Así están las fuerzas dentro del Cacif en la actual crisis política

En las crisis políticas en Guatemala, hay fuerzas políticas determinantes. Una es la patronal, el Cacif. Desde hace una semana, su nuevo presidente es Jorge Briz Abularach, un empresario-político de muchas batallas. En su discurso de toma de posesión habló de la unidad del empresariado y su agenda común. Existe entre los guatemaltecos una idea sobre los empresarios: controlan el país, son graníticos y conservadores. Algo de verdad hay, pero si se ve de cerca, lo común también parece ser la tensión entre ellos. Jorge Briz, de una Cámara de Comercio en disputa con la Cámara de Industria en asuntos políticos claves, lidera a la patronal en este año electoral de vacío de poder.

Desde la izquierda, Malouf, exportador de VesTex; Briz, de Comercio; y Girón, presidente saliente del Cacif.

Foto: CACIF

La ruptura

A inicios de 2005, la Cámara de Comercio anunció que no era más parte del Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (Cacif). Pocos detalles se dieron sobre la salida. Al consultarle a Sergio de la Torre, actual Ministro de Economía y entonces directivo del Cacif por la Cámara de Industria, respondió que la salida no se había debido a una negativa del resto de cámaras por aceptar a Briz como presidente de Cacif, como había sido un rumor. ¿Qué fue lo que motivó la salida entonces? “Eso no se lo voy a decir, pregúnteselo a ellos mejor”.

Los directivos del Cacif se caracterizan por la opacidad sobre lo que pasa dentro de sus organizaciones. De la casi decena de entrevistados para este reportaje, ni uno solo quiso que se mencionara su nombre. Otros ni siquiera quisieron hablar. Lo que sí mencionaron todos es que la Cámara de Comercio se fue peleando. Y que fue por un problema de representación en la Junta Monetaria, donde se decide el tipo de cambio de quetzales y dólares y donde el Cacif tiene un puesto titular y suplente.

Entre los comerciantes/importadores y los industriales/exportadores hay diferencias naturales. Los primeros se benefician de una moneda nacional fuerte para no comprar por menos dólares los productos que importan. Y los exportadores quieren un quetzal débil para ganar más dólares. Los comerciantes buscan aranceles bajos. Los industriales se benefician aranceles altos y beneficios fiscales para mantenerse.

Y los problemas entre ellos son históricos. En 1989, por ejemplo, el país buscaba salir de la crisis de los años ochenta (entre los académicos se le conoce como la década perdida). Ese año, la Gremial de Confecciones, parte de la Cámara de Industria, calificó de competencia desleal la importación de ropa usada (la paca), ya que no podían competir con los irrisorios precios. Los importadores y distribuidores estuvieron en contra de la Gremial, y dijeron que buscaban que los más de 30 furgones mensuales de ropa aumentaran. Los importadores terminaron ganando el pulso: la Gremial de Confecciones dejó de existir.

Pero la Cámara de Industria y los exportadores tenían las de ganar. El Fondo Monetario Internacional (FMI) condicionó préstamos para fortalecer nuevas exportaciones, y por meses se creó una fuerte presión sobre la devaluación del quetzal. En junio de 1989, el entonces presidente del Banco de Guatemala, Fernando Linares, dijo que una devaluación fuerte se venía. Y así ocurrió. En varias ocasiones,

Durante el gobierno de la Democracia Cristiana y la presidencia de Lizardo Sosa en el Banguat, el quetzal pasó de Q2.60 a Q5.01 por cada dólar.

Para evitar esas tensiones, entre la Cámara de Industria y la Cámara de Comercio llegaron a un pacto: se rotarían cada año el puesto del Cacif en la Junta Monetaria, a uno le tocaba el puesto titular y al otro el suplente.

Hasta que en 2005 ese pacto fue cuestionado por otras cámaras (a mediados de los noventa los cafetaleros también lo cuestionaron, pero sin éxito) y no se permitió que Comercio tomara posesión. Según un miembro de la Junta Directiva de Cacif por esos años, se le presionó también en otros espacios y lograron que cediera. Pero en la Junta Monetaria era diferente. En las votaciones, el candidato de Comercio quedó fuera. Y eso fue la gota que derramó el vaso, aseguran varios de los entrevistados: la Cámara de Comercio salió del Cacif.

Poco tiempo después, surgió dentro de Cacif la Cámara Empresarial de Comercio y Servicios (Cecoms), con una fuerte venia de Juan Maegli. La primera reunión se dio en la sede del Grupo Tecun, emporio de la familia Maegli Novella. Dentro de la Cecoms había sectores que llevaban años en tensión con la forma en como Jorge Briz manejaba la Cámara de Comercio. Atrás había más tela que contar.

¿Qué es el Cacif?

La idea de un Cacif granítico está en la cabeza de buena parte del país. Y hay ejemplos históricos para respaldar la idea. La más reciente es la exigencia de anular la sentencia por genocidio en contra de Efraín Ríos Montt, cuando salieron en bloque en conferencia de prensa. Pero también está la unidad que demostró el Cacif con el golpe de estado militar en 1963, con el fin de evitar unas elecciones en las que participaría por segunda vez Juan José Arévalo, en en medio de una fuerte crisis política.

Su relación con los militares a partir de 1963 fue tan buena (pese a algunas diferencias), que al momento de realizar la transición en 1984, los constituyentes se encargaron de hacer que el Cacif tuviera representación en muchas instituciones del país: IGSS, Junta Monetaria, Comisión Nacional de Salario, Intecap, Consejos de Desarrollo, Comisión Nacional del Medio Ambiente, etcétera.

CACIF y los intereses generales de su agremiados y cámaras tienen un gran peso dentro del Estado.

Para eso funciona el Cacif: es un gestor político, un actor de presión, por parte de las 9 cámaras empresariales que lo integran. El Cacif se encarga de hacerse oír en grupo, y de negociar cuotas de participación con cada presidente que toma el Ejecutivo: el Ministerio de Economía generalmente pertenece a la Cámara de Industria, algunos de sus viceministerios van para los exportadores; Energía y Minas o sus viceministerios va para la Gremial de Industrias Extractivas (Gremiext); el Ministerio de Agricultura es repartido entre la Cámara del Agro y los exportadores; y lo mismo pasa con algunas Comisiones dentro del Congreso.

El problema viene cuando varias cámaras o entre gremiales tienen intereses enfrentados por algún problema o algún puesto.

¿Qué no es el Cacif?

Pese al suelo común que comparten las cámaras y gran empresariado, el Cacif no es un terreno granítico. En sus pláticas lo que abundan son las peleas y tensiones. Lo que el presidente de Cacif intenta es lidiar con los disensos. Pero eso puede resultar muy difícil. Si una cámara se opone en pleno a una medida, Cacif no puede pronunciarse. Y esto es generalmente lo que pasa.

“La mayoría de las posiciones del Cacif se da cuando tienen miedo. Si no es así, pocas veces se movilizan. ¿Recuerda la última vez que se posicionaron de manera concreta por algo propositivo? Seguro que no, porque no pasa. Genocidio, Sandra Torres, carreteras tapadas, allí sí se les ve”, dijo un analista que se esmera por seguir las pláticas dentro de Cacif.

Que haya diferencias es natural. Si en 1950 la mayoría de la economía era de los caficultores, eso ha cambiando con el tiempo. Guatemala tiene ahora una economía mucho más diversificada, con más actividades económicas, lo que quiere decir que más grupos económicos de peso están surgiendo. Y esos grupos quieren representación política, y ahí comienzan los problemas.

A inicios del 2012, la Cámara del Agro se opuso tenazudamente a la Ley de Desarrollo Integral, que una parte de Agexport estaba promocionando dentro del gobierno del Partido Patriota. Los miembros de la Cámara de Construcción y la Cámara de Finanzas generalmente están a favor de más endeudamiento del Estado, de donde obtienen beneficios porque se endeuda con sus bancos para hacer carreteras con sus empresas, pero a esto se oponen industriales y comerciantes, que tienen que pagar esos agujeros con impuestos.

Los constructores se enfrentan usualmente a azucareros, ya que los camiones de los ingenios arruinan las carreteras construidas. Y recientemente fue la Ley de Inversión y Empleo la que enfrentó a las dos más grandes cámaras: Comercio e Industria. Comercio se opone e Industria la fomenta. Comercio quiere que continúe la CICIG; Industria estaba titubeante hasta la semana pasada cuando la CICIG y el MP desarticularon una mafia aduanera que llega hasta la oficina de la Vicepresidencia.

Cuando las tensiones son demasiado fuertes se dan rompimientos, como el que pasó en 2005 entre Comecio y Cacif.

El origen de la ruptura

Cuando finalmente regresó en febrero de 2014, Jorge Briz, presidente por 16 de los últimos 18 años de la Cámara de Comercio, dijo en una entrevista a Crónica que su salida se había debido a “una reestructuración de Cacif”.

Reestructuración es una palabra muy general. Los problemas eran más hondos.

La Cámara de Comercio de Guatemala es la cámara más ancha del país. Cuenta con casi 10 mil afiliados y es la única que tiene representación departamental. Tienen 21 filiales departamentales y 11 gremiales municipales. Cubren casi todo el territorio del país. Y son el 11% del PIB.

Según los relatos de directivos de la Cámara de Comercio y del Cacif, luego de los Acuerdos de Paz, en 1997 comenzó a gestarse un proyecto político dentro de la Cámara de Comercio en alianza con otras facciones empresariales. De allí surgió la idea del Movimiento Reformador (MR), que luego se unió con los empresarios-políticos que venían del PAN con Óscar Berger, para formar junto al Partido Patriota la Gran Alianza Nacional (Gana) en 2003.

A Jorge Briz se le señala de haber transformado a la Cámara de Comercio en un partido político. Los presidentes de las filiales departamentales y las gremiales municipales pasaron a ser operadores políticos, y la estructura y recursos de la Cámara se diferenciaban cada vez menos del MR. El MR se convirtió en un partido de cartón, sin participación electoral, hasta el domingo, cuando Alejandro Sinibaldi renunció al PP para usar su ficha y poder competir.

La conversión de la Cámara de Comercio en el MR en 2003 causó mucha molestia dentro de la misma Cámara de Comercio, y provocó expectativa de parte del resto del Cacif. Las cámaras deben tener objetivos gremiales, y no deben mezclarse de manera tan marcada con los políticos. A Briz se le consideraba un hombre fuerte (algún empresario lo llamó “el más grande dictador actual”, al recordar su poderío dentro de Comercio), capaz de arrastrar a esa gran estructura en el proyecto político que se iba cuajando luego de la derrota de Óscar Berger ante Alfonso Portillo en las elecciones de 1999.

Las tensiones dentro de Comercio llegaron a su punto más fuerte en 2001: la Gremial de Importadores de Gasolina, de Transportistas, de Joyeros, de Importadores de Maquinaria, de Mensajería, de Rótulos y otras 4 cámaras más, fueron expulsadas de la Cámara en cuestión de meses. Las razones eran muchas veces detalles de cuotas o afiliados. La razón de fondo fue política. Negarse a apoyar el MR desde la Cámara de Comercio no fue bien visto por el grupo de Briz.

Briz en ese momento era parte orgánica del gobierno de la GANA, fue canciller en 2004 y 2005 y fue parte fundamental en la negociación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.

Ese mismo grupo que salió presionó después dentro de Cacif por quitarle los beneficios a la Cámara de de Comercio, y fueron los que formaron CECOMS con el liderazgo del poderoso grupo Maegli.

La negociación

En declaraciones públicas en febrero de 2014, el entonces presidente del Cacif y ahora presidente de la Cámara del Agro y de Gremial de Palmicultores, Santiago Molina (con inversiones en palma africana), dijo que Comercio nunca había estado realmente fuera del Cacif, que siempre hubo una muy buena comunicación y que el regreso era una formalidad necesaria para la unidad del empresariado.

A Molina y a otro expresidente del Cacif, Fernando Montenegro (del sector de la construcción y el café), se les menciona como los principales gestores para el regreso de Comercio al Cacif. Para el regreso se tuvo que llegar a un acuerdo con algunas cuestiones muy específicas.

A Cacif le interesaba el regreso de Comercio por varias razones. Un grupo que representa el 11% del PIB y está afuera de la estructura empresarial le resta peso. Y aunque nunca esté al día con su cuota, Comercio pasará a pagar nuevamente los cientos de miles de quetzales anuales que le toca a Cacif; y tal vez lo más importante es que Cacif vuelve a tener representación territorial en todo el país, y también presencia en los Consejos de Desarrollo Departamentales, donde se deciden las principales obras de infraestructura regional.

Por parte de la Cámara de Comercio, el regreso significa que volverá a ser parte de la rotación en las instituciones del Estado donde tiene Cacif representación; que su peso político aumentará; y coyunturalmente que la Ley de Inversión y Empleo quedaría neutralizada una vez Jorge Briz, su principal opositor, tome la presidencia de la Junta Directiva del Cacif.

Fernando López, presidente de la Cámara de Industria, dijo a Nómada que ellos no apoyarían una ley que deje grandes agujeros fiscales, cambiando el discurso de esa cámara en este gobierno.

A sabiendas de esto, uno de los vicepresidentes de la nueva Junta Directiva será Antonio Malouf, representante de la gremial de maquilas de ropa (VesTex), que funcionará como contrapeso.

Sobre los acuerdos explícitos se sabe poco. Se menciona que Cacif tuvo que ceder en varias cosas: Briz tenía que llegar a la presidencia en el año electoral y la Junta Monetaria le tocaría nuevamente. López de Industria también confirmó que tuvieron que hacer espacios en la rotación, y que la decisión de aceptar a Comercio fue unánime.

El tema de Cecoms debía también resolverse. Al regresar Comercio en 2014, el entonces presidente de Cecoms, Guillermo González, mencionó que no habría competencia entre ambas cámaras ya que cubren a diferentes agremiados.

Según fuentes dentro de la Cámara de Comercio, uno de los acuerdos fue que Cecoms debía desaparecer.

Una mítica unidad pre-electoral

A pocas semanas del comienzo de la campaña, el Cacif se encuentra fragmentado. Hasta el martes pasado, antes de la crisis política provocada por la investigación de la CICIG y el MP, el presidente de la Cámara del Agro, Santiago Molina, se rumoraba como vicepresidenciable de Alejandro Sinibaldi, que continuaba teniendo el apoyo de Industria y buena parte del llamado G-8, los ocho grupos empresariales más grandes del país.

Una parte de los azucareros, el ingenio Magdalena de los Leal, se fue con la UNE. Briz había estado cercano a la UNE, pero según fuentes dentro de este partido, se ofendió cuando se le dijo que lo que más le interesaba era su financiamiento, y no tanto su estructura y liderazgo político.

Una de las mayores divisiones es el tema de la corrupción. Según miembros de varias cámaras empresariales, se ha presionado desde 2013 porque Cacif se exprese en contra de la corrupción del actual gobierno. Pero la parte más fuerte y grande del empresariado (los que están arriba de Cacif y definen sus líneas generales) se ha negado a hacerlo.

Mario Leal Castillo, ahora con la UNE y antes con el PP, y Jorge Briz, han sido de los pocos que ha criticado al actual gobierno. Briz y Comercio también apoyan abiertamente a la CICIG, que tiene detractores dentro de la Cámara de Industria por perseguir a uno de sus expresidentes (Carlos Vielmann, ministro de Gobernación de Berger y acusado de dirigir o apadrinar una estructura de limpieza social).

A Briz le tocará lidiar con esta fragmentación. También le tocará negociar con los candidatos en tres momentos: previo a la primera vuelta, entre la primera y la segunda vuelta, y antes de tomar posesión, que es cuando se definen los altos puestos del nuevo gobierno.

***

Horas después de la publicación de este reportaje, la nueva Junta Directiva del Cacif hizo una conferencia de prensa para pedir la renovación del mandato de la CICIG y que se continúe con la investigación: “Exigimos que se llegue hasta las últimas consecuencias y no se haga excepción alguna. Nadie está por encima de la ley”, dijeron.

Rodrigo Véliz
/

Llegó al periodismo por la investigación y el deseo de ayudar a informar. Confía como Camus y Gelman en que la transición al periodismo, si es claro el objetivo, es posible. Colabora con el CMI.


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COMENTARIOS

RESPUESTAS

    ANONIMO /

    05/06/2015 12:55 PM

    […] dicha, el sector privado organizado no es homogéneo –la Cámara de Comercio, por ejemplo, apoyaba a la CICIG antes de que destapara los últimos […]

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    ANONIMO /

    26/04/2015 10:34 PM

    […] en cuestión de días sin presidenciable, sin sus principales financistas, el gran empresariado, que le dio la espalda y se unió a los señalamientos. Y tal vez lo más importante, el gobierno del PP activó un descontento social que por años […]

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Antonio /

    22/04/2015 9:11 AM

    Muy buen reportaje acerca del andamiaje económico del país. Sin embargo, cuando se conoce la historia de Guatemala es necesario señalar que la clase empresarial guatemalteca sigue siendo retrograda, política y económicamente, ya no digamos en lo referente a cuestiones de desarrollo social. Parecen operar con la misma mentalidad que heredaron de sus antepasados, los invasores europeos. Me resulta siempre asombroso que en el siglo 21 existan tales anacronismos ideológicos. En el vecino país salvadoreño, hay una clase empresarial, o por lo menos una fracción de ella, que muestra una vision de futuro. En Guatemala, los dinosaurios siguen en auge y no se perfila nadie que tenga las agallas para romper con los esquemas trogloditas y proponer un nuevo tipo de funcionamiento de la economía, en vistas a mejorar las condiciones de vida de las grandes mayorías. Yo no soy admirador del sistema capitalista salvaje pero reconozco que los sectores que mueven la economía de un país tienen un papel importante que jugar en la vida nacional. Excelente seria si tales sectores se preocuparan por mejorar su vision del mañana y su desprecio por el pueblo fuese desechado para siempre. Después de todo, el pueblo es quien les produce y les compra.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Juan Pueblo /

    22/04/2015 7:18 AM

    Gracias por la perpectiva! Buen articulo

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    ANONIMO /

    22/04/2015 7:00 AM

    […] les contamos ayer cómo están las fuerzas dentro del Cacif en la antesala a esta crisis política. El Cacif, en estos momentos de vacío de poder –como en […]

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Giovanna Mazariegos /

    22/04/2015 1:15 AM

    Gracias por tan interesante articulo, espero muchos Guatemaltecos entiendan ahora una de las instituciones mas nocivas para la economía del país.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Rodrigo Véliz
    Rodrigo Véliz /
    21/04/2015 11:31 PM

    Lo que he escuchado sobre la posición de Cámara de Industria frente a CICIG es que se han opuesto (o no han mostrado apoyo en estos años) por una razón: persiguió a un miembro querido de su organización. Tal vez si no hubiera investigado a Carlos Vielman la cosa fuera distinta. Eso parece que ha pesado.

    Algo que tal vez puede ser importante es que Cacif no habló en su reciente comunicado sobre cuerpos paralelos, sólo habló de corrupción. Si al gobierno actual se le achaca el problema de la elección de cortes, creo que allí caben varios grupos empresariales que tienen a gente afín en cortes laborales (las de peor rendimiento en el Organismo Judicial) y civil-mercantiles.

    Que la CICIG hable de procesar empresarios habla de lo contagiada que está la corrupción/influencia paralela a todo nivel.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Ck /

    21/04/2015 10:14 PM

    Esta muy interesante el reportaje, explica muy bien como funciona el Cacif. Es un cabildeo necesario para poder llevar una economía más "justa", según mi punto de vista, que por una razón de miedo se mantiene lo más estable que pudiéramos esperar.

    Pero sí también pienso, como dijo Don Rodrigo, que es extraño que la Cámara de Industria este en contra de la CICIG, ellos son los que más interesados deberían de estar, la competencia desleal es uno de sus mayores enemigos financieros. Tal vez sin CICIG la falta de confianza en el país devaluaría la moneda o tal vez también tienen sus secretos, que para opacar una desarticulación tan importante como la que hubo en el sistema de aduanas, debe de ser colosal.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Lisardo Bolaños /

    21/04/2015 7:47 PM

    Don Rodrigo,

    Vale la pena tener más clara la historia económica del país. El problema de la devaluación va más allá del “pánico”. Se vincula con el mantenimiento de un sistema de cambio insostenible de cara al tipo de financiamiento que se utilizó para combatir a la guerrilla, así como a lo insostenible de la industrialización por sustitución de importaciones.

    Por otro lado, vale la pena comprender un poco mejor el tema de la industrialización y su importancia toral en el proceso de desarrollo económico. Ya sea Inglaterra, Estados Unidos, Alemania, o Japón, el proceso industrial ha funcionado a la par de un claro proceso de apoyo gubernamental. ¿Por qué? Porque es difícil competir con países ya establecidos. Pero, a cambio, la industria provee mejores empleos a un mayor número de personas que lo que puede hacer el comercio o el agro. El sector industrial está sujeto a economías de escala pero que necesitan tiempo para aprenderse y desarrollarse. Finalmente, allí hay mayores procesos de desarrollo tecnológico, fuente del desarrollo.

    Es más, de cara a la discusión de la CICIG, ¿acaso no debieran ser los empresarios industriales los principales aliados de tener aduanas fuertes que detienen el contrabando y les hacen competencia desleal? ¿acaso no son los industriales exportadores vinculados al 29-89 y a las zonas francas, quienes más debieran apoyar a tener buenas aduanas para así no tener que sufrir chantajes en las aduanas a los que no debieran estar sujetos? Lo mismo sucede con los comerciantes formales, que ven en el contrabando competencia desleal que no paga los impuestos de internación de producto. Pero ello no sucede en el caso de los informales (una gran parte de ese 11% del PIB), o con el resto de sectores que prefieren comprar productos más baratos gracias al contrabando y la evasión fiscal.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Santiago Gil /

    21/04/2015 2:26 PM

    Muy interesante. Puede que la mayoría de ciudadanos, tan inmersos en nuestra mundana vida cotidiana, no logremos tomar consciencia de los verdaderos poderes que están en contienda detrás de cada "escaramuza" o "relajo" que protagonizan sus títeres. Esto, sin duda, puede darnos una idea más amplia.

    "No somos más que otra de los millones de piezas de ajedrez controladas por entidades sin rostro."

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!







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