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Muni: Cuatro mujeres narran la historia de abusos sexuales del director protegido

Bruno Campo fue el director de la Escuela Municipal de Música de la Ciudad de Guatemala. Hasta que las denuncias por acosos y abusos llegaron a la oficina del fallecido alcalde Álvaro Arzú, y al gerente municipal, Ricardo de la Torre, pero la Municipalidad decidió no investigar las denuncias sino becarlo para que se fuera a Europa. Este año, a partir de otra felicitación pública de la Municipalidad, cuatro mujeres contactaron a Nómada para que la historia de acosos y abusos de Bruno Campo –y la protección de la administración unionista– no quede más en la impunidad.

Somos todas Bruno Campo Escuela Municipal de Música MeToo Municipalidad de Guatemala

Imagen: Diego Orellana

• Aquí, el resumen de la investigación, en 7 minutos

1. Italia. ‘Te voy a mostrar por qué una mujer no puede dirigir una orquesta’

Rossana Paz tenía 19 años cuando fue aceptada para un curso de chelo en Italia. Era julio de 2012. Viajar sola le asustaba muchísimo. Para su alivio, un conocido suyo también se encontraba por allá. Bruno Campo. El director de la Escuela Municipal de Música y de la Orquesta Juvenil de la Municipalidad de la Ciudad de Guatemala. Bruno Campo también había conseguido una beca. En medio de varias acusaciones por su conducta agresiva y abusos sexuales, la Muni le financió el viaje para salir de Guatemala.

Eso no lo sabía entonces Rossana.

Rossana Paz y Bruno Campo se conocían. Desde que tenía 15 años, Rossana tocaba en la Orquesta Juvenil bajo la dirección de Bruno Campo. Era prima de la novia de Bruno, y su novio era alumno y amigo cercano de él. Bruno Campo ofreció recoger a Rossana cuando llegara a Roma, y acordaron compartir hotel para ahorrar dinero. A ella nunca se le pasó por la cabeza que no estaría segura con él.

—Para mí era alguien muy, muy cercano. En la orquesta era una figura de autoridad, alguien que siempre daba algo de miedo, pero afuera para mí también era como un hermano o un papá. Me costó entender todo lo que estaba detrás y entender lo que pasó. Esa es de las noches que tengo más claras en mi mente. La noche que me violó.

Hablar esto le cuesta a Rossana. El proceso de aceptar que no fue su culpa ha sido complicado. Respira, su voz es baja.

—No fue sólo una vez. Fueron varias. El dolor y el miedo son inmovilizantes. De verdad no esperas que alguien tan cercano te haga daño. En mi visión en ese entonces, me imaginaba una violación como en una película, como que vas caminando en la calle y te asaltan. Nunca te lo imaginas en un contexto así.

No fue solo una vez. Fueron varias. Nunca fue su culpa. Él la tenía controlada y ella no tenía a nadie más en Italia a donde acudir.

 

Rossana Paz cuenta su historia para Nómada. Foto: Sandra Sebastián

Rossana Paz cuenta su historia para Nómada. Foto: Sandra Sebastián

Avanzaba gradualmente. Una noche la tocó y la besó. Ella no quería, pero Bruno Campo no pedía permiso. Rossana no sabía qué hacer. Había visto cómo reaccionaba Bruno Campo cuando alguien no le hacía caso. Se paralizó.

“Como somos tan cercanos, te va a dar más confianza estar conmigo, va a ser mejor para ti que yo te quite la virginidad”, recuerda Rossana que le dijo Bruno Campo.

Durante el día Bruno Campo la trataba como si lo que pasaba fuera normal. “¿No te gusto? No te estoy haciendo nada que tú no quieras”, le decía.

—Siempre me hacía creer que era una relación. Yo de verdad no quería creer que me hacía daño.

Logró confundirla. Hacerla sentir vergüenza y culpa por lo que él hizo. Una culpa que cargó durante siete años, hasta ahora, a sus 26, que decidió romper el silencio junto a otras tres mujeres.

En el día, Bruno Campo buscaba consuelo en Rossana. Decía que se la estaba pasando mal, que extrañaba a su exnovia, que le iba mal en los cursos y que sentía que su carrera se estaba desplomando.

Cuanto más frustrado estaba Bruno Campo en el día, peor estaba en la noche en el hotel. Una noche en particular.

—Yo me quedé sola en el cuarto y estaba ansiosa. Pensando que ya iba a venir, y que tenía que hacer algo. Pensando en qué opciones tenía de actuar. Cabal llegó. Había tomado. Comenzó otra vez a tocarme. Pero esta vez más agresivo. Me empujaba. Yo lo comencé a empujar de vuelta, y a decirle que no, que me dejara tranquila.

“Te voy a mostrar por qué una mujer no puede dirigir una orquesta”, le dijo Campo, como si tratara de recobrar su poder con Rossana. Esa frase se quedó quemada en su mente. Durante los siete años, que no ha podido hablar de la violación, esa frase fue la que le recordaba del dolor.

La empujó a la cama y se puso encima de su cuerpo. Rossana trataba de cerrar los brazos y piernas.

Ni sus súplicas ni el dolor ni la sangre por la penetración y por las mordidas en diferentes partes del cuerpo de Rossana detuvieron a Bruno Campo. “Relájate, es normal”, le respondía él, “solo tienes que relajarte”. Como ocurre con la mayoría de las víctimas de violencia sexual, Rossana dice que llegó un momento en donde solo se paralizó y esperó que pasara.

Bruno Campo era 11 años mayor que Rossana. Como era amigo de su novio, él sabía que ella todavía no había comenzado su vida sexual y que era algo importante para ella. Se aprovechó de la desigualdad de experiencia sexual que existía entre ellos. Sabía que ella no iba a hablar. Ni con su novio, ni con su familia, porque todos lo adoraban a él.

Rossana reflexiona ahora sobre cómo Bruno Campo siempre la había molestado, supuestamente jugando, pero siempre con contacto físico que incomodaba.

—Hasta muy reciente se me desbloqueó este trauma. Fue muy fuerte revivirlo. Incluso revives el dolor físico. Por mucho tiempo guardé ese sentido de responsabilidad y todas esas interrogantes. ¿Qué pude haber hecho? ¿Cómo lo pude haber evitado? Entiendo mucho mejor ahora qué pasó. Lo veo con ojos más fríos—, comparte Rossana.

Hace cuatro meses, en febrero, Rossana se enteró que no era la única víctima de Bruno Campo.

2. Cómo se construye un déspota que se convierte en monstruo

Isabel Ciudad Real es una institución en la música guatemalteca. En 2006, cuando era presidenta de la Fundación Música y Juventud, recibió una llamada de la Municipalidad de Guatemala. El alcalde Álvaro Arzú quería comenzar una escuela de música dentro del Centro Cultural Municipal e invitó a la Fundación Música y Juventud a sumarse.

Diez años antes, cuando Arzú era presidente, también habían hecho proyectos juntos, con una serie de programas de música para niños y jóvenes para replicar El Sistema de Venezuela, un modelo social-musical enfocado en fomentar valores positivos y transformar vidas de niños y jóvenes de áreas de escasos recursos a través de la música.

Isabel Ciudad Real y la Fundación aceptaron unirse a la Muni.

—En ese momento es cuando Bruno toma cierto liderazgo y quiere participar todo el tiempo posible en este proceso. Entonces comienza a tomar el rol de director, tanto en el área artística del programa como de la misma Escuela Municipal de Música—, explica Ciudad Real.

En una entrevista con Nómada desde Europa vía Skype, Bruno Campo recuerda la creación de la Escuela de forma diferente. Se atribuye todo el mérito.

—Isabel comenzó la idea de El Sistema. Yo fundé El Sistema que se estableció como un sistema real. Esa era la visión de Abreu siempre.

Dice que después visitar al maestro José Antonio Abreu en Venezuela en 2005, a sus 23 años, se dio cuenta que Abreu lo escogió a él para ser un replicador del modelo en Guatemala.

—Ve, comienza una orquesta, mira quién te la puede apoyar, incluye a la mayor cantidad que sea posible, y mientras más vulnerables sean estos niños en sus condiciones sociales, más sentido va a tener el trabajo que haces—, asegura Campo que le dijo Abreu.

Regresó y con un grupo de amigos comenzó una pequeña orquesta en la popular colonia La Verbena, en la zona 7, en diciembre 2005. Lo hizo con instrumentos prestados por Isabel Ciudad Real. Fue un éxito, dice Bruno Campo.

—Junto a Isabel tuvimos una reunión con el presidente (Óscar) Berger para ver si nos podía apoyar. Nos mandó con Wendy de Berger, porque era la que estaba encargada de temas sociales de la presidencia. “Buenísimo”, nos dijo. Nunca pasó nada. Fuimos con el Ministro de Cultura, con el Ministerio de Educación. Al final fuimos con el alcalde Álvaro Arzú en la Municipalidad. Fue el primero que nos recibió. Abrimos formalmente una Escuela Municipal de Música. Yo de alguna forma comencé como director. Fue un título que me cayó sobre los hombros.

 

Bruno Campo dirige la Orquesta Sinfónica Juvenil Municipal, en 2011. Foto: Carlos Sebastián

Bruno Campo dirige la Orquesta Sinfónica Juvenil Municipal, en 2011. Foto: Carlos Sebastián

Isabel Ciudad Real conoció a Bruno Campo en 1996. Tenía 14 años y estudiaba oboe en el Conservatorio Nacional de Música. Ciudad Real lo recuerda como un niño con mucho talento. Tanto que en 1997, cuando ella organizó el primer seminario orquestal en Guatemala con el fundador de El Sistema, el venezolano José Antonio Abreu, para jóvenes de todo el país, le pidió a Bruno Campo que él dirigiera el himno nacional. Así comenzó su interés en dirigir orquestas.

—Todo iba muy bien. Hasta que, considero yo, él se obsesionó cuando vio la posibilidad de crecimiento. Tenía buen liderazgo, pero comenzó a querer llegar a la meta sin pasar por un proceso, y comenzó a tratar mal a las personas—, dice Ciudad Real.

Otros profesionales del gremio tampoco se sentían cómodos con Bruno Campo. Entre ellos estaba el director de orquestas, Igor Sarmientos, y Fernando Archila, director del Coro Municipal, quienes en esta época colaboraban con la Fundación Música y Juventud. Advertían que su carácter no era idóneo para el puesto.

—El objetivo de él era tener una orquesta con la cual él se pudiera lucir. Para convertirse en el protagonista del movimiento musical guatemalteco que soñaba ser. Pero el principal valor del proyecto eran los niños—, recuerda Fernando Archila.

El vaso se llenó. En 2009, la Fundación Música y Juventud decidió romper el convenio de cuatro años con la Municipalidad porque no podían trabajar más con Bruno Campo. La Municipalidad prefirió a Bruno Campo que a la Fundación liderada por Isabel Ciudad Real.

La Municipalidad proveía las instalaciones y una parte del presupuesto para salarios e instrumentos en la Escuela. Pero sin la Fundación Música y Juventud, Bruno Campo necesitaba crear otra entidad que se encargara de buscar fondos privados para mantener el proyecto.

Así comenzó la asociación del Sistema de Orquestas de Guatemala (SOG), explica Fernando Archila.

—A partir de eso, él ya tomó control. Se volvió director musical, tenía su junta directiva, el financiamiento de la Municipalidad. Aparte estaba Juventudes Musicales, de la cual recibía fondos para ser ejecutados, igual que los fideicomisos. La capacidad de recaudación que se iba a generar con el SOG era fabulosa. El problema es que le dieron el control absoluto a una persona, Bruno. Nadie lo fiscalizaba, ni cuestionaba sus métodos.

Una persona que trabajó muy cerca de Bruno Campo en la Escuela de Música explicó a Nómada que desde la creación del SOG, Campo se acercó más a la cúpula de poder en la Municipalidad de Guatemala.

—No tenía ningún problema en decir que su trabajo en la Escuela de Música podría ser una plataforma para seguir escalando, hasta tener un ascenso a un cargo político importante.

Varias de las 22 personas entrevistadas para este reportaje en los últimos tres meses coinciden en que existía una amistad personal entre Bruno Campo y el gerente municipal, Ricardo de la Torre, quien fue descrito como “su padrino” y “su protector”. No obstante, de la Torre se negó a hablar con Nómada y esa amistad se mantiene en una interrogante.

A cambio del poder absoluto en la Escuela Municipal de Música y el Sistema de Orquestas, Bruno Campo le devolvía a la Municipalidad unionista conciertos de niños y jóvenes. De calidad. Y con algo de explotación. En las elecciones de 2007 y 2011, hacían hasta tres conciertos “de barrio” semanales durante todos los meses de campaña. Sin compensación. 75 niños y jóvenes de las áreas empobrecidas de la Ciudad de Guatemala tocando en chumpas blancas y verdes de la Municipalidad cada dos o tres días. La chelista Rossana Paz, entonces una adolescente, recuerda que los conciertos se hacían con las pancartas del Partido Unionista y luces pirotécnicas al final.

Hacia fuera, la Municipalidad y el unionismo brillaban con el proyecto social de música para jóvenes. Bruno Campo era la estrella.

Hacia dentro, era una realidad oscura. De abusos verbales, físicos y sexuales.

3. El régimen de abusos. Las denuncias de las alumnas

La imagen del personaje carismático Bruno Campo, de quien todavía en 2019 se ufana la Municipalidad de Ricardo Quiñónez en redes sociales, se desploma tras las entrevistas con fuentes consultadas para este reportaje.

Dan testimonio de abusos verbales y físicos, de acoso sexual y agresiones sexuales. Un régimen de abuso sistemático que comenzó mucho antes de que Rossana fue violentada en 2012 en un hotel en Italia.

Su irascibilidad y enojos son reconocidos hasta por las tres personas con las que habló Nómada por solicitud de Bruno Campo, para que lo defendieran. Ninguna de las tres personas aceptó que sus nombres fueran incluidos en esta publicación.

—Tenía muy mal carácter y era terriblemente inmaduro. Quería cambiar el mundo y le frustraba que la gente no entendiera su misión. Entonces se molestaba, y en tres ocasiones vi que le lanzó cosas a los de la orquesta. Una vez un (joven con un) instrumento comenzó antes y le tiró un zapato—, dijo una de las fuentes de Campo.

Uno de los jóvenes a quienes Bruno Campo le tiraba no solo zapatazos, sino también pachones de agua, era Daniel Zuleta. Fue estudiante en la Escuela de Música y tocaba flauta en la Orquesta Juvenil entre 2007 y 2012. Recuerda que el carácter de Campo era agresivo. Especialmente con las alumnas.

Julio Julián fue profesor de Coro en el Sistema de Orquestas desde el año 2010. Explica que Bruno Campo nunca le faltó el respeto a él, pero que fue testigo de cómo la dinámica en la Escuela se convirtió en una dictadura. Toda la comunicación era directamente con él, no con la Municipalidad, y mantenía humillados a los profesores de música. Los pocos que se atrevían a responderle fueron despedidos.

—Los maestros eran sometidos. En las sesiones el ambiente era de ‘cabecita para abajo’ escuchando nada más. Le tenían miedo.

 

Bruno Campo.

Bruno Campo.

Rossana Paz lo describe igual.

—A nosotros, Bruno nos enseñó a callarnos. Veías como le iba mal a los que hablaban o cuando alguien no le hacía caso. Los echaba de forma muy violenta. Los humillaba, con palabras bien fuertes.

Rossana Paz agrega que el proyecto se dirigía a la niñez y juventud que en muchos casos venían de entornos de violencia. “Ellas y ellos tal vez normalizaban aún más esas agresiones”, dice preocupada.

El profesor Julián dice que se aseguraba de cuidar a sus estudiantes del coro de Bruno Campo porque no le gustaba cómo trataba a los jóvenes. En las sesiones que compartía con Campo presenció maltratos que iban desde palabras soeces porque no tocaban bien a manotazos. Describe a Bruno como una persona agresiva y un lasciva.

—Siempre se les insinuaba a las señoritas. Se les acercaba, les tocaba la espalda o las abrazaba. Era algo muy peculiar que no me gustó. Era como un donjuán con las alumnas.

Maru Amato es flautista y tiene 26 años. Entró en la Orquesta Juvenil en 2008 cuando tenía 15 años. Conoció a Bruno Campo en su propia casa. Rossana Paz es su prima, su hermana mayor era la novia de Bruno Campo. Su mamá lo había aceptado en la casa y la familia como si fuera otro hijo.

Maru recuerda que el acoso de Bruno Campo comenzó sutilmente. Poco a poco avanzaba, de cosas verbales hasta agresiones físicas y humillantes para la adolescente, que él justificaba como “juegos”. Por ejemplo un día que Maru traía un pants, se lo bajó enfrente de todos sus compañeros en la Escuela. Otro de los “juegos” favoritos de Campo era tocarle sus pechos y hacer que se movieran. O besarla en la boca sin permiso y reírse. Lo hizo muchas veces, dice Maru, cuando estaban solos, y a veces enfrente de la gente.

Trató de hablar con su mamá sobre lo que hacía Bruno Campo. “Solo ignóralo. Es muy inmaduro, y solo está jugando”, le decía. Incluso ella no podía creer que era un abusador. Durante por lo menos tres años Maru intentó pretender que tenía una relación de “cuñada normal” con él, hasta que decidió apartarse a los 18 años.

Con María Libertad Sáenz, chelista de 22 años, Bruno Campo se empeñaba en acosarla por su apariencia cuando era adolescente en la Escuela. Decía que era fea, que no era femenina, para después, manipularla. “Por fin te estás poniendo bonita” mientras le guiñaba el ojo. O agarrarle de la cintura y verle los pechos.

Fue hasta años después que Maru, su prima Rossana y María Libertad lograron aceptar y reconocer que fueron violentadas, que son sobrevivientes. Este lapso entre los hechos y el reconocimiento de estos es muy común en víctimas de violencia sexual.

—Algunos (alumnos) sabíamos que no estaba bien, pero todos lo normalizamos, incluso hasta cierto punto hemos replicado esa forma de enseñar con violencia. Hay que cambiar eso—, explica Maru Amato.

La flautista Amato agrega que se recuerda que el caso de Azucena se hizo público en la Escuela.

—Ella lo expuso y lo protegieron a él. Fuimos parte de eso; lo negamos, como si fuera culpa de ella. Todos pensábamos: “ella lo sedujo”. Es algo de lo que hoy me siento culpable.

María Libertad Sáenz dice que después de salir de la Escuela Municipal de Música, se dio cuenta que la cultura violenta en el gremio musical se repite en otros espacios. En algunos, también la violencia sexual.

—Todo este proceso de nombrar el acoso y las micro violencias de Bruno Campo me ha ayudado a ver situaciones en donde en realidad he sido atacada y aplastada en otros espacios. Eso empieza con él y con las cosas que naturalicé siendo su alumna.

 

María Libertad Sáenz. Foto: Sandra Sebastián

María Libertad Sáenz. Foto: Sandra Sebastián

Aparte de alumnas y jóvenes de la Orquesta Juvenil, dos mujeres del personal de la Escuela Municipal de Música también compartieron sus experiencias con esta periodista. Ambas prefieren resguardar su identidad. A una Bruno Campo le intentó besar varias veces sin su consentimiento.

En el testimonio de la segunda mujer, a quien llamaremos Nancy, se repiten varias de las frases que Bruno Campo utilizaba con sus otras víctimas. “Relájese, solo estoy jugando. ¿No le gusto?”, le decía cuando la acosaba dentro de su oficina en el antiguo edificio de Correos.

Se acercaba a Nancy hasta arrinconarla y casi tocarla. Nancy lo rechazaba. “Deberías de aprovechar. No te lo voy a ofrecer muchas veces. Tengo muchas otras (mujeres)”, insistía Campo.

Pasó tantas veces que a Nancy le daba miedo ir sola a su oficina; siempre buscaba una excusa para llevar alguien más del personal.

La última vez que Bruno Campo la acosó, ella amenazó con denunciarlo. “¿Y qué vas a denunciar? Solo estoy jugando, nunca haría algo así sin permiso”, le respondió Campo.

Nancy renunció.

4. El sueño (roto) de la música

Azucena Salinas soñaba con tocar violín. Tenía 13 años cuando en 2010 entró a la Orquesta Infantil. Allí, entre la multitud de los instrumentos y en la simbiosis melodiosa de la orquesta con el violín y su arco, sentía la felicidad plena.

A veces se escapaba para meterse en los ensayos de la Orquesta Juvenil. La escuchaba con tanta ilusión. Para los niños de la Orquesta Infantil la aspiración era algún día tener una silla allí, entre los mejores alumnos de la escuela de música. Bajo la dirección de él. Bruno Campo. El director de la Orquesta Juvenil y máxima autoridad de la Escuela de Música de la Municipalidad de la Ciudad de Guatemala.

—Imagínate, él dirigía todo el Sistema de Orquestas en Guatemala, lo fundó. Yo lo veía como un ídolo. Es que él tenía eso, él te hacía sentir la música. Yo moría por estar en esa orquesta.

Para Azucena la Escuela de Música se convirtió en su vida. Todos los días viajaba en bus los 30 kilómetros desde la aldea en el municipio de Palencia donde vivía con su mamá y sus hermanos para llegar a los ensayos en el antiguo Palacio de Correos en el Centro Histórico. Pasaba todo el tiempo con sus compañeros, en las mañanas en el colegio que abrió la Municipalidad para los miembros de las orquestas, y en la tarde cuando ensayaban sus instrumentos. Azucena estaba realizada.

Un día de 2010 Bruno Campo la llamó a su oficina. Azucena aún estaba en la orquesta infantil y recuerda la ingenua sensación de alegría que sintió cuando la secretaria de Bruno Campo la fue a traer.

—Me emocioné. “Guáu, Bruno Campo me quiere ver en su oficina. ¿Será algo de mi instrumento?”, pensé. Y era Bruno Campo, todo el mundo le tenía muchísimo respeto.

La conversación fue corta, indiferente. Hasta que Bruno Campo cambió el tema.

—¿Por qué eres tan tímida? Eres muy linda. Me gustas mucho—, le dijo a Azucena.

Estaba sorprendida. No entendía la situación. Él tenía 27 años. Ella 13.

Su primera reacción fue pensar en la novia de Bruno Campo. Una adolescente de 17 años que también tocaba violín en la orquesta. Había apoyado a Azucena desde que entró a la orquesta infantil y eran cercanas.

—Pero usted tiene novia—, le respondió Azucena confundida.
—Mi novia siempre va a estar allí. Yo no quiero que seamos novios, solo quiero que sepas que me gustas mucho—, terminó Bruno Campo.

Nunca había sido tan directo con Azucena, pero en otras ocasiones ya le había hecho insinuaciones. Sobre su sonrisa, su pelo, su piel o sus ojos. Acoso, fácil de confundir por cumplidos de un hombre que ella idolatraba.

—Pensaba que lo decía con ternura, como alguien lo dice a una niña. O tal vez a una amiga. Pero no como este día. No sabía qué decirle. No sabía si eso estaba bien, si estaba mal.

Bruno Campo era el director de la orquesta juvenil, pero se relacionaba con todas las niñas y los niños de la orquesta infantil también. Todos querían estar cerca de él. Azucena también. Era carismático y cuando aparecía en los pasillos o los salones se notaba su presencia, su poder, recuerda una de las profesoras de música de la época. Él era cariñoso con los niños, dice la profesora. Le interesaba su desarrollo musical y cuando le parecía que alguien tenía talento, le buscaba para que se examinara para estar en la orquesta que él dirigía. El sueño de Azucena.

 

Azucena Salinas. Foto: Sandra Sebastián

Azucena Salinas. Foto: Sandra Sebastián

Azucena no creía mucho en sí misma. En las reuniones en la oficina de Bruno Campo, que comenzaron a ser más frecuentes, él se aseguraba de mezclar los comentarios que le incomodaban a la adolescente con cumplidos sobre su rendimiento y motivaciones a aplicar a las audiciones para participar en los seminarios. Cada vez las insinuaciones iban un poco más, hasta comenzaron a ser acompañadas de toqueteos a la niña de 13 años.

—Yo nunca sabía cómo reaccionar. Llegan momentos donde te sentís confundida, y pensás, ‘es Bruno y te está tirando la onda’. Y después reaccionas y pensás, ‘no, yo no quiero esto’. Pensaba, si reacciono mal, mi futuro en este lugar se acaba o me va a empezar a llevar mal, y fue exactamente lo que pasó.

Una tarde Bruno Campo la volvió a llamar a su oficina. Dijo que quería enseñarle algo y agarró un set de llaves. La llevó a un salón donde guardaban los contrabajos y cerró la puerta.

—No entendí qué hacíamos allí. Apagó la luz, me puso contra la pared y empezó a besarme el cuello. No pude hacer nada. Me quedé paralizada. En shock.

No pudo hablar, mucho menos gritar. Azucena asegura que Bruno Campo solo se detuvo porque se dio cuenta que ella estaba llorando por las lágrimas que le mojaron la cara.

—No llores. No te quiero lastimar. No estoy haciendo nada que tu no quieras—, le dijo Bruno Campo.

No quería. Era una niña. Con la voz reprimida logró decirle que no quería y salió del salón.

Azucena quería contarle a alguien lo que estaba pasando. Pero no pudo. Muchas noches se quedaba a dormir en la casa de sus amigas, Maru Amato y su hermana, la novia de Bruno Campo, y quería tanto confiarles lo que había pasado ­y buscar apoyo en ellas. Pero no pudo. Tenía miedo de que ellas no le fueran a creer. Que nadie le fuera a creer.

—¿Cómo iban a creerme si era Bruno Campo?

5. Las mamás que enfrentaron a Bruno

Azucena Salinas avanzaba rápido con el violín. Practicaba más y más cada día, hasta que por fin a principios de 2011 se abrió una oportunidad de entrar a la Orquesta Juvenil.

—Cuando hicieron el examen, me puse las pilas. Lo pasé. No lo podía creer. Te puedo decir que el año 2011 fue el mejor y peor año de mi vida. Así, dice Azucena, hoy de 22 años, con una sonrisa agridulce. Resignada.

El acoso de Bruno Campo se volvió constante. Sus intentos de tocarla y besarla en contra de su voluntad cuando estaba sola se repetían. En otros salones de la escuela y hasta en la casa de la novia de Bruno Campo. Comenzó a frustrarle a Bruno Campo que Azucena no cedía. Cambió de estrategia. De agresiones sexuales a hostigamiento. Con Azucena, a sus 14 años, ya bajo su dirección en la Orquesta Juvenil, se aprovechaba para humillarla y regañarla en público.

—Pienso que tal vez se había cansado de tanto insistir y que yo no cediera. Como que estaba buscando algo para hacerme daño.

La persona que trabajaba con Bruno Campo en la Escuela Municipal de Música y que pidió el anonimato recuerda que Bruno Campo también se empeñó en difamar a Azucena con el personal de la escuela.

—Se quejaba de ella constantemente. Que ya no la aguantaba. Que no rendía. Para él, ella empezó a ser una piedra en el zapato, eso es seguro.

Una noche, en octubre de ese 2011, en un ensayo Bruno Campo la humilló en frente de toda la orquesta. A Azucena le gustaba otro alumno de la escuela y pasaban mucho tiempo juntos. Él decidió usar eso en su contra y dijo: “Azucena, necesito que comiences a comportarte más como una señorita, que no andes así con los niños”.

Toda la orquesta se quedó callada. Viéndola. Azucena estaba mortificada. Fue un golpe certero en una sociedad machista. De un día para otro nadie quiso acercarse a Azucena.

—Bruno dejó de insistirme. Pero me quedé sin amigos. Almorzaba sola. Estudiaba sola. Llegaba y me iba sola. Todo el mundo se enteró de lo que dijo Bruno. Tenía una amiga, con ella éramos inseparables. Hasta la mamá de ella se enteró y le prohibió juntarse conmigo para que la gente no pensara que ella era igual que yo. Me dejó sin nadie allí.

Azucena le contó a su mamá, Brenda Archila, lo que había hecho Bruno Campo. La señora se enfureció y lo enfrentó en una reunión. También participó Blanca López, quien en 2011 era la coordinadora académica de la escuela.

—Usted es un abusivo, anda fastidiando a Sucy; quiere que deje de hacer cosas por usted. ¡Es un sinvergüenza! Como ella no quiso ceder a todos sus abusos, ahora la agarró contra ella.

—Mire señora, en ningún momento he acosado a su hija. Azucena es la típica niña que anda seduciendo a los maestros. ¿Sabe qué? A veces me alcanza por las gradas, me agarra, me abraza y me besa atrás de la oreja. ¡Fíjese Blanqui!—, respondió Bruno Campo, mientras miraba a la coordinadora Blanca López.

Blanca López se vio asustada, recuerda Brenda Archila, la mamá de Azucena. No dijo ni una palabra. Solo escuchaba.

—¡No es la primera vez que escucho que usted anda acosando a las niñas, de ballet y del coro! ¡A mi hija no la va a seguir tratando mal!

—Muchas niñas están locas, andan diciendo mil cosas mías. Pero no es cierto. ¿Y qué va a hacer señora? ¿Tiene pruebas?—, preguntó Bruno Campo.

—¡Claro, si es mi hija que lo está diciendo!

Pero Brenda Archila salió de la reunión sintiéndose impotente. Para ella la actitud cínica de Bruno Campo y su intento de echarle la culpa a su hija y de descalificarla evidenciaba que se sentía intocable. Y que tal vez lo era. Ella sabía que Bruno Campo tenía poder en la Municipalidad unionista.

—Me dolió tanto, estaba tan furiosa, pero tuve miedo de denunciarlo. Nadie iba a creernos. Y habían otras niñas, pero también tenían miedo de hablar. Ese tipo es de lo peor, realmente llegué a odiarlo. Después la señora Blanca también cambió con mi hija, como que pensó que Sucy era mala.

Brenda Archila, en su casa en una aldea a 30 kilómetros del Centro Histórico, no sabía qué hacer. Azucena le rogaba que no la sacara de la Escuela de Música. La orquesta y el violín eran su mundo. Aspiraba a una carrera profesional en la música y en un año ya había avanzado tanto. Para la mamá soltera, que trabajaba como empleada doméstica en la zona 16, los recursos económicos no alcanzaban para pagar clases privadas de violín ni para pagar otro colegio privado. Azucena lo recuerda así:

—Yo amaba este lugar. Hasta en mis vacaciones iba para practicar, a pesar de lo incomóda que me sentía cuando él me encontraba. Pero uno lo normaliza, como que aprendí a vivir con eso con tal de poder tocar violín.

Su mamá decidió alejar a Azucena del agresor. El 29 de diciembre de 2011, para el XV Aniversario de la Firma de la Paz, fue el último concierto de Azucena Salinas.

6. “Hagamos un trío”. Otra adolescente habla.

No fue la única mamá que enfrentó a Bruno Campo. Un año antes, en 2010, la mamá de otra estudiante de la Escuela de Música también denunció a Blanca López que Bruno Campo había agredido a su hija de 16 años.

‘Lisa’, hoy una mujer de 26 años quien prefiere compartir su denuncia con un nombre ficticio, cuenta que Bruno Campo la acosaba mientras fue alumna en el colegio del Sistema de Orquestas y parte de la Orquesta Juvenil. Ella lo rechazaba, pero Bruno Campo trataba de agarrarle la mano e insistía: “¿Sí está consciente de lo que está haciendo? Usted tiene que ser una mujer de bien: no va a tener muchas oportunidades de estar conmigo”.

La mejor amiga de Lisa estudiaba en la Escuela de Danza, que también quedaba en el Centro Cultural Metropolitano, en el antiguo palacio de correos. Bruno Campo comenzó a acosar a las dos adolescentes juntas, por mucho que trataban de evadirlo.

—“Nosotros haríamos un buen trío”, nos dijo una vez. Yo tenía 16 años, y solo pensé, ¿qué le pasa? Lo sentía ofensivo. A cada rato nos venía ofreciendo estar con él y decía que deberíamos aprovechar, tal vez por el cargo que él tenía.

En un receso en mayo de 2010 las llamó a su oficina. Susurrándoles en los oídos les dijo que se besaran. Bruno Campo agarró a Lisa de la cintura. Las dos estaban asombradas. Bruno Campo insistió: “¿Por qué no? Es una oportunidad. Solo una oportunidad les voy a dar, y solo por ser ustedes”. La amiga de Lisa reaccionó. Le advirtió que se estaba pasando y amenazó con denunciarlo a la directora de la Escuela de Danza. Desafiante, Bruno Campo respondió que podían hacer lo que quisieran.

Ese mismo día Lisa le contó a su mamá lo que había pasado en la oficina de Bruno. Inmediatamente la señora fue a hablar con Bruno Campo y después con la coordinadora Blanca López. Bruno Campo negó todo y Blanca López decidió apoyarlo a él, recuerda Lisa.

Frente a la denuncia de acoso y agresión sexual contra Bruno Campo, la respuesta de Blanca López fue suspender a Lisa.

Para la entrevista con Nómada, Lisa le preguntó a su mamá por qué nunca presentó una denuncia. Su mamá respondió, que junto a su tía, iban a denunciar e ir hasta los medios de comunicación, pero que fueron advertidas por la coordinadora que si involucraba a las autoridades, le haría imposible la vida de su hija en cualquier colegio.

Así, Lisa dejó el colegio y la escuela de música a los 16 años. Su caso tampoco fue denunciado.

Blanca López y Bruno Campo se conocen desde que eran niños, cuando estudiaban juntos en el Conservatorio de Música. Ella entró en la Escuela de Música en 2006 cuando fue fundada y en 2012 sustituyó a Bruno Campo en el puesto como Directora. Hasta la fecha.

Sin embargo, la directora Blanca López no quiso responder a Nómada por qué decidió creerle a Bruno Campo frente a las acusaciones de acoso y agresión sexual, o por qué nunca actuó e informó a las autoridades de la Municipalidad.

7. Las “piedritas en el hombro” de Bruno Campo

Actualmente Bruno Campo se encuentra en Dinamarca, donde trabaja con orquestas de jóvenes. Con una mirada nostálgica describe en una entrevista con Nómada su trabajo con la Escuela Municipal de Música como su contribución a su país y un tiempo donde se hizo amigo del gerente Ricardo de la Torre, y otros profesionales, en el desarrollo del proyecto.

Ser enfrentado con las acusaciones de alumnos y jóvenes de la Orquesta le quita la nostalgia. Se incomoda.

— No hay ningún método de enseñanza que justifique una falta de respeto.

— ¿Piensa que alguna vez les faltó el respeto?, le preguntó esta periodista
— Mi linda, me haces un pregunta que me duele un poco. A ver, por un lado llevo todo este orgullo positivo de lo más hermoso que fue montar este proyecto, y también llevo mis pequeñas piedritas en los hombros de si en algún momento de estrés uno levanta la voz, alguna cosa de esas.

Explica que los incidentes violentos, de tirar cosas a jóvenes de la orquesta, fueron accidentes. Las cosas, su batuta y atril, dice, simplemente salieron volando por sus movimientos apasionados, dice.

A las acusaciones por abusos sexual, Bruno Campo responde con su interpretación del acoso y el movimiento #MeToo:

— Tal vez pude haber hecho las cosas un poco mejor. En mi edad ahora, por que en ese el tema del #MeToo nos ha abierto a todos mucho más la perspectiva: Como joven de 22 o 25 años, cariñoso, de abrazar y todo, es algo que no haría ahora. Es algo que tendría mucho más cuidado ahora.

Bruno Campo no respondió, si se refiere a que hay cosas que no haría hoy porque sabe que son delitos, o porque más mujeres denuncian las agresiones sexuales hoy.

A pesar de su cátedra sobre el significado del movimiento #MeToo en un correo a esta periodista donde se refiere específicamente a su relación de “cuñado” con Maru Amato, se empeña en enseñar a las mujeres cómo deben enfrentar a sus agresores.

— Yo sí recuerdo que mi relación con Maru era de cuñada, de cariño, una relación de familia. Yo la molestaba un montón, con jugarretas e inclusive con cosquillas. Claramente, un error y algo indebido, lo que ahora veo como mis errores de inmadurez y que me apena muchísimo. Pero sin ninguna intención (hice) algo como lo que (ella) cuenta. Si ella sintió algo de esto como que la estaba toqueteando y en algún movimiento sintió que ‘le toqué los pechos’, me apena mucho y estoy en disposición de aclararle que no era mi intención y ofrecerle una disculpa abierta y honesta.

Continúa:

— Feo que nunca me lo dijo, teniendo yo contacto con la familia hasta la fecha, y eso es algo que las nuevas generaciones deben aprender: (en vez de estar) gritándolo a la prensa años más tarde luego de cultivar sentimientos negativos en silencio, pero diciéndolo a la persona justo y directamente en el momento, resolviendo el conflicto, y comunicándolo a un adulto si fuese necesario y delineando una línea de respeto inmediato, eso es lo sano.

Bruno Campo insiste, en la entrevista y varios correos después, que existe una conspiración de difamación en su contra de parte de personas, resentidas, que le dan pena, que “generan rumores y que se excusan detrás del anonimato”.

Pero de las 7 mujeres que lo acusan de violencia sexual, solo 3 escogieron hablar desde el anonimato.

8. Una bomba de tiempo que llega hasta la Muni

Estos malos tratos estuvieron a punto de estallar en 2009. Ese año, Isabel Ciudad Real, de la Fundación Música y Juventud, encontró intolerable el comportamiento irrespetuoso y agresivo que tenía Bruno Campo con los profesores de música y el personal administrativo de la escuela. Recuerda especialmente una situación donde vio cómo Bruno humillaba con gritos e insultos a un profesor de música enfrente de los alumnos.

—El objetivo principal del proyecto era el fomento de valores y ética a través de la música. (Su comportamiento) iba totalmente en contra de eso. Yo le hablé, y desde la Fundación le hablamos, pero él no recapacitó. Entonces tuvimos que hablar al Concejo Cultural de la Municipalidad.

La Fundación procedió a informar al Concejo Cultural de la Municipalidad sobre la conducta abusiva de Bruno Campo con el personal y los maestros –entonces todavía no tenían conocimiento de abusos sexuales– que no podía seguir apoyando el proyecto con Bruno Campo como director. En el Concejo Cultural estaban, entre otros, María Teresa Martínez, Richard Smith, William Orbaugh y Tita Maegli Novella. El Concejo decidió apoyar a Bruno Campo, recuerda Ciudad Real.

—Nos alejamos de él. Era una forma de violencia que nosotros no pudimos apoyar. Creo que ellos le restaron importancia, porque vieron más los productos. Para el alcalde (Álvaro Arzú), el producto era lo que importaba. Para nosotros el proceso es lo más importante. Dejamos los instrumentos como una donación, y nos retiramos como Fundación.

Isabel Ciudad-Real enfatiza que supo de los casos de agresión sexual hasta principios de 2009.

En los años siguientes, entre 2009 y 2012, los maltratos continuaron y la tensión interna aumentó. Con el retiro de la Fundación Música y Juventud, confrontaciones con profesores de música, y las mamás que comenzaron a denunciar la violencia sexual en la escuela, Bruno Campo estaba cada vez más bajo más presión.

Fernando Archila, director del Coro Municipal de Guatemala, trabajó con Bruno Campo desde 2012. Se conocieron en el Conservatorio Nacional de Música, y nunca se llevaron bien, dice Archila.

—Bruno decidía sobre los fondos y cómo usarlos. Decidía a quién pagar y quien no, a quién despedir y quién no. Cuando uno de los profesores tenía un grupo de estudiantes buenos, Bruno se los quitaba y los jalaba para su orquesta. Usaba todo el sistema para su orquesta. Así logró lucirse, por eso las autoridades municipales lo admiraban. Pero fue a costa de pisotear al resto de las personas. Y con el tiempo aumentaron los temas de los abusos verbales, de acoso sexual, de abusos laborales. Él llegó a ser una bomba de tiempo.

Bruno Campo se había posicionado como el único contacto entre las autoridades municipales y la Escuela de Música. Pero una fuente de la Municipalidad de Guatemala confirmó a Nómada que a principios de 2012 el gerente municipal, Ricardo de la Torre recibió una queja anónima sobre Bruno Campo. La queja supuestamente señalaba a Campo no solo de agresiones verbales y físicas, sino también de inconsistencias en el manejo de fondos.

En enero 2012, la junta directiva del Sistema de Orquestas de Guatemala realizó una reunión con Ricardo de la Torre para transmitirle la decisión de contratar a Verónica Molina, como directora ejecutiva del SOG para estructurar la relación que existía entre esa asociación y la Municipalidad, que hasta este momento había sido manejado únicamente por Bruno Campo.

—Fue una reunión entre la junta directiva del SOG y Ricardo de la Torre donde se hizo la presentación de mi persona. Él (de la Torre) dijo; “Bueno, perfecto, pero va a entrar Siegfried Morales como contraparte de ella (Verónica Molina)”.

Se acordó que el SOG tenía que pagarle Q5.000 mensuales a Siegfried Morales. Él ya ocupaba otro puesto en la Municipalidad, pero de forma temporal sustituyó a Bruno Campo como Director Ejecutivo de la escuela mientras se realizaba un proceso de monitoreo. Un trabajo que Verónica Molina cuestiona por la amistad que existía entre Ricardo de la Torre y Siegfried Morales.

–Este proceso fue ficticio. Siegfried no llegó a hacer nada allí.

 

Correspondencia entre Bruno Campo y Siegfrid Morales.

Correspondencia entre Bruno Campo y Siegfried Morales.

Verónica Molina llegó a encontrar un sinfín de inconsistencias entre la Escuela Municipal de Música y el SOG . No existía ningún convenio formal que estructurara el uso de fondos ni contratos. Sin embargo, Bruno Campo recibía un salario mensual no solo de la Municipalidad –que le dio un finiquito cuando su contrato venció– sino también de la asociación Juventudes Musicales y el SOG.

El SOG, dentro de la Municipalidad, operaba un colegio con alrededor de 500 alumnos, llamado Proyecto Escolar del Sistema de Orquestas (PEISOG). El colegio comenzó a funcionar para que los niños y jóvenes miembros de la orquesta infantil y juvenil tuvieran tiempo para dedicarse a los ensayos, pero nunca fue inscrito. Operaba con la papelería de otro colegio. El único que tenía acceso a los ingresos del colegio, las cuotas por cada alumno, fue Bruno Campo.

Antes de que entrara Veronica Molina, el SOG había ganado un fondo de $300.000 del programa de la prevención de la violencia de USAID.

—El acuerdo todo tiempo había sido que el SOG iba a recibir este dinero para crear y fortalecer las orquestas de la Municipalidad. El SOG lo iba a ejecutar. Pero (Bruno Campo) estaba tan acorralado dentro de la Municipalidad, que él ya había planeado su salida. Comenzó a decir, “con los 300.000 que vamos a recibir de la AID voy a crear mi propia orquesta y ya no voy a necesitar de la Municipalidad”. Eso era lo que él quería, aprovecharse de la estructura.

A Verónica Molina, Siegfried Morales y Bruno Campo les tocó compartir oficina. La nueva directora Molina recuerda que desde el principio comenzó a ver cosas que no estaban bien. Un día ella llegó a la oficina a encontrar a Bruno Campo recibiendo un masaje sobre el escritorio de una alumna de unos 13 años. En otras ocasiones estaba enseñando pornografía a alumnos desde su computadora. Rossana Paz complementa este capítulo. Asegura que cuando volvió de Italia, Bruno Campo le escribió para pedirle borrara un archivo con pornografía de la computadora de su antigua oficina.

9. La carta de las mamás y los papás

El 14 de marzo de 2012, un grupo de 19 mamás y papás del alumnado de la Escuela Municipal de Música redactaron una carta dirigida al alcalde Álvaro Arzú Irigoyen, en la que expusieron los maltratos y abusos de parte de Bruno Campo. Solicitaron una cita personal con el alcalde para abordar la situación.

 

Papás y mamás denuncian malos tratos en carta dirigida al alcalde Alvaro Arzú.

Papás y mamás denuncian malos tratos en carta dirigida al alcalde Alvaro Arzú.

“Abusos incluso físicos, pues no son pocos los que han sido batuteados y tratados con soeces de manera prepotente, con la consabida amenaza de sacarlos del programa si protestan”, se lee en la carta.

Los familiares también reclamaron al alcalde cómo el régimen de la escuela resultaba no sólo en la desmotivación de las y los alumnos, sino también en los profesores de música: “Lamentablemente, como dice el director (Bruno Campo), aquí reza la máxima de ‘si no les gusta que se vayan’”.

La Municipalidad nunca les concedió la reunión a las mamás y los papás. Tampoco removió a Bruno Campo de su puesto y de su contacto con los jóvenes de la Orquesta.

El alcalde Álvaro Arzú reenvió la carta a Lucrecia Rangel, la Directora de Educación y Cultura de la Municipalidad de Guatemala.

En un correo interno del 20 de marzo 2012 entre Bruno Campo y varios miembros del personal administrativo, Bruno Campo confirma que el día anterior recibió la carta de los padres de familia de parte de Lucrecia Rangel junto al mensaje que había “demasiada presión puesta sobre los niños”. Rangel le pidió que redujera el tiempo de ensayo.

 

Bruno Campo confirma haber recibido carta de madres y padres sobre malos tratos de la Dirección Cultural de la Municipalidad.

Bruno Campo confirma haber recibido carta de madres y padres sobre malos tratos de la Dirección de Educación y Cultura de la Municipalidad.

10. La protección de la municipalidad de Arzú (y los aplausos actuales)

Los abusos físicos denunciados en la carta fueron completamente ignorados tanto por Bruno Campo, Lucrecia Rangel y el alcalde Álvaro Arzú Irigoyen.

Es más, no solo fueron ignorados, sino que la Muni ayudó a sacar a Bruno Campos de Guatemala.

El último concierto de Bruno Campo con la Orquesta Juvenil fue el 17 de mayo de 2012, aunque su contrato vencía en septiembre de ese año. Ni el viaje o la beca fueron anunciados a la orquesta o al personal de la Escuela Municipal de Música. De un día para otro ya no llegó y se enteraron que había ganado una beca para asistir a varios cursos en Italia. Esto causó mucho asombro.

Parte del viaje fue pagado por la Municipalidad de Guatemala, a través del Proyecto MuniJoven.

 

La Municipalidad financió el viaje de Bruno Campo a Europa.

La Municipalidad financió el viaje de Bruno Campo a Europa.

En vez de suspender a Bruno Campo e investigar las acusaciones graves en su contra, la Municipalidad lo ayudó a salir y financió el inicio de su carrera Europa, donde sigue trabajando con jóvenes.

De hecho, la Municipalidad de la Ciudad de Guatemala, ahora en manos de Ricardo Quiñónez, aún le aplaude a Bruno Campo. El 8 de marzo fue seleccionado por los músicos de la Orquesta de la National Radio Television de Albania, uno de los países balcánicos, para recibir el premio de director favorito en un concurso de dirección organizado por la misma institución. La noticia fue documentada por tres medios guatemaltecos y la Municipalidad felicitó a Bruno Campo en su página de Facebook el 15 de marzo.

Nómada envió varias solicitudes de entrevista al gerente Municipal Ricardo de la Torre a través del vocero de la Municipalidad de Guatemala. Cuando se le explicó que se trataba de Bruno Campo y las acusaciones, la Municipalidad ya no respondió.

Pia Flores
/

Buscadora de las historias invisibles y experiencias con sentido. Antropóloga irreverente y amante de la diversidad, la noche, las auroras coloridas y los cuentos que tardan.


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    Justiciero /

    22/06/2019 7:44 AM

    Crista Crista Crista dónde estás...

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Apoyadores /

    18/06/2019 12:31 AM

    archila abra una escuela nueva y se pone de director de todo. Yevese al maestro osaeta i conquisten el mundo juntos. Lo apoyamos si mon.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Dondelasdan /

    17/06/2019 5:10 PM

    Siegfried Ricardo y Bruno....el trío diabólico.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Sergio /

    17/06/2019 12:38 AM

    Tenemos que dar grasias que todavia hay grandes maestros como el maestro Saeta director de la banda. Saeta era asistente y amigo personal de Bruno quien se lo enseñó todo.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Mepaseo /

    17/06/2019 12:23 AM

    El Maestro Archila se va corriendo porque se ha dado cuenta que esa escuela está derrumbándose. Siempre podrá vender seguros. ¿A cuántos niños habéis llevado al éxito?...

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    LUNA /

    13/06/2019 9:04 AM

    Creo que no debemos olvidar que BLANCA LÓPEZ era la persona que intermediaba entre los alumnos y los padres del coro infantil como con los alumnos y padres de la orquesta y coro juvenil . Ella sabia perfectamente lo que sucedía en la escuela de música, ella era la mano derecha de Bruno Campo y compartía con él la conducta abusiva y déspota y de un carácter intratable, pues le importaba un pepino lo que sucediera en la escuela, tanto con los alumnos, como con los maestros que también eran abusados y maltratados. No se diga de los padres que se quejaban, a quienes trataba con la consigna de aislarlos, diciendo que eran problemáticos y del mercado...palabras utilizadas por Bruno también.. Y a los hijos de estos padres que se quejaban, eran tachados y no tomados en cuenta, les pedía a los policías que cuidaban los niveles del edificio, que no dejaran pasar a ningún padre de familia y que los sacaran del edificio para que no fueran testigos de lo que sucedía.
    Realmente Blanca es una persona tan nefasta como BRUNO, pues solo le importaba quedar bien con él. A pesar de sus orígenes en un hogar de escasos recursos, veía la oportunidad de superarse (a lo que tiene derecho), pero no a costillas de tantas personas abusadas y haciéndose de la vista gorda para poder conservar sus privilegios. ELLA TAMBIEN DEBE DE SER INVESTIGADA Y ENJUICIADA POR CÓMPLICE POR OMISIÓN de lo que Bruno hizo en la escuela. Los genios fueron los alumnos pues aguantaron tantos abusos con tal de hacer lo que amaban.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

      Truman /

      17/06/2019 5:17 PM

      Bien Archila. Siempre nos acordaremos de su trabajo en vano. Ahora puede abrir una escuela y así se poner de director por fin. Cabal maestro. Haga eso.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

      Elultimoquerie /

      16/06/2019 4:33 AM

      Cabal el maestro Archila se ha matado a trabajar para ser director de la escuela y todo eso para nada. El pobre no se dio nunca cuenta que en la municipalidad preferían a una títere que fuera fácil de manejar. Maestro Archila ha perdido la jugada. Ahora me rio yo, perdedor.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

      Arrierossomos /

      16/06/2019 3:50 AM

      Asi es Fernando Archila. Tiene usted mucha razón en lo que dice. La directora Blanca y amiga suya es culpable. Y usted lo sabía también. Por eso se va de la escuela verdad? Al final se va a ir sin ser director que es lo que usted quería.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Levi /

    12/06/2019 12:13 AM

    Es muy extraño que no se diga nada sobre algunas cosas muy significativas. Por ejemplo, quién substituyó a Lucrecia Rangel? Qué tiene que decir sobre esto? Por qué se esconde? Y qué tan raro que no hayamos oído hablar a su mejor amigo del SOG. Me imagino que debe estar tan decepcionado y avergonzado...
    Y esa directora de la escuela, esa tal Blanca: puedes dormir por las noches con la conciencia tranquila? Y la cooperación cultural de Italia? Italianos de segunda. Y el lacayo mano derecha del presunto violador y novio de la víctima no tiene nada qué decir?
    Ahora todos calladitos.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    julian Orteman /

    11/06/2019 10:59 AM

    Señores cuando lee uno los relatos no deja de recordad, aquel sonado caso del tipo que abuso, manipulo y creo su haren de muchachitas las cuales fueron utilizadas como señuelo y terminaron presos en brasil, si de ese mismo Sergio Andrade, un tipo con cierto don para la musica, pero con estudios de psicologia, donde utilizan una posicion como esa, para crear una situacion de dominio, y autocracia hacia las jovenes y que teminan de la misma manera, en abuso sexuales, por que lamentablemente a esa edad las jovenes son inexpertas y manipulables. Ojala le caiga el peso de la ley a ese criminal.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    El Lobo Pedorro /

    11/06/2019 9:20 AM

    Hoy escuche en Concriterio que este señor Bruno Campos es venozolano, es cierto eso o de qué nacionalidad es?

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      Hernando /

      12/06/2019 12:00 AM

      Qué más quisiera este ególatra ser venezolano!

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Mauricio Nájera /

    11/06/2019 9:09 AM

    Desde el año 2012 que Bruno Campo se desligó de la municipalidad, así que es muy tarde para estarle reclamando. En cuanto ese tipo ponga un pie en Guatemala debe ser detenido y encarcelado. Que las víctimas pongan las denuncias correspondientes y si es posible, que se haga como con Thelma Aldana, que lo manden a traer.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

      DANIEL CIFUENTES /

      14/06/2019 8:07 PM

      Parece que a alguien gusto su comentario. Pero ud. tiene razon. La misma Thelma siendo fiscal dijo muy seria "Si ud, tiene problemas con la ley debe presentarse y solventar su situación".......doble rasero para variar. Respecto a este violador......a todo coche le llega su sabado. Esto no quedara impune. Este cobarde se esconde en Dinamarca y no me cabe pensar como los daneses lo aceptan siendo el delincuente que es.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!







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