están quitando nombramientos y honores prestigiosos, está bajo investigación penal en varios países, ha recibido la condena social de su gremio y la sociedad mundial, y su esposa lo abandonó.  Ahora se ha retirado para buscar rehabilitación sicológica, pero la justicia no tarda en caerle encima. Un Weinstein menos en un mundo de Weinsteins. Resta ver que los demás que andan sueltos comiencen a ser desenmascarados y sientan vergüenza de lo que han hecho. Nosotras ya no la sentimos.

PS. Los ejemplos son mis propias experiencias y forman parte de la purga.

Mariana Castellanos
/

Guatemalteca por decisión y gitana por destino, recorre el mundo buscando desaprender para aprender. Estudia la corrupción y la fiscalización social - promueve su conocimiento y concientización. Cuestiona, investiga, escribe y baila mientras cocina.


Anuncio

Hay Mucho Más

No te perdás las últimas publicaciones de Nómada

¡Gracias por suscribirte!

(Revisá tu correo y confirmá tu suscripción)

A qué hora te gustaría recibirlo:

Te gustaría recibir sobre:

¡Gracias!


Con qué frecuencia te gustaría recibirnos:

¡Gracias!


Anuncio

6

COMENTARIOS

RESPUESTAS

INGRESA UN MENSAJE.

INGRESA TU NOMBRE.

INGRESA TU CORREO ELECTRÓNICO.

INGRESA UN CORREO ELECTRÓNICO VÁLIDO.

*

    Olga Villalta /

    29/10/2017 2:12 PM

    tenemos que incluir en la currícula educativa el curso de Educación Integral en sexualidad, para ir cambiando la concepción sobre sexualidad heredad que está basada en ejercer el dominio del otro ser humano. Hombres y mujeres tenemos que aprender a ver a la otra y el otro como sujetos de derecho con los cuales se puede tener un encuentro amoroso y sexual (libre o por medio del matrimonio). El dilema hoy es que el mensaje que reciben los hombres es que el cuerpo de las mujeres es un objeto erótico y que todo hombre tiene la posibilidad de apropiarse de él. Tenemos que cambiar esa mentalidad, porque no nos ha hecho felices, ha provocado dolor.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Anonimo /

    27/10/2017 3:45 PM

    **Un Weinstein menos en un mundo de Weinsteins**

    Implican que todos los hombres son abusadores?

    Y si alguien hace algun tipo de periodismo mas imparcial?
    Digo, un periodismo de un fundador egalitario, no feminista.

    ¡Ay no!

    3

    ¡Nítido!

    martha hall /

    27/10/2017 7:07 AM

    En Guatemala abundan los hombres acosadores..cuando tenia 15 a treinta anios me acosaron cantidades de hombres.....despues me termine vistiendo muy conservadora pues tenia una fabrica con 120 empleados hombres y mujeres... estaba casada yo era la jefa y no permitia que ni se les ocuriera....viajaba mucho...... y tenia que salir a cenar con hombres....pero ni se les ocurria..yo siempre estaba a la defensiva... si no hubiera tenido esa actitud me hubiera ido mal..puedo dar la lista de nombres de acosadores de Guatemala y los chistes machistas en todas las reuniones y las mujeres muriendose de la risa..yo no iba a esas reuniones pues me molestaba... los hombres de un lado las mujeresde otro y si te aceptaban enel grupo de hombres a oir sus abusiveces y vulgaridades que hablaban ni ganas te daban de hablar con ellos... amis hijas las acosaban los papas de lacompanieras del colegio super clase alta que iban....VIEJOS VERDES TOD0s ....y son los grandes seniorones..muchos acusados por corrupcion....

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    HE /

    26/10/2017 8:50 AM

    Se escribió así: "...agresión sexual para todas las mujeres y algunos hombres..."

    Si se piensa en igualdad de genero como debe ser, se debe escribir así: "...agresión sexual para todas las mujeres y hombres..." ó "...agresión sexual para todas y todos...".

    Se nota la falta de uso de lenguaje inclusivo. Hay que mejorarlo. Gracias

    ¡Ay no!

    3

    ¡Nítido!

      Anonimo /

      27/10/2017 3:37 PM

      o dobles estandares.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Cesar A. /

    26/10/2017 7:45 AM

    Ojalá Weinstein termine en la cárcel, pero también Clooney, Affleck, Damon y demás.
    Pero se le olvidó remarcar a los políticos de izquierda (liberals, demócratas, etc.) Que se han beneficiado de estos abusadores y se niegan a reconocerlo.
    Weinstein es un gran contribuyente y amigo de los Obama y Clinton, quienes se niegan a condenarlo, la misma hija de Obama trabajó a su lado.
    La izquiera es selectiva y silenciosa ante esto, al final esta lacra los mantiene.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!



Notas más leídas




Secciones