El peligro de ir por unos tacos en la zona 15 (y ser gay)

Luis y su amigo recibieron una paliza de dos hombres que despreciaban su orientación sexual. Esto ocurrió días previos a la Navidad y aunque han tenido una recuperación física, el efecto psicológico los condenó a ocultarse. Luis relata aquí lo que ocurrió la noche de la agresión.

Crímenes de odio lgbtiq P258 queer

Luis relata cómo fue agredido por dos hombres que despreciaban su orientación sexual.

Fotos: Carlos Sebastián

—Me reventaron el labio, y ni siquiera puedo abrir el ojo. Me quitaron la paz, ya no puedo ser quien era. Ahora ando con miedo.

Así comenzó Luis este nuevo año. Tratando de recuperarse de las heridas físicas y psicológicas de un ataque repentino en una taquería de la zona 15. Las manos y el odio de dos desconocidos, dejaron su cara hinchada, irreconocible y su autoestima quebrada.

Fue la madrugada del 21 de diciembre. Después de ir a una fiesta privada en la zona 15, Luis decidió ir a comer tacos con un amigo antes de terminar la noche. Fue poco después de la 1 de la mañana.

Mientras esperaban su comida comenzaron a bromear entre sí. Grabaron videos fingiendo ser personajes de telenovelas y se reían, cuando dos hombres llegaron a la taquería. Luis recuerda que sintió una mala vibra en ellos desde el principio.

—Tenían una actitud muy intimidante. No sé, sentís que tenés que tener mucho cuidado. Con mi amigo seguíamos bromeando. Cuando ellos llegaron saludaron a los dueños de la taquería, como que ya se conocían. Ordenaron y pronto recibieron sus tacos—, recuerda.

A Luis le pareció raro. Él y su amigo llegaron antes y no entendía porqué los otros clientes fueron atendidos antes. Decidió reclamarles.

—No sé si fue un error, pero les pregunté: “disculpa, ¿cuál es tu orden?” Porque si yo llego antes que tú, es lógico que a mí me atiendan primero. Ellos no respondieron. Les pregunté lo mismo tal vez tres veces. Entonces les dije: “muchá, ¿ustedes son homofóbicos o por qué no me hablan?”—, relata Luis.

Fue ignorado. El personal tampoco respondió.

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—De plano son homofóbicos, ahí dejémoslo—, dijo el amigo de Luis.

Decidieron seguir esperando sus tacos y comenzaron a jugar con ser presentadores de noticieros, y entre bromas expresar su descontento con la situación.

“Hola, me encuentro en una taquería en la zona 15, me estoy muriendo de frío y de hambre, y nadie me entrega mi orden”, actuaba el amigo a la cámara del celular de Luis. Atrás de él estaban los dos hombres. De mirada seria y corte de cabello estilo militar. Con las carcajadas su actitud cambiaba. Estaban visiblemente molestos. Tanto que Luis se preocupó y pidió a su amigo que se calmara.

–Obviamente no somos los grandes machos y se notaba que los dos hombres se estaban molestando. Volteé a verlos y me estaban viendo con una cara de maldad—, recuerda Luis.

Pero fue tarde. Uno de los hombres jaló a Luis del hombro desde atrás. El hombre corpulento comenzó a golpearlo mientras le gritaba insultos. Cada uno con referencia a su orientación sexual: “¡Ya cállate, hueco cerote!”, “¡lárgate de aquí, hueco mierda!”. Los golpes continuaron. “¡Te vamos a matar, hueco!”.

 

Luis relata cómo fue agredido junto a un amigo en una taquería de la zona 15. Foto: Carlos Sebastián

Luis relata cómo fue agredido junto a un amigo en una taquería de la zona 15. Foto: Carlos Sebastián

Violencia invisible

Cada dos días un guatemalteco o guatemalteca de la población LGBTIQ es víctima de un crimen de odio. Un crimen que surge del desprecio del victimario hacia personas de una orientación sexual, identidad de género, religión o etnia diferente. La mayoría de las denuncias presentadas en el Ministerio Público entre 2016 y 2018 por delitos contra la población LGBTIQ son por actos de discriminación, amenazas, agresiones físicas y violencia sexual. Denuncias que en Guatemala quedarán en la impunidad, junto a muchos otros casos invisibles.

Luis Eduardo Barrueto, presidente de la organización Visibles que trabaja por los derechos de las personas LGBTIQ en Guatemala, dice que este tipo de hechos pasan a diario en el país, pero que existe un subregistro.

—Hay mucha desconfianza de que los casos no serán investigados en las instituciones, y las personas saben que al denunciar se exponen a ser víctimas de discriminación por parte de los mismos agentes. Si el caso queda sin investigar y la víctima solo se pone en riesgo de su agresor por haber presentado una denuncia en su contra, no hay mucho incentivo para denunciar—, explica el activista.

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En Guatemala los crímenes de odio no están tipificados en el Código Penal por lo que no existe un registro centralizado que documente los ataques como el que sufrió Luis. Este trabajo engorroso queda en las organizaciones que trabajan por los derechos de la población LGBTIQ en el país. Solo en 2018 la Asociación SOMOS documentó 33 asesinatos, 15 en el departamento de Guatemala. Las víctimas eran 20 mujeres trans y 13 hombres gay.

—Es muy importante que empecemos a visibilizar de mayor manera los hechos que se cometen a diario en nuestro país por motivos de orientación sexual e identidad de género de las víctimas—, dice Barrueto, quien desde su organización trabaja para hacer visibles estos delitos.

El odio mata. Aunque no lo reconozca la ley guatemalteca, lo sabe la población LGBTIQ. Lo sabía Luis mientras recibía los golpes y oía las amenazas contra su vida.

 

Casi un mes después de la agresión, Luis aún tiene dañado un ojo. Foto: Carlos Sebastián

Casi un mes después de la agresión, Luis aún tiene dañado un ojo. Foto: Carlos Sebastián

Nadie se “quiere exponer”

Como si se hubieran aburrido, de pronto los dos agresores pararon y regresaron, como si nada, a comer sus tacos. Eso fue la primera golpiza. Luis estaba en shock. No entendía que acababa de pasar y quedó aún más asombrado cuando apareció la dueña de la taquería.

—Váyanse de aquí—, gritó la mujer.

No se refería a los dos agresores, sino a Luis y a su amigo.

—Señora, ayúdenos, nos están golpeando. Llame a la policía, tome fotos—, le suplicó Luis.

—¡No! Yo no me voy a arriesgar por ustedes, ¡váyanse!—, fue la respuesta de la señora.

Esa respuesta le dolió más a Luis que el ataque físico. Le generó una decepción profunda y una sensación de falta de protección. Los ruegos por ayuda irritaron a los agresores, y una vez más atacaron.

Comenzaron a patear y golpear entre los dos al amigo de Luis quien cayó al piso. Los agresores no se detuvieron hasta que algunas personas que vieron el ataque desde el centro comercial Metro 15 les comenzaron a gritar que pararan. Luis logró jalar a su amigo y corrieron al centro comercial donde el guardia de seguridad ofreció cuidarlos.

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Desde la taquería los dos agresores continuaron con las intimidaciones.

—¡Vénganse, pues! ¿Quieren más?—, gritaron mientras Luis llamó a la Policía.

Su amigo estaba en pánico. Lloraba. Al otro lado de la calle, sin prisa, ni pena, los agresores terminaron tranquilamente sus tacos y subieron a una camioneta gris. Para humillar a sus víctimas, se despidieron tocando la bocina y tirándoles besos en el aire.

—Así, descaradamente. De verdad fue horrible. La PNC actuó rápido, pero llegó como 30 segundos después de que se fueron ellos. Les expliqué lo que había pasado y que se acaban de ir. Por miedo no le dije desde el principio que nos habían atacado por ser homosexuales—, comentó Luis.

Los policías los escoltaron al Ministerio Público para presentar una denuncia por agresión física. La denuncia se procesó como otro ataque violento más, porque el crimen de odio no existe en ojos de la ley.

 

Luis denunció el caso en el MP y fue procesado como una agresión violenta. Foto: Carlos Sebastián

Luis denunció el caso en el MP y fue procesado como una agresión violenta. Foto: Carlos Sebastián

Crímenes inexistentes

En abril de 2017 la diputada Sandra Morán presentó una iniciativa de ley para reformar el Código Penal y añadir los delitos de discriminación y los crímenes de odio. Una propuesta que Morán sigue elaborando ya que la versión original no fue aprobada.

—Necesitamos una ley que permita visibilizar esta problemática, castigarla y perseguirla como un delito que tiene como agravante los crímenes de odio o crímenes por prejuicio, que es como yo le llamo. También generar acciones de prevención de la violencia que es otro trabajo que estoy haciendo con el viceministro de prevención de violencia en el Ministerio de Gobernación. Es un esfuerzo que seguiremos haciendo, dado que la ley fue rechazada por la mayor parte de diputados de la comisión de asuntos legislativos, aduciendo que está sobre legislado—, dijo la diputada Morán.

Mientras la iniciativa de Morán fue rechazada, la iniciativa 5272 —Ley para la Protección de la Vida y la Familia— avanzaba y estuvo cerca de ser aprobada. Eso a pesar de la sobre legislación de una de las propuestas principales y homofóbicas de la iniciativa, cuyo enfoque era criminalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo. Un derecho que las personas LGBTIQ nunca han gozado en Guatemala.

—Esperamos que la propuesta avance este año, aunque lamentablemente con el gobierno que actualmente tenemos es muy difícil que este tipo de acciones avancen, dado que ellos mismos generan acciones de odio, rechazo y discriminación hacia la diversidad sexual—, añade Morán.

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Han pasado cuatro semanas desde el ataque en la zona 15. Las lesiones físicas se han curado poco a poco. En su ojo aún se ve una mancha oscura de venas reventadas. Pero el daño psicológico tardará más en sanar. Mucho más. Especialmente por los mensajes de amenazas que Luis recibió por denunciar el ataque.

Hay noches que no duerme. Prefiere no salir porque cuando lo hace, el miedo lo persigue. Caminar desde su trabajo a su carro en el parqueo le comenzó a causar pánico, y decidió mejor usar Uber. Antes salía sin miedo de ser él mismo, ahora se siente como si estuviera marcado por un foco. Expuesto. Vulnerable.

—Mi vida cambió y no para bien. Tengo mucho miedo, porque vivimos en un país muy violento. Todos estamos conscientes de eso, sabemos el riesgo, pero no todos llegamos a ser víctimas. Hasta que uno lo vive, se entiende la inseguridad. Conoces parte de la oscuridad del mundo—, describe Luis.

Para él tipificar los crímenes de odio como un agravante no se trata de tener leyes o derechos especiales. Se trata de reconocer la vulnerabilidad que para la población LGBTIQ es doble. Como cualquier otra persona, las personas LGBTIQ están expuestas a la violencia y delincuencia que existe en Guatemala, pero agregado a esto están expuestos a la discriminación y a los ataques por su identidad de género o su orientación sexual. Por ser quienes son.

En el proceso de recuperación, Luis ha tenido bajones fuertes de autoestima. Pero también recibió el apoyo de miles de personas en redes sociales. Llegó a la conclusión de no quedarse así. Por eso decidió contar su testimonio. Espera que sirva para abrir la mente de las personas y que otras víctimas se animan a denunciar los crímenes de odio.

—Tal vez de alguna manera yo puedo ser la voz de muchas personas que han vivido lo mismo. Tengo miedo, pero siento que si me quedo callado estos actos van a seguir ocurriendo. Y todo solo sigue igual. El odio y la discriminación sí dañan—, concluye.

Pia Flores
/

Buscadora de las historias invisibles y experiencias con sentido. Antropóloga irreverente y amante de la diversidad, la noche, las auroras coloridas y los cuentos que tardan.


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COMENTARIOS

RESPUESTAS

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    Rafael González /

    09/02/2019 2:26 PM

    Nombren la taqueria para que dejemos de asistir a consumir en esos lugares.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    RougeOne /

    01/02/2019 4:57 PM

    Soy homosexual y fui por unos tacos a la zona 15, y no salí de ese lugar violentado... quizá el título del artículo debería ser: "Ejemplo de lo que no debes hacer si vas por unos tacos a la zona15".... El artículo en sí, es una denuncia poco seria de un evento muy cuestionable, la autora debío haberlo pensado dos veces antes de publicarlo... incluso deberían de borrarlo, solo pareciera reforzar la critica hacia el colectivo, de aquellos que dicen que toda denuncia de agresión hecha por homosexuales es "homofobia"...

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    RougeOne /

    01/02/2019 4:51 PM

    Soy homosexual, y fui a la zona 15 por unos tacos y no salí violentado... mmm el título de este artículo es muy cuestionable.... quizá debería llamarse "El peligro de ir por unos tacos y no ser prudente".... Deberían borrar este artículo ya, es una denuncia muy cuestionable, que solo refuerza el argumento de aquellos que dicen que los homosexuales denunciamos cualquier agresión como "homofobia"...

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Susana /

    29/01/2019 5:27 PM

    Hay que diferenciar entre homofobia y provocación. De acuerdo al relato el primero en hablar de la preferencia sexual fue el agredido, quien les reclamó si lo estaban ignorando por ser homosexual y posteriormente lanzarles indirectas de forma constante, provocándolos. Como han dicho en otros comentarios: el reclamo debió dirigirse al restaurante y nada más. No apruebo la violencia en ninguna de sus facetas, pero dejemos claros que también existe la violencia verbal sin necesidad de usar palabras soeces, y fue el uso de ella lo que desencadenó este triste incidente. No fue por homofobia, fue por imprudencia.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Juan vergas /

    23/01/2019 8:32 AM

    Para ser justos y ecuánimes; iba un zacapaneco de la capital para su tierra , y por que no tenía dinero empezó a pedir jalón , pero nadie le hacia el favor, hasta que apareció un negro y el negro le dijo ; te llevo pero bájate el pantalón, Y COMO YA ERA MUY TARDE NO TUVO REMEDIO ... Entonces el zacapaneco le dijo: !métela en seco así se me quitan las ganas de estar pidiendo jalón!

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    Juan vergas /

    21/01/2019 10:15 PM

    Dos maricones jugando al escondite , uno se esconde y el otro mientras lo busca encuentra una notita ; si me encuentras me das por el culo si no estoy de tras de una cortina.

    ¡Ay no!

    6

    ¡Nítido!

      Juan Vergas Papa /

      22/01/2019 11:08 AM

      Es el mismo juego que yo jugaba con tu madre. Nueve meses antes de que nacieras. Mejor me hubiera ido a comer unos tacos.

      ¡Ay no!

      2

      ¡Nítido!

        Juan vergas /

        22/01/2019 1:35 PM

        Cuando un marica se enoja ja,ja,ja,

        ¡Ay no!

        1

        ¡Nítido!

    Carool /

    21/01/2019 12:47 PM

    Siempre pasa lo mismo en esa taqueria siempre llega gente pesada ese sector es de lo peor deberian de cerrarla o mas seguridad todos tenemos derechos

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Jorge. /

    21/01/2019 9:00 AM

    Sería bueno conocer el nombre de la taquería..... y denunciarlos. No se debe faltar a la dignidad de cada persona.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    DIEGO /

    20/01/2019 10:51 PM

    La misma cuadra donde me agredieron físicamente un grupo de hombres el mes pasado por no pagarles por estacionarme en la calle, en espacio público.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    César A /

    20/01/2019 6:22 AM

    Golpear a una persona ya es delito. ¿Porqué hay que pedir un trato especial para los homosexuales?

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

      RougeOne /

      01/02/2019 5:05 PM

      Dos conceptos jurídicos: Igualdad formal e igualdad material... una persona puede tener los mismos derechos y obligaciones ante la ley, pero la realidad es que no todos pueden ejercerlos de la misma manera, para ese motivo ese "trato especial", que no es otra cosa que igualdad...

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

      Que te Pelé la verga /

      20/01/2019 9:54 AM

      Siempre ha sido delito ;D ojalá a ti te golpeen para que veas

      ¡Ay no!

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      ¡Nítido!







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