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“¿Y si vamos a un motel, mi amor?”

La primera vez que fui a un motel fue ya grandecita, a mis veintitrés años. Nunca pensé que lo haría, imaginaba que sería una experiencia clandestina. No me inspiraban confianza las prácticas de limpieza de estos lugares, pero la curiosidad mató al gato y a mí también. Decidida a desengañar el mito, acudí a uno ubicado en la Roosevelt.

Opinión P369
Esta es una opinión

Illustración: Sofía Castillo

Me imaginaba que sería algo “hot”, una experiencia de éxtasis sin fin, donde la clandestinidad lo haría todo aún más fascinante, pero no. Solo me pareció un lugar muy gracioso, excéntrico y hasta un poco ridículo.

Los espacios son temáticos y de dos niveles: en el segundo la habitación y en el primero un parqueo para dos automóviles (por aquello de que los involucrados lleguen en autos separados). Frente al portón eléctrico colgaba el nombre de la habitación; «El Paraíso Maya” (o algo así) se llamaba la que elegí.

Aparcamos, el portón se cerró y mi novio bajó a confirmar nuestra estadía. Subimos y había una puerta con una especie de buzón que rotaba para realizar el pago sin que nadie se viese las caras. Punto a favor para la privacidad. A mí no me hubiese molestado, pero fue inevitable imaginar a todas esas parejas prohibidas que frecuentan estos sitios. Adolescentes, amantes, personas acompañadas de “servidoras y servidores nocturnos” y hasta pensé en la probabilidad de que alguien decida llegar a autoerotizarse solo.

Mientras que una noche en un hotel regular cuesta alrededor de cuatrocientos quetzales, cuatro horas en este motel costaban trescientos. A simple vista podría decir que valieron la pena; el lugar se veía limpio, olía bien, tenía jacuzzi, televisión, radio, jabón, shampoo, pasta de dientes y una extraña silla con dos patas al final, donde se debían apoyar los pies para quedar en una singular posición: como de cuclillas pero recostado.

Había un humeante plato de bistec y puré de papa servido y un menú de bebidas a la par. Probamos la comida mientras escuchábamos los gritos y gemidos de la habitación contigua. Yo no podía parar de reír. Prendimos la televisión y nos recostamos en la cama (que estaba bastante grande y cómoda). Nos atraparon los videos musicales de antaño que transmitían, “La chica de humo” y “Quiero montarme en tu velero” fueron unos cuántos de los éxitos que escuchamos.

Después de atorarnos de la risa por casi media hora, un poco por los nervios y otro poco por lo singular de la situación, “pasamos de un botón a todo lo demás”. He de resaltar que lo placentero de la experiencia es que podés desinhibirte sin pena.

Todos van a lo mismo y no hay por qué avergonzarse ni guardar la cordura. Se puede gritar el nombre del acompañante tan alto como se desee. El techo tenía espejos donde veía cada movimiento y cada expresión, hasta me sentía un poco vouyerista. Estaba protagonizando mi propia película porno y era magnifico. “Esta porno sería buena, yo la vería y diría que los dos se ven buenísimos” pensaba.

Contentos y satisfechos nos quedamos profundamente dormidos hasta que una llamada estridente nos despertó indicando que nos quedaban quince minutos. Tiempo suficiente para que uno se “adecente” y salga como si nada hubiese pasado. Te dejan salir hasta que revisan completamente la habitación, lo que me pareció una buena medida de seguridad. Quién sabe qué tipo de fechorías se podrían cometer.

Mientras esperábamos, imaginaba cuantos funcionarios, artistas, religiosos, maridos frustrados y demás se les destruiría la vida si alguien se hubiera enterado de su visita, también estuvieron esperando ahí. Pensé en esas parejas que solo quieren darle un twist a su vida sexual o en personas que como yo, solo querían salir de la duda.

El debate que existe sobre los moteles es que fomenta lo prohibido, que “lo que se hace a escondidas no está bien.” Pero con o sin moteles, quien quiere serle infiel a su pareja o contratar un servidor sexual lo hará. Los moteles están inscritos como comercios, dan factura y declaran impuestos, proveen empleos y en su mayoría son negocios locales.

He sabido de conocidos que han tenido que quedarse porque estaban lejos de su casa y era el único lugar que los hospedaba en la madrugada. También sé de un caso particular donde una familia entera llegó a hospedarse tras muchos días sin energía eléctrica. Se bañaron con agua caliente, plancharon su ropa y hasta vieron películas.

No vengo a incitar ni a condenar su uso, simplemente a romper un poco el tabú. El uso lo define el consumidor, como con cualquier otro producto o servicio. La doble moral solo nos lleva a condenar lo desconocido.

Existen moteles de todos los precios. Los hay desde cincuenta quetzales el servicio, con la clara consecuencia de que vas a recibir un servicio y habitación con condiciones de cincuenta quetzales, y los hay de hasta ochocientos, por si andás de aniversario y querés impresionar.

Volvería a ir sin problema, me pareció sumamente divertido y emocionante. Además, no probé el jacuzzi.

Yiyi Sosa
/

Ingeniosa y necia, la segunda más que la primera y también viceversa. Apasionada por la literatura latinoamericana, escribo porque tengo muchas penas que repartir y alegrías que multiplicar. YouTuber y cuentacuentos cibernética.


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    Victor López /

    27/06/2018 7:23 PM

    Si hacemos las equivalencias prefiero ver el día de los albañiles , estas lectura no me dejo nada edificante. Solo color se dio... Se ve que le gusta el sexo... Cualquiera que la ves dirá esa chava rola...

    ¡Ay no!

    3

    ¡Nítido!

    Antonio /

    03/04/2018 5:00 PM

    Que bueno que pasaron un buen rato con el Novio dandole rienda suelta a la pasion....

    Lo que olvidastes contar en el Blog es que para el dia de el cariño o de la secretaria esos lugares estan mas llenos que un concierto de algun artista famoso y que regalaron las entradas para verlo ?

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Zaid /

    17/08/2016 9:14 AM

    Wow! Debo decir que fue una lectura muy amena y muy centrada a describir la experiencia vivida. Definitivamente nuestra sociedad está llena de prejuicios. Resalto el punto que cada quien usa "el producto o servicio" que proveen como desee.

    ¡Ay no!

    3

    ¡Nítido!

    HOYPORHOY /

    11/08/2016 4:58 PM

    Un motel es de lo más normal. Se ve que somos una sociedad tan puritana que escribir esta mojigatería de artículo nos parece valiente.... Mejor dejen de leer estos artículos y vayan a emotelarse.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    C. L. /

    02/08/2016 3:17 PM

    En una ocasión una jefa solterona, que se las picaba de virgen puritana encargó un mueble para la tele de la oficina en el mismo estilo de los que habían en los moteles. Yo con 25 años de casada, que paraba en un motel con mi esposo después de una sabrosa bailada o un concierto, la desenmascaré diciéndole que dónde había visto ese mueble, que así eran los muebles de las teles en los moteles. Ella se persignaba y somataba la mesa, pero bien que se puso roja y nerviosa. No hay que darse baños de pureza, si humanos somos todos.

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    5

    ¡Nítido!

      mario /

      10/09/2019 2:18 PM

      interesante

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      ¡Nítido!

      HOYPORHOY /

      11/08/2016 4:54 PM

      Jajaja que mala onda. Pero por querer chingarla en realidad desenmascaste a las dos... piénsalo.....

      ¡Ay no!

      1

      ¡Nítido!

    Esdras Rodas /

    02/08/2016 12:48 PM

    Ese Danny es un pillo.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Miguel Rabanales /

    02/08/2016 12:15 PM

    Yo era muy promiscuo, lo admito, soy feo pero las mujeres se me tiran encima, y la solución fue atenderlas a todas, al punto que visitaba entre 3 y 4 veces el Omni que todos sabemos donde esta, no se si fue que como solo tenía un carro me hecharon color hablo que durante 6 meses con la rutina un día me dejaron una tarjeta llamada Omni CARD que me regalaban una noche luego de 4 visitas frecuentes (3horas) les resumo todo que noches gratis tuve mas de 10 y me da pena decirlo. Pero es la verdad, ahora yo no lo frecuento ya que tengo mi casita propia y un chalet en Iztapa que se volvio mi nidito de amor, mientras mi compadre del alma funcione y las deje debastadas seguire al pie del cañon Un beso para todas.

    ¡Ay no!

    8

    ¡Nítido!

      Descomplicada /

      26/06/2018 8:33 AM

      wajajajajajajajajajajaja

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

      Marlon Suarez /

      02/08/2016 1:24 PM

      Fantasías animadas de ayer y hoy........

      ¡Ay no!

      2

      ¡Nítido!

    Marlon Suarez /

    02/08/2016 8:01 AM

    El Chocolate!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    J.C. /

    01/08/2016 12:43 PM

    A mi se me hace que es para llevar a una puta, si queres ir con tu pareja paga un hotel normal que no cuesta nada hombre. Las cosas en su lugar.

    ¡Ay no!

    3

    ¡Nítido!

      Carlos /

      04/08/2016 5:45 AM

      Totalmente fuera de lugar el comentario pero no te preocupes la mayoría de hombres guatemaltecos nos han criado MACHISTAS e ignorantes. Vos sos el tipo que con su esposa o novia se hará el tranquilo pero con otra allí si podes ser quien sos aunque ni vos te aceptes. Hombres seamos sinceros con nuestras parejas y gocemos juntos que belleza desinhibirse con la persona que amas y te ama, sin culpas ni miedo a que te juzguen. Amooo a mi esposaaaaasa mamita lindaaa cuando podemos nos escapamos. Saludos

      ¡Ay no!

      2

      ¡Nítido!

      R.D. /

      02/08/2016 11:09 AM

      Con tu comentario ya dejar ver muchas cosas que este articulo justamente quiere confrontar.
      1. que nos hoteles son sucios y son solo para llevar a las putas
      2. que existe una doble moral sobre lo que es correcto hacer con las "esposas y novias" y o que podes hacer "solo con las putas"
      Es muy triste que recurras a servicios de mujeres trabajadoras del sexo (porque así se les llama) y no podas vivir una sexualidad plena con tu pareja.
      Que yo sepa se llevan a trabajadoras del sexo a los hoteles de lujo, y también a novias a los moteles de carretera. Lo único que cambia es la funcionalidad que la sociedad le da a los dos lugares. La actividad que mantenés con tu pareja en el hotel o en el motel es la misma. Lo que cambia es que te sentis más libre de decir "me fui de escapada con mi novia a tal hotel" a decir "me fui de escapada a un motel"
      Así que a hacer un esfuerzo y limpiarse los prejuicios ;)

      ¡Ay no!

      1

      ¡Nítido!

    SOFI /

    01/08/2016 12:32 PM

    Que bien disfrutar de la sexualidad en pareja, vamos que aún estamos en una sociedad patriarcal y aunque muchas visitemos autohoteles no lo cuenta, pese a que la sesión que tengas sea sumamente placentera. Recuerdo que una amiga su pretendiente y yo fuimos una vez a conocer un autohotel, no hubo sexo y he de aceptar que sólo hice el mal tercio a petición de mi amiga, ignoro como le quitó la calentura a su pretendiente. ?

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

      mario /

      10/09/2019 2:14 PM

      hola sofi me encantaria mantener comunicacion contigo

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!







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