Cuatro lecciones de ciencia que debemos aprender

Del programa Física sin Fronteras, que promociona la ciencia y la tecnología en el tercer mundo, se desprenden algunas ideas clave sobre la ciencia como instrumento para impulsar el desarrollo en el país.

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Esta es una opinión

Foto: Sebastián Oliva

El martes 27 de noviembre tuvimos la oportunidad de escuchar a dos científicos de primera línea, Kate Shaw y Kurt Rinnert. Ambos trabajan en el famoso acelerador de partículas LHC y forman parte del programa Física sin Fronteras, que busca la promoción de la ciencia y la tecnología en países del tercer mundo. De su charla se desprenden algunas ideas claves que quiero compartir.

Antes que nada, les presento a Kate y Kurt. Kate Shaw trabaja en el Centro Internacional de Física Teórica (ICTP) de Trieste, Italia, en la Universidad de Sussex y en el experimento ATLAS del CERN. Kurt Rinnert trabaja en el ICTP, la Universidad de Liverpool y el experimento LHCb también en el CERN.

El programa Física sin Fronteras ha organizado cursos y talleres para estudiantes de física y matemática en países subdesarrollados. Las actividades se coordinan con profesores locales y así ofrecer una oportunidad para que los estudiantes jóvenes puedan tener contacto con la ciencia de primer nivel.

En esta ocasión, Kate Shaw y Kurt Rinnert impartieron un curso de programación para científicos, con una duración de dos semanas. También se organizó una presentación en donde ambos hablaron del programa Física sin Fronteras y de la ciencia que se desarrolla en los experimentos de física de partículas en el LHC.

Vale la pena recalcar algunos de los puntos que Kate y Kurt compartieron en su presentación, que atañen directamente al uso de la ciencia como instrumento para impulsar el desarrollo de un país.

 1. El acceso a oportunidades es crucial

La idea de Física sin Fronteras es que los estudiantes puedan interactuar con científicos que están trabajando en lo más avanzado de la investigación. Aprender de ellos e inspirarse en su trabajo, cosa que en los países tercermundistas no sucede. El próximo Albert Einstein o la siguiente Marie Curie podrían ser niños de una aldea remota. Únicamente llevando las oportunidades a toda la gente un país se beneficia del potencial humano de sus habitantes.

 2. La ciencia es un esfuerzo global

El carácter universal y objetivo de la ciencia hace que cualquier persona en cualquier parte del mundo pueda contribuir a incrementar el conocimiento. Para la ciencia no hay fronteras, ni creencias, ni religiones, ni razas. Las colaboraciones científicas son probablemente las empresas humanas más complejas con éxito comprobado. No es para nada trivial construir una máquina como el acelerador de partículas LHC. Es producto de cooperación internacional de científicos, ingenieros, administradores y políticos unidos con una meta en común.

 3. La ciencia es un modelo efectivo de colaboración

Ninguna persona en solitario, ni siquiera una sola nación es capaz de montar los experimentos científicos de nuestros tiempos. La actividad científica emerge como un punto de contacto y un puente que une personas con objetivos comunes y metas extremadamente difíciles de alcanzar.

 4. La ciencia es buena para la economía

La ciencia se trata de destilar el pensamiento duro y puro. De resolver los problemas más difíciles, de ser críticos con las ideas. De hacer realidad lo que solo existe en la imaginación. Cuando la ciencia hace todo esto también se convierte en algo más: en motor de la economía. Poner el conocimiento a resolver problemas genera invención, innovación, patentes, productos con los que se pueden montar empresas y negocios, capitales humanos y materiales con altísimo valor agregado; con esto podemos dejar el mal negocio de comprar tecnología cara y vender bananos baratos.

Quiero terminar agradeciendo a quienes hicieron posible la visita de Kate Shaw y Kurt Rinnert: a Álvaro Véliz Osorio, físico guatemalteco radicado actualmente en la Universidad Jagiellonian de Polonia. El pasado mes de junio Álvaro, Kate Shaw y yo coincidimos en el ICTP en Trieste. Allí surgió la idea de la visita de Física sin Fronteras a Guatemala. Una idea que Álvaro empujó desde ese mismo momento. Agradecimientos también a Juan José Estrada, de Fundación Crecer por el financiamiento otorgado al evento. Financiamiento que también brindó la Unesco y la Universidad de Liverpool.

Sincero agradecimiento a Kate y Kurt de Physics Without Frontiers por entregar su tiempo, esfuerzo y conocimiento a los estudiantes de Guatemala; uno de esos países del tercer mundo.

Enrique Pazos
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Enrique Pazos. Físico, protector de la verdad y viajero del tiempo. Profesor de física y matemática en la Universidad de San Carlos. Montañista de a ratos, curioso de tiempo completo. @enriquepazos


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