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Diario del juicio a Vielmann en Madrid (Día 1)

Después de seis años de espera, el juicio contra el empresario y exministro Carlos Vielmann ya está en marcha en Madrid. Empezó este enero y el Ministerio Público y la CICIG lo acusan de haber supuestamente cometido 10 ejecuciones extrajudiciales durante su mandato al frente de la cartera de seguridad. El juicio mantiene en vilo a sus familiares y amigos en Guatemala, entre los cuales se encuentran algunos de los más grandes empresarios del país.

Juicio Vielmann P147

Carlos Vielmann, en el juicio en Madrid.

Foto: eldiario.es

Entre 2005 y 2006 funcionarios del Estado volvieron a asesinar a ciudadanos guatemaltecos. Diez personas murieron a manos de policías en dos eventos: la toma del penal de Pavón y la recaptura de los fugados de la prisión de El Infiernito. Estos hechos y otros –como el asesinato de los diputados salvadoreños a manos de policías y de esos policías asesinos cuando guardaban prisión– fueron tan graves que precipitaron la llegada al país de la Comisión Internacional contra la Impunidad (CICIG), que desde entonces se ha dedicado a perseguir a los principales funcionarios que, según su investigación, cometieron o toleraron esos crímenes.

Algunos de ellos nunca pudieron ser procesados, como el venezolano Víctor Rivera o los hermanos Danilo y José Luis Benítez Reyes, quienes fueron asesinados antes de que la justicia los alcanzara. La mayoría de los mandos medios fueron procesados y condenados en Guatemala, como el jefe policial Víctor Soto Diéguez y algunos de los pupilos de Rivera, los llamados “riveritas”. Otros trataron de huir y finalmente fueron absueltos en Guatemala como el exdirector del Sistema Penitenciario Alejandro Giammattei y su asesor Mario García Frech.

Los cargos de mayor responsabilidad se refugiaron en países europeos en los que uno a uno han sido procesados. Primero fue el subdirector de la PNC, Javier Figueroa, absuelto por un jurado de vecinos en Austria. Después le llegó al turno al director de la PNC, Erwin Sperisen, condenado a cadena perpetua en Suiza.

Carlos Vielmann es la última pieza de este caso. Su juicio, el último en ser resuelto. Vielmann, expresidente de la Cámara de Industria y exministro de Gobernación entre 2004 y 2007, era máxima autoridad cuando ocurrieron los hechos. Con su pasaporte español, lleva seis años recluido en un elegante apartamento del barrio de Salamanca, en Madrid. Fue sometido a un procedimiento de extradición a Guatemala pero Guatemala lo rechazó, por lo que empezó un juicio español en el que un cambio de juez instructor demoró todo más de un año. En este tiempo, Vielmann ha sido capturado en dos ocasiones y ha estado preso 40 días, pero sobre todo, ha esperado muchos meses.

Su juicio es un proceso clave para CICIG. Todo un reto, dado que los fiscales no cuentan con colaboradores de alto perfil que puedan implicar directamente al exministro en los hechos. La clave estará en pequeños pedazos de información dispersos, en una profusión de testimonios, básicamente de policías, que hagan ver al tribunal español, que Vielmann, si bien pudo no dar las órdenes, tuvo que conocer y dar su visto bueno a todo lo que ocurrió en aquellos años.

 

El exministro Vielmann, en una foto de Soy502.com. Vielmann fue uno de los que cabildeó en el Congreso en 2006 para la aprobación de la CICIG.

El exministro Vielmann, en una foto de archivo de Soy502.com. Vielmann fue uno de los que cabildeó en el Congreso en 2006 para la aprobación de la CICIG.

El proceso será también un reflejo de las divisiones que existen en la sociedad guatemalteca. La Guatemala de quienes cuentan con el favor del sector privado organizado y recursos para contratar durante más de seis años a dos de los penalistas más reputados de Madrid (Alfonso Trallero y Enrique Molina), frente a la Guatemala de los los policías y reos que desean contar lo que vieron y que sólo pueden apoyarse en la comunidad internacional. La Guatemala que no entiende por qué tanto esfuerzo en esclarecer las muertes de unos indeseables, asesinos y secuestradores, cuando la impunidad sigue envolviendo tantos crímenes de gente honesta, frente a la Guatemala que nunca consideró ético o si quiera efectivo matar a delincuentes para terminar con la delincuencia.

Todo ello ocurrirá en estos días en Madrid. A lo largo de 11 sesiones no consecutivas y ante la atenta mirada de un tribunal compuesto de tres magistrados de un país lejano, Carlos Vielmann se enfrentará a la justicia.

Día 1. El testigo esclavo de su testimonio

La Plaza de la Villa de París es un lugar gélido y desierto en el mes de enero. Está rodeada de viejos edificios señoriales de piedra y árboles que perdieron sus hojas. En el centro hay una estatua de Fernando VI, un rey español de mediados del siglo XVIII, probablemente el único de los Borbones que ha pasado a la historia con el sobrenombre de “el justo” o “el prudente”. La elección del nombre del monarca no es casual: este sector del centro de Madrid es conocido como el de Barrio de la Justicia y en él se concentran los altos tribunales del sistema judicial español y algunos de los bufetes de abogados más prestigiosos. En el subsuelo de la plaza, de hecho, se encuentran varias salas de vistas de la Audiencia Nacional, el equivalente español de los juzgados de mayor riesgo de Guatemala.

En el medio de una de estas salas, en la mañana del 9 de enero pasado, unos ujieres colocan una gran maqueta de unos dos metros de largo. Es una reproducción del penal de Pavón, en Fraijanes, tal y como era el 25 de septiembre de 2006, el día en que hombres encapuchados utilizaron un gran operativo policial para retomar el control de la cárcel, como cobertura para asesinar a siete presos. A la maqueta no le falta detalle. Están las grandes galeras en las que hacinaban la mayoría de los presos, la iglesia católica, las canchas de fútbol en la llamada “Plaza Cívica”, la laguna que se habían formado ese año por las lluvias y la multitud de viviendas que se fueron construyendo a medida que el penal crecía sin control y que eran compradas, vendidas e hipotecadas por los presos. Entre todas las casitas destaca una, de estilo canadiense, pintada de rojo: es la vivienda de Jorge Batres, El Colombiano, el lugar en el que todo ocurrió.

Las miradas de todos los presentes están fijas en la maqueta. La sala es más bien pequeña, las paredes están cubiertas de planchas plásticas de color gris metalizado; el techo es negro y de él penden seis grandes lámparas con forma de tubo que desprenden una luz blanca entre aséptica y cegadora.

De frente, se encuentra el tribunal presidido por Concepción Espejel, una magistrada de gesto torcido y collar de perlas, conocida por haber sido nombrada para cargos electos por el partido conservador que actualmente está en el gobierno. Detrás de los juzgadores, un retrato del rey actual, Felipe VI, vestido con toga negra. A cada lado, enfrentados, están las partes en litigio. Los abogados Alfonso Trallero y Enrique Molina defienden a Carlos Vielmann. El fiscal es Pedro Martínez Torrijos. La acusación particular, que representa a Mario Misael Castillo, uno de los asesinados en Pavón, es ejercida por Manuel Ollé, un conocido experto en derecho penal internacional que estuvo presente en Guatemala durante el juicio contra el exdictador Efraín Ríos.

Carlos Vielmann, un hombre de 190 centímetros de alto y pelo cano, vestido con un traje azul y corbata violeta, toma asiento frente a todos ellos. El juicio ha comenzado. El Ministerio Público comienza su interrogatorio.

Para este día, el ex ministro tenía dos opciones, básicamente. Podía aceptar que él participó en el diseño de la operación para tomar el control de Pavón y dio órdenes ese día; que por su cargo, estuvo al tanto de los pasos que se tomaban para recapturar a los presos fugados de El Infiernito, pero que los crímenes cometidos jamás contaron con su consentimiento ni fueron parte de un plan, si no la desviación del plan. Esta versión hubiese sido tenido una gran ventaja: su veracidad, pero también hubiese abierto la puerta a algunos cuestionamientos difíciles de responder: ¿Por qué no hizo nada cuando vio a policías encapuchados y sin insignias seleccionado a presos en Pavón? ¿Por qué no hizo nada cuando supo que los tres fugados de El Infiernito estuvieron en poder de la policía y aún así fueron presentados como muertos en un enfrentamiento?

La otra versión posible era la de la negación total. Esta sería más o menos así: es cierto que él era el ministro, pero él nunca participó en una reunión operativa; nunca vio ni supo nada, sus subalternos tenían toda la responsabilidad, él en realidad, se ocupaba de cosas más importantes. Esta versión cierra la puerta de la preguntas difíciles de responder, pero abre otra: ¿Puede alguien creerla totalmente?

Lo que ocurrió durante la audiencia fue una defensa férrea de la segunda versión posible. Vielmann negó absolutamente todo. En el día de la toma de Pavón, él llegó al amanecer y permaneció en el puesto de mando, a la entrada del penal, desde donde no podía ver nada, hasta las 9 de la mañana. Allí fue informado por radio que había habido un enfrentamiento en la casa canadiense cuyo resultado había sido siete presos muertos y ningun policia herido. Entre las 9 y las 10:30, aproximadamente, paseó por la Plaza Cívica y presenció la transferencia de los reos al vecino penal de Pavoncito antes de irse tranquilamente a almorzar. Volvió por la tarde, hacia las 3, recibió al presidente Óscar Berger y a la prensa y juntos dieron un nuevo paseo. Solo entonces se acercó a la casa de El Colombiano, aunque para entonces, los cadáveres de los siete reos ya había sido levantados.

En ningún momento vio a los encapuchados que vieron muchos testigos y de los que hay fotografías. No supo que existía una lista de presos buscados por los autoridades. No estuvo ni con Victor Rivera, su asesor, ni con Victor Soto Diéguez, el jefe de la División Investigación Criminal de la PNC, a los, que en todo caso, apenas conocía, ni mucho menos con los hermanos Benítez a los que había visto una vez en su vida. No pudo negar haber hablado con el subdirector y el director de la PNC, Javier Figueroa y Erwin Sperisen, respectivamente porque existen fotos de los tres reunidos por la mañana.

Sin embargo, Vielmann afirmó que no les dio ninguna orden, sólo fue informado por ellos de lo que había ocurrido ya que ese día, su única misión en Pavón era recibir información para a su vez, transmitirla al vicepresidente Eduardo Stein.

El Ministro, de hecho, explicó que nunca participó en la toma de una decisión con respecto a la toma de Pavón. Fue decidida por el gabinete de seguridad, presidido por Berger, diseñada por las autoridades del Sistema Penitenciario y ejecutada por los mandos Comisaría 13 de la PNC y de la Brigada Mariscal Zavala.

Vielmann argumentó repetidamente que el operativo había ocurrido bajo el amparo de “la Ley de Fuerzas Combinadas” y que esta ley expresamente retira del mando al ministro de Gobernación en este tipo de intervenciones. Esta ley, oficialmente llamada de “Apoyo a las Fuerzas de Seguridad Pública” consta de seis artículos y ninguno establece lo afirmado por el exministro.

Cuando fue interrogado por la ejecución de tres de los fugados de El Infiernito, ocurridas casi un año antes que el asalto a Pavón, Vielmann se mantuvo fiel a su versión de la negación total.

– Se fugan 19 presos y usted no participa en ninguna reunión, afirmó el fiscal Martínez.
– Yo no participaba en reuniones operativas.

– ¿Nunca preguntó a Sperisen o a Figueroa por este asunto?
– Me llegaba la información a través del viceministro Julio Godoy y la oficina de información de la PNC. No me correspondía tomar decisiones a este respecto. Capturaron a 16 y tres fallecieron, desgraciadamente. Yo era el ministro, tenía demasiados cosas que hacer.

– ¿Cuando sabe que un preso fallece no hace nada?
– No me corresponde, es el Ministerio Público el que lleva la investigación.

– ¿No es cierto que cuando Víctor Soto y Víctor Rivera capturan a Edwin Santacruz (uno de los fugados de El Infiernito, ejecutado en Zacapa) le llaman para informarle y contarle lo que van a hacer?
– Falso, a mi sería la última persona a la que llamarían si pensaran hacer algo así porque conocían mi forma de actuar. Jamás hablé con Victor Soto por teléfono, y con Víctor Rivera en alguna ocasión, solo para tratar asuntos de coordinación con países amigos para la reforma policial.

Aunque la reiteración de cuestionamientos muy similares lo fue poniendo cada vez de peor humor, Vielmann se mantuvo fiel a su versión hasta el final. Durante seis horas su relato no mostró fisuras.

En los días siguientes la tarea de la fiscalía será mostrarlas.

 

* En la versión original se publicó por un error de edición que Julio Godoy es vicepresidente de elPeriódico y no es cierto. Ofrecemos nuestras disculpas a nuestros lectores, al señor Godoy y a elPeriódico.

Asier Andrés
/

Asier Andrés es un periodista español que trabajó en Guatemala por muchos años, en elPeriódico y ContraPoder. Es co-autor junto a Pilar Crespo del libro de Plaza Pública titulado ‘El coronel, el rector y el último decano comunista’, una investigación de tres años sobre el Archivo Histórico de la Policía Nacional.


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COMENTARIOS

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    Rony /

    28/01/2017 2:42 AM

    Nota de opinión o de información?
    Demasiado tendenciosa, afirma lo que diferentes juzgados han calificado de diferente manera.

    ¡Ay no!

    3

    ¡Nítido!

    Osberto Lau /

    25/01/2017 11:22 AM

    Puede que la exoneración de los cargos se debieron a que no se contaba con esta clase de información que era clasificada y confidencial para ser presentada en el actual Juicio, sino tal vez el veredicto hubiese sido diferente. No hay que olvidar que por esos horrendos crímenes están presos los responsables de la Dirección de Investigación Criminal de la Policía y los mandos medios de la PCN.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    JUAN FRANCISC /

    25/01/2017 9:42 AM

    Solo los idiotas creen que el corrupto gobierno de Berger quiso librar a la ciudadanía del mar de crímenes adoptando la política de seguridad de ejecuciones extrajudiciales con presos ya sentenciados legal y penalmente. Después de esas ejecuciones todo siguió igual y peor que antes por que dichas ejecuciones no eran para terminar con la delincuencia, eso fue un asunto personal entre bandos corruptos.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Edgar Batres /

    24/01/2017 5:29 PM

    Constituye un paso importante para el desarrollo de la aplicación de la justicia, recordemos que este personaje acudió a su doble nacionalidad con el fin de evitar juicio y castigo. Esperamos el desarrollo del proceso y determinar la culpabilidad de lo que ha acostumbrado a realizar como lo constituye la ejecución extrajudicial

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    adolfo barrera /

    24/01/2017 4:18 PM

    Yo quiero referirme a dos hechos que conocí y están vinculados a las operaciones de limpieza social que fueron coordinadas por el Ministro de Gobernación de esa época. Pude observar dos hechos. En el camino viejo de Mixco hacia Santiago Sacatepéquez, fueron localizados los cadáveres de dos adolescentes que fueron degollados horas antes y sus cuerpos tirados a la orilla del camino, yo me encontraba muy cerca del lugar, pues estaba en un taller con microempresarios en Las hortencias, un centro de capacitación administrado por IDESAC, caminé a eso de las cuatro treinta, pues varias personas estaban alarmados por el hallazgo. Personas que residían en el lugar, me comentaron que de un pick up de la Policía Nacional Civil habían tirado los cueros y que dicha práctica era frecuente.
    Luego, nuestra empleada vivía al final de la colonia la Florida, zona 19 de la capital y nos comentó que un adolescente hijo de una inquilina, con quien compartía uno de las habitaciones en alquiler, estaba destrozada, pues al llegar a la tienda a comprar golosinas a eso de las once de la mañana había sido capturado por policías de particular, también a otro jovencito, a quien al parecer era el perseguido y se había introducido en dicha tienda. Los dos fueron encontrados degollados en el camino viejo de Mixco. Quizá coincidencia. Eran los tiempos Vielman, Spiricen y Figueroa. Que este juicio sirva para que se haga justicia.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    JUAN FRANCISC /

    24/01/2017 10:36 AM

    el último eslabon no es el matón de Vileman....es oscar Berger quien debe ser procesado

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    iMorales /

    23/01/2017 7:11 PM

    Lo gracioso es que estos COBARDES (aun sabiendo que aquí existe la impunidad a gran escala) quisieron BURLAR LA LEY, pero se toparon con que QUIEN A HIERRO MATA A HIERRO MUERE. entonces... TODO se paga en esta tierra, tarde o temprano, pero se paga, y hay unos ejemplos bien claros, algunos ASESINOS de los 80`s quisieran MORIRSE y están con grandes DOLORES e insoportables RECUERDOS, pero están ALLÍ cumpliendo SU CONDENA y esperando que DIOS en su infinita MISERICORDIA se apiade de ELLOS !!!

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    Jose Contreras /

    23/01/2017 5:35 PM

    Espero de todo corazón que sea declarado inocente al igual que Figueroa y Giammatei, para callarle la jeta a este monton de parasitos defensores de asesinos.
    Presos con casas tipo canadiense dentro de la prisión???? PLGP!!! Increible

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      Jose Contreras /

      25/01/2017 2:34 PM

      CATBERT (tu nombre?)
      En Guatemala no hubo genocidio.

      ¡Ay no!

      3

      ¡Nítido!

      JUAN FRANCISC /

      25/01/2017 9:37 AM

      fallo de la justicia suiza cadena perpetua para sperissen, entonces la jeta que se tiene que callar es la tuya por ser defensor de asesinos

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

      Catbert /

      24/01/2017 6:09 PM

      Comentario mas retrograda!

      Vos seguro has de ser (o sos admirador) de esos violadores de DDHH y genocidas que tanto mal y dolor han sembrado en Guatemala.

      Lo pizado es que antes (segun un video de los 80s alla por Nebaj que vi) ustedes estaban tan ignorantes (o eran tan brutos) que se crein que los DDHH eran una invencion de la Union Sovietica para indoctrinamiento socialista/comunista.

      En su ignorancia, ahora que la URSS ya no existe, a quien le maldicen la existencia de los DDHH?

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Diego /

    23/01/2017 1:06 PM

    Ojala hagan pagar a este delincuente por haber convertido ese ministerio en un nido de delincuentes de la peor calaña

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      David tobar /

      23/01/2017 4:22 PM

      bueno estuvo que se hayan quebrado a esos presos.

      ¡Ay no!

      5

      ¡Nítido!

    fco lopez hurtarte /

    23/01/2017 11:53 AM

    .
    JEFE DE LOS ESCUADRONES DE LA MUERTE DEL CACIF

    Los hechos alrededor del Plan Gavilán y Operación Pavorreal, acciones de limpieza social diseñadas como políticas de Estado durante el gobierno de Oscar Berger, apuntan a la responsabilidad directa de Carlos Vielmann.

    Recordemos que salió huyendo del país, con la argucia de que lo hacía por asuntos familiares. Así también, sus subalternos directos fueron ya juzgados en Europa —justicia pronta y cumplida— al extremo que Sperissen fue condenado a cadena perpetua.

    Además del asesinato de personas afines a estos hechos, aunque sin participación directa, como los hermanos Benítez, acribillados en la gasolinera de Majadas, zona 11. Hechos que generaron muchas dudas.

    De estirpe familiar militar oscura, Carlos Vielmann, como buen empresario, es también un hombre sin escrúpulos, formado en un ambiente en donde el terror es cosa habitual.

    Estaremos atentos a este proceso esperando que la justicia española con su resolución, apegada a ley, ayude a la reconstrucción de la historia nacional para no volver a repetirla, y al reconocimiento de lo que somos como sociedad: un país que desconoce el respeto los derechos fundamentales de las personas.

    El hecho de que sean familias tradicionales de empresarios no les da derecho a cobijarse en el manto de la impunidad.

    Esperamos condena para bien de Guatemala y de la Humanidad.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!







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