Cuando los indígenas pasaron de ser 2 millones a 120 mil hace tres siglos

¿Qué pasaría si se une a dos historiadores, un geógrafo y un arqueólogo para que trabajen juntos sobre Guatemala? Se publica un libro sobre el siglo entre 1524 y 1624, con datos interesantísimos, como cuando la sociedad pasó de ser de 2 millones a sólo 120 mil. Como si el municipio de Guatemala se convirtiera en el de Chimaltenango. Se trata del libro Tierras extrañas, pueblos diferentes. Españoles e indios en la Guatemala colonial, de Wendy Kramer, George Lovell y Christopher Lutz y William Swezey (Norman: University of Oklahoma Press, 2013).

Cotidianidad Biblio bilblioteca guatemala historia P258

Una mujer indígena en Chichicastenango.

Foto: flickr.com/photos/tombellart/

Transcurre entre la llegada de los españoles y el hipotético inicio de la recuperación demográfica de la población indígena en el territorio que llegará a ser Guatemala. Es un siglo dramático, no sólo por la confrontación y la supeditación de los indígenas al invasor, sino por el trágico trasfondo de la caída demográfica, producto de la unificación parasitaria y microbiana que representó la conexión mundial del continente, aislado por los mares del resto del mundo. Los actores destacados en el libro son los indígenas y los españoles. De los primeros valoran su acción y su capacidad de sobrevivencia proyectada en el tiempo largo. A los segundos los vemos actuar construyendo su dominio, un tropo historiográfico dominante. Los autores están conscientes de no caer en la simpleza del dualismo y recuerdan la complejidad social colonial al anunciar un próximo libro sobre la presencia africana y la emergencia de los mestizajes.

Las fuentes se convierten en algo visible, sobresalen los detalles y las varias miradas de sus protagonistas. Los autores están atentos a todas las preguntas sobre ellas, al quién dijo qué, sobre qué intereses, qué tipo de fuente es, desde qué perspectiva se hacen: esa obsesiva rigurosidad de los historiadores. Las fuentes españolas desarrolladas por curas y funcionarios, por actores directos o cronistas son dominantes y de las cuales siempre buscan ir más allá de la retórica oficializada.

Nos muestran su interés por contrastar los procesos observados incorporando fuentes indígenas. De esta manera, entran pragmáticamente en una de esas discusiones de fondo que en la actualidad tímidamente enfrenta la historiografía guatemalteca. ¿Qué valor se le da a las fuentes indígenas?, cuya respuesta tiene que ver mucho con un sentido epistémico. Para los autores resulta necesario tomar en cuenta la voz indígena como información válida frente a una historiografía moldeada por la autoridad occidental. De esta forma abren la puerta a la necesidad de entender la narrativa indígena y sus referencias simbólicas, aún en documentos que muchos ven españolizados, como las peticiones y ordenanzas.

En ocasiones los autores debaten con obras clásicas, tanto teóricas como históricas, que han dado la pauta para las explicaciones históricas en el continente. Sobre todo recurren a ese espejo que es México, más conocido y debatido, pero muchas veces impreciso para analizar las dimensiones provincianas guatemaltecas; cuyo ejemplo más característico es el de las distintas tendencias de implantación de la encomienda en ambas regiones. También, son acuciosos en revisar los conceptos modernos y aquellos de la época para delimitar sus alcances en el contexto guatemalteco.

 

El centro de Guatemala y su periferia, en uno de los mapas en el libro.

El centro de Guatemala y su periferia hace cuatro siglos, en uno de los mapas en el libro.

 

Aunque el libro tiene varios capítulos destacamos tres abordajes que a nuestro juicio resumen sus aportes.

1. El recorrido de los temas está circunscrito a la lógica de la evolución cronológica e inicia con la llegada de los españoles y la conquista, sin entrar en la discusión contemporánea de la invasión -más sujeta a intereses jurídicos del presente- y se enfocan en el relato de los enfrentamientos. Acá el recurso es narrativo y resalta la intriga, ese elemento retórico primordial para desarrollar la trama. Interesante resulta la incorporación de las fuentes en el desarrollo de la intriga. Estas ayudan a sostenerla, no sólo por el origen de la información sino porque con ellas uno va encajando los cabos sueltos de una historia compleja, que ya no se reduce a la superioridad española, el otro tropo clásico. A estas alturas el detalle narrativo significativo, tanto por la multiplicidad de voces en acción como por la infinidad de detalles que imprimen las voces indígenas y las de españoles comunes. Los autores muestran las diversas informaciones, llenas de contradicciones, de variados énfasis y sujetas a simbologías que aún desconocemos. Por eso es obligado ver las citas, esos subtextos comúnmente obviados, pero que ahora resulta imperdonable su desatención.

En el reconocimiento del protagonismo indígena, los autores dan importancia al sistema de alianzas de la élite mesoamericana, al entender sus lógicas de conquista: aliarse para preservar el estatus o para incrementarlo. Por supuesto, también destacan la lógica de Pedro de Alvarado: golpear primero para luego negociar sus consecuencias. De esta manera la lectura obliga a preguntarse sobre las explicaciones comunes de la historiografía aprendida y que ahora se presentan como disyuntivas. Por ejemplo, entre valorar el papel de Alvarado como individuo y el esfuerzo y planes colectivos de dominio de sus acompañantes. Además nos muestran una conquista larga, no aquella de meses que es común citar, donde se percibe la inestabilidad del período y la endeble posición de los españoles, pero estratégicamente fijados en el espacio.

2. Un segundo abordaje es de tono social, que podríamos sintetizar en una conjunción de la geografía con la dimensión económico-social. Acá el lenguaje varía, se vuelve más técnico y la estructura de la argumentación también, aunque siempre se establecen vínculos entre tema y tema. Los autores retornan al papel de la diferencia geográfica en la construcción de la sociedad colonial, que implica diversidad de formas y respuestas. Quizás hubiera convenido insistir en ver esas diferencias en el contexto previo a la llegada a los españoles para entender mejor como estos últimos se montaron en la ola mesoamericana. Lo cierto es que esta perspectiva ayuda a entender los procesos diferenciados y la heterogeneidad de la explicación histórica, sostenida tradicionalmente en la idea de la historia nacional.

Varios temas acompañan este abordaje. Uno de ellos es la caída demográfica. Los autores revisan a profundidad diversas fuentes, que crean un mosaico de detalles dispersos, para entender el proceso y establecer criterios. Interesante resulta ver la construcción de esos criterios a partir de las tasaciones tributarias y su cotejo con otras fuentes. Esa caída poblacional de dos millones de personas a cerca de ciento veinte mil sobrevivientes –el nadir se alcanza entre 1624 y 1628- a lo largo del siglo que estudian, obliga a no sólo ver los números, de por sí fríos y distantes, sino sobre todo a ver la dimensión humana. Imposible no desarrollar en este caso la empatía histórica.

Junto con ello se va construyendo el dominio español, al mismo tiempo que los factores de la sobrevivencia de los indígenas reducidos a un mundo periférico, en la cual la unidad clave va a ser la comunidad. Esta es explicada sobre todo a partir de datos sociales y económicos y no de la acción política comunitaria, cuyo desconocimiento es mayor para este período.

Los autores incorporan el peso mesoamericano, en especial del chinamit, -posteriormente conocido como parcialidad o barrio aunque modificado- que expresa los lazos parentales, las relaciones participativas y la territorialidad, elementos que ayudarán a mantener la identidad de una comunidad con sentido político y territorial.

Todo ello implica procesos de asentamiento, presiones sobre la tierra y sobre el trabajo, presiones sociales y económicas debido a la cercana presencia de españoles y las castas, presiones de la culturización, presiones por la disputa de poder entre españoles y la Corona, en buena parte focalizada en la institución de la encomienda, a la que le dedican atención especial, presiones tributarias y de otras exacciones, así como las respuestas y adaptaciones comunitarias que la enfrentan donde se valoran la debilidades y fortalezas de la congregación en pueblos y de la estructura comunitaria.

Estas cualidades son posibles deducirlas de las conductas señaladas desde los ojos españoles, tales como la desobediencia, la acusada idolatría, la evasión tributaria y la tendencia a la dispersión rural, que muestran la resistencia a las pautas españolas y el deseo de autonomía. Pero también, es posible ver las contracaras del papel beneficioso de los señores indígenas, la complicidad de muchos con los españoles.

 

Foto: La portada de Strange Lands and Different Peoples"

Foto: La portada de Strange Lands and Different Peoples”

 

3. Un tercer abordaje es la continuidad en el tiempo de la población indígena, al cual categorizan en el concepto de sobrevivencia. Máxime si comparamos con que sólo será hasta cuatro siglos después, en la primera mitad del siglo XX -entre 1935-40- que la población indígena llega a igualar la cantidad de dos millones de personas, similar al anterior a la conquista. Acá los autores destacan la relación entre pasado y presente, que no se reduce a los números sino implica el bagaje cultural, las estrategias comunitarias, en definitiva la propia agencia de los indígenas. De esta forma, los autores amplían el tiempo histórico y queda abierta la continuidad de la comunidad, un tropo del presente.

* Acá, un resumen del libro por parte de los autores.

______

Biblio – Nómada

El periodismo, la fotografía y el diseño interactivo no son suficientes para explicar la realidad de Guatemala y Centroamérica. Por eso abrimos en Nómada un espacio para la academia. El blog Biblio-Nómada. Científicos y científicas sociales hurgarán por las publicaciones académicas de todo el mundo, que pasan desapercibidas y pueden arrojar luces a nuestro conocimiento. Se incluirán trabajos que tengan rigor científico y conocimientos no explorados. Es una sección coordinada por Otto Argueta, doctor en Sociología por la Universidad de Hamburgo, y José Cal, doctor en Historia por la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Para colaboraciones, y escriba a nomada@nomada.gt con atención a José y a Otto.

 

Luis Pedro Taracena Arriola
/

Historiador que escribe historia cuando puede. Acorde con los tiempos incursionó en cómo transmitirla sin ser maestro. Historia aplicada la llaman ahora. Estimula su creatividad y masividad. Las exposiciones han sido un buen camino y hay más.


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    CidLeon /

    13/10/2016 8:34 AM

    El titulo esta errado es 4 siglos.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    José Cal /

    03/10/2014 11:38 AM

    F&G Editores publicará próximamente algunos capítulos traducidos al castellano.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Luis Pedro Taracena /

    02/10/2014 9:19 PM

    El libro sólo está en inglés

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Cristóbal Pacheco /

    01/10/2014 11:30 AM

    Este libro solo se consigue en Inglés, o ya está traducido?

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Eddy Duarte /

    30/09/2014 10:41 AM

    ¡Esta página se está poniendo cada vez mejor! Felicitaciones por la iniciativa. Apoyo la moción del señor Cesar García.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    César García /

    30/09/2014 10:27 AM

    Felicitaciones a Luis Pedro, a José y a Nómada por este nuevo espacio dentro de la revista.
    Sólo sugiero que las reseñas que se vayan publicando contengan información sobre dónde y cómo adquirir un ejemplar del libro reseñado (o en su defecto, dónde leerlo).

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      diego /

      12/10/2016 5:10 PM

      Secundo. Podrían decir dónde venden este en Guatemala?

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!



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