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Reducir el desperdicio de comida podría frenar el cambio climático

Un nuevo estudio proyecta que el desperdicio de comida puede incrementar las emisiones de gases de efecto invernadero para mediados de siglo.

Cotidianidad Opinión P369
Esta es una opinión

Inmensa paradoja: mucha comida se desperdicia en el mundo, y millones de seres humanos padecen hambre.

Foto: Flickr, Carlos de Paz

Es fácil no pensar en el desperdicio de comida cuando tus tomates podridos y tu comida vieja están escondidos al fondo de la refrigeradora –fuera de vista, en el olvido. Pero cuando es momento de limpiarla, te enfrentás con una tremenda cantidad de comida lista para ser tirada y desperdiciada, al igual que tu dinero y los recursos que fueron utilizados para producirla. Mientras la conciencia pública acerca del desperdicio de comida ha aumentado rápidamente, nuevos estudios sugieren que el efecto futuro de este desperdicio puede acelerar el cambio climático en los próximos años a una tasa preocupante.

Según un estudio realizado el jueves 7 de abril de este año por el Instituto de Investigación de Efectos Climáticos de Potsdam (PIK), el desperdicio de comida implicaría una décima parte de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI) para el 2050.

“La agricultura es el motor principal del cambio climático, responsable del 20% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero en el 2010” argumentó Prajal Pradhna, uno de los autores del estudio. “Evitar la pérdida y desperdicio de comida, evitaría emisiones de GEI innecesarios y ayudaría a mitigar el cambio climático”.

Un tercio de la producción global de comida es perdida o desperdiciada cada año. Más allá que los agricultores y supermercados tiran a la basura una cantidad desproporcionada de comida –como frutas golpeadas o vegetales deformes, que no cumplen con los estrictos estándares ‘cosméticos y estéticos’ de la industria– los consumidores a su vez desperdician comida (que ya fue ‘cuidadosamente seleccionada’). Los hogares en Estados Unidos tiran a ojos cerrados alrededor de US$ 144 mil millones del valor de productos y otros artículos anualmente. En Inglaterra, por ejemplo, un estudio reveló que las personas tiraban el doble de la comida que ellos pensaban –alrededor de $85 cada mes, para ser exactos (aproximadamente Q650).

La mayor parte de comida desperdiciada termina en vertederos de basura, donde libera metano hacia la atmósfera, un gas de efecto invernadero 21 veces más fuerte que el dióxido de carbono.

En Estados Unidos, el 97% de comida desperdiciada encuentra su destino final en vertederos. Pero el impacto sobre el cambio climático no termina en el basurero –los investigadores notaron que la industria del agro, por sí misma, contribuye al calentamiento global.

“La producción agrícola en general produce emisiones, por ejemplo, mediante conversiones de tierra o uso excesivo de fertilizantes” afirmó Jürgen Kropp, autor del estudio. La investigación detalla que mientras aumenta la demanda de comida, particularmente en países desarrollados, su sobreproducción está más propensa a emitir mayor cantidad de GEI.

El estudio también advierte que mercados emergentes, como China e India, podrían aumentar significativamente sus emisiones de GEI provenientes del desperdicio de comida al incrementar su bienestar, y trasladarse a dietas altas en proteína animal. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reveló que la producción de carne incrementaría a 376 millones de toneladas en 2030, partiendo de 318 millones de toneladas en el 2015. Habiendo países desarrollados desperdiciando ya millones de toneladas de comida, estos efectos podrían socavar los esfuerzos que se llevan a cabo para combatir el cambio climático.

Sin embargo, se sugiere que adoptando un mejor sistema de manejo y gestión de la comida, hasta el 14% de todas las emisiones agrícolas para el 2050 pueden ser evitables.

“Las emisiones provenientes de comida descartada es sólo la punta del iceberg” afirma Pradhan. “Cambiar el comportamiento individual puede ser clave para mitigar la crisis climática”.

 

 

Esta nota fue traducida por Bibi González desde la fuente original en inglés, publicada por TakePart el 8 de abril de 2016.

Nicole Mormann
/

@NikkiMormz. Forma parte del equipo editorial de TakePart. Cubre temas de justicia social, entretenimiento, estilo de vida y medio ambiente. TakePart es una revista digital de noticias y estilo de vida, que tiene como punto de partida Participant Media, compañía detrás de los documentales CITIZENFOUR, Una verdad incómoda, y Food, Inc., así como de las películas estelares Lincoln y Spotlight.


Bibi González
/

Internacionalista y economista política. Nómada de nacimiento y extrovertida de naturaleza. Le encantan los aviones, viajar, el cielo y las nubes, ‘toca tierra en el aire’. La música y el deporte la guían, apasionada por el desarrollo y seguridad alimentaria.


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    Daniel Perera /

    03/05/2016 1:03 PM

    Perdón, pero el encabezado de esta nota tiene dos problemas graves.

    Primero, es patentemente falso: nada puede 'frenar' el cambio climático. El consenso de la comunidad científica internacional es que se trata ya de un fenómeno irreversible (vivimos, 'oficialmente', en el Antropoceno). Lo que sí podríamos hacer, en principio, es mitigarlo—tarea urgente, claro está.

    Las autoras proponen, entonces, una medida que podría reducir, en el mejor de los casos, las emisiones agrícolas de gases de efecto invernadero en un 14%; es decir, una reducción del 14% del 20% de las emisiones totales actuales (o sea, están hablando de la posible reducción del 3% de las emisiones totales actuales). Para el 2050. Se trata de una potencial reducción significativa, claro que sí, pero a todas luces modestísima.

    Segundo, y por consiguiente, el encabezado no corresponde al contenido de la nota ni a la aparente intención de las autoras: en ningún momento hacen semejante aseveración (porque ese no es su argumento).

    En fin, el encabezado es una decisión editorial. Pilas, Nómada!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    alfonso villacorta /

    03/05/2016 9:04 AM

    algo que pasa inadvertido es que en paises desarrollados las mascotas son grandes y graves piezas para la depredacion de la naturaleza por la cantidad de comida y desperdicio que generan.
    en paises pobre como guatemala, mucho animal ayuda a limpiar territorios en modalidad de chucho callejero que limpia calles y basureros, ademas de ratas y ratones del basurero capitalino, que nos podría poner entre los países con mayor cantidad de roedores por habitante.
    en las carreteras ya es un oficio canino esperar desperdicios de buses y autos

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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