El efecto Megapaca

En una sociedad clasista como la guatemalteca, el subconsciente busca elementos para detectar orígenes sociales. La ropa es uno de los primeros, pero esta tienda con sus productos de segunda mano hizo difusa la frontera entre estratos sociales.

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Foto por: Carlos Sebastian

La cantidad de perchas en una misma línea es infinita, y esa infinidad se multiplica por 15, 20 o más, según la cantidad de pasillos de la Megapaca visitada. Son tantas las piezas que, al menos por simple principio estadístico, las probabilidades de encontrar una de calidad aumenta por cada centenar de prendas.

Abundan las playeras con estampados tipo la carrera de San Patricio en 2010 o suéteres tan inmensos como para arropar a dos adolescentes de talla media. Pero entre ese mundo infinito, ha habido quien encontró unos tennis Converse diez veces más baratos; una camisa Polo Ralph Lauren en perfecto estado con su etiqueta original por Q45 y, entre los míticos, una bolsa marca Channel de la década de los 30 por menos de Q200.

La Megapaca es y no una paca. Su fuente de abastecimiento es exactamente la misma que la de una venta de ropa usada tradicional, pero la presenta en perchas como en una tienda por departamento, con guardias de seguridad y parqueos.

De acuerdo a la representante de la tienda, Ana Lilian Barrios, el 90 por ciento de sus prendas son donaciones, el resto son saldos que compran a tiendas como Target y, una mínima parte, ropa regalada que nunca se usó.

Con la variante del orden y seguridad, el lugar que algún día solo vistió a los estratos bajos dejó de ser tan desagradable a los altos y cambió ciertos habitos de consumo y vestimenta.

Inservibles volcanes de ropa

 “Si Hipócrates dijo Eres lo que comes, en el siglo 21 eso se transformó a Eres lo que usas, las marcas envían un mensaje de quiénes somos”. Esta frase de Francisco “Pancho” García, el creador de la publicidad que impulsó a la Megapaca, resume en buena parte el origen de este fenómeno.

La tienda empezó en 2001 cuando tres socios juntaron con sus ahorros US$31 mil (Q265 mil) para importar repuestos desde Estados Unidos. La idea parecía buena aquí pero en el camino cambió, por eso regresaron con volcanes de ropa usada en un contenedor.

Revender prendas compradas por paquetes es un buen negocio solo si alguien las compra, pero la estrategia tradicional de una bodega con las piezas apiladas no tenía futuro. Desesperados, alguien sugirió colgar las piezas y ordenarlas. Ese día las ganancias fueron de Q500, los número siguen al alza hasta el día de hoy.

Cada grupo tiene su propia forma de consumir, continúa el publicista. Los estratos bajos se rigen por la necesidad, los altos tienen más contacto con el extranjero y de allá toman sus influencias. Cuando cambiaron la fórmula en la Megapaca, crearon un espacio donde ambos estratos podían converger.

Pero más allá de la innovación, es el comportamiento de uno de estos segmentos el más interesante, el del medio. Sale poco del país pero tiene acceso a ver lo que sucede afuera. Desea tenerlo, no tiene mucho dinero disponible aunque quizá sí una tarjeta de crédito a la que pueda acudir para expandir su capital. Entender este fenómeno es entender las aspiraciones e ilusiones de la clase media en Guatemala.

 

El futuro poco alentador

 Lucía Castillo es una chica de estrato medio y un ejemplo del efecto Megapaca. Compró una blusa por la que pagó lo mismo que por un capuccino, está intacta, combina con su estilo. Su nuevo atuendo le luce, es feliz cuando la halagan. Si quien pregunta dónde la adquirió es de confianza, presumirá el ahorro que le trajo ir a esa tienda, en caso no sea muy familiar, cambiará el tópico de la conversación. Lucía es feliz con su nueva compra inteligente, algo necesario cuando ella y sus similares tienen un panorama económico poco alentador.

El publicista García asegura que cuando la moda está al alcance de todos, el look de la población en general cambia. De ser así, ahora pueda ser difícil distinguir a la clase media por su atuendo, pero los números aún no dejan de ser su mejor retrato.

Según el estudio del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) “Perfil de estratos sociales en América Latina” en Chile este grupo económico pasó de ser el 32 por ciento de la población en el año 2000 hasta un 44 por ciento en 2012. En Guatemala en cambio decreció el 3 por ciento.

Este estudio tiene una variable que lo hace más específico, no se limita a estimar cuántas familias pertenecen a cada estrato, también toma en consideración el segmento en peligro de descender. Así, la clase media aquí sumaría un 36 por ciento, pero tres de cada cuatro de ellos se encuentran en peligro de descender. Para pertenecer a la clase media “se debe tomar en cuenta la posibilidad de mantenerse ahí por al menos cinco años”, declaró durante la presentación del informe Óscar Avalle, representante del Banco Mundial en el país. Bajo esta condición y en suma con el estrato alto, menos del diez por ciento de los guatemaltecos goza de esta estabilidad.

Pese a este panorama poco optimista, la asesora de imagen Damaris de Schoembeck confirma ese cambio en la clase media y cómo la vestimenta ha hecho más difuminada la división entre estratos. “El aumento de oferta hace que los atuendos se luzcan entre un grupo y otro” asegura, no obstante, ella no le daría todo el crédito a la Megapaca. Tiendas del grupo Inditex como Zara, Pull&Bear, Massimo Dutti o Bershka entraron antes con ropa relativamente accesible y tendencias a la moda.

No solo el creciente interés por las marcas contradice las expectativas de la clase media, también lo hace el endeudamiento en general. Según datos de la Superitendencia de Bancos (SIB), en la primera mitad de 2014 la gente adquirió deudas con tarjetas de crédito por Q7 mil 900 millones, un 18.6 por ciento más que en ese periodo del año anterior.

Marcelo Colussi, de la Liga de Higiene Mental, habla de la moda como el producto de un combate mediático donde el consumidor queda en medio. “Es una guerra en la que estamos en medio y nos gusta.¿Que si es una enfermedad psicopatológica? No podemos decir eso. Podemos vivir sin la última novedad pero se genera una presión tan grande que no podemos defendernos”, afirma.

Diseñadores y expertos coinciden en que la moda puede ser un tema que da mucho dinero, aunque si se es inteligente, no necesariamente debe ser así.

¿Quién me obliga a estar a la moda?

 Como directora de la revista LOOK, Mónica Niederheitmann, reconoce que este tema sobre el que gira su entorno de trabajo puede ser tachado de superficial, pero hay mucho más detrás de eso.

Para explicarlo compara el atuendo con una pieza de arte: “Hay quienes solo podrán verla como algo para lucir, de valor solamente externo, pero siempre tiene un significado más profundo. Es una forma de expresarse, de contar historias de cada persona, épocas y momentos”.

Estar a la vanguardia en Guatemala ha sido algo más característico de los jóvenes. Por haber nacido en la década de los 80, De Schoembeck, la asesora de imagen, es parte de la generación “X”, un grupo de jóvenes adultos que ella percibe como poca aficionada a la moda, conformes con una playera negra y un jeans azul.

En cambio, la generación “Y”, tienen una mayor fijación por su atuendo. Una tercera parte de la población en Guatemala tiene menos de 14 años.

Barrios, la representante de la Megapaca, reconoce que no son una tienda de vanguardia. Antes de llegar a una sercha en Guatemala, alguna organización recolecta las prendas donadas en Estados Unidos, luego las clasifica y vende para hacerse de fondos. Clientes como la Megapaca las adquieren y hasta entonces se envía el contenedor con la compra hacia acá. Este proceso puede tardar al menos dos meses, suficiente para estar fuera de temporada.

La directora y la asesora coinciden en que esta tienda no vino a cambiar la moda pero sí se muestra como una opción bastante viable para complementar el atuendo. Quien desee lo último debe acudir a tiendas como Zara que se dedica a copiar las pasarelas internacionales y ha llegado a producirlos en menos de una semana

En este sentido, la Megapaca es, para quien tenga la paciencia, un lugar para formar un estilo más que una tienda donde alinearse con los últimos gritos de Milán, Nueva York o París.

El estilo personal, como lo considera el diseñador Luis Carlos Muñoz, va más allá del gusto propio. No necesariamente la marca define a la persona, es la manera como lo combina lo que forma su presentación “y esto es un elemento clave para cuando una empresa contrata”. La moda entonces se puede convertir en un modificador del panorama económico de la persona.

Desde que estas bodegas con infinitas perchas existen en Guatemala, el estilo dejó de pelear con la billetera, como consecuencia, la frontera debió mudarse a otro segmento: Los bolsos.

Schoembeck considera que esta es la nueva forma de diferenciación de estratos, este accesorio puede costar de US$500 a US$3 mil (Q3mil 800 a Q23 mil). “Conozco gente que ahorra todo su sueldo de varios meses para poder comprar uno”, asegura. El efecto Megapaca, aunque generalizado, difuminó una frontera para crear otra.

 

Herman Díaz
/

En su vida fundó dos periódicos, uno a los 12 años y otro a los 24, el primero fue el más exitoso. Su blog y un tuit oportuno lo hicieron periodista. De viejo quiere vivir de contar anécdotas a sus nietos.


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COMENTARIOS

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    Marisa /

    26/01/2018 3:48 PM

    Me encantó el artículo

    ¡Ay no!

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    samobojcow /

    04/07/2016 3:33 PM

    Pleno ejemplo de como las grandes corporaciones toman ventaja de un país tan desvalido y desprotegido como Guatemala, el efecto que crea la presencia de dichas entidades es también interesante porque como aquí lo dice la aparente fiebre de una moda esta al alcance de buena parte de la población.
    Y en efecto existe una gran cantidad de ropa en buen estado esto porque muchas de las donaciones que se dan en los estados unidos salen de iglesias las cuales tienen como objetivo ayudar al necesitado pero en una ocasión que tuve la oportunidad me di cuenta que existen grupos de personas (en su mayoría afroamericanos) las cuales arrasan con los estantes de ropa dejando al resto sin nada. Estas personas se dedican a venderle la ropa obtenida a este tipo de empresas.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    ANONIMO /

    21/04/2015 9:56 AM

    […] parte de la Cámara de Industria, calificó de competencia desleal la importación de ropa usada (la paca), ya que no podían competir con los irrisorios precios. Los importadores y distribuidores […]

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Cuando la competitividad se reduce a mano de obra barata | tengoderechogt /

    17/02/2015 9:47 AM

    […] rebasa por mucho. “Eso para empezar, porque si mencionamos lo que vino a ocasionarnos la paca (importadoras de ropa donada)y la crisis de 2009, es un problema ya con historia”, […]

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    ANONIMO /

    30/01/2015 9:23 AM

    […] rebasa por mucho. “Eso para empezar, porque si mencionamos lo que vino a ocasionarnos la paca (importadoras de ropa donada)y la crisis del 2009, es un problema ya con historia”, […]

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    banrural /

    21/11/2014 1:56 PM

    Este negocio es uno mas del la suciedad del ingeniero peña de Banrural

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Alejandro Montesano /

    20/11/2014 11:27 AM

    Los chapines y los centroamericanos carecemos de originalidad y creatividad , por que somos ua partida de huevones, el ejemplo clasico es el pollo pinulito , que despues vinieron el monton de pollos, lo mismo es con la megapaca , no tardan en sacarla la copia barata.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      LUX /

      04/07/2016 3:43 PM

      Lo que tiende a pasar es que generalmente el centroamericano sufre de un gran complejo de inferioridad sin mencionar que muchas veces se carece de identidad y apoyo, lo cual a la larga hace que se tienda a seguir tendencias.
      Déjame decirte que el centroamericano no es que le falte originalidad o creatividad en general tiende a ser muy creativo y original sin embargo muchas veces no suele salir a flote todas nuestras capacidades esto por la discriminación y el poco apoyo por parte de instituciones tanto gubernamentales como de la sociedad en general.

      Por cierto la palabra correcta es guatemalteco no chapín.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    JK /

    20/11/2014 11:00 AM

    Señor "indignado" no sea menso, lea completo el artículo a qué se refiere con las "donaciones"

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    indignado /

    19/11/2014 4:53 PM

    Me indigna de sobremanera... que estos ladrones q toman donaciones hechas a Guatemala y se enriquezcan... porque nadie los ha regulado? Es un efecto interesante desde el punto de vista social, pero el cinismo con el que aducen "90% son donaciones" creen realmente que fue donado a la megapaca? Fue donado a Guatemala realmente y con ese altruismo con el que fue entregada esa ropa a estos ladrones, se viene a entregar a la persona que tiene algo de dinero para ir a comprar cada fin de semana, y no esa gente que necesita de abrigo en el interior del paìs que es donde mas carencias existen... me gustarìa que se obligarà a esta empresa a entregar esos bienes a la gente que le fue enviado... "viviremos siempre con el efecto de corruptos desde cualquier punto de vista en nuestro pais, viviremos con que ni modo asi las cosas"

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

      David Gonzalez /

      02/02/2018 8:30 AM

      Al decir Donaciones, se refiere a que la ropa es donada a instituciones en Estados Unidos, éstas instutuciones la clasifican y la venden a clientes como Megapaca, no es que a Megapaca se le done directamente.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Marvin Ramirez /

    18/11/2014 2:25 PM

    El efecto megapaca también vino a romper esos estereotipos donde "solo la clase baja" compraba en esas tiendas, ciertamente ahora las señoritas llegan con el chofer a comprar sus estrenos, llenando las carretas haciendo las colas para pagar.
    Aún así, no dejan de ver al de a la par con cierto dejo de desprecio. Es un efecto interesantísmo, porque demuestra que existes estratos sociales que se mezclan (o se tienen que mezclar por adquirir nuevas ropas ya accesorios) con la clase negada y despreciada, con el populacho.
    Los domingos hasta a pasear se llega a la mega y aprovechando que dentro existen bancos, puedo llegar con ese pretexto y de pasada comprarme una mi playerita, solo una lavada antes de ponérmela y listo.
    Felicito al publicista de la megapaca, la verdad hace un buen trabajo.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!







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