El síndrome de Wendy y el mito del “chico malo”: Peter Pan

Este se manifiesta sobre todo en las mujeres, en la necesidad de satisfacer a otro. En tanto que Peter Pan es la esencia de los hombres que no quieren madurar ni compromisos.

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Esta es una opinión

Diseño: Diego Orellana

La historia de Peter Pan nos demuestra la mítica atracción que sentimos por el “chico malo”, ese que con suficiente cuidado y amor haremos cambiar y madurar, para convertirse en el héroe que dibujamos en nuestras fantasías. La historia de Peter Pan evidencia la trayectoria de una heroína poco común, y la extraña fascinación programada por estos chicos a los que no interesamos mucho.

Empecemos con que en este cuento ya no hay princesas, ni príncipes, tampoco requiere un elemento rojo, ni termina con una boda. El conflicto aquí no es con el paso de niña a mujer, ni con el deseo, el trámite aquí es entre nuestras propias fantasías y dejar atrás una relación idealizada y disfuncional.

Uno de los datos más conmovedores acerca de este cuento es quién representa Peter para el autor del cuento, James Matthew Barrie, que lo publicó en 1904. Cuando Barrie tenía apenas seis años, murió su hermano. La salud mental de la madre mermó, al extremo de confundirlo con el fallecido. Para Barrie, Peter Pan representa ese hermano muerto, ese “niño que nunca creció”, ese héroe absoluto de las más divertidas aventuras, acompañado con muchos “niños pérdidos” (huérfanos en la película de Disney), quiénes, como el autor, no se acuerdan muy bien del concepto de “mamá”.

La película de Disney comienza con Wendy, la hermana mayor –posición casi maternal que la acompaña en varios momentos del relato– que cuenta las múltiples aventuras de Peter Pan para el deleite de sus hermanos pequeños. Wendy, una de las protagonistas menos sexuadas de las películas, aún duerme en el cuarto de los “niños” y por una serie de situaciones el padre anuncia su condena: “ya estás grande. A partir de mañana dormirás en tu propio cuarto”. Lo que el padre simbólicamente hace es diferenciar a la niña de la mujer y exigirle que crezca.

La niña enfrenta esto –crecer– con una destreza a su favor: su fabulosa imaginación. Peter regresa esa noche ­–cuando el padre sentencia el crecimiento– a buscar a su sombra. La sombra, a mi parecer, no es más que la luz que la misma Wendy proyecta en Peter a través de sus relatos.

Es importante recordar que el cuento no transmite: “Peter regresaba todas las noches a contemplar la belleza de Wendy mientras dormía”, el cuento claramente indica que Peter, al saber que los cuentos cesarían cuando Wendy se fuera a otro cuarto, le dice que deben partir, a un lugar en dónde nadie crecía: a la Tierra de Nunca Jamás.

Ya en la Tierra de Nunca Jamás –como su nombre lo indica-, el tiempo se suspende. Allí elemento más amenazante es el reloj: representado en el temible cocodrilo que ya ha dejado incapacitado a un hombre: Garfio. El “tic, toc, tic, toc” del tiempo que nos atraviesa a todos.

Wendy no la pasa muy bien en esta extraña tierra. Tiene que rivalizar con la princesa Tigrilla, las sirenas y hasta defender su vida de una Campanita que está celosa por la atención que recibe de Peter (siendo el “player”). Además, Peter, como cualquier chico que no quiere crecer, está más preocupado por el conflicto no resuelto con Garfio (representación paterna) que en las demás cuestiones por las que atraviesa la chica.

El cuento es útil para hacer una diferencia clara en cómo viven la historia el chico y la chica. Wendy se dedica (como culmen de todos los mandatos inconscientes) a cuidar a sus “niños perdidos”, defenderse de diversos ataques y pedirle a Peter que regrese con ella, al mundo real para poder crecer juntos y felices. En la Tierra de Nunca Jamás, Wendy realmente se esfuerza en preservar el afecto de su chico.

El cuento, también, es una advertencia para cualquiera que en algún momento ha caído ante la tentación de enamorarse del chico malo, el que no quiere compromiso, aquel para quién no hay días distintos y todos los días tiene la misma travesura en mente: detener el reloj y no crecer.

Casi podemos oír el argumento de Wendy: “Mira Peter, yo cuidaré tu casa, contaré a todos tus historias, cuidaré a tus hijos. Ven conmigo, crece conmigo, salgamos de esta tierra peligrosa para mí y repetitiva para ti”.

Cuando estudiaba psicología, un catedrático nos dijo: “Miren patojas, algo hay que entender. Por más que besen al sapo, lo único que quedará después es un sapo besuqueado”. Wendy entendió esto mucho antes que yo.

Peter no está interesado en quién es Wendy, ni qué quiere o a dónde va; nuestro Peter es y será “el niño que nunca creció”. El desenlace me cautiva: Wendy regresa entusiasmada a la realidad, llena de aventuras y fortalezas para crecer y deja respetuosamente a Peter en dónde él quiere estar: en la Tierra del Nunca Jamás.

La sororidad continua a través de la empatía, por eso para nuestra próxima entrega revisaremos: “De Aladino al Cómic: los cuentos para niños”. Hasta entonces que cada una sea la protagonista de sus propias aventuras.

 

 

Es parte de esta serie: 
1. Psicología: Los cuentos infantiles no son tan infantiles, Blanca Nieves
2. Revisitando a la abuelita: Caperucita frente a su deseo
3.El mensaje subliminal en ‘la Bella Durmiente’ y en ‘la Bella y la Bestia’

 

Claudia Castro Ruiz
/

Orgullosa guatemalteca. Dice mi mamá que soy heredera de hadas y amazonas, y que soy psicóloga porque no he querido ser psíquica. Me fascina la mente humana. Del mundo y su magia, lo que más me interesa es presentárselo amablemente a mi hija.


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    Rodrigo /

    05/08/2018 7:29 PM

    Excelente! Muy buena interpretación y sabia lección. En otro cuento, como sería pinocho relacionado al creador y la creación ? (tipo galatea) .
    :D

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    ¡Nítido!

    Alaide González /

    28/07/2018 9:27 PM

    Excelente análisis.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Jimena Arce /

    25/07/2018 2:08 PM

    Alguien me podría por favor pasar el número o correo electrónico de la psicóloga Claudia Castro. Se los agradecería mucho. Quisiera contactarla.
    Feliz día.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      Claudia /

      25/07/2018 7:25 PM

      Si manda mail a Nómada le harán llegar su mensaje, saludos!

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Ismael /

    24/07/2018 10:38 AM

    Exelente análisis de los elementos simbólicos del cuento. Me ha fascinado, gracias por compartirlo.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Jorge /

    23/07/2018 8:35 AM

    un libro muy bueno es "Las Mujeres que Aman Demasiado".

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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