Los migrantes somos parte de una cultura distinta, nuestra cultura

Es fácil asumir que nuestras historias como migrantes están unidas por un hilo invisible. Que de alguna manera todos sentimos, vivimos y sufrimos en unidad. Como si nuestros llantos, cantos y risas se elevan en unísono y nos cubren en un sentimiento de solidaridad. Y aunque el pensamiento es dulce e inocente también es peligroso.

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Esta es una opinión

Foto: Flickr / Victoria Pickering

Familias de todos los rincones del mundo llegan a los Estados Unidos con historias tan diferentes. Claudia Camargo llegó a Maryland hace 16 años con su mamá, su hermana y su hermano dejando atrás a su hogar en Bogotá, Colombia. Dejando toda una vida atrás, Camargo y su familia estaban dispuestos a huir de la violencia y refugiarse como migrantes indocumentados en Estados Unidos. Eso fue hasta que aprendieron que tenían otras opciones por medio de una iglesia en Maryland.

“Después que mis padres tomaron la decisión, tomamos tres meses para dejar todo arreglado en Colombia y después nos fuimos,” relata Camargo. “Nosotros no sabíamos nada del asilo, nos venimos porque teníamos visa de turista y ya estando acá un compañero de mi papá le comenta que existía la posibilidad de asilo político”.

Es importante mencionar que cuando Camargo se vino para este país con su familia, fuerzas paramilitares en Colombia buscaban levantar al movimiento izquierdista en el país. Familias como la de Camargo fueron víctimas de extorsiones y amenazas que resultaron en un éxodo en el país de aquellos con los recursos de huir.

“Yo tengo un estatus que se llama Withholding of Removal donde yo técnicamente no tengo estatus acá,” dijo Camargo. “Eso significa que yo estoy ahora en un limbo legal y así hemos estado con mi familia por los últimos 15 años. Sin ningún rumbo claro hacia la ciudadanía”.

Ver a Claudia es ver a una mujer que se ha criado en Estados Unidos. Tiene el estilo casual, laid back de los Estados, pero bastante más formal y de moda. Obviamente, como blogger e influenciadora en las redes sociales Claudia está más informada de las trends en el pulso del mundo de la moda. Pero es más que eso. Claudia es una representación de los que se conoce como Third Culture Children (Hijos de tercera cultura).

La comunidad latina en Estados Unidos está formada por varias culturas. Hemos comenzado a crear un cultura amalgama de cada país representado en la población. Tenemos música diferente, entretenimiento e incluso una lengua completamente exclusiva para nosotros. En la comunidad migrante en este país el uso del espanglish – la mezcla del inglés y el español– es bastante común. Donde se va olvidado un idioma se presta vocabulario del otro para comunicarnos.

“Nosotros somos una generación nueva, creando una lengua nueva” dijo Camargo. “Siempre estamos influenciados por casa, pero también tenemos amigos afuera de nuestra cultura y ellos ayudan a formar la personas que somos. Entonces somos una mezcla de las personas en nuestra vida y no solo una cultura”.

Ambas nacimos y nos criamos en un mundo completamente distinto del cual vivimos ahora. En un mundo mucho más conservador con costumbres diferentes, pero que aún conservamos. Nuestras aspiraciones hubiesen sido distintas –todavía tan potentes como ahora– y nuestras familias no estarían influenciadas por varias culturas, sino que tan solo estarían reforzadas por el mismo pensamiento cultural y social.

“Es bastante chevere ver como todos vivimos en nuestras culturas en la casa, pero también somos parte de otra al salir”, dijo Camargo. “Nosotros como hijos o migrantes jóvenes estamos también en un limbo cultural”.

Lo que se le conoce como ni de aquí, ni de allá. No estamos cien por ciento en una cultura porque vivimos en ambas. Nuestro cerebro no está en un solo idioma y tenemos muy en cuenta que las generaciones anteriores vivieron una realidad distinta.

“Cuando yo me mude aquí era adolescente, y hasta cierto punto yo me considero de acá”, dijo Camargo. “Pero eso es lo que migrantes jóvenes sienten. Los dreamers, personas con el mismo estatus migratorio que yo, profesionales jóvenes, etcétera. Todos ya somos parte de una cultura distinta. Una cultura nuestra”.

En la comunidad migrante de Estados Unidos existen divisiones y desigualdades tan profundas que nos fracturan. Desde nuestro país de origen, color de piel y lengua materna hasta nuestro método de migración y nivel de educación. Y sin embargo, henos aquí pintados con la misma brocha y llamados bajo un mismo nombre.

Varios hemos huido de la violencia y pobreza en una manera desorganizada y violenta mientras otros tenemos el privilegio de tener los recursos necesarios para planear nuestra salida, pero nuestra llegada al país del sueño americano busca exactamente eso: un sueño. El sueño de una mejor vida, el sueño de los padres para sus hijos, el sueño de libertad, de autonomía, el sueño de igualdad.

“No todos venimos de hogares, países o situaciones iguales”, dijo Camargo. “Pero al llegar acá, no sé, como que venimos a pertenecer a una familia. No somo iguales”.

Andie Contreras-Muralles
/

Guerrera desde el '92, chaparra a partir del 2003. Futura revolucionaria, defensora del feminismo, hablante del Spanglish. Basicamente el sueño de mi abuela y la pesadilla tu padre.


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    ernesto garay /

    16/03/2018 10:18 AM

    a que chingados se vana a comer mierda gringa, por lo que ven en la TV, eso no es real son solo peliculas

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Cesar A. /

    16/03/2018 7:15 AM

    Aunque lo deseen pintar romántico, su primera acción al llegar a llegar a un nuevo país es romper la ley, no desean ser parte adquiriendo las costumbres locales o el idioma. ¿Que esperan de los locales que les regalen todo porque simplemente lo merecen?
    Y no, no son héroes y mucho menos mártires.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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