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Los dolores de la Huelga

La Huelga de Todos los Dolores es transgresión. Traspasar los límites de ‘lo debido’ para el establishment es su naturaleza. Su origen se encuentra en la necesidad de hablar, cuando el silencio era una herramienta oficial del poder público. El tiempo ha pasado y las razones que fundamentaron el inicio de la Huelga siguen vigentes, sólo que con nuevas formas: el orden establecido se hace cada vez más fuerte en una sociedad apática y en pobreza, y el silencio ha vuelto a instalarse en la ciudadanía porque los representantes del poder público no escuchan aunque se les hable.

Cotidianidad Opinión P258
Esta es una opinión

La Huelga de Dolores necesita reinventarse constantemente: dejar de ser tradición y convertirse en vanguardia.

Foto: Carlos Sebastián

La desarticulación que sufrió el movimiento estudiantil durante y después de la guerra, dejó vulnerables los espacios organizativos de la Asociación de Estudiantes Universitarios –AEU–, las Asociaciones Estudiantiles de las diferentes unidades académicas y el Honorable Comité de Huelga de Dolores.

En muchas de sus manifestaciones, la Huelga pasó de la transgresión a la agresión. Su desprestigio fue provocado por los grupos de poder que han actuado sistemáticamente para evitar la crítica, la sátira, la denuncia y la propuesta de los huelgueros sancarlistas, así como por la estructura pseudo-estudiantil que –con respaldo de las autoridades universitarias– ha organizado por muchos años la Huelga alrededor de la violencia, el robo de los ingresos para la organización de las actividades y los cobros obligados en los parqueos, en los edificios y en los negocios que operan dentro y fuera de la USAC.

Este año dicha estructura implementó estrategias de oxigenación eliminando algunas de las prácticas que habían sido cuestionadas en años anteriores. Esto deriva de la coyuntura política de 2015, que alcanzó a la AEU cuando diferentes organizaciones sociales y estudiantes universitarios cuestionaron su ausencia en las movilizaciones sociales, en las mesas ciudadanas en donde se presentaron propuestas para solucionar la crisis política que atraviesa el país y en la Huelga Extraordinaria.

¿Realmente es creíble pensar en una Huelga de Dolores renovada cuando continúa al frente la misma estructura que ha lucrado con las actividades huelgueras y que aún utiliza mecanismos de violencia en contra de los estudiantes disidentes que han rechazado públicamente sus prácticas? Las soluciones van más allá de la supuesta voluntad de oxigenación: se deben aplicar medidas técnicas y políticas que pasen por la democratización de la AEU y por abrir las formas organizativas –muchas veces clandestinas– de las Asociaciones Estudiantiles y de los Comités y Subcomités de Huelga.

La revitalización de la Huelga de Dolores y de la organización estudiantil necesita huelgueros que permanentemente combinen su trabajo con la insistencia de recuperar la academia en la USAC y de habitar en un país desarrollado. También a los que repudian lo que no funciona, lo que no nos permite tener mejores condiciones de vida. Es fácil concluir, entonces, que ser huelguero no es una exclusividad sancarlista. Es una exclusividad de las expresiones sociales sin fronteras. La Huelga como una acción cotidiana es una excelente herramienta para institucionalizar el proceso de la unificación de los estudiantes universitarios y para la articulación de organizaciones sociales que buscan la apertura en la transparencia del Estado. Y como un ejercicio crítico debe servir para examinar y modificar las actitudes, los procedimientos y las acciones que se realizan.

No pretendo idealizar a una institución que ha estado bajo el yugo de la corrupción y que ha servido como instrumento para las mafias, pero subrayo que las instituciones las forjan las personas y recuerdo su peso histórico en las transformaciones y las luchas de este país. La Universidad de San Carlos –como Universidad Pública que reúne a miembros de diferentes clases sociales, ideologías y etnias–, a través del movimiento estudiantil y de las autoridades universitarias, está obligada a canalizar las propuestas académicas y orientarlas al desarrollo de la sociedad y la institucionalidad del Estado. Y bajo una convicción democrática tiene que constituirse en un centro efectivo de la reconciliación nacional y la cohesión social desde las diferencias.

En esa línea, la Huelga sigue teniendo sentido porque sus ideas establecen una disputa directa en contra de todo aquello que no nos permite avanzar. Por eso, la Huelga debe reinventarse constantemente para que más que una tradición, sea una vanguardia. Porque muchos ahora son profesionales, pero pocos siguen siendo huelgueros.

Luis Guillermo Velásquez Pérez
/

(@Piches_). Fue representante estudiantil ante la Plataforma Nacional para la Reforma del Estado. Estudiante de ciudades y ciencia política, secretario de organización de la Asociación de Estudiantes de Ciencia Política, integrante del movimiento estudiantil unificado y columnista de opinión con artículos publicados en la revista latinoamericana NODAL, la revista alemana Ila, El Salmón y Plaza Pública.


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    Joaquin Barnoya /

    29/03/2016 9:37 AM

    Excelente y sesudo análisis. La Huelga, como expresión popular, no puede ni va a desaparecer. Como bien lo describe en el articulo, no es inmune a la corrupción y degradación generalizada del país. Por lo tanto, solo queda reinventarse (y lo esta haciendo) poco a poco. Basta con ver al público que abarroto la sexta avenida el 18 de Marzo.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Otto Lucero /

    29/03/2016 9:34 AM

    En el entramado politico universitario, existen tantos grupos de poder como intereses, a nadie escapa el hecho de que existen movimientos externos que cooptaron los poderes universitarios, tanto asi, que la satira y la denuncia, es esconden detras de una capucha, la que ha sido el simbolo de la lucha ahora es el icono de la delincuencia en la tricentenaria. Hace muchas decadas, las capuchas negras del "honorable" era simbolo de respeto y temor de autoridades universitarias, ahora es un simbolo de chantaje y extorsion, pues los pequeños y grandes negocios pagan por el derecho de plaza. Hay hasta sindicatos de vendedores independientes de la USAC (autorizados por el ministerio de trabajo) cuando esto correspondería únicamente a los empleados en relación de dependencia. Vale el anterior comentario para darse cuenta del poder interno que pulula en la San Carlos, que desvirtúa el verdadero sentir universitario de denuncia y sátira..Que tiempos aquellos donde el ser huelguero era un orgullo y la gente se identificaba con eso. Interesante para usted amigo periodista investigar sobre las ventas en la U, todo el proceso administrativo para una autorizacion y cuantos sindicatos hay y quienes los dirigen

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    César Antonio Estrada /

    28/03/2016 4:16 PM

    Es cierto lo que afirma Luis Guillermo en este artículo. Sin embargo, hechos como la descomposición de la Huelga de dolores, la desnaturalización de la AEU y la falta de movimiento estudiantil o el alejamiento de los intereses populares que la Usac ha tenido son sólo manifestaciones, efectos del decaimiento de la Universidad y de la sociedad guatemalteca en general. Las causas de esta debacle son múltiples y el camino del regreso y de la recuperación, complicado y harto difícil. Es indispensable que los universitarios, profesores y estudiantes, se informen, se preparen, piensen críticamente y discutan con amplitud para conocer nuestra realidad, hacerse conscientes de ella y emprender las acciones que deban tomarse para recuperar la Universidad Nacional.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Luis Alvarado /

    28/03/2016 2:33 PM

    La huelga debe desaparecer, es un nido de delincuentes, hay tantos espacios de critica, que no vale la pena sostenerla porque significa sostener una mafia

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      Luis Alvarado /

      28/03/2016 3:58 PM

      Luis Velazquez escuche eso de "recuperar" la huelga antes de ingresar a la universidad y sali de ella y lo sigo escuchando. Y lamentablemente esos grupos mafiosos no se han marchado, se esconden o difrazan cuando se sienten cuestionados/amenazados o directamente recurren a la violencia, muchos hemos idealizado la huelga pero luego descubrimos que solo sirve a las mafias. La huelga de dolores no es ninguna institucion, si desaparece, no desaparecera el humor y la critica sancarlista ni guatemalteca.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

      Luis Guillermo Velásquez Pérez /

      28/03/2016 3:37 PM

      Gracias por su lectura, Luis. La Huelga per se, es un ejercicio constante de crítica, no precisamente un desfile organizado anualmente. Creo que sería un error hacerla desaparecer, porque es injusto que tengamos que cerrar espacios de transgresión, crítica y propuesta porque las estructuras mafiosas y sus conductas delictivas cooptan nuestros espacios. Creo que lo adecuado es intentar recuperar no solo la Huelga sino también la academia. Porque es sabido por todos las redes clientelares y de corrupción que deterioran todos los días a la Universidad.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    HOYPORHOY /

    28/03/2016 2:32 PM

    La apatía política y la inmensa generación de intereses económicos alrededor de la Huelga de Dolores, ha hecho que a día de hoy quienes menos participan son los estudiantes. Participe activamente en el 94 y 95 y salí de ella con el sabor amargo que dan los desengaños. Ya por aquella época privaba más el interés económico y las borracheras que la verdadera crítica social y cuestionamiento del sistema. Panfletos plagados de vulgaridades pero sin fondo, sin ideas. La Huelga se ha convertido en un chiste fácil, de esos que nos gustan, los que no nos exigen pensar.
    Conozco quienes viven de la huelga, sí, viven, pasan todo el año sin trabajar disfrutando el dinero recaudado en esa temporada. Ni siquiera son estudiantes y en muchos casos están más cercanos al crimen organizado que a cualquier aula. Conozco a uno que ahora incluso esta de locutor en una radio, ameniza junto a otros dos fantoches las mañanas de algunos guatemaltecos, además se presenta también en teatros simulando ser un cómico. Este personaje nefasto andaba armado por las aulas universitarias amedrentando estudiantes y secuestrando oficinas de dirección a punta de pistola.
    Soy Sancarlista y estoy muy orgulloso de ello, pero la Huelga de Dolores desde hace ya muchos años que dejó de tener esencia. Delincuentes como el que describo antes hay en todas las unidades académicas y parecen ser los dueños del negocio en el que se ha convertido la Huelga, bajo la mirada permisiva y cómplice de muchas autoridades.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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