¿Estamos a tiempo de construir alternativas?

Acabo de leer el artículo de Bernardo Arévalo que plantea la pregunta que me hago desde que empezó esta jornada ininterrumpida de protesta y despertar ciudadano, ¿y qué viene después? El autor aporta distintos casos de la “primavera árabe” para ilustrar que una protesta sostenida y que incluso llegue a ser exitosa en sus reivindicaciones no asegura que las sociedades serán capaces de encontrar la salida y la alternativa.

Opinión P369
Esta es una opinión

Pablo Iglesias, secretario General y Eurodiputado de Podemos, España,

Foto: Ministerio de Cultura de la Nación.

Me ha gustado mucho la reflexión, sobretodo porque tuve la oportunidad de vivir en carne propia el surgir del 15M español, otro de esos ejemplos de florecimientos democráticos que pueden servir de ejemplo, bueno o malo, para ayudarnos a descifrar el camino que nos llevará a ser una sociedad y un país muy diferente al que tenemos hoy.

Fui uno de esos miles de ciudadanos que sin ser parte del núcleo duro del movimiento, se sumó a la resistencia en las plazas, a las manifestaciones de “no nos representan”, al ciberactivismo en redes sociales. Incluso dediqué unas cuantas semanas a participar en la asamblea ciudadana que se constituyó en mi barrio en una ciudad alejada de Barcelona o Madrid, epicentros de la lucha ciudadana. Parecía que la cosa iba a cambiar.

Pero algunos meses después, en las elecciones generales de ese mismo año, el Partido Popular (centro derecha tirando a derecha sin más) ganó por mayoría absoluta, dando un revés a lo que parecía un camino sin retorno hacia un modelo más democrático y donde se respetara la voluntad/derechos de las mayorías. Aquello podría haber sido una especie de aborto de la nueva democracia que se empezaba a gestar.

Sin embargo, hoy, cuatro años después, el panorama político que se configura en España a todo nivel (con las elecciones municipales y muchas autonómicas recién realizadas, y las generales por venir en noviembre), no puede expresarse sin la influencia del 15M.

“Podemos”, la tercera fuerza política en España surgió de allá (muchos de sus militantes, y hoy cargos públicos electos popularmente, fueron protagonistas principales o de reparto del 15M), y gran parte del debilitamiento político que han sufrido los dos partidos más grandes (PP y PSOE) encuentra su razón de ser en el descontento, la indignación y la consciencia ciudadana que despertó o se canalizó de forma más estructurada en aquella primavera de 2011.

El cambio en España no fue una consecuencia inmediata de las manifestaciones del 15M, sino que se hizo esperar. Pero hay muchas formas de esperar e intentaré reflexionar sobre algunos aspectos clave que considero cruciales sobre la identidad, constitución y evolución del 15M.

Lo primero quizá es que el movimiento Ciudadano no era contra el gobierno ni contra la “clase política”, sino contra el sistema político. No hubo un detonador particular, un escándalo específico de corrupción, ni de la incompetencia específica de un representante. Se trataba de cuestionar las bases del modelo democrático, los oscuros entresijos del poder real (contubernio económico-político), e incluso cuestionaban el rol del ciudadano-votante.

En ese sentido, los abanderados del movimiento (en su inicio o en su posterior evolución) eran precisamente los excluidos de ese sistema democrático (que después se fue cristalizando en colectivos como los “yayo-flauta”, los jóvenes sin futuro, los afectados por las estafas bancarias o empresariales, el movimiento de renta mínima). No había allí empresarios ni gente que representara el poder, y eso respondía  a que se estaban cuestionando las estructuras de poder.

Ahora pienso que quizá el que no hubiese habido ninguna “victoria inmediata” fue algo que le imprimió un carácter distinto al movimiento, un carácter de lucha lenta, de ir picando piedra. En el caso de Guatemala sí que veo ese inicio parecido de cuestionamiento al sistema y representados a los sectores sociales excluidos. Pero al ver el papel que están jugando las empresas, los sectores económicos y algunos actores internacionales, no estoy seguro que de verdad se esté cuestionando la estructura de poder del país. Y la sensación de haber tenido victorias rápidas (la renuncia de Roxana Baldetti), quizá puede enviar un mensaje paradójicamente desmovilizador de que con la protesta es suficiente.

Otro de los factores determinantes no sólo en su inicio sino en su posterior desarrollo, fue su carácter deliberativo y propositivo más que de mera resistencia. En cientos de ciudades de España se conformaron comités ciudadanos que de manera asamblearia y muy participativa analizaban la realidad, proponían cambios a distinto nivel, elegían distintas formas de incidir, resistir y cambiar su realidad cercana.

Eran pequeñas células de la nueva democracia, que se articulaban a muy distintos niveles (asambleas de barrios, asambleas de ciudad, asambleas generales, etcétera) y en muy distintos ámbitos (comisión sanidad, comisión educación, comisión movilización, etétera). Esas células (grupos de ciudadanos) no se reunían con el objetivo de protestar (aunque hubo varias manifestaciones masivas bien organizadas y gestadas entre todos), sino para formarse políticamente, para pensar juntos y para ir sumando fuerzas transformadoras desde muy distintos espacios (local, gremial, empresarial, nacional).

Del 15M se han ido inspirando una serie de iniciativas innovadoras sociales de control ciudadano, que hoy aportan su grano de arena en un nuevo sistema reconfigurado. No sé qué tanto de deliberativo tiene el movimiento de protestas en Guatemala, ni si tiene una estructura organizativa por nodos y amplia que esté llevando el movimiento más allá de la mera protesta. Pero a lo mejor aún no es tarde para iniciar o fortalecer esa dimensión.

Para finalizar, una de las paradojas más interesantes (para profundizar quizá en otro artículo) es que lo que inició como una crítica “desde fuera” del sistema, pasó a ser una crítica “desde dentro”, en el momento en que los sujetos de las luchas y de esa nueva democracia (estructuras más planas, mayor transparencia, primar derechos ciudadanos sobre  privilegios empresariales, etcétera) se dieron cuenta que tenían que entrar en el juego (en “the matrix”) para cambiarlo desde allí.

Para mi es casi evidente que ni la renuncia de Otto Pérez Molina ni el mejor resultado posible en las próximas elecciones (que según yo, dicho sea de paso, sería voto en blanco de la mayoría recordando a Saramago y su “Ensayo sobre la lucidez”) es aún el triunfo máximo que esta “revolución ciudadana” persigue, aunque se le pueda parecer un poco.

Muy probablemente el próximo gobierno seguirá sin poder cambiar las piezas claves y/o sin ser capaz de mostrar buenos resultados en el corto plazo, y si lo que se abre para la ciudadanía es entrar en modo “sábado de protesta” para los siguientes dos años, me imagino un escenario desolador, desgastante y sinceramente creo que insuficiente para construir el cambio.

Es urgente pensar en qué tipo de dinámicas de trabajo, de relaciones entre actores, de alternativas a la protesta, de análisis de la realidad, de estructura reticular, de emergencia de nuevos liderazgos, etcétera, tienen que empezar a darse para que esta semilla-plantita que está creciendo, aguante al aguacero de una muy posible decepción post-electoral, y siga creciendo hasta convertirse en ese árbol fuerte que le de cobijo a la mejor realidad que podamos imaginar. Y que nos toca a todos construir. Eso #SiNosToca

Rodrigo Barahona Celada
/

Rodrigo Barahona es un guatemalteco que emigró a España hace 10 años para estudiar un máster y donde se quedó para hacer una familia y reinventar su carrera profesional. Intenta compaginar su pasión por escribir con la lucha por la justicia social. @rbarahona77


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COMENTARIOS

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    María /

    25/06/2015 2:21 PM

    ¿Cuál es el miedo de estar pensando que cualquier cambio será una Venezuela latente?
    En Guatemala tenemos que buscar modelos que sean acordes a nuestra realidad. Tanto el ejemplo de Podemos en España como los de México con el diputado y el gobernador independiente, son una muestra de que las cosas sí pueden cambiar y por eso son casos que valen la pena analizar para aprender tanto lo bueno, como lo malo. Lo que sí es cierto es que este sistema ya nos falló y nada cambiará realmente si no nos cuestionamos y no participamos de forma activa como ciudadanos.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    ANONIMO /

    24/06/2015 1:06 PM

    El autor no propone ser como "podemos", sino Q dice Q hay cosas del 15M (la "semilla" de podemos) de las Q quizá se puede aprender, tanto para lo bueno como para lo malo.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Podemos, aunque sea bajo la lluvia y sin sobretodo | Sobretodo sin lluvia /

    24/06/2015 12:53 PM

    […] Rodrigo Barahona Celada, ¿Estamos a tiempo de construir alternativas? […]

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    carrillorodas@icloud.com
    Diego Carrillo /
    23/06/2015 4:16 PM

    Ok, acá PODEMOS Y LA TENEMOS SÚPER GRANDE, SE LLAMA EL EMPRESARIADO EN CONJUNTO CON EE.UU. Vieron que no paso nada, ni cambios en las leyes ni nada, Baldetti se llevo cien al final capaz que le quiten 25, no paso nada, y todos felices menos los que insisten en pagar impuestos.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    ANONIMO /

    23/06/2015 2:31 PM

    Hay que tener cuidado con seguir ejemplo de podemos! ellos son financiados por el gobierno venezolano y fomentan el mismo tipo de gobierno! esperemos que esto no se vuelva venezuela! y tengan mucho cuidado cuando quieran sugerir modelos politicos por que seguro podemos parar mucho peor que venezuela!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    luisf.air@ovi.com
    Luis López Silvestre /
    23/06/2015 2:05 PM

    Ya había tardado PODEMOS en ser ejemplo por estos lados haha. Saludos.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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