Cuatro voces de niñas que son luz

Ser niña en Guatemala hoy, presenta retos difíciles, pero cuando escuchamos voces como las de Ester, Yesica, Margarita y Ana, se abre una ventana de esperanza por una sociedad mejor.

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Esta es una opinión

Foto: Norma Bajan

El 19 de diciembre del 2011, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 11 de Octubre como el Día Internacional de la Niña, con el objetivo de reconocer los derechos de la niña y hacer visibles los problemas, retos y obstáculos que ellas enfrentan día a día.

En este día tan especial, tuve la oportunidad de hablar con algunas niñas del Colegio Impacto para escuchar como es ser niña en Guatemala y me compartieron su historia.

Ester Noemí Bocel Chopén (15 años), Margarita Tuiz Castro (13 años), Ana Yaxón Mendoza (15 años), Yesica Maribel Mendoza Xoquic (15 años), todas estudiantes del Colegio Impacto y que cursan el primero y segundo año básico. Todas originarias de Sololá y pertenecientes a la etnia maya kaqchikel.

Ester y Margarita, provienen de familias numerosas y son las primeras de su familias en estudiar. Ellas cuentan que en su comunidad, las personas creen que las niñas están hechas para quedarse en casa  y que su única responsabilidad es atender al esposo y a los hijos. Ester agrega: “no saben que las niñas y las mujeres también somos parte de la transformación y desarrollo de una comunidad”. Y cierra: “no saben que nosotras tenemos potencial, solo tienen que darnos la oportunidad”.

Margarita opina que en Guatemala, el acceso educación y oportunidades de desarrollo es nula para las niñas. Afirma: “tenemos derecho a la educación, a la vivienda, a la alimentación y al acceso a la salud”  y añade: “en mi comunidad los centros de salud no están abastecidos y esto afecta a la población necesitada”.

Ana, quinceañera, cuenta que para las niñas de su comunidad, salir a trabajar es un tema de supervivencia: “ellas salen a trabajar para tener dinero y no siguen estudiando por la pobreza y también en las escuelas son discriminadas por ser pobres y por ser indígenas”, dice.  Cierra con una afirmación lapidaria: “en mi comunidad aún creen que solo los hombres tienen derecho a estudiar”.

“Mis vecinos me ven llegar tarde a mi casa, porque estudio doble jornada y dicen que no hago nada en la casa, pero mis papás me apoyan en mis estudios”, cuenta Yesica Mendoza. 

Ester, Yesica, Margarita y Ana están de acuerdo en que los retos más grandes para una niña en Guatemala es la falta de oportunidades para salir adelante, principalmente en educación. Ellas creen que la educación les permitirá a romper ciclos de pobreza y así, no llegar a enfrentar las mismas dificultades que están enfrentando sus padres.

Cuando les pregunté qué piensan acerca de las habilidades que deben aprender para salir adelante, respondieron que aprender idioma inglés y tecnología. Para todas las niñas de su colegio, el inglés es un tercer idioma, porque ya hablan kaqchikel y español. Tienen claro que con el dominio del idioma inglés y el desarrollo de sus conocimientos tecnológicos, podrán participar en campos competitivos como la medicina, la comunicación, la comprensión de otros mercados. “La tecnología es importante para ser mas eficientes”, dice Yesica.

Para competir en un mundo globalizado, las niñas deben desarrollar cinco competencias básicas: Voz empoderada, Red de apoyo, Pensamiento crítico, Resiliencia y Excelencia. 

En palabras de Ana: “necesitamos de todos para poder salir adelante, solas no vamos a poder, por eso para mí es importante la competencia de Red de apoyo”.

“Mi voz es importante porque puedo generar cambios” dice Margarita.

“Quiero ser innovadora y generar nuevas ideas para priorizar las necesidades de mi país, como cerrar brechas de desigualdad en la educación, terminar con la desnutrición, que haya mas acceso a la salud, quiero ser parte del cambio”, dice Ester.

Yesica quiere contribuir para combatir el trabajo infantil en los niños. Ana quiere que las niñas usen su voz para parar y eliminar la violencia hacia la mujer.

El mensaje que envían a todas las niñas es: que sean perseverantes, que sigan estudiando, que confíen en ellas mismas y en sus sueños, que pueden hacer las mismas cosas que los hombres, que son capaces, que pongan en práctica lo que están aprendiendo para otras generaciones.

Hablar con ellas fue un ejercicio de inspiración y me da mucha esperanza que las nuevas generaciones de Guatemala, pueden traer prosperidad a nuestro país.  Nuestro compromiso es creer en ellas, ser ejemplo y ayudarles a amplificar su voz.

 

Nota adicional: 

Las niñas reciben cada 15 días sesiones de coaching con su mentora. Estas sesiones se realizan aplicando la técnica WOOP, que significa Wish (deseo), Oportunty (oportunidad), Obstacle (obstáculo) y Plan (plan). Cada niña identifica un deseo, una meta y una oportunidad de crecimiento y a través de un trabajo guiado por su mentora, la niña identifica los obstáculos, oportunidades y traza un plan para lograrlo. Luego, cada niña alinea sus metas a una competencia y expresa, a través de evidencias, como logrará su meta.

 

Norma Baján
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Soy orgullosamente indígena, siempre con ideas locas, perseverante, no tengo religión pero me baso en la filosofía de vida de mis ancestros mayas rigiéndose a las energías y nawales del día, persiguiendo siempre como ser mejor persona cada día.


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