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A quienes dicen que “no existen ideologías”

Pocas cosas me molestan más que escuchar que “no existen ideologías”. Sí, es una fracesita cansina que ha tenido repercusión en esta década; me da la impresión que se da, sobre todo,  en el discurso de quienes se muestran a favor del sector empresarial.

Blogs Opinión P258
Esta es una opinión

Mi cara cuando me dicen que no tienen ideología

Es también una declaración imprecisa: las ideologías sí existen. Estas comprende el conjunto de valores, símbolos y asunciones sobre las cuales fundamentamos nuestra interpretación del mundo que nos rodea. Puede afirmarse, entonces, que cada individuo tiene la propia. Queda en el mismo la responsabilidad de descifrar cuál es la clasificación de su sistema de creencias –si así lo desease– y cuestionarse a sí mismo sus propios ideales y valores

Traigo a colación lo anterior por los comentarios que he leído sobre el debate protagonizado entre Martín Rodríguez Pellecer, fundador y director de este medio en el que escribo y Rodrigo Arenas, director del Movimiento Cívico Nacional, un tanque de difusión de valores libertarios.

En este país puede identificarse al liberalismo clásico como una corriente “de derecha”. Esto es así por el característico énfasis en la libertad y la protección de la propiedad privada como elementos fundantes del credo del grupo. Ambos, la libertad y la propiedad, suponen el fundamento ideológico del liberalismo moderno, el cual surge principalmente en Inglaterra como reacción ante las guerras civiles del siglo XVII. Posteriormente se desarrollaría en la Francia del siglo XVIII como reacción ante el absolutismo Borbón, que había llevado al país a la ruina.

Hago la referencia histórica para comprender por qué, durante la Revolución Francesa, el liberalismo fue la corriente que más se identificó con “la izquierda”. Durante la Asamblea Nacional Constituyente, establecida en los albores de la Revolución Francesa en 1789, las fuerzas revolucionarias, en su mayoría liberales, se sentaban del lado izquierdo de la silla del presidente de la Asamblea, mientras que las fuerzas del conservadurismo monarquista se sentaban a la derecha.

En la medida que evolucionó la política en el mundo occidental se abandonó el monarquismo y, con la evolución social y política que se dio a cabo en la mayor parte del siglo XIX y XX, los vocablos de “derecha” e “izquierda” fueron resignificados: el liberalismo se constituyó como la ideología dominante en el mundo moderno.

Entonces nació la  distinción entre liberales “clásicos” y liberales “sociales”, existiendo muchos matices entre ellos. En esta época de la historia, el conservadurismo se tornó en liberal: se abandona al monarquismo y se adopta al libre comercio como principal postulado ideológico en términos económicos. Asimismo, el nacimiento del socialismo marxista plantea a la propiedad privada no como derecho, sino como un lastre para una sociedad justa. Ergo, el polo ideológico de la izquierda adopta la visión crítica de la sociedad liberal y asume la visión de una sociedad igualitaria sin clases como el valor utópico al cual aspirar. Y he aquí el significado moderno de la izquierda, al menos en el resto del mundo.

¿Qué tiene que ver este somero repaso de historia política con el debate de ayer? Pues en las ideas y comentarios que he leído, que refuerzan mi impresión que Guatemala es un país peculiar en cuanto a lo que se entiende por izquierda y derecha. Me atrevo a decir que cualquier esbozo de cambio estructural en el país se le denomina como un proyecto “izquierdista”. Esto, incluso si las ideas que se proponen para transformar la realidad no cuestionen la existencia de la propiedad privada ni la de la libertad comercial. Incluso, puede observarse la asociación de movimientos políticos moderados reformistas, tanto de izquierda como de derecha moderada, a un mal entendido populismo, cuando a lo que posiblemente se refieren los antipopulistas es a la demagogia. En cuanto a la derecha, disfrazan su conservadurismo natural bajo el manto de la libertad comercial, la república, el antipopulismo, la opción “sensata”, etcétera. La carga ideológica tras el vocablo “derecha” suele recordar a la política de los años setenta y ochenta, de anticomunismo autoritario puro y duro. Y todo esto resulta inconveniente para mantener nuestra sana convivencia democrática.

Cuarenta años de represión resultaron en una sociedad con una formación política nula y a una cultura política orientada en sostener los intereses económicos de quienes pueden acceder al poder. Además quedó el tufo prepotente y abusivo de quienes detentan verdadero poder. El debate de ideas sigue en pañales: no existe un consenso básico sobre un proyecto de nación que procure la igualdad de oportunidades y entienda que el Estado se concibió para el mejoramiento de las condiciones de vida generales, no para privilegiar la riqueza astronómica de pocos frente a la miseria de muchos.

Estas impresiones que doy sobre el impreciso y oscuro mundo de la formación política, vienen a colación porque no puede existir un debate de ideas si no sabemos de qué estamos hablando, desde qué posición exponemos y si somos honestos y coherentes con lo que busca nuestra ideología para este país. ¿No es esto lo que tanta falta ha hecho: grupos ciudadanos, partidos y colectivos que respondan al interés y visión de sus afiliados, todo en pro del bienestar nacional? ¿No necesitamos reconocer nuestra visión y articularla en un discurso coherente para convencer a los demás sobre nuestras ideas, y lograr que se cumplan? Creo que necesitamos más debates como el de ayer, pero sobre todo, necesitamos reflexionar más sobre lo que queremos como país e instruirnos para lograr construir un lenguaje, una visión y símbolos comunes.

O nos instruimos y decidimos cómo se llama la visión que representa lo que queremos, o podemos seguir con los dimes y diretes que representan el “debate” ideológico contemporáneo.

 

Martín Berganza D.
/

Nacido en el 93. Estudiante de cuarto año de Derecho, muy a su pesar. Mantiene una relación amor-odio con su país, siempre con una intensa curiosidad y deseo de entenderlo. Adora la literatura y la historia. Intenta aprender a vivir. @MB1193.


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    P. Choy /

    27/07/2016 12:46 PM

    Ideología o "Odiologia" porque aquí eso solo sirve para generar odio mutuo insulto violencia desintegración división separación clasificación segregación o eres de este lado o del otro y si no eres un idiota, yo o pertenezco a las legiones de la estupidez de moda por eso la ecuación del retardo y del pensamiento retrograda anodino que ha tenido Guatemala en las últimas de décadas es la siguiente

    Ideología o Odiologia + dogmatismo/ radicalismo populista * política2= Estupidologia

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      P. Choy /

      27/07/2016 9:00 PM

      Es como que te pregunten eres crema o eres rojo? Y tengas que debatir!!! Y qué pasa si nadie te ha preguntado si te gusta el fútbol? Y talves ni te guste ni lo miras

      Y tú te preguntas qué bueno le ha dejado el fútbol a Guatemala? Simplemente nada

      Que le han dejado las ideologías al mundo, guerras odio y bla bla bla bla

      Entablecer debates sobre izquierda derecha etc, es como caminar en una esfera finita donde solo das vuelta y no vas a ningún lugar, es como un hámster dentro de una rueda correr para no ir a ningún lado

      Yo no tengo postura y me parece una pérdida de tiempo los debates, prefiero la realidad y las soluciones el bla bla bla no le da de comer a nadie y esa si es la ideología de la vagancia y el ocio humano improductivo y el culto a la personalidad y la autosatisfacción narcisista de con adiccion a egocentrismo y auto clasificación de soy una persona élite de la crema del pensamiento

      Mientras tanto el mundo sigue sin esperar el bla bla bla

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

      Brayan /

      27/07/2016 7:46 PM

      Me parece que no leíste o no cachaste, P. Choy frío

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    cartman /

    26/07/2016 1:06 PM

    Leer un artículo donde se habla de la revolución francesa, donde escriben la palabra "Ergo" y donde se muestra una foto de "Quico" se me hace demasiado surreal.

    En cuanto al imperativo del autor, en que nos decidamos por una etiqueta o por otra o que permanezcamos como idiotas... me gustaría decir, ya que esta de moda, queme declaro totalmente "ideology-fluid".

    Para que se quede tranquilo.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Jose /

    26/07/2016 12:48 PM

    Viva la DERECHA

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    blue /

    26/07/2016 12:00 PM

    Una cosa es tener ideología y otra es defender una ideología. Los auto llamados Libertarios en este país cumplen una sola función: mantener a la gente "educada" con miedo
    "Cuidado Martín quiere destruir a los empresarios" " Cuidado la CICIG va a violar sus derechos" " los gerrilleros van a tomar el poder" " ya viene Chavez" " el joven Fidel está listo para desembarcar en Guatemala"
    Y lamentablemente con éxito por que así como la gente del interior por "ignorante" se compra con un lamina así la gente educada pero sin formación y por lo tanto sin juicio critico se convence con el miedo y con el sagrado anticomunismo.
    Solo en Guatemala un "actor político" como el MCN y otros similares pueden seguir gozando de credibilidad después de apoyar abiertamente a OPM que resultara en el gobierno más corrupto de la historia.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Mario Monterroso /

    26/07/2016 11:49 AM

    Coincido, empecé a ver el "debate" pero lo suspendí porque el asunto no iba para ningún lado. Aunque Arenas no es santo de mi devoción reconozco que agarró la sartén por el mango, y aunque sus argumentos son muy cuestionables, los supo plantear. Martín siempre me ha parecido mejor escribiendo que hablando. Hablando es impreciso, indeciso, a veces parece como confundido y desorientado, siento que es el tipo de persona que está hecha para lo escrito, no para el debate en vivo. Reconozco su valentía en arrojarse a una cancha en donde por mucho no es el mejor.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Jessica Galindo /

    26/07/2016 11:14 AM

    Quizás la oración completa decía: "Entre Martín Rodríguez Pellecer y Rodrigo Arenas no existen (diferentes) ideologías."

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    HOYPORHOY /

    26/07/2016 10:59 AM

    No puedo garantizar que en el mundo actual, pero en nuestro país, no existen ideologías. Pero no existen ideologías en el sentido de que la ideología individual no necesariamente responde a una ideología como tal. Nuestra forma de pensar y de "entender el mundo" es tan unipersonal que nos identificamos con tal o cual ideología en determinados puntos, pero no en todos, y ninguno quiere ceder o casarse con determinada "ideología". La ideología necesariamente requiere que se intente comprender el mundo más allá de mi visión individual y más allá sobretodo de mis intereses individuales. La ideología que tenemos hoy por hoy en Guatemala es una ideología de conveniencia. Cada quien aboga o descalifica posturas en función de sus intereses particulares o coyunturales. No existe formación política y mucho menos ideológica. La cacareada lucha entre ideologías de izquierda y derecha de la que tanto se habla, en realidad no es tal. Es un conflicto de intereses que no necesariamente reflejan los principios de tales ideologías, además de decir que la dicotomía izquierda derecha está superada en buena parte del mundo.
    Reconozco no haber visto completo el debate del que hablas. Inicié a verlo pero me pareció desastroso. En todo sentido. El moderador no moderaba y el supuesto público parecía interrumpir en ciertos momentos (en el vídeo no se escucho nunca) a modo de "porra". Parecía un ring de ataques hacia la carencia de transparencia y coherencia. Sin duda Rodrigo Arenas marcó el tono del "debate" y desde un inicio su objetivo fue claro, descalificar la transparencia y coherencia de Martín Rodríguez desde su ser o no periodista. Fue tajante,claro y agresivo. Supongo que Martín no se esperaba algo así y se mostró dubitativo y confundido en ocasiones. Su personalidad tampoco es beligerante por lo que siempre se le vio responder con cierta tolerancia que se pudo tomar como temor o falta de argumentos. Los ejes del debate que se anunciaron al inicio no se habían abordado aún a la mitad del mismo. Incluso con el morbo que produce una pelea de gallos de argumentos y contra argumentos verbales me pareció aburrido. No pasaban de lo mismo. He visto peleas de novios con más variedad de temas...
    En fin, de debate "ideológico" nada.
    Aunque nos pese, creo que ideologías entendidas como lo que pones en tu artículo, no hay. Hay conjuntos de intereses particulares o de grupo o sector, nada más. Todo muy ajustado, nada que trascienda al grupo. Pero bueno, así estamos y desde luego así nos va.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Mariano4_11 /

    26/07/2016 10:33 AM

    Usté es comunista seguro, vividor del conflicto!!

    ¡Ay no!

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    ¡Nítido!

    Mario Rodas /

    26/07/2016 6:05 AM

    Interesante reflexión, aunque el problema radica en un debate donde solo se grita y se descalcifica, no tiene mucho sentido el debate ideológico en Guatemala si nadie usa datos en pro de sua ideologia o contra la ideologia del adversário en un buen debate. Pero ahi que quede la reflexión.

    ¡Ay no!

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    ¡Nítido!

    Ricardo Berganza /

    25/07/2016 7:43 PM

    De acuerdo, aunque el concepto de derechas e izquierdas ha tenido otros usos.
    En la Unión Soviética, la derecha estaba integrada por el ala dura comunista, que rechazaba la Perestroika y el Glasnost.
    Aquí, la derecha se disfraza de movimiento crítico, pero en el fondo quieren que todo siga igual. ¿Cómo comprobar lo anterior?
    Sencillo. Los libertarios que tanto critican al "sistema mercantilista" se financian, se educan, y veneran a la cúpula empresarial que ostenta el poder económico. Sí, esa cúpula que llama Presidentes al Edificio de la Cámara de Industria para vetar leyes que no les gustan.
    Si los libertarios fueran un poquito rebeldes o críticos, no se portarían como cachorritos ante el gran capital.
    Y defienden al capital sin cuestionar en nada, su legitimidad.
    Por eso apoyaban a Otto Pérez.
    Son tan derechistas entonces, como los comunistas reaccionarios estalinistas.

    ¡Ay no!

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    ¡Nítido!







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