El sector privado está cambiando

Como canta Bob Dylan con tanto sentimiento: “los tiempos están cambiando”. Cuando se trata del sector privado en Guatemala, yo he sido lenta para reconocer estos tiempos que cambian. Mi incapacidad, compartida con otros, de reconocer el surgimiento de un núcleo de un sector privado más progresivo es a costa de un precio. Hace que se pierda la oportunidad de aprovechar habilidades, energías y compromisos que pueden contribuir al desarrollo de una Guatemala diferente, más próspera y justa.

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Esta es una opinión

Guatemaltecos acuden a la Plaza de la Constitucion en apoyo a Ivan Velasquez comisionado de la CICIG Thelma Aldana fiscal general del MP y consignas en contra Jimmy Morales ademas de su renuncia-14-min

Permítanme retroceder en el tiempo un momento. Durante las últimas dos décadas me he reunido con varios empresarios. La abrumadora mayoría eran hombres con miedo, enojados y a la defensiva. Se consideraban a sí mismos como una fortaleza que resguardaba a Guatemala contra un comunismo depredador que podría venir de cualquier parte, en el momento menos esperado — de Cuba, de la comunidad de derechos humanos, de la población indígena y de una estadounidense incómoda, como yo, que insistía en decir en voz alta lo que pensaba y, además, tenía una audiencia que la escuchara. Sus miedos eran alimentados por miembros del ejército, ligado al crimen organizado, con un interés enorme en preservar un status quo ilícito.

No se confundan, estos individuos continúan existiendo. Ellos temen al cambio por las mismas razones de siempre. Aún hablan acerca de un comunismo que acecha y le temen a un Chávez guatemalteco, listo para colarse por la brecha, si el vacío de poder llegara a crecer durante las próximas semanas. Le temen a una política guatemalteca más diversificada, una que pueda incluir un mayor número de personas pobres e indígenas, en parte porque les preocupa cómo las políticas que se implementen puedan afectar sus intereses económicos y en parte porque les preocupa que las comunidades indígenas a las que históricamente han marginalizado, discriminado y explotado, puedan buscar vengarse. También tienen miedo, porque no están del todo limpios. Ha sido difícil estar limpio en Guatemala, en donde la corrupción y la trampa consistentemente les han dado forma a las prácticas de negocios.

Siempre hay excepciones a la regla. Durante mucho tiempo han habido actores en el sector privado abogando por un cambio, trabajando de forma discreta dentro de sus propias trincheras para persuadir a otros, hablando a favor de la transparencia y en contra de la corrupción. Pero en su mayoría no fueron reconocidos, por la sociedad y por los observadores guatemaltecos que optaron por pintar el sector privado en formas monocromáticas como “los malos”, viviendo en una era feudal, escogiendo la trampa sobre la justicia y opuestos férreamente al cambio.

Es cada vez más difícil sostener ese punto de vista miope. Los recalcitrantes del sector privado ya no ejercen el monopolio sobre las organizaciones y pensamientos del sector privado como lo hicieron alguna vez. El hecho que el CACIF pueda, aunque sea cautelosamente, apoyar a la CICIG, es testimonio de los cambios que vienen. Aquéllos que han luchado en las trincheras están redoblando sus esfuerzos, levantando sus voces, abogando con sus colegas y trabajando asiduamente para contribuir a las transformaciones institucionales en marcha en Guatemala.

Otros están amplificando sus voces de forma incremental. Especialmente los jóvenes guatemaltecos y un número creciente de mujeres, están trabajando duro para desarrollar un sector privado moderno, con vistas hacia el futuro, más transparente y más respetuoso de los derechos humanos. Ellos consideran que están reaccionando a los vientos de los cambios globales y domésticos. Se están posicionando para luchar en contra de un crimen organizado que ellos consideran como un fiero adversario y que entienden como una amenaza a la seguridad de su país y del hemisferio. Habiendo estudiado en los E.E.U.U., adquirieron las habilidades que los empujan a buscar oportunidades de negocios e implementar prácticas de negocios que podrían llevar a Guatemala a una prosperidad del tipo que existe en el Siglo XXI.

Localmente, ellos miran los peligros, tanto del status quo, como de los prospectos para el cambio. Alentados y empujados por la CICIG y las reformas institucionales que los acompañan dentro del Ministerio Público y las autoridades tributarias, ellos están buscando una puerta de escape de las prácticas de negocios ilícitas y entienden que el contribuir con la parte que les corresponde es el único camino hacia delante.

Sus mentalidades también están cambiando a la par que las instituciones evolucionan y sus contactos con la sociedad se desarrollan. Ellos tienen una ventaja en la medida en que, la de ellos, es una generación posguerra. Esto les ayuda a entender la necesidad de combatir la pobreza y la desigualdad y de darle una voz a los que no la tienen. Ellos reconocen que existe espacio para un diálogo acerca del desarrollo en el que los intereses de las comunidades indígenas y del sector privado puedan estar de acuerdo. Como resultado, en vez de pelear por conservar un status quo anticuado, muchos expresan un deseo profundo de ser agentes de cambio positivo.

Escribo este corto artículo como la primera campanada y, en cierto sentido, como un mea culpa. Es una disculpa por mis propios prejuicios, pero, mucho más importante, es un llamado a la acción. Cuando mis colegas y yo escribimos y abogamos por la sociedad civil, es imperativo que evitemos instintivamente confrontar a los estudiantes, las comunidades de derechos humanos y democráticos y la población indígena en contra de las élites. Causa más daño que bien e ignora los espacios de posibilidades. Los actores cívicos pueden encontrar mejores oportunidades que nunca para forjar alianzas constructivas con un sector privado nuevo que posee un compromiso creciente y una capacidad para llevar cambios a cabo.

Guatemala continua polarizada, de eso no hay duda. Los dinosaurios del sector privado continúan con miedo y, a la vez, siguen conectados con los grupos más oscuros y corruptos de las agencias militares y de inteligencia. Ellos se van a ir a la tumba fervientemente opuestos al cambio. Pero las fuerzas del cambio progresivo democrático dentro de la sociedad guatemalteca harían bien en ver más allá de los sospechosos usuales mientras protegen y nutren la democracia. Es el momento de cruzar la esquina y explorar todas las avenidas para forjar un lugar común, construir alianzas más anchas que incluyan a los elementos del sector privado con ganas de jugar un papel constructivo. En el largo plazo, la tarea de generar una democracia inclusiva, más armoniosa y próspera en Guatemala se apoya sobre los hombros de todos los guatemaltecos.

Anita Isaacs
/

Anita Isaacs es profesora de Ciencias Sociales en Benjamin R. Collins y profesora de Ciencias Políticas en Haverford College. Se especializa en el estudio de la democracia, la democratización y la justicia de transición. Su enfoque regional es en Latino América, en donde ha transcurrido la última década llevando a cabo investigación y escribiendo acerca de Guatemala.


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    M. Fortuny /

    11/09/2017 3:46 PM

    A los de abajo se nos dice que nuestro subdesarrollo físico y mental obedece en gran medida al nivel de desnutrición que hemos padecido por generaciones. Quizás haya algo de cierto en ello, sin embargo poco se dice sobre las nefastas consecuencias que las relaciones endogámicas han tenido sobre nuestras "elites": una clase dominante con evidentes limitaciones cognitivas y sociales, cuyas conductas diarias se asemejan más a la de un clan neanderthal que a las de una clase capaz de dirigir la construcción de una nación. Por eso, con todo respeto, hablar de burguesía progresista en gt es bullshit y sugerir una alianza entre los movimientos sociales y populares con sus verdugos es tan creativo como obligar a que la niña violada, y embarazada, se case con su victimario para "solucionar el problema y alcanzar la paz"
    I think u r getting older, dear Anita

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Lucas /

    11/09/2017 2:58 PM

    La nueva generacion que toma decisiones la lidera Andres Castillo, Juan Zapata y Tienen una porra Ultra. Bien pueden haber disidentes pero no pintan nada.

    Los herederos de los finqueros son tan ignorantes como sus abuelos. Y ademas no son capaces de hacer producir la tierra para obtener rentas y pagar impuestos, mas bien quieren vivir de los subsidios alegando que no pueden ser competitivos y apelan a la solidaridad ahi es donde olvidan la verdadera escencia de las escuelas liberales de economia y no les importa ser comunistas aunque sea un poquito. Rentistas o ladrones da igual.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Sergio /

    11/09/2017 1:41 PM

    Lo que determina las acciones del sector privado son intereses estratégicos, no idiosincracias individuales. Siempre han existido miembros de la aristocracia guatemalteca con miradas "progres". Eso lo hemos sabido siempre, aunque parece que la autora acaba de darse cuenta! Incluso alguno miembro del clan de los Herrera estudió en los 70 en la misma London School of Economics! Mas de alguno militó en la guerrilla en los 70 y 80. Por otro lado, es un poco ingenuo afirmar que una educación norteamericana suaviza las tendencias cavernarias de los viejos empresarios del CACIF. Algunos de los mas rancios neoliberales entre la elite guatemalteca tienen licenciaturas y maestrías de universidades norteamericanas. Los intereses de la élite se han globalizado. Por eso son mas abiertos a un discurso neoliberal multiculturalista, y pro-justicia, como el que es ahora hegemónico en Guatemala. No son cambios de naturaleza sino acomodos tácticos que no se ven en absoluto en temas de fondo como la minería, los monopolios y el acceso a la tierra.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Armando I Castillo Rios /

    11/09/2017 12:50 PM

    Verdaderamente un valioso articulo, objetivo y ecuanime, no habia tenido oportunidad de leerla, pero creo que solo con esste articulo es de admirar su pensamiento centrado y muy bien hilvanado. Así debe ser buscar el desarrollo del país es tarea de todos y desde luego, la juventud con ideas y emprendimiento puede lograrlo de una vez por todas, sin prejuicios y temonres infundados muchas veces.

    saludos.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Sandra Patricia Kielgass /

    11/09/2017 11:00 AM

    Guatemala esta cambiando.... y es importante que gente como ud
    con mentes abiertas y progresivas sigan hacia adelante. El sector privado debe encontrar la balanza entre respetar los derechos de todos Los Guatemaltecos, crear fuentes de trabajo y a la vez incrementar sus finanzas y competir en el Mercado international. Las fuerzas oscuras que han detenido la marcha al progreso de Guatemala poco a poco seran reemplazadas por una Democracia real que es la que el pueblo clama.. por favor envieme articulos como este.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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