Psicología: La depresión y la ansiedad, los dos demonios en mi clínica

La depresión ha llegado a ser la "principal causa de discapacidad" y contribuye a la morbilidad, afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS). Según mi experiencia clínica, estamos en un momento casi pandémico de trastornos de ansiedad, ataques de pánico y depresiones que repercuten –a un alto costo–en la calidad de vida personal, laboral, social y cultural.

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Esta es una opinión

Imagen: Huffington Post

Es interesante ­–y tema de otro momento– cómo se padecen estos trastornos de acuerdo a la edad y el género. Los niños que no aprenden, no se quedan quietos o se orinan; los adolescentes que se cortan o comienzan a consumir hasta generar adicciones; las mujeres en relaciones de maltrato, problemas con el peso, sueño o salud física; los hombres hipertensos y con ataques de pánico recurrentes. Todos ellos en profundo dolor de un trastorno que no saca roncha, no sangra, ni causa morete, por lo que los demás no consideramos una enfermedad ni lo relacionamos con la salud mental.

Siempre he dicho que no hay nada más importante que la salud mental, de ella depende nuestra manera de relacionarnos con el dinero, la comida y, principalmente, con los demás. En ella está la capacidad que tenemos de sentir empatía con otros por distintas que sean sus circunstancias; la evaluación del impacto de nuestras conductas a mediano y largo plazo; aspectos de moralidad y conducta ética.

Quien está deprimido no se alivia “cambiando de actitud”, el que está ansioso tampoco puede “dejar de pensar en eso”. Los seres humanos padecemos de maneras similares, quien esté depresivo siente que no controla nada, quien esté ansioso, necesita controlar todo. Pero la vida no es así, así se siente porque tiene un padecimiento.

Cuando estamos sanos sabemos que no es que no tengamos control de nada, tampoco tendremos nunca, control de todo. Pero las distorsiones de pensamiento –característico de estos cuadros–, funcionan en una espiral que agota a quien las padece, con un resultado aún más penoso de sentir: cree que se está volviendo loco, que no merece la vida o ya no la quiere vivir si se siente así.

No poder confiar en nuestros propios pensamientos, no sentir placer, ni agradecimiento, tampoco energía, o no dormir durante días, tiene un impacto profundo –y a veces duradero– en la manera cómo nos relacionamos con los demás y cómo nos sentimos físicamente. Es a estos efectos que hace alusión el enunciado de la OMS en términos de morbilidad y discapacidad.

Sensaciones de tipo: “esto es un infierno”, “no puedo más con esto” o “nadie me entiende” o la certeza absoluta de estar en riesgo, datan de la experiencia humana de desamparo. Se sienten estar frente a un vacío o se sienten vacíos.

Me gustaría hacer justicia a lo conmovedor que es ver a niños, adolescentes y adultos luchar con demonios invisibles. Quisiera hacer justicia a las tormentas internas que libran y decirles que, como en cualquier otro quebranto de salud, hay tratamientos que alivian y en muchos casos curan.

El tema es extenso y este texto no sólo marca mi regreso a Nómada –después de mi propio silencio–, sino los primeros pasos en un anhelo de sensibilizar sobre la salud mental y a la importancia de considerarla una prioridad.

También quisiera mencionar a mi mejor amiga, quien fue guerrera y triunfadora de uno de estos padecimientos. Ella me dio la mano mientras yo le ofrecía tapioca. Juntas vencimos demonios que nunca imaginé que existían. Son esos mismos demonios que ahora enfrento a diario en la clínica. Si no los eliminamos, por lo menos aprendemos con los pacientes a domarlos, al punto de recuperar la vida y así, poder habitar la experiencia humana.

Dejo este video de Andrew Solomon quien dice que “lo opuesto de la depresión no es la felicidad sino la vitalidad”, y el teléfono de la línea del suicidio: 53925953.

 

 

 

Claudia Castro Ruiz
/

Orgullosa guatemalteca. Dice mi mamá que soy heredera de hadas y amazonas, y que soy psicóloga porque no he querido ser psíquica. Me fascina la mente humana. Del mundo y su magia, lo que más me interesa es presentárselo amablemente a mi hija.


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    Israel /

    08/03/2018 3:43 PM

    Buenas tardes, ¿tendrán el contacto de la doctora para comunicarnos con ella? mi abuela fue diagnosticada con depresión profunda y ha estado bajo tratamiento de fármacos y terapia psicológica pero en 3 meses aún no ha habido algún progreso significativo. La calidad de vida de mi abuela y de todos en general ha decrecido significativamente. Muchas gracias

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    Ana Virginia López /

    18/02/2018 9:15 PM

    Muy interesante pero muy resumido. Mi hija de 8 añitos es brillante. No lo digo porque sea su madre. Ha debido experimentar el cambio de colegios que no han querido apoyarla con su migraña diagnosticada casi cumpliendo sus 3 años. Desde esa edad, hemos debido aprender a lidiar con esto pues resulta difícil pensar y afrontar que una niña que destaca en casi todo lo que emprende, en estudios, en deportes, en actividades artísticas se le niegue asistencia a darle el medicamento respaldado por informe y receta médica.
    Este año comenzo en un nuevo colegio a quien previo a inscribirla les informé de su migraña. El colegio anterior la apoyó con la migraña pero el hermanito estaba en preescolar en el mismo colegio y su experiencia educativa no era agradable pues así de honestos, tuvo maestras malas y a mi hija le estaban dando mal aprendizaje en Matemáticas. Se habló con el Director pero no quiso ofrecer cambios para este año así que tomamos la decisión de moverls a este nuevo centro educativo que es muy bueno pero para estar dentro de los mejores colegios según Mineduc, estresa a sus estudiantes, por lo que ahora veo. A pesar de apenas haber iniciado clases en este nuevo lugar, mi hija a dado muestras junto con su hermanito de estar en un proceso fe adaptación favorable. Sin embargo, el colegio decidió implementar un sistema de "aulas de flujo" que consiste básicamente en moverlos de aula por cada materia que reciben. Desde que inició el colegio, mi hija ha tenido 3 eposodios de migraña relacionados con la exposición al sol. Sin embargo, 2 semanas atrás se veía cansada y comenzó a reportar dolores "punzantes" en todo su cuerpo y con el pasar de los días fueron más frecuentes y dolorosos. Su ánimo cambió. Se veía muy agotada a pesar que el horario del nuevo colegio es más relajado. Así que me alarmé y contacté a su neurólogo pediatra. El mandó hacerle exámenes de sangre y todo salió bien. Así que al siguiente día le hizo un electroencefalograma y también salió normal. El diagnóstico... ANSIEDAD. Así que me costó creer que una niña tan pequeña fuera diagnosticada con ansiedad y luego darme cuenta que debía srt medicada con pregabalina, medicamento que mi madre a los 74 años toma para una neuropatía x la diabetes y yo para fibromialgia, me sentí muy preocupada así que la llevé a una segunda opinión médica con un médico general de mi confianza y el diagnóstico fue el mismo, solo que el medicamento recetado por el especialista fue cambiado por uno que básicamente es vitaminas para el sistema nervioso. Esto lo compartí con la coordinación de nivel del colegio y me sorprendió escuchar que era mejor cambiarla de colegio. Lo sorprendente es que mi sobrima de 12 años también está estudiando en el mismo centro escolar y duerme a las 10 u 11 am y despierta a las 4 am para descansar un poco y terminar tareas que a veces ni se las revisan. La educación es muy buena en ese colegio pero yo me cuestiono.... a qué precio los niños deben salir bien preparados para poder recibir buena educación? Y qué tanto o nada ahora los colegios les interesa la salud mental y emocional de sus estudiantes?. Aún cuando se informa uno previamente de dónde uno tiene intenciones de inscribir a sus hijos para estudiar, los colegios no cumplen con sus proyectos educativos ni con las leyes que rigen la educación, la salud y la vida de los estudiantes y a nadie le importa. Ni PDH, ni Diaco ni CC.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Doris /

    18/02/2018 7:25 PM

    Me parece un artículo muy interesante y realista. Bien escrito Claudia. Una ventana para aquellos que no encuentran salida.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Vanessa De La Cruz /

    14/02/2018 1:57 PM

    Me encantó¡¡
    Gracias por escribirlo....

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Ruy Gil Rohrmoser /

    13/02/2018 3:37 PM

    Excelente artículo, con un tema actual é importante y que infelizmente nadie le da importancia. Pregunta a la autora: vivió o estudio en Pernambuco ? Por la referencia a la "tapioca".

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      Claudia /

      13/02/2018 3:46 PM

      No, no conozco el lugar. La tapioca era un código “local” con esta amiga.
      Pero, he de decir, que me encanta.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Gladys Alvarado de Ochoa /

    13/02/2018 11:34 AM

    Excelente articulo!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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