Cumplo cinco años en Venezuela, y así veo la vida

Venezuela no deja indiferente a quienes pasan por ella. En estos días se cumplen cinco años desde que llegué aquí. He conocido extranjeros enamorados sin remedio del país, que no te saben decir qué tiene, pero que los deja enganchados. Otros han visto salir a relucir sus peores demonios y miedos, hasta el punto de haber tenido que salir del país. Sin llegar a ese extremo, alguien muy querido me dijo que se iba de Venezuela antes de que sus buenos recuerdos se taparan con malas experiencias.

Cotidianidad n789 Opinión P258
Esta es una opinión

La Planicie, Caracas, Venezuela.

Foto: Flickr, Johann Napp

Venezuela, sin duda, ha dejado una marca indeleble en mí. En este país he crecido como persona. Alguien me dijo que desde que llegué hasta ahora, me he hecho más fuerte, con una capa protectora más gruesa, que afronto los problemas de otro modo. Hay quien diría que es la edad, pero también es el país. Porque llegué con 25 años, unos tiernos y europeos 25 años. Los retos personales que he tenido que enfrentar aquí raramente me habrían pasado en España.

Me emociono, a veces, cuando escucho el “Gloria al Bravo Pueblo”. Supongo que también es parte de los efectos colaterales de tener un himno nacional sin letra. Conozco y cocino platos tan criollos como la arepa o el pabellón. En la Copa América aplaudí, rabié y me emocioné con la Vinotinto, y me dolió cuando quedó eliminada.

En este lado del charco, a esa gente que es de un sitio pero le va a otro equipo le llaman pasteleros. En España, chaqueteros. No me considero tal. Creo que me he calado (tragado) este país como casi cualquier venezolano. Por haber visto casi todas las cadenas del presidente Nicolás Maduro ya debería, como mínimo, tener acceso a una visa permanente.

Mamá, no te asustes. El único himno que me hace llorar es el de Andalucía cantado por Rocío Jurado y Joan Manuel Serrat (sí, qué pasa, una tiene sus momentos sensibles y folclóricos), que pongo a sonar sí o sí cada 28 de febrero y alguna que otra vez cuando el andalucismo se me sale. Y queda tranquila, mamá, que uso palabras como ‘chama’, ‘jugo’ o ‘franela’, pero toda la gente que me conoce aquí sabe que soy de Almería, donde nació David Bisbal, que de hecho estudiamos en el mismo colegio; que allí están las mejores playas, las del Cabo de Gata; que las tapas verdaderas –buenas y baratas– son las de allí, la tierra donde se grabó Indiana Jones y la última cruzada y muchas películas del oeste porque hay un ‘mini Hollywood’; que en realidad Walt Disney nació en Mojácar y que la luz más hermosa y la mejor temperatura de Europa es la de mi tierra querida, donde el sol pasa el verano.

Pero una, que tiene cariño y amor para dar y repartir, quiere a esta tierra que también la ha visto crecer profesionalmente. Por eso, también duele.

La Venezuela a la que llegué, esa de 2010, de grillos sonando en la noche, de gente amable en cada esquina, de caos pero sonrisa, ya no es la misma. No te culpo, Venezuela. Ni a ti ni a los venezolanos. Como a mí, te han pasado muchas cosas. Eres como esa pareja de la que conoces cada uno de sus defectos, sus requiebros, sus detalles más escondidos y, aún así, o precisamente por eso, la quieres en el alma.

Venezuela querida, es difícil mirarte y que te miren con los mismos ojos esperanzados con los que te veían en 2012. En este tiempo he visto irse a muchos amigos a otras latitudes, escapando de tus invisibles-burocráticos-económicos-hamponiles muros y de tu techo de cristal. Los que nos quedamos vemos cómo cada día los espacios son menos y se hacen más pequeños. Pero los que nos quedamos por elección –muchos– lo hacemos con la convicción de que tus calles verán tiempos mejores.

Cuando vine, lo hice por tres meses. Y ya son cinco años en esta tierra. ¿Qué haré? Sigo con la misma respuesta que daba entonces: Como vaya viniendo, vamos viendo. Y, de fondo, ponga a sonar esa canción de Baute: “…porque yo soy optimista”.

Alicia Hernandez
/

Nació en Almería, la ciudad con más horas de sol de Europa. Quizá por eso, esta periodista andaluza se sintió como pez en el agua cuando en 2010 llegó a Caracas para iniciar un proyecto de radio teatro con niños. La iniciativa no se dio como esperaba, pero tuvo tiempo desde vender tortilla de patatas hasta cubrir la muerte de Hugo Chávez para ZoomNews. Ahora colabora para Nexos, Vice, Al Jazeera, El Confidencial de España y Armando Info en Venezuela. Puedes seguirla en @por_puesto, que viene del blog donde cuenta sus aventuras: Caracas por puesto.


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    Claris /

    16/10/2015 12:24 PM

    Agradecida con tu amor genuino por nuestra tierra.

    Pobre Venezuela, humillada y sacrificada. Duele. Duele.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Andy /

    15/10/2015 5:48 AM

    Un saludo cordial Alicia, soy tambien Europeo y llevo aquí 5 años viviendo en Venezuela (no eres la única). Despues de haber vivido mucho tiempo afuera la experiencia me ha cambiado totalmente como persona, para bien o para mal. Este es un pais hermoso, eso todos lo sabemos. Por eso duele probar de primera mano lo tanto que ha cambiado y en tan corto tiempo. El cambio es dificil de aceptar, y mucho más cuando te afecta la vida en todo sentido. Sin embargo y como dices; aún sabiendo de sus problemas, ese amor está ahi sacando su cabecita de vez en cuando y nos nutre de energía para ver las cosas de otra manera quizás. Nosotros somos tan transitorios como la misma Venezuela.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    estefania /

    14/10/2015 8:43 PM

    Que lindo :)

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Manuel /

    14/10/2015 10:04 AM

    Un abrazo venezolano, para ti.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    benjamin /

    14/10/2015 9:44 AM

    Si mi niña, como dicen por allá "mójate" (fija postura, profundiza en tu análisis, valioso seguro)

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Amaya /

    14/10/2015 7:05 AM

    Pues deberías seguir los pasos de esa persona querida que se fue antes de que los buenos recuerdos los taparan las malas experiencias...

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Isra /

    14/10/2015 6:25 AM

    No sabes cuanto me identifico con esto :)

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    HOYPORHOY /

    13/10/2015 9:25 AM

    Bien para saber de ti, de Venezuela dices poco y nada. Anímate!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Carlos Sandoval /

    12/10/2015 9:53 AM

    Sin el afan de menospreciar tu escrito: mucho poema y poca sustancia. Me hubiera gustado saber detalles más concretos desde un punto de vista imparcial por supuesto.
    Ojalá que te animes hacer una entrega de este tipo.
    Saludos.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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