Reír la pena durante el sexo

Todos en algún momento de nuestras vidas nos topamos con un momento vergonzoso justo cuando nos encontramos más vulnerables, desnudos con otra persona. Reírnos de nosotros mismos y dejarlo pasar es lo mejor que podemos hacer. Y es que el sexo con vergüenza no funciona.

Opinión P369
Esta es una opinión

Ilustración: Sofía Castillo

Ya había llegado el momento en el que el sexo era inevitable, habían salido un par de veces, estaban apenas conociéndose, desnudándose con la mirada. Poco a poco la ropa empezó a caer y las manos a explorar. Pasaron los minutos y ya estaban teniendo sexo. No fue como ella se lo imaginaba, lo tenía idealizado. De repente su vagina soltó aire y sonó a pedo. Un pedo vaginal. En ese momento no sabía si ignorarlo, pretender que él no escuchó y seguir, pero su cara le decía que si lo había escuchado y que se quería reír o preguntar de donde salió ese ruido. Entonces ella se rió, él le siguió la carcajada y ella dijo “solo es aire que tu me empujaste.”

He escuchado varias anécdotas de amigas que mencionan que quizá lo peor que les puede pasar es eso.

Las paredes de la vagina no son lisas, tienen cavidades y cuando entra el pene a veces empuja aire que se queda atrapado en esos espacios. Al contraer la vagina, el aire sale y suena como un pedo. Es inevitable y no se puede controlar. Es normal.

No es algo que debería de darnos pena a las mujeres.

Además, el que causa esto es el pene.

Dejemos la aspiración femenina de sexo limpio, sin ruidos extraños, sin olores fuertes y sin pelos. Eso es casi imposible.

El sexo es un acto que en muchos casos mezcla pasión, amor, ternura, lujuria y tiene hasta cierto punto un instinto animal que no podemos negar. Toda la mezcla de esos elementos no puede dar un resultado silencioso y limpio. Estar en control para cumplir con todos estos estándares es algo muy cansado que nos impide disfrutar al máximo.

No solo nos pasa a nosotras las mujeres. Los hombres también tienen que cumplir con ciertos elementos que la sociedad nos ha impuesto. Como la idea de que un hombre debe mantener una erección durante todo el acto y si no lo logra es una amenaza contra su virilidad, o peor aún, “es culpa de nosotras.”

Algo muy importante que debemos de saber es que cada quien es cada quien. El cuerpo es individual y no es culpa nuestra si el hombre no lo logra en alguna ocasión. Muchas veces es por razones simples como los nervios, el estrés, no estar suficientemente hidratado, haber bebido o fumado mucho o estar muy cansado. Y eso también es normal.

El sexo no funciona cuando nos ponemos demasiada presión para que sea “perfecto”. No existe tal cosa, cada acto entre dos personas es único y ésa es la verdadera belleza de compartir desnudez con tu pareja. Así que lo mejor que puedes hacer es reírte y no dejarte distraer. Sigue en lo tuyo y disfruta mucho, sin ninguna pena.

Daniela Castillo
/

Joven veinteañera aficionada a los elefantes, el chocolate, los libros y el cine. Estudió ciencias de la comunicación pero no es la carrera la que define su profesión. Es feminista, vegetariana y a veces pareja, pero sin ser extremista en ninguna de las tres.


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COMENTARIOS

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    Mercedes Escoto /

    18/02/2016 12:44 PM

    ¡¡Gracias por la aclaración!! me gusta mucho tu columna, felicitaciones!

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!



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