Día 5 del juicio: El mundo según Óscar Berger

La defensa en Madrid de Carlos Vielmann ante las acusaciones de ejecuciones extrajudiciales por la CICIG y el MP comenzó con los testimonios de Óscar Berger, Eduardo Stein y Alfredo Vila. El expresidente sostiene que la toma de Pavón fue un acto pacífico y aplaudido por la sociedad.

Juicio Vielmann P258

El expresidente Berger, afuera de la Audiencia Nacional de España.

Foto: Irene Yagüe

Óscar Berger entró en la sala de audiencias dando pasos cortos, como si le pesara el abrigo largo de algodón azul que vestía. La intensa luz blanca lo hizo parecer desorientado. Mientras avanzaba hacia el tribunal, buscó la mirada de su esposa, Wendy Widmann, que sonreía, sentada entre el público, rodeada de los familiares de Carlos Vielmann. Han pasado los años por el expresidente, con 70 años es casi un anciano. Cada vez menos pelo, las orejas cada vez más grandes.

Es la segunda vez que Berger testifica en un juicio para defender a uno de sus funcionarios acusado de ejecuciones extrajudiciales. Lo hizo en Austria, en el proceso contra el subdirector de la PNC, Javier Figueroa, quien fue absuelto. En el juicio suizo, en el que fue condenado el director de la PNC, Erwin Sperisen, el testimonio de Berger no fue autorizado por el tribunal, aunque él sí estuvo dispuesto a acudir.

En España, la defensa del exministro Carlos Vielmann volvió a convocarlo, y él, en el quinto día del proceso se convirtió en el primer testigo de descargo para probar que Vielmann no tuvo ninguna relación con las 10 ejecuciones extrajudiciales que se le imputan.

Vielmann no era un funcionario más del gobierno que encabezó Berger. Ambos son amigos desde la adolescencia –aunque el expresidente es mayor–, cuando pasaron por las aulas del Liceo Javier. Durante muchos años, Vielmann fue activo en el sector privado organizado, sobre todo en la Cámara de Industria, y Berger fue abogado de muchos de los empresarios que participaban en la vida gremial. Cuando Berger alcanzó el poder, en 2004, le convirtió primero en comisionado presidencial por la transparencia y después en Ministro de Gobernación. Confió siempre en él, hasta el final, cuando el Congreso pedía su cabeza tras el asesinato de los diputados salvadoreños al Parlacen a manos de policías, y de policías mientras estaban en una cárcel de máxima seguridad. En cierta forma, Vielmann representaba la forma de gobierno en la que el entonces presidente creía: los empresarios podían asumir directamente la gestión del Estado y hacerlo con tanto éxito como el que tenían en sus negocios; la falta experiencia en la función pública, se podía suplir con la confianza y el entusiasmo.

Ante el tribunal español, Berger se mostró afable, con un hablar pausado y elegante, arrastrando las erres al modo costarricense, como siempre. Mostró, como siempre, su gran habilidad para hablar de lo general, poco de lo concreto, y obviar esos pequeños detalles molestos.

Asumió personalmente la decisión de la toma de Pavón, aunque negó haber conocido la existencia de un plan para recapturar a los fugados de El Infiernito, el Plan Gavilán. Asumió también el nombramiento al frente de Presidios de Alejandro Giammattei (“un hombre entregado y capaz”) y aseguró haber dado personalmente el visto a bueno a los de Sperisen (“un muchacho pacífico sin conocimiento de armas”) y los de Javier Figueroa (“fue un tema de humanidad, él era ginecólogo, según recuerdo”).

La toma de Pavón, dijo, fue una decisión “difícil, valiente”, pero su gobierno asumió el reto y lo hizo “bien”. “Lamentando las muertes, fue un hecho muy aplaudido. La operación fue pacífica si se tiene en cuenta que de la gran mayoría de los 1600 reclusos fueron reducidos sin sufrir daños”, afirmó el expresidente.

– ¿No pensó en condecorar a los agentes que con valor se enfrentaron a los delincuentes?, preguntó con algo de ironía el fiscal Pedro Martínez Torrijos.
– No necesariamente. Ellos hacían su trabajo.

– En su política de defensa a ultranza de los derechos humanos ¿No conoció el informe del relator de Naciones Unidas sobre ejecuciones extrajudiciales Philip Alston?
– Ni conocí al señor, ni lo invité ni leí su informe.

– Este informe (elaborado antes de los hechos de Pavón) señala que en su gobierno aumentaron las ejecuciones extrajudiciales y que las acusaciones de que la policía hacía limpieza social eran creíbles.
– Como presidente a uno le presentan muchas estadísticas que pueden servir a alguien, pero eventualmente se desechan.

Después de Berger, testificaron el exdiplomático y exvicepresidente Eduardo Stein y el azucarero y exsecretario privado, Alfredo Vila.

Al igual que Berger, ambos incidieron en los mismos argumentos: fueron ellos quienes trajeron a CICIG a Guatemala por su compromiso contra la impunidad; la toma de Pavón fue una decisión de Estado, no del Ministro; la comunidad internacional fue informada y estaba reunida ese día en Casa Presidencial con Stein; la PDH no pudo ingresar por motivos de seguridad, pero estuvo presente el Ministerio Público (que ni siquiera estableció qué policías participaron el enfrentamiento) y la Inspectoría de la PNC (que no consideró extraña la presencia de policías encapuchados sin insignias); fueron informados de que hubo un enfrentamiento en el penal en el que murieron siete reos, pero nunca hubo motivos para dudar de ello, y cuando sí hubo motivos, el Ministerio Público se encargó de todo. Sobre las muertes de los tres fugados de El Infiernito, ellos simplemente no supieron nada, era el viceministro Julio Godoy el que se encargaba de todo.

Los interrogatorios de los abogados de Vielmann fueron conducidos de manera que estos argumentos le quedaran claros al tribunal, también el hecho que dada la situación de las cárceles en Guatemala, si alguien quería ejecutar a un preso no necesitaba organizar un gran operativo policial para conseguirlo y muchos menos en un evento tan público, con tantos testigos.

Y sin embargo, las 10 muertes ocurrieron. Ordenadas o conocidas o no por Vielmann. El tribunal ha escuchado argumentos suficientes como para pensar que sí fueron ejecuciones extrajudiciales. Habrá que ver si fueron suficientes como para atribuir responsabilidad a Carlos Vielmann.

Asier Andrés
/

Asier Andrés es un periodista español que trabajó en Guatemala por muchos años, en elPeriódico y ContraPoder. Es co-autor junto a Pilar Crespo del libro de Plaza Pública titulado ‘El coronel, el rector y el último decano comunista’, una investigación de tres años sobre el Archivo Histórico de la Policía Nacional.


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    Manuel Aler /

    21/02/2017 11:21 AM

    Este idiota debió ser declarado interdicto mientras gobernaba. De cualquier manera su "testimonio" no aporta elementos de juicio; es la simple opinión de un amigo que, mañosamente, intenta salvar a su amigo. Basta ver lo que dijo sobre Sperisen y Figueroa para darse cuenta de sus limitaciones.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Sergio /

    06/02/2017 2:51 PM

    Me queda la duda , el país pagara (no con exenciones fiscales) parte de la defensa de este supuesto delincuente ?

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Osberto Lau /

    06/02/2017 2:30 AM

    La herencia del Conejo no solo fueron los escuadrones de la muerte sino el sistema de impunidad y corrupción. una muestra es lo que esta ocurriendo con la eleccion del colegio de abogados. Es tremendo ver como personajes como Gustavo Alejos y su hermanito el ex-presidente del congreso y sapo cantor que lo mantiene fuera de la mira de investigación de la CICIG y MP cuando lavo millones de dolares de su hermanito, están metiendo las manos de nuevo en la elección del colegio de abogados y notarios. Recordemos que Alejos fue una especie de bisagra entre los gobiernos de Berger y Colom y entre los gobiernos de Colom y Otto Pérez. En los cuatro años de poder en el gobierno de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), Alejos dominó las compras y las contrataciones de servicios del Estado ( de allí nació su fortuna mal habida que significo traficar con la sangre de los guatemalatecos cuando vendió medicina al IGSS y al ministerio de Salud a precios extratosfericos a sobrecostos de 1,000 por ciento, para poder pagar muchas mordidas a toda una red que formó y que le hicieron millonario). La estructura de poder que construyó no se limitaba solo a las entidades que adquieren medicinas en el ministerio de Salud Pública, de la Defensa y en el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS). La obra pública fue enteramente suya antes de pasar a manos del exministro de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda, Alejandro Sinibaldi. Puertos y el aeropuerto La Aurora. Y más, mucho más. Prácticamente, todas las oficinas de compras y contrataciones de los ministerios le rendían obediencia con la excepción de ciertas áreas donde gobernaban y se enriquecían otros cuadros de confianza de la UNE como el Fondo Nacional para la Paz (Fonapaz) o la Secretaría de la Paz (Sepaz). De manera que el rol de Alejos es fundamental para entender la Cooptación del Estado. Y ahora apuesta a controlar al colegio de la mano del corrupto de Roberto Lopez Villatoro el Rey de los Sapos ( anteriormente el Rey del Tenis). La clave es que sigue con su poder de 1, 000 millones intacto porque ha pagado para que no se le extinga ningun bien y sus empresas siguen financiando la impunidad que llega a los periódicos ( empezando con el mordedor de Chepe el puyo Zamora que lo dejo manejar el peladero a cambio de mucha lana y siguiendo con los otros medios que lo invisibilizan, escritos, radiales y televisivos. El perro con dinero baila). Es una tristeza pero las planillas 1 y 3 que se disputan el colegio responden a los mismos. Urge la aprobación de las reformas constitucionales para quitarles el poder de elegir al Fiscal general del MP.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Oscar Cano /

    04/02/2017 7:37 PM

    Lastima que ya no hicieron mas entregas. Sera que sedieron a las presiones del CACIF?

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    JUAN FRANCISC /

    03/02/2017 11:41 AM

    si fue una decisión de Estado como dice Berger, entonces él expresidente tiene suficiente responsabilidad penal para ser capturado internacionalmente y ligado a proceso para ser condenado

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!



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