Ni por Black Pitaya ni por la Doñita

En este país hay que lidiar con muchas cosas. Entre tanta violencia y tanta rabia, la niñez y la juventud no la tienen nada fácil. Afortunadamente, hay quienes han decidido dedicarse por completo a reconstruir procesos e intentar otras vías para devolver la dignidad a los pequeños gigantes de la patria. Son pocos, pero existen.

Opinión P258
Esta es una opinión

Foto: Carlos Sebastián

No sé cómo seguir escribiendo sobre la realidad de la niñez y de la juventud en Guatemala, cuando a cada instante tienen noticias que no les inspiran nada más que dolor, tristeza, duda, confusión y desesperanza. Tampoco sé si lo hago bien o mal, pero no me interesa agradar a nadie. Hablo, canto, toco mi guitarra o escribo, no lo puedo evitar. Tengo que sacarlo de cualquier forma. Todos tenemos que ir sacando lo que llevamos dentro y no nos deja tranquilos. Yo no estoy nada tranquilo.

No logro comprender por qué carajo las grandes corporaciones de medios de comunicación –sean escritos, radiales o televisivos– no regulan sus nefastas y constantes programaciones donde, al parecer, lo más importante es mostrar, crear y generar morbo, desestabilizar, manipular las emociones nobles que mantienen con vida. Nos convierten en piedras –insensibles, indiferentes, sin forma ni contenido–, y sin querer queriendo asumimos todo el descontento, la descomposición, la destrucción y la contaminación en nuestras mentes, almas y espíritus como algo normal, como el resultado natural de la sociedad en que nos ha tocado vivir. Bueno, sobrevivir.

No tengo la menor idea sobre el impacto que los resultados de la segunda vuelta electoral tendrá en nuestras infancias y juventudes, principalmente porque a las mismas no les interesa un pepino si el comediante o la señora llegan a la presidencia. La verdad, a mí tampoco. Estamos sin referentes y sin motivaciones en el plano político partidista. Personalmente, pienso que estas dos opciones para la máxima magistratura no están al nivel para representar –honorablemente– a las nuevas generaciones. Ambos responden todavía a las viejas estructuras conservadoras de este país: a los “cuques”, a los “empresaurios” y a la gente que nada tiene que ver con lo que provoca esperanza o alegría, sino todo lo contrario.

El comediante –por su excelente dicción– hace creer a muchos que por hablar bonito y tener ritmos, matices y entonación en sus discursos, o por tirar un par de chistes (patéticos, por cierto) tiene capacidad para hacer política en este país. Lo jodido es que para la mayor parte de la clase media o con más recursos en Guatemala, esta característica es la que más les gusta y “ya se comieron el panito”. Esto, sin embargo, no es más que el reflejo de un deficiente sistema de educación, que no enseña a razonar críticamente sino a repetir obedientemente. Si hablamos de herramientas para generar opinión, pensamiento crítico o identidad, pues regresamos a lo mismo: a lo deficiente e inconsecuente.

De la señora no puedo decir más que es otra representante de la vieja escuela política del país. Ninguna opción me inspira ni me asombra; pero de las dos, la que más vergüenza me causa es la primera. La segunda también, pero no tanto como la primera. No me da pena decir que este 25 de octubre no voy a ir a votar, porque desde hace ya un tiempo puedo fundamentar que, como ciudadano, he podido servir a la niñez y la juventud sin necesidad de ser una de esas figuritas. Hacer el bien y servir a los más pequeños de nuestra comunidad es posible desde nuestros contextos personales y sin aspirar a ‘la Guayaba’.

En fin, no la tenemos fácil, no nos la están poniendo sencilla. Y si hay dignidad en nuestras vidas, considero que lo más sabio, honorable y digno es no votar. Seguir con la organización y la construcción de nuevos cuadros desde los municipios, calles, barrios y vecindarios, y no volver a validar toda la porquería de este sistema político.

Que el miedo no nos corrompa el alma y que el amor a nuestra patria nos dé fuerza y claridad para seguir sanándonos a diario y haciendo el trabajo que –en teoría– le corresponde a las instituciones de gobierno, pero que hasta hoy –en parte por no estar dirigidas por ciudadanos y ciudadanas lo suficientemente honestos, honorables y desinteresados– no se ha cumplido de buena manera. A seguir trabajando, pues, que esto no termina aquí. Siempre hay otras acciones más importantes que asumir. Siempre hay otras vías.

Juan Pablo Romero Fuentes
/

Educador, autodidacta, curioso, inquieto, necio y preguntón, gestor cultural, columnista, aprendiz de músico, analista independiente, fundador del programa comunitario Los Patojos. Adicto al café, los libros y a las flores. El patojo mayor.


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COMENTARIOS

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    Shasta Venlo /

    24/10/2015 10:26 PM

    Las personas dicen y dicen, si no le gusta no lo lea. La persona que dijo que faltaban "propuestas" el otro que dijo que por personas como el que escribió no salíamos de la "olla" me pregunto si realmente conocen la importancia de la existencia de Juan Pablo Romero.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Informer /

    24/10/2015 10:02 PM

    Todo lindo, pero supongamos que en alguna realidad alternativa el 100% decidiera no votar, que pasaría allí? un país a la deriva es blanco fácil para cualquier buitre, el chiste es hacer valer nuestro descontento siempre votando, si bien nuestra democracia es un chiste, una ilusión, hay que reforzarla participando, a mi no me parece ningún fantoche de estos, aunque no tenga validez el voto nulo allí esta, es una clara evidencia del descontento o hastío por esta clase de gente.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Willy Estuardo /

    24/10/2015 6:58 PM

    Ir a votar no sirve de nada pero si sirve seguir con las protestas, la organización a través de la redes sociales y la denuncia pública.
    Es decir: ¡NO quedarnos callados!

    Ir a votar no sirve. Ir a protestar y estar vigilantes todos los días por el cumplimiento del desarrollo del país, ¡SI vale la pena!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Nim Balam /

    24/10/2015 4:39 PM

    Estamos fritos. Que posición más jodida. No me explico como llegamos a ella. O nos lleva la fregada o lo hace su hijo, pero en ambos casos salimos perdiendo. ¿Qué hacer en esta situación? Yo no voy a votar, pero eso tampoco sirve de nada.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Marvin Flores /

    24/10/2015 11:42 AM

    Muy buen artículo, construir el país por otras vías más allá de la política. Que mal que en este país, aún hay muchas personas que no entienden que la libertad de expresión es un derecho humano fundamental, lo digo por uno de los comentarios aquí depositados. Seguro es otro fanático que ya se siente ministro o algo así.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Paul Parada /

    23/10/2015 6:09 PM

    Los comentarios alrededor del voto nulo o abstencionismo no tienen fundamento real. No es necesario votar para poder participar en la construcción de un país y Juan Pablo Romero es un ejemplo real de esto. Adelante con el proyecto que es necesario construir una nueva linea de pensamiento.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Medrano /

    23/10/2015 3:18 PM

    Se nota que escribió desde el hígado, yo lo haría también con este sistema corrupto que tenemos. Pero ya relajados,
    ¿Se imaginan que sólo unas 10 personas fuesen a votar, un abstencionismo del 99% ?
    Qué esas 10 personas elijan por ti, dando a entender que no te gusta ninguna de las opciones dadas, que te da igual quien este, que te es indiferente, lo cuál estaría bien, pero como dicen, luego no te quejes de la situación de los hospitales, de las escuelas, de las carreteras, etc.
    Y claro me gusta la idea de que se puede hacer algo sin tener que estar en un puesto público, sin estar en la "guayaba", pero entonces ¿Para qué pagar impuestos? ¿Para qué decir que pertenecemos a un país del cual nos avergüenza su sistema?
    Obviamente hacen falta cambios, pero sobre todo propuestas.!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Jorge Batres /

    23/10/2015 1:23 PM

    EXCELEEEEENNNNTTTTTEEEE!!! Esta es la dignidad de las nuevas generaciones, que con los ojos muy abiertos ya no se comen la demagogia partidista... Artículos como este hacen brillar la esperanza de que el futuro de Guatemala podrá estar en buenas manos. Yo tengo 59 años y pienso igual... con la diferencia que sí votaré... pero NULO. Así oficializaré mi repudio y rechazo a los dos candidatos, a los partidos que los apoyan y al sistema que por los últimos 65 años nos ha obligado a comer de su estiércol. Felicitaciones... siga pensando así... con identidad propia y fuera de los estériles paradigmas en los que hemos vivido.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Jorge Chajón /

    23/10/2015 10:51 AM

    Lenguaje peyorativo, innecesario pero no propio de un educador.

    Si no quiere votar que no vote, pero al menos cuidar lo que se dice.

    Guatemala saldrá a votar, y lo mejor sería que este señor que escribe el artículo lance su candidatura y verá lo que es que cualquier persona le invente algo, lo insulten o traten peyorativamente como él lo hace hoy.
    Por personas como él no salimos de la olla de cangrejo.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    cesar ovalle /

    23/10/2015 10:44 AM

    La esperanza de un gobierno que cumpla con las expectativas del ciudadano guatemalteco se he tenido desde que tengo idea,han venido gobiernos y siempre lo mismo, corruptos y traidores al pueblo, en estos momentos historicos se presentan dos opciones tal ves las dos no muy deseables, pero tenemos que elegir la meno peor asi tener derecho a exigirles utilizando como ciudadano la exigencia y el cumplimiento de las propuestas ofrecidas, yo se la desepcion que tiene quee es la misma que siento, pero si es tanta su frustracion asuma un compromisos político para poder resolver la problematica nacional, como lo asumieron los dos candidatos.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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