#20preguntas para esta (r)evolución social

Vivir lejos de la patria es complicado. Te pierdes lo bueno y lo malo, o al menos no lo vives de cerca, en persona. No puedes dar un abrazo, chocar la mano, respirar el ambiente, palpar el presente. Vives en diferido, sientes que pierdes relevancia, que no puedes aportar.

Cotidianidad Opinión P369
Esta es una opinión

#LaRenunciaNoBasta. Marcha 16 de mayo de 2015.

Foto: Nómada

No ha sido fácil vivir como expatriado todo lo que ha supuesto el caso de La Línea. Reconozco que la distancia dificulta tener suficientes elementos para analizar lo que pasa y lo que puede pasar. Por eso, entre tanto barullo en redes sociales, tanta tinta vertida en análisis y crónicas, tantas conclusiones hechas pancarta, solo me siento capaz de aportar mis dudas, mis miedos y mi incertidumbre.

¿Será que las protestas se cebarán con la misma energía contra las empresas y la cúpula económica que durante décadas ha contribuido y fomentado la corrupción y la evasión fiscal para enriquecerse y mantener privilegios, en contubernio con miles de funcionarios?

¿Qué sería del país sin la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG)? ¿Qué otros casos pasan desapercibidos a nuestros ojos sin que nos rasguemos las vestiduras, sin que caigan cabezas, sin que seamos conscientes de los millones  de quetzales que se pierden en corrupción?

¿Seremos conscientes algún día de que la corrupción es grave, sobretodo porque el dinero público se desvía de su objetivo primordial que ofrecer servicios públicos de calidad y reducir la desigualdad social?

¿Volveremos a votar por la mano dura para que termine con la corrupción, pese a que ningún gobierno de los que han abanderado esa ideología ha sido capaz de hacerle frente en su oportunidad?

¿Cuánta gente de distintos niveles está “salpicada” de esta trama de corrupción, y cuántos de ellos también caerán como sucedió con la exvicepresidenta? ¿Cuántos hacen fiesta y ruido simplemente para distraer la atención?

¿De verdad eran necesarios 23 días de protesta, amenazas de paro generalizado, revolución en las redes sociales, manifestaciones desde diversos consulados y la condena flagrante de la comunidad internacional? ¿No era suficiente la evidencia, un poco de dignidad y ética personal para que la exvicepresidenta renunciara de inmediato?

¿Cuántos de los que hemos salido a la calle a manifestar nuestra indignación por “el caso” de corrupción no hemos sido también protagonistas de otros actos menores como dar mordidas, pagar sin factura, obtener-dar favores políticos? ¿Somos conscientes de que en corrupción no hay grados, y que cualquier acto ilícito de este tipo tiene el mismo significado de romper el contrato y la confianza social?

¿Hasta qué punto esta “alianza sin precedente” de distintos sectores de la sociedad civil sería la misma si en lugar de decir “que roben menos” decidiéramos en qué se debe invertir más?

¿Será que alguno de los empresarios más activos en la protesta estaba indignado porque a él /ella no le había tocado parte del pastel? ¿Hasta qué punto la lectura entrelíneas de algunos es que no se trata de dejar de ser corrupto, sino en esconderlo mejor?

¿Cuáles de los partidos políticos en contienda tiene un plan real y concienzudo para acabar con (o al menos reducir) la corrupción? ¿Cuántos sin tener ninguna idea correrán ahora a incluirlo en sus discursos y promesas? ¿Y cuántos guatemaltecos y guatemaltecas nos dejaremos otra vez engañar?

¿Volverá Roxana Baldetti a la escena política en unos 20 años, y se le recibirá como heroína y mesías, como hacemos ahora con AlfonsoPortillo? ¿Volveremos a pecar de amnesia colectiva y no solo le perdonaremos las ofensas, sino que le volveremos a dar nuestra confianza?

Si la sociedad es partícipe, tolerante o contribuye a que la corrupción campee por doquier, ¿qué es lo que nos ha soliviantado con el caso “La Línea”?,  ¿la incultura de la exvicepresidenta o que nos puso de acuerdo frente a un enemigo común? ¿Será que existen intereses ocultos para que Baldetti  pague y otros pasen sin daño colateral?

¿Alguien vivirá para ver que ese dinero robado/no tributado es devuelto a las arcas del Estado y se le da un uso social?

¿Qué hubiera sido de este episodio histórico sin las redes sociales y sin la prensa independiente? ¿Cómo podemos hacer para asegurar que estos mecanismos cruciales para la circulación libre de la información sigan existiendo sin ser copados por el futuro gobierno?

¿Seremos algún día conscientes de que hay poco margen para elegir? ¿Cómo buscar alternativas cuando los candidatos con más opciones son exfuncionarios de gobiernos anteriores, y por tanto, incapaces de demostrar la limpieza de sus manos?

¿Cómo valorar en justa medida este acontecimiento histórico? ¿Cómo reconocer el triunfo de movilización ciudadana, a la vez que reconocer que la renuncia de la vicepresidenta aún no constituye ningún fallo judicial que señale la culpa (y por tanto, el deber de resarcir lo robado) de ninguno de los acusados?

¿Qué tiene que ocurrir para que se genere una verdadera alternativa política en Guatemala, que escape de las inercias revanchistas, que comience con firmeza un nuevo proyecto de justicia y transparencia, que apueste por la redistribución y la reducción de la desigualdad?

¿Cuánto tiempo tardará hasta que algún partido cuestione la estructura de poder que impera en Guatemala (Ejército, Cacif, intereses estadounidenses), donde  260 guatemaltecos acumulan US$30 mil millones, que equivale al 56% del PIB nacional? ¿O eso es menos indignante e importante que enfrentar y combatir?

¿Aprenderemos algo de procesos similares de “movimientos de indignación” de  otros países, o solo copiaremos sus slogans como una moda más?

Espero que mis preguntas contribuyan como otras voces críticas  a transitar, a avanzar, a mantenernos despiertos, en alerta. Y para quienes la renuncia de Baldetti es algo  parecido un sueño, pues espero que les ayude a despertar. Esto no ha hecho nada más que comenzar.

 

Rodrigo Barahona Celada
/

Rodrigo Barahona es un guatemalteco que emigró a España hace 10 años para estudiar un máster y donde se quedó para hacer una familia y reinventar su carrera profesional. Intenta compaginar su pasión por escribir con la lucha por la justicia social. @rbarahona77


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    ANONIMO /

    25/05/2015 3:22 PM

    Excelente articulo de opinión y de reflexión. Su método socrático es excelente guía para formular propuestas entre tanta propuesta.

    Gracias por su opinión, que debería ayudarnos a no caer en el famoso "gatopardismo"

    Álvaro Castellanos Howell

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Carlos Sandoval /

    20/05/2015 4:28 PM

    Muy buenas preguntas Rodrigo. Me las robaré una a una para postearlas en mi feis a efecto de que los huevones en lectura las lean y al final te daré el crédito. Te parece?

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Sobretodo sin lluvia /

    20/05/2015 3:01 PM

    […] conscientes algún día de que la corrupción es grave, sobretodo porque el dinero público se desvía de su objetivo primordial que ofrecer servicios públicos de […]

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    ANONIMO /

    20/05/2015 11:49 AM

    Gracias por hacer las preguntas. Esto apenas comienzas y aun falta mucha tela por corta. A mi me preocupa que no se esta cuestionando al sector privado como se debe. Ellos por muchos tiempo han financiado al sistema politico para resguardar sus intereses. Sin embargo el hecho que se esten sumando al movimiento en lugar de agredirlo me parece que no les ha quedado otra alternativa.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    martini /

    20/05/2015 10:29 AM

    Excelentes cada una de sus 20 preguntas, Tal vez sirvan para responder a la aparente paradoja que en Guatemala el peor gobierno de la historia fue electo por las mejores personas del país, por el voto pensante, apoyado por el periodismo serio e independiente, con el beneplacito de los mejores y socialmente responsables empresarios, sin influencia de la embajada ni inteligencia militar.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    carrillorodas@icloud.com
    Diego Carrillo /
    20/05/2015 1:04 AM

    Esta muy lejos de ser una revolucion!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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