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Transgénicos: ¿la solución para la desnutrición?

El 30 de junio pasado fue publicada una petición firmada por 110 ganadores del premio Nobel en donde hacen un llamado a la ONG internacional Greenpeace para que detenga su campaña contra los cultivos y alimentos modificados genéticamente (GMO). ¿Se acerca el final del debate en torno a los alimentos transgénicos?

Opinión P258
Esta es una opinión

Flickr: Ville Järvinen

En el comunicado, se insta a los gobiernos a rechazar la campaña de Greenpeace y a oponerse a sus acciones, así como a garantizar el acceso de los agricultores a semillas “mejoradas”. Señalan que instituciones científicas de todo el mundo han concluido que los Organismos Genéticamente Modificados (OGM) son seguros y no existe ningún caso confirmado de efectos negativos por su consumo, y que además son menos perjudiciales para el medio ambiente.

La mayor parte de estas afirmaciones guarda coherencia con un exhaustivo estudio publicado el pasado mes de mayo por la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos. Sin embargo, los autores del estudio son cautos al reconocer dificultades en la detección de efectos sutiles o de largo plazo, lo que hace evidente la importancia de continuar la investigación con transgénicos y sus posibles impactos.

Si los OGM no representaran riesgos para la salud humana o los ecosistemas sería una excelente noticia. Y es que poder expresar un gen, independientemente de su origen, en un organismo diferente es un avance enorme y de posibilidades infinitas. Es obvio que los principios de la ética son fundamentales aquí, ya que no podemos olvidar que a una tecnología la define el uso que se haga de ella y esta no es buena o mala per se.

Desde hace más de 30 años que Escherichia coli –esa bacteria que en más de alguno de nosotros ha provocado malestares gastrointestinales– produce la molécula de la insulina humana por técnicas de ADN recombinante, lo cual beneficia a millones de diabéticos en todo el mundo. Como esta, existen innumerables aplicaciones de la ingeniería genética que son –o pueden llegar a ser– de mucho beneficio para la humanidad, en campos tan diversos como la industria, la alimentación, la salud, la agricultura, la energía o el medio ambiente.

A pesar de lo anterior, es comprensible que los transgénicos en la agricultura generen gran polémica por su relación directa con la alimentación, un derecho humano fundamental en el que convergen factores económicos, sociales, culturales, ambientales y políticos que es necesario tomar en cuenta.

Los 110 Nobel, a pesar de que abogan por todos los OGM, se enfocan especialmente en uno: el arroz dorado, modificado por ingeniería genética para sintetizar beta-caroteno, un precursor de la vitamina A. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que unas 250 millones de personas en todo el mundo sufren deficiencia de esta vitamina, de las cuales el 40% son niños menores de cinco años, lo que ocasiona entre una y dos millones de muertes al año, siendo además, la principal causa de ceguera a nivel mundial. Ante estos datos, es evidente que la deficiencia de vitamina A es un problema grave que necesita ser atendido.

Sin embargo, lo que no resulta tan claro es por qué responsabilizar a Greenpeace, cuando el arroz dorado es un producto que no estará listo para ser comercializado sino hasta dentro de unos cinco años, según un estudio publicado el pasado mes de marzo por Glenn Stone (Universidad de Washington) y Dominic Glover (Universidad de Sussex).

Uno podrá estar de acuerdo o no con Greenpeace y su actitud beligerante en defensa de diversas causas ambientales. Lo que a mi parecer no es válido es que, valiéndose de la credibilidad que les confiere su estatus de laureados, acusen a Greenpeace de crímenes contra la humanidad por su oposición a los transgénicos. Su carta termina así: “¿Cuántas personas pobres en el mundo deben morir antes de considerar esto un crimen contra la humanidad?”, una enorme contradicción con la frase previa de su comunicado, en donde señalan que la oposición basada en la emoción y el dogma debe ser detenida.

El hambre y la desnutrición tienen causas históricas y económicas por demás conocidas. Por ejemplo, el desplazamiento forzado que sufren comunidades agrícolas de todo el mundo, cuando las tierras más fértiles son destinadas a la agro-exportación latifundista, obliga a muchas de estas comunidades a trasladarse hacia áreas menos productivas. Muchas veces van a zonas de ladera, con suelos menos productivos y dependientes del agua de lluvia. Estas enormes desigualdades en el acceso a la tierra han tenido un impacto negativo en la vida de cientos de millones de personas en los llamados “países del tercer mundo”, y es una de las muchas complejidades que son convenientemente ignoradas.

Los OGM no son la panacea. Existen otras formas de atender las deficiencias nutricionales, como la diversificación de la dieta o la fortificación de los alimentos, los cuales no involucran forzosamente transgénicos sino voluntad política.

Este es un tema importante para Guatemala, que deberá de fortalecer sus capacidades no solo en análisis de riesgos, sino también en investigación y desarrollo. Guatemala es uno de los países con mayor diversidad biológica de la Tierra, lo que lo convierte en una potencia en recursos genéticos a nivel mundial.

Los OGM tienen un enorme potencial para coadyuvar a resolver muchos de los problemas que enfrenta la humanidad. Sin embargo, surgen serias dudas respecto a su capacidad para resolver problemas socioeconómicos complejos. Muchas de las promesas en torno a los cultivos transgénicos son las mismas que se hacían décadas atrás, durante la llamada “revolución verde”, la cual no logró erradicar el hambre ni la desnutrición, a pesar de los elevados costos ambientales que supuso para el planeta la utilización masiva de agroquímicos y la destrucción generalizada de bosques.

Sería ingenuo pensar que los transgénicos van a ser la solución para el hambre y la desnutrición en el mundo. Estos y otros problemas son consecuencia de un modelo económico que privilegia el lucro particular por encima del bien común. No se trata de limitar la riqueza individual, sino de garantizar un mínimo de bienestar para todos los habitantes del planeta. Sin esto cualquier tecnología, por más promisoria que sea, servirá únicamente para perpetuar las profundas desigualdades socioeconómicas que caracterizan a nuestra civilización.

Rony Trujillo
/

Biólogo. Entusiasta de la aracnología y la filosofía. Me gusta imaginar cómo fueron los bosques de Guatemala antes de la llegada del ser humano.


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    P. Choy /

    17/07/2016 9:21 PM

    Cuál es la solución? Quien tiene la solución? Científica? Social? Económica? Ideologica?

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Samuel /

    17/07/2016 2:34 PM

    En Guatemala los transgenicos no estàn autorizados, en Honduras sí, por lo menos el maíz y estoy seguro q semilla de esa llega a Guate por contrabando, el lus EEUU tambièn están autorizada y comenos cereales imoortados con maíź transgènico, considero w si en Guate se permite el uso de dichas semillas serían de mucha ayuda para el corredor seco ya q uno de los eventoa de estas semillas es la resistencia a la sequìa, en paises de Africa Monsanto tiene programas de apoyo a los pequeños productores algo así se puede imple.entar en Guate. Saludos.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    ricardo /

    15/07/2016 9:29 AM

    Aunque soy de los que piensa que los OGM pueden ser beneficiosos (reducir la cantidad de plaguicidas necesaria es bienvenido), me sigo oponiendo a su introducción en países en desarrollo. Si Monsanto insiste en que las comunidades agrícolas paguen para poder re-sembrar los cultivos, éstas estarían recibiendo un "elefante blanco". La investigación de los OGM debe seguir, pero también hay que buscar un modelo económico que le de réditos a Monsanto sin ser oneroso para los campesinos.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    El Gnomo /

    14/07/2016 11:46 AM

    Es cierto, los OGM no son la panacea. La verdadera razón del hambre en el mundo es un sistema socioeconómico que únicamente asigna recursos donde hay poder adquisitivo, no donde hay necesidad.

    En la actualidad, la tecnología ya está produciendo muchos más alimentos de los que la humanidad necesita (se estima que un tercio de los alimentos que se producen son desperdiciados) pero esa productividad no está en armonía con los métodos de distribución. Para una empresa productora de alimentos, un restaurante o un supermercado es mucho más rentable echar a perder los alimentos que transportarlos a quienes tienen hambre. El sistema actual es el que hace esto posible.

    Aterrizando en el tema, los transgénicos son una tecnología prometedora y la campaña emprendida por Greenpeace para desacreditarlos es totalmente irracional y anti científica. Los laureados tienen razón al poner su nombre detrás de una tecnología que a corto plazo podría coadyuvar crucialmente para hacer viable la solución técnica al problema del hambre.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    alfonso villacorta /

    13/07/2016 6:39 PM

    los transgénicos tienen su origen a los estudios del mexicano Luis Herrera Estrella, en los 80, sacándole la delantera a la monsanto que también buscaba lo mismo, y lo menciono solo para dar la idea de lo novedoso o reciente que es el campo, del que no hay autoridad científica, académica, mucho menos comercial, para autorizarlos o rechazarlos.
    hay estudios en animales sometidos a dietas de transgenicos y se notan cambios en estructuras de tejidos del sistema digestivo, pero todavia no se sabe si es solo una reacción buena o mala.
    lo cierto es que el ambiente ya no da para mucho, sumado al crecimiento de la población mascotal, que demanda un 30 por ciento adicional de alimentos: las mascotas son antiecológicas y nadie lo sabe y seria bueno iniciar con ellas esa política de neonutricion.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    César A. /

    13/07/2016 3:35 PM

    La ideología de izquierda como siempre satanizando la ciencia. La estadística es clara, sin GMOs no es posible producir suficiente alimento para toda la población mundial.
    ¿el autor, en su sesgada opinión, será el primero en su voluntario con su familia para ser de la parte de la humanidad que se quedará si alimento?

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

      Dana /

      16/07/2016 8:26 AM

      César: Me permito decir que el que evidencia una ideología sesgada podría ser usted. ¿Qué evidencias me apoyan para emitir ese juicio? El autor no evidencia inclinaciones políticas; sólo manifiesta que si bien la ciencia y tecnología que hacen posible un avance como el de un OGM para beneficio del hombre, la tendencia de las ventajas del aprovechamiento de los OGM son para otros fines que NO son aliviar el hambre mundial. Ya que quiere hablar de estadísticas, investigue qué porcentajes se destina para ganado, y qué la masa de ese ganado alimenta a diversos sectores de la población mundial (ya que así está contextualizado el problema), o para productos industriales o alimentos procesados que se destinan al comercio. ¿Por qué si ya se han introducido las semillas modificadas en Guatemala, tenemos alto índice de pobreza y desnutrición?

      Desde diversos puntos de vista, el modelo económico actual no funciona a cabalidad, al menos si deseamos persistir en el futuro y solventar las necesidades básicas de un humano. Reconocer eso no hace a alguien automáticmente de izquierda, sólo demuestra que es un ser pensante y crítico, pero usted lo ha sesgado de esa manera (de ahí mi juicio hacia usted).

      Lo que yo entiendo del propósito del artículo, es que un manifiesto hecho por personas loables y con una postura tan decidida e impetuosa debería hacerse atacando la verdadera raíz del problema, o al menos, reconociéndola y abriendo un diálogo sobre ella, y no oscurecerla confundiendo las variables.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Luis Osorio /

    13/07/2016 1:48 PM

    Buena columna Rony, concientizando , felicidades

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Ana /

    13/07/2016 1:47 PM

    Justo me llamó la atención la idea de que un sólo alimento podría ser la clave para resolver problemas de desnutrición y pensar en la deficiencia de la vitamina A como algo que debe agregársele a ese alimento. Diversos estudios hacen referencia a que una de las claves de la evolución fue precisamente la diversidad de nutrientes y que la dieta moderna (centrada en alimentos procesados y la tendencia al consumo de prácticamente sólo carbohidratos) es la causa de las enfermedades inflamatorias y la obesidad entre otros problemas. En eso concuerdo con el artículo en que puede haber otro tipo de políticas que, en un país como el nuestro, puedan apoyar la diversidad y la explotación de recursos con una consciencia real, que vaya más allá del mero interés económico. Mayor cantidad de alimento para mayor cantidad de personas no necesariamente significa una mayor salud o mejor calidad de vida, y eso es algo que no se ha discutido tanto en torno a los GMO's (que según varias investigaciones, si bien puede que no sean dañinos a mediano o corto plazo si poseen en muchos casos menor cantidad de nutrientes que los alimentos orgánicos, mientras que se sigue apoyando la idea de una dieta unitaria).
    Otro tema, que puede levantar debates éticos, es que se está manteniendo y profundizando un problema de sobre población en función de un falso discurso de "derechos humanos" promovido por el capitalismo y el mero interés económico de unos cuantos. No me refiero a que se deje morir a las personas, sino a que se abra un debate honesto y verdaderamente consciente sobre las consecuencias a futuro (bastante próximo) de la sobre población mundial y la situación precaria en que muchos de sus habitantes aún hoy viven, del lado de los problemas de salud que estamos enfrentando.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    luisma /

    13/07/2016 12:36 PM

    la inteligencia y el ingenio humano puede salvar la tierra, uno de los avances mas grandes de la humanidad es la ingeniería genética esto es una realidad y nadie lo detiene. La ciencia es pragmática, no sabe de ideologías o posiciones de moda políticamente correctas

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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