¿A qué vamos a una exhibición?

Vi las piezas que forman parte de la muestra Defensa de Nora Pérez que se presenta en Sótano 1; y, además, conversé con la artista. Un encuentro que me hizo pensar en esta pregunta por varios días.

Cotidianidad Opinión P258
Esta es una opinión

FOTO: GABRIEL RODRIGUEZ P.

Hoy hay infinitud de maneras de denominar una de las actividades más antiguas del ser humano, la de representarse a sí mismo. Jean Luc Nancy considera que aquellas primeras acciones, las de las grutas, surgieron de la necesidad de un homo monstrans por representarse a sí mismo a raíz de la extrañeza que se despierta en él hacia su propia humanidad. Hasta la fecha, lo que se percibe extraño deviene propio en ese movimiento de adentro hacia fuera y de regreso, para luego identificarse.

¿Por qué tomo este desvío para hablar sobre la muestra de Nora Pérez? Porque el cuerpo de obra de esta exhibición empieza justamente mostrándonos -a nosotros espectadores- la propia extrañeza que deberíamos de experimentar, hoy día, ante el encorsetamiento que ejerce la cultura sobre la estética de los cuerpos.

Cuerpos bajo la presión de la buena forma. Encorsetamientos que, aunque nos constriñen cada vez más, no aplacan lo vivo. Es así como en la serie Fajas la acción de comprimirse el cuerpo con una faja diminuta y respirar sin parar es un gesto de resistencia: aquello, aún, y a pesar de todo, sigue vivo. Acción de resistencia que se ve reforzada por la pieza Extensión a través del recurso de lo absurdo. Mediciones específicas (1.70m como mínimo para entrar en una agencia de modelaje en Guatemala) como tentativas de dominio. Los cuerpos como gadgets que embellecen el objeto de lujo que está de turno. Y peor aún, parece que a nadie le parece escandaloso. Fajas y Extensión, por su extravagancia, recuperan el escándalo que deberíamos de sentir ante los medios publicitarios que nos llaman a imaginarnos a nosotros mismos con esos cuerpos de supuesta perfección, para luego conseguirlo a costa de lo que sea.

Avanzando por la exhibición, Blondine. Un personaje que parece apropiarse de su cuerpo a través de la representación de loridículo. Hay mucha astucia en la construcción de ese personaje. El espectador se burla cuando la ve por las calles cuando en realidad la burla está dirigida a él/ella que cree distanciarse de las irracionalidades del mercado que dicta los tipos de cuerpos y estilos con los que hay que conformarse, cuando en realidad se presta a formar parte de una sociedad de control.

Esto es más evidente en el performance Blondine on Ice. Sin embargo, la artista ha elegido envolver en plástico de burbuja la documentación fotográfica de esa acción llevada a cabo en el parque central de la ciudad de Guatemala durante el festival Navideño. Ese gesto de ocultamiento me remite automáticamente al concepto de Panóptico digital de Byung Chul Han. Sí, panótico no vouyerismo. Erróneamente, cada vez que se alude o critica el tema de la mirada y las imágenes en la época actual, todos corren a sacar la palabra vouyerismo como que fuera un as bajo la manga.

El vouyeur se orienta por una ética, al igual que el sádico y el masoquista. Basta leer el texto Kant con Sade (Lacan, 1963) para entender que si algo nos enseñan las llamadas perversiones es que las mismas no pueden ser entendidas ni tratadas por ninguna ley que se enuncie para todos.

Así que panóptico digital no vouyerismo. Todos queremos estar viendo algo todo el tiempo y todos estamos viendo a todos todo el tiempo. Al colmo de ver por más tiempo las imágenes en la pantalla que los acontecimientos tangibles. Así que algo tan “simple” como envolver la obra con plástico de burbuja denuncia el que ahora todos colaboramos activamente a una cultura del fisgoneo. Aparece de nuevo la astucia de la artista anticipando una conducta casi predecible: si cubre la obra, el espectador fisgoneará, cayendo en cuenta –para los afortunados que lo detecten- que la psicopolítica (como la llama Han) nos ha programado para la glotonería visual.

Esto también queda denunciado en esos bastidores cubiertos de esponja blanca. Sólo esponja blanca y algún doblez en una esquina. De nuevo, nosotros, sujetos, somos puestos en evidencia. Vivimos en el imperio de las imágenes,  y por eso lo único que se nos ocurre pensar es que si no hay nada para ver no se sabe qué es. La artista muestra el montaje –bastidor, clavos, pared, galería, público- pero sólo se ve una espuma blanca. ¿Qué es, entonces? ¿Es una obra de arte o no?  Hay que esforzarse un poco más. No quedarse, literalmente, en la superficie intentando colonizar los espacios en blanco, los espacios vacíos, con señuelos imaginarios. Acá cerramos el recorrido, con la pieza Autorretrato. Una línea trazada verticalmente desde el suelo hasta la medida de 1.43mts. Línea con la longitud de la altura de la artista. Autorretrato sin retrato, sólo con el soporte simbólico de una imagen que no se nos da a ver.

La muestra Defensa es lo que popularmente llamamos un libro abierto y como tal pide del espectador un trabajo de lectura mas allá de las formas visuales. Como el movimiento de las capas tectónicas vemos momentos de desplazamiento en el proceso de reflexión y creación artística de Nora Pérez. Del cuerpo, al personaje, pasando por el performance, las acciones y el dibujo. Medios atravesados por un hilo conductor: hacernos entender que ir a una exhibición puede colaborar en la salida del bucle de las ficciones usándola como defensa ante la pasión por la ignorancia.

 

Nora Pérez

Nació en la Ciudad de Guatemala en 1989. Realizó estudios en la Escuela Nacional de Artes Plásticas y tiene una Licenciatura en Diseño Gráfico por la Universidad Rafael Landívar. Ha trabajado en exposiciones colectivas nacionales e internacionales y ha instalado tres exposiciones individuales en Guatemala, manejando el tema del cuerpo y las contradicciones sociales de la cultura guatemalteca. En 2014 ganó el tercer premio de la subasta Juannio; 50 años.

Paulina Zamora
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Guatemalteca. Psicoanalista lacaniana que dejó las cuatro paredes del consultorio después de muchos años. No se fue con las manos vacías. Lleva en su bolsillo el no horrorizarse ante los imposibles. Cursó el Master en Arte Actual: Análisis y Gestión con la Universidad de Barcelona provocándole una comezón de ideas. Hoy, fundadora y directora general de YAXSy editora en jefe de Solemne.


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    Y a los curadores, ¿quién los cura? sugerencias para un reposicionamiento vocacional de la curaduría. Andrés Zepeda | revistagimnasia /

    13/10/2015 12:02 PM

    […] un poco, pero igual le hago caso. Voy a la compu. Tecleo. Busco. Hago clic en el vínculo. Se abre el artículo. […]

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Bubu /

    12/08/2015 11:57 AM

    La verdad es una terrible exposición. Por obra como esa es que las personas generalizan al arte contemporaneo y lo toman como basura. Y ademas con personas como la autora que se dedican a validar este tipo de obra. Su texto es como un vendedor muy habilidoso ofreciéndome un producto inservible, puede decir miles de cosas buenas sobre el producto y puede que algunos caigan con sus palabras, pero el producto no sirve. Que lastima que se desperdicie el espacio hablando de esta obra, porque hay buenos artistas en Guatemala de los que vale la pena hablar, por ejemplo Naufus Figueroa o Anibal Lopez QEPD.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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