Vencer a Kabraqan con la solidaridad

Vencer al mal de la mano de Junajpu e Xbalmke y luchar para vencer la corrupción desde la solidaridad, debe ser nuestro objetivo.

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Esta es una opinión

Desastre causado por la erupción del volcán de Fuego, aldea de San Miguel Los Lotes, Escuintla.

Foto: Carlos Sebastián

El Popol Wuj narra cómo los héroes gemelos (Junajpu e Xbalmke) a petición de Uk’u’x Kaj (Corazón del Cielo) derrotan a los hijos de los señores de Xib’alb’a. Uno de los perdedores es Kabraqan­ –el tercero de los soberbios, el señor de los temblores, el destructor de montañas o el hijo de Wuqub Kak’ix, (7 guacamayas)­– que destruía las montañas por capricho.Lo vencieron al darle de comer un pájaro asado cubierto con tierra blanca, así perdió su fuerza. Luego lo enterraron para que no hiciera más daño.

La tragedia ocurrida por la erupción del volcán de Fuego, nos recuerda que los volcanes son considerados altares sagrados en donde se puede vencer el mal, como lo hicieron los héroes gemelos.

Fuego, historia, pobreza y corrupción

Guatemala es un país vulnerable por las condiciones geológicas –vivimos sobre la cadena volcánica– y por las condiciones de pobreza extrema en que vive la mayoría de personas. Y si a esto sumamos las grandes desigualdades creadas de manera artificial para mantener ese modo de vida, el panorama es desalentador. Mucha gente tiene que vivir arriba (en los volcanes) o abajo (en los barrancos), porque no existen las condiciones mínimas para subsistir con dignidad.

Severo Martínez Peláez, en La Patria del Criollo, explica cómo los pueblos de indios (término usado en la época colonial), son obligados a asentarse en los alrededores de Santiago para proveer de mano de obra a la ciudad. Claro, las mejores tierras para la élite criolla y las que tienen menos condiciones de acceso son para la población indígena, esto incluye asentarse en las faldas del volcán de Agua.

En casi 500 años no hemos aprendido la lección –el primer gran fenómeno natural obligó a trasladar la cuidad de Santiago a la actual Antigua Guatemala–, basta con leer los libros de cabildo 2do y 3ero que relatan los retumbos del volcán previo a la desgracia. La historia oficial de la tragedia solo contó a los españoles muertos, incluyendo a doña Beatriz de la Cueva, y a los “indios” que hacían falta para descombrar el actual San Miguel Escobar.

La corrupción hace de las suyas y cuando pasan estos fenómenos nos damos cuenta que se agrava aun más cuando las personas responsables de las instituciones encargadas de prevenir o actuar son incapaces y que llegaron a esos puestos por compadrazgo. Aceptar un puesto para el que no se es capaz también es corrupción. La cosa pública debe estar al servicio de los demás.

Es imposible no acongojarse frente a la muerte de tomó de manera sorpresiva a los habitantes de las faldas del volcán de Fuego, pero puede más la impotencia de saber que estas catástrofes se podrían prevenir si el Estado (sin corrupción) diera las condiciones dignas para vivir.

Desde la fe de cada uno podemos apoyar de dos maneras:

1.Con muchas oraciones, buenas vibras o poniendo los medios en los que creamos, pero no en esas oraciones en las que piden que ese dios deje de castigar –como las palabras del predicador echándonos la culpa de la erupción–, sino aquellas en las que Dios (según la cosmovisión de cada uno) nos dé ánimos para sacar fuerzas de la flaqueza y nos ayude a recordar que en comunidad nos podamos levantar.

2.Con nuestra solidaridad.

Quememos pom bola y candelas de sebo para vencer a los señores de Xib’alb’a.

Vencer con esperanza

Hay que pedir nuevamente a Junajpu e Xbalmke que venzan a Kabraqan para que deje de hacer daño –ese daño que también se llama corrupción–, quememos nuestras candelas de sebo y pom bola (incienso en forma de pelota de hule) con que los héroes gemelos vencieron a los señores de Xib’alb’a y animarles en su lucha contra la maldad. También pedirles a los héroes gemelos que venzan la corrupción de nuestro sistema al organizarnos para vigilar y fiscalizar el que hacer de los funcionarios.

La fiscalización de la cosa pública y la solidaridad son dos elementos necesarios para vencer esa maldad que se encuentra tan metida en todos los aspectos de la vida cotidiana.

A casi tres semanas de la tragedia todavía falta solidaridad. Los bomberos voluntarios, a pesar de que oficialmente ya se suspendieron las labores de rescate, siguen apoyando a las familias y buscando los restos mortales de los dos miembros caídos en servicio.

Pero la solidaridad también debe llegar con pertinencia cultural, la organización de mujeres mayas “Afedes” recolectan güipiles y cortes para las mujeres mayas que se quedaron sin nada. Si les pueden colaborar se agradece.

Antes de escribir esto, he llorado mucho, desde acá muestro mi solidaridad con las poblaciones afectadas.

Julio David Menchú
/

Maya K’iche’, Ajq’ij o contador del tiempo, aprendiz de Aj Poronel (el que quema las ofrendas). Padre de dos hijos que le enseñan más de lo que cree. Pro vida y casado con una mujer que le tiene muchísima paciencia. Ama la Historia y se dedica a su enseñanza.


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    Elisa merlo /

    23/06/2018 7:23 PM

    Malditos todos los que están en el gobierno por ellos guatemala nunca progresa porque todo se lo quieren robar, y para acabar de joder ellos son las cabecillas de todas esas pandillas que tienen intimidada a la gente. Se han preguntado alguna vez porque a esa gente que se cree afluente nunca les hacen nada??? Peque solo a la gente trabajadora y humilde extorcionan. Hum qué raro A?

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Rodrigo Aguilar /

    21/06/2018 1:13 PM

    Hola Julio, me ha gustado bastante el texto, desde el contexto de la cosmología, tomando en cuenta que son bases y fundamentos espirituales de esta tierra y esta área geográfica. Y entre los mitos se esconden lecciones cíclicas que si no se observan con atención nos hacen repetir los mismos errores. Tomando el punto de vista sociocultural en el que vivimos actualmente también lo considero muy valioso, hace falta la constancia en la solidaridad como tú lo dices, pero estoy seguro que vamos por un buen camino.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      Julio Menchú /

      22/06/2018 10:37 AM

      Creo que es el punto màs importante, aprender de la Historia y la esperanza es que vayamos por buen camino.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Claudia Rosales /

    21/06/2018 7:52 AM

    Una interpretación muy responsable del uso de la oración, desde una práctica de fe que identifica todo aquello en lo que se debe, además de orar, ACTUAR.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      Julio Menchú /

      22/06/2018 10:36 AM

      Gracias por leerme.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Mafer /

    20/06/2018 1:41 PM

    muy simbólico, muy cierto.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!



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