La política a colores y por qué en Guatemala no es rosa

El nuevo tema central del profundo debate político guatemalteco ha girado en torno a los colores con los que se pinta el eje ideológico. Y, aunque se ha colocado, es poco comprendido. Muchos aprovechan para jugar con las acepciones e intentar justificar el marco teórico del que parten, sin importar lo contradictorio o incorrecto que éste sea.

Cotidianidad Opinión P369
Esta es una opinión

La primera manifestación de 2015, que provocó la renuncia de la Vicepresidenta.

Foto: Carlos Sebastián

En cada extremo del debate, tratan de partir de interpretaciones difusas, lo que resulta, en el mejor de los casos, en conclusiones falaces y justificaciones probablemente innecesarias. Esto es comprensible en un contexto donde el miedo y la desconfianza relegan el análisis más profundo o tan siquiera matizado, dando lugar a la difusión de desinformación. Esa misma inexistencia de matices alcanza también al eje mismo que define la supuesta disparidad entre izquierda y derecha (con todos sus colores). Esto hace que sea insuficiente para la categorización política en el contexto global.

Dos puntos de vista se destacan en los marcos teóricos que se utilizan para analizar a los actores políticos de reciente surgimiento. Éstos parecieran contradecirse y cuando se utilizan como base, pueden llevar a conclusiones falaces. El primer punto interpreta las movilizaciones del 2015 como una revolución de colores. El segundo tiene que ver con la acepción de marea rosa (pink tide), comúnmente llamada izquierda rosa. Estos elementos al combinarse resultan confusos y suelen malinterpretarse, generando reacciones, cuando menos, interesantes.

Ambos padecen de un problema de malformación de conceptos que Giovanni Sartori identifica como estiramiento o superextensión conceptual (conceptual stretching). Esto ocurre cuando se extienden los modelos e hipótesis para abarcar casos adicionales intentando adaptarlos a categorías analíticas donde no corresponden. Esto sucede tanto con la interpretación de la supuesta revolución de colores en Guatemala, así como con el concepto de la izquierda rosa.

Por un lado, la supuesta revolución de colores en Guatemala durante el 2015. Para ser una verdadera revolución de colores, se deben llenar ciertas características claras que no encajan con lo acontecido hace dos años en el país. Una fundamental es que éstas son un fenómeno dentro de un contexto regional, específicamente de los países post-soviéticos. Así que, de entrada, descarta un caso aislado en un país centroamericano. Una segunda característica, aunque evidente pero que no debe subestimarse, es la preeminencia de un color. Esto es tanto como un acto simbólico, como una forma de expresar disidencia sin decirla. Brinda un sentido de unidad emocional y política entre los disidentes, además de ser un indicador de la debilidad de un régimen que no puede impedir ni siquiera el surgimiento y la difusión de un color. En este sentido cabe resaltar que las movilizaciones en Guatemala explícitamente rechazaban la utilización de un color como identificador.

Y, por último, las revoluciones de colores también se caracterizan por la demanda de un cambio de régimen político. En el 2015, las movilizaciones fueron interrumpidas por el proceso electoral y, más que un cambio de régimen, el resultado fue la elección de un outsider. Esto no sólo no es impensable, sino que es algo esperado, sobre todo en un sistema electoral de mayoría absoluta de dos vueltas. Estas características indican que las movilizaciones anticorrupción en 2015 no fueron una revolución de colores.

El segundo elemento cuestionable es hablar de “izquierda rosa”. Este concepto, que cabe dentro del de “marea rosa”, surge a inicios del siglo XXI, cuando la región se volcaba hacia partidos de izquierda como el de Tabaré Vásquez y luego Pepe Mujica en Uruguay, Mauricio Funes y luego Salvador Sánchez en El Salvador, Daniel Ortega en Nicaragua, Fernando Lugo en Paraguay, Lula da Silva en Brasil, Michelle Bachelet en Chile, los Kirchner en Argentina y los icónicos Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador. Los analistas políticos intentaron comprender las características del éxito electoral de la izquierda latinoamericana, destacando al menos dos.

Primero, aunque estos gobiernos respondían a ciertos principios compartidos, no desarrollaron un proyecto económico y político cohesionador y alternativo. Aunque sí estaban unidos en sus esfuerzos por deshacerse del control de Washington sobre la región: compartían el disgusto por la hegemonía estadounidense. En Guatemala se dice que la izquierda rosa, en alianza con el sector privado, busca atraer el Plan de la Alianza para la Prosperidad –PAP-, influenciados por la embajada estadounidense. Si se tratara de una verdadera “marea rosa”, tendríamos un partido de izquierda en el gobierno, cosa que no tenemos y haría imposible que el PAP fuera un objetivo perseguido.

Una segunda característica de la marea rosa es la solidaridad en términos de cooperación económica y diplomática entre los países. Esto ciertamente no sucede en Guatemala donde, dentro de la canasta de izquierda rosa se incluyen desde colectivos que han denunciado los abusos de la gestión política y económica de Venezuela, como el Movimiento Semilla,  hasta partidos políticos que lo han refrendado, como la URNG. Es claro que se ha estirado el concepto de izquierda rosa sin que encaje en los casos que se intentan incluir.

En esto último se debe reconocer cierta audacia, pues la acepción de izquierda rosa se ha manipulado hasta incluir consideraciones machistas y/u homofóbicas, que atribuyen cierto rol al color rosado, o asumir una interpretación de debilidad al no ser lo suficientemente rojo. Sin embargo, la concepción original no hace referencia al color rosa, sino que se refiere a la rosa que empuña la mano en el símbolo de la socialdemocracia. No es un color (rosa-rosado), es una flor, con la que se pueden sepultar las interpretaciones acerca de la “izquierda rosa” en Guatemala.

Y no sólo hay que cuestionar el marco en el que gira el eje, sino el eje mismo. Éste surge en el régimen parlamentarista y se adopta por comodidad. Su gran defecto es que simplifica las categorías conceptuales hasta convertirlas en dicotómicas e irreconciliables. Cualquier acepción de ideologías sin matices se queda cortas y no logra en capturar todas las dimensiones de las categorías políticas actuales.

Las interpretaciones de las movilizaciones del 2015 en Guatemala y de las organizaciones políticas surgidas o potencializadas en ese contexto, requieren un análisis más adecuado. Los marcos teóricos de revolución de colores y de izquierda rosa resultan tanto contradictorios, como inadecuados para la interpretación de estos acontecimientos.

Por último, es necesario salirnos de un eje irreconciliable entre izquierda y derecha. Para echar a andar el país, hay que despegarse de los extremos y encontrar en los matices otras líneas de interpretación, así como nuevas alternativas políticas.

Samuel Pérez Álvarez
/

Apasionado economista landivariano, maestrando en gestión pública, profesor e investigador la mayor parte del día, y lector y músico cuando el tiempo le permite un respiro. Integró el movimiento estudiantil cuando fue estudiante, y ahora integra un movimiento político. Creyente en la necesaria reivindicación de la empatía.


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    Edgar Batres /

    12/07/2017 7:02 AM

    Es vital efectivamente la.dinamica de la política de izquierda en Guatemala. Y el planteamiento es hacer todo y eso lo que se necesita para el verdadero encuentro para el debate serio, honesto y objetivo de las.dicersas que en el hacer del país existen. Bienvenido el artículo,la reflexión y el.debate critico y constructivo.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Alejandro Palmieri /

    10/07/2017 10:45 AM

    Creo que se pudo usar un lenguaje más sencillo y no por ello dejar de ser ilustrado, sin embargo, mis felicitaciones. Uno puede estar de acuerdo o no, pero en mi opinión está muy bien fundamentado el artículo.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    Joe /

    09/07/2017 7:47 PM

    Y hablando de colores

    Partido UNE
    Hijo de Sandra Torres
    Roquero de un grupo beneficiado por conciertos del Ministerio de Cultura y Deporte, muy mal

    Partido PP
    Hijo de Baldetti
    DJ beneficiado en vuelos y conciertos en corrupción de su mamá

    Partido FCN
    Hijo de Jimy
    Regetonero de disco
    Beneficiado por el Inguat

    Y falta Berger, Arzu el guitarrista y Portillo

    Todos igual, todavía hay gente que defienda estas cosas y el MP no actúe!!!!!

    Si palabras

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Joe /

    08/07/2017 4:35 PM

    Aquí en Guatemala hay un charco repleto de oportunistas nefastos egoístas envidiosos desidiosos egocentricos y anti líderes en un grupo que se llama "izquierda guatemalteca"

    Su único fin repartirse los millones de Euros de colaboración internacional para eso es una pelea de perros callejeros por medio de ONGs donde se dan duro

    Cuando ya no hay problemas y se terminan las ayudas entonces "se inventan" los problemas ocasionando caos para justificar seguir succionando el dinero de los incautos e ingenuos europeos

    En fin Guatemala tiene una enfermedades social grave, estamos infectados de patogenos y parásitos que viven de nuestros sistemas vitales y mantienen enferma e incapacitada Guatemala para sus fines ideológicos fracasados caducos y nefastos

    Todo esto se ve día a día con tanta ONG y lovins políticos

    ¡Ay no!

    5

    ¡Nítido!

    Gene Sharp /

    08/07/2017 3:43 PM

    Su análisis es tan profundo que su mensaje central se ahoga entre tanto palabrerío innecesario, amigo investigador. Sin embargo su último párrafo me deja una inquietud, escribe ud como analista o como militante? Es una de las críticas que MRM et.al. le hacen a la izquierda rosa: la absurda necedad de parecer impolutos aunque todo el mundo les vea cagándose.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    Juan /

    08/07/2017 1:23 PM

    Jovenazo Samuel Perez Alvarez: qué tristeza que la universidades esten titulando a personas tan mediocres como su persona que hata ya se atreven a escribir articulos sin pies ni cabeza. Cómo se atreve Ud. patojo malcriado a atacar a un Erudito como elDr. Mario Roberto Morales, a quien nom conozco pero respeto mucho. Siga estudiando mijo y mientras tanto deje de escribir estupideces, ponga atencion a los que sí saben y algun dia, porqué no, Ud. tambien podrá opinar.

    ¡Ay no!

    8

    ¡Nítido!

      JORGE /

      10/07/2017 8:47 PM

      Cuestionar al "dios", "vaca sagrada", "gurú", "gran poseedor de la verdad absoluta" y demás etcéteras de Mario Roberto Morales pareciera un sacrilegio.... Jajaja...

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

      Duvalier /

      09/07/2017 11:35 AM

      Más tristeza da la forma tan irrespetuosa y odiosa con la que (no comenta objetivamente sobre el artículo) ataca a un joven guatemalteco que no sólo quiere sino esta aporta a la construcción de este país. Gente como usted si debe ser llamado mediocre, ya que con su publicación demuestra la envidia que le tiene a Jóvenes que a temprana edad tienen algo productivo que decir y hacer.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

        papazopapaz /

        11/07/2017 9:03 AM

        " la envidia que le tiene a Jóvenes que a temprana edad tienen algo productivo que decir y hacer."

        Productivo para quien?

        el que al autor se le de un espacio en nómada para escribir no lo califica ni descalifica automáticamente. En otras palabra que lo vea escrito acá no lo hace automaticamente productivo.

        ¡Ay no!

        ¡Nítido!

    Bobby Rz /

    08/07/2017 9:21 AM

    Es bueno no entrar en trapos sucios, pero también citar a Mario Roberto si fuese necesario, así como el cita a los movimientos que representas y otros. Buen primer aporte a Nómada, Samuel. Es un tema muy importante.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    CJ Ramos /

    08/07/2017 8:56 AM

    Esta columna es una crítica a las opiniones de MRM en elPeriodico, sin embargo al estar llena de generalidades y tener pasajes extremadamente abstractos poco aporta al "profundo debate político guatemalteco" (jejeje, la autoestima no nos falla, eh?)

    Solo en el primer párrafo: "En cada extremo del debate, tratan de partir [quiénes] de interpretaciones difusas[cuáles], lo que resulta, en el mejor de los casos, en conclusiones falaces y justificaciones probablemente innecesarias[por ejemplo]"

    Unas observaciones: Hipótesis, modelos y conceptos no son sinónimos como aquí se pretende. El concepto "revolución de color" surge en Filipinas en 1986 con la llamada "Yellow Revolution" y se extiende hasta la llamada primavera árabe en 2011 e incluso en Macedonia en 2016 pasando por los fallidos intentos de Rusia y Hong Kong. Suele utilizarse como sinónimo de "Golpe de Estado Blando". Si es o no una herramienta para el análisis político, los expertos (que publican en los journals y no los que opinan en Facebook y demás redes sociales) lo determinarán.

    ¡Ay no!

    5

    ¡Nítido!

      Bobby Rz /

      08/07/2017 9:46 AM

      Me gusta tu último párrafo.

      ¡Ay no!

      1

      ¡Nítido!







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