Aquí les va un artículo que nunca nadie leerá

No entiendo ponerme delante de una página en blanco bajo ningún tipo de presión. Comprendo que decir las verdades que la gente no quiere escuchar moleste, pero de ahí a que los lectores me hayan insultado abusivamente en muchos de mis artículos, por el simple hecho de mi orientación sexual o mi origen de procedencia, es cruzar los límites. Me veo obligado a seguir el consejo de mis familiares y amigos y dejar de escribir en Nómada.

Cotidianidad Opinión P258
Esta es una opinión

FOTO: Fermín Grodira

Son abundantes las recomendaciones que los lectores dan sobre mis columnas y siempre son bien recibidas. Muchos de ellos se preocupan por el rigor intelectual de mis escritos. Les tendré que decir que no me considero un superdotado, pero tampoco soy un idiota. De todas maneras, cuando me decido a escribir en este espacio cibernético tengo en cuenta dos cosas: uno, mi respeto a mí mismo y, otro, incentivar a la lectura.

Me podría dedicar a escribir textos académicos, cosa que he hecho con más o menos acierto. Eso sí, estoy claro que este tipo de escritos contribuyen mucho a la ciencia y son absolutamente necesarios, pero no tienen la intención de atraer el interés de un amplio espectro de la población. Si no me preocupara que me leyeran, porque contara con un financiamiento en investigación o algo por el estilo, pues a lo mejor seguía ese camino, pero no es el caso.

No tengo intención de escribir artículos pedantes que demuestren cuán inteligente puedo ser o, simplemente, mi capacidad de buscar citas y datos en Google. Hace muchos años que perdí el interés por agasajar a los demás con mis conocimientos. Nunca pretendí conquistar puestos de renombre por dármelas de erudito ante cualquier palestra. Eso sí, soy asiduo lector, nunca lo suficiente, e intento mantenerme bien informado sobre la realidad que me rodea, siempre más de la cuenta, me temo. Tanto es así, que residiendo en esta mi segunda patria desde hace quince años, he llegado a dar clases de literatura guatemalteca en la universidad y conozco la realidad nacional mejor que muchos nacidos aquí.

Me enervan los textos pretenciosos, las ínfulas de sabiduría y los dejos de vanidad de algunos dizque académicos que adornan sus discursos con complicados galimatías, que diciendo mucho no dicen nada y, sobre todo, no interesan a nadie. Porque, muy señores míos, escribir no consta de decir cosas importantes, sino de generar sentimientos, apasionar con las ideas, entusiasmar con los temas y, entonces, y sólo entonces, atraer a los lectores a cuestiones para el debate y, talvez, solo talvez, contribuir al progreso social. Yo escribo de lo que amo y de lo que odio, de lo que no leo por ahí, de lo que me parece necesario. Sin miedos, sin tapujos, sin intentar convencer por medio de una falsa apariencia de objetividad.

Aparentemente solo hay dos formas de pensar la realidad. Yo ya me harté de esas dos únicas opciones de escribir columnas y blogs en este país. No pretenderán que escriba un artículo más sobre las bondades del libre mercado. Si es así, prefiero pegarme un tiro. No entiendo que alguien pueda someterse con toda tranquilidad a la lectura de nuestros columnistas neoliberales religiosamente todas las mañanas sin sufrir un ataque de apoplejía. Esos publicistas del sistema que hacen tanta gala de libertades, en defensa de unos pocos intereses empresariales; y, que se repiten tanto, aportando tan poco, que hasta el propio Manuel Ayau le hubiera dado dolor de cabeza.

O del lado de los adoradores del paraíso perdido. Ese vergel precolombino, que los mayas tenían en una paz y simbiosis con la naturaleza difícil de creer y fácil de desmontar históricamente. Pero aun así, permanecen en una lucha de volver a un pasado que no existió, afincados  en una economía de subsistencia, una agricultura de terrenitos improductivos y una dispersión habitacional carente de toda lógica. No se puede pretender llevar una escuela, un hospital y un juzgado a cada rincón del país, por muy bonita que me parezca mi idiosincrasia, mi multiculturalidad y mi casita perdida en la montaña.

Tanto el liberalismo radical como la izquierda reaccionaria son dos caras de una misma moneda. Un conservadurismo del sistema a toda costa. Un modelo que posibilita la supervivencia de los dos bandos. Uno chupando del norte, pidiendo dólar para defendernos del peligro comunista y azuzando a los ricos para que den dinero para sufragar la propaganda liberal. Otros mendigando a los países “amigos” del antiguo colonialismo para que sufraguen revoluciones mediocres y proyectos no gubernamentales de toda clase y condición, que pocas veces hacen la diferencia, pero que mueven grandes gastos en sueldos y viáticos.

Divisas que riegan los cultivos de pobreza y marginación con discursos de patriotismo y valores. Principios que, en la mayoría de los casos, esconden un tradicionalismo totalitario con mucho cristo rey y mucha cultura popular, pero con poca realidad y cambio sustancial de las mentalidades. Viejas castas enquistadas en el poder y que no piensan ceder ni un ápice ante miles de jóvenes sin esperanzas ni futuro. La masa es el enemigo, el peligro que hará tambalear todas nuestras costumbres.

Mientras, intelectuales, neoliberales y radicales de izquierdas debaten en una opinión pública que ya dejó de ser social, para ser simplemente virtual. Una discusión que genera compra de voluntades permanentes, capitales para financiar una guerra mediática en la que hace ya muchos años desaparecieron los verdaderos intereses del pueblo.Con esta bipolaridad conservadora dictando las directrices a tomar no hay espacio para una Guatemala realmente diversa y progresista.

Siempre me quedaría criticar algún político con nombre y apellido, porque esos, por sustraerse unos sus quetzales, se dejan mentar hasta su propia madre. Eso sí, señalar a los que realmente mueven los hilos del poder es otra cosa. A esos de manera grupal y con mucho tiento que pueden hacer que nos quedemos sin trabajo o algo peor. Pena me da este ciberbullyng que pone mordazas atacando lo que uno es y no lo que uno piensa, pero resulta discriminatorio y cruel, sobretodo para las personas cercanas más queridas.

PS. Aclaro que el equipo Nómada no ha tenido nada que ver con mi decisión y agradezco de todo corazón el apoyo recibido de ellos durante todo este tiempo.

Ignacio Laclériga
/

Me llamo Nacho Laclériga y soy chapiñol. Nací en España; llevo más quince años en Guatemala. Soy máster en comunicación estratégica y coach profesional. Junto a un grupo de profesionales, ideamos Gecca, una organización que desarrolla proyectos, gestiona la comunicación y la adaptación a los cambios. www.gecca.com.gt


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    ANONIMO /

    20/06/2015 7:23 PM

    Excelente decisión!!!! Por su bien el siguiente paso debería ser ver un psicólogo... le ayudará a sanar de su delirio de persecusión. Al leer un artículo suyo por casualidad, me dio curiosidad y leí todos los que pude. El común de sus artículos es hacerse la víctima y criticar a los guatemaltecos. Nos ha tachado de todo lo que se le ha ocurrido. Las respuestas de los lectores de los que usted se victimiza son el resultado, no de su orientación sexual ni de su origen, sino de la falta de seriedad para usar este medio para proponer y no sólo para criticar. Ojalá reflexionara y volviera con una actitud más constructiva y no se quede en esta huída despotricando en contra del mundo...

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Kristhell López /

    28/05/2015 6:42 AM

    Lamento mucho su decisión Nacho, y lamento que esta sociedad sea tan retrógrada como para insultar a alguien por su preferencia sexual o sus ideas. Tal vez no es el lugar ni el momento, pero no dejé de recordar su posición respecto a la idea de que la revista Charlie Hebdo insulta la religión de muchas personas. Recuerdo muy bien que usted no estaba de acuerdo con pensar así, que hasta criticó al Papa por decir que no se debe insultar a las religiones. Que los que decíamos eso éramos intolerantes al humor. ¿Entiende ahora nuestra posición al no querer que insulten algo que es muy importante para nosotros? (Esto obviamente no implica que yo apoyara los asesinatos, por favor. Sólo implica que yo no apoyo el insulto a NADIE).

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    José Cajas /

    27/05/2015 11:27 PM

    Nunca escribí nada en su columna Nacho, pero la leo cada vez que entro a este sitio porque me parece de los puntos de vista más interesantes, más honestos, sin querer quedar bien con nadie, aunque no siempre me gustó lo que leía, debo decir que muchas veces no me quedó más que aceptar que sus puntos tenían sustento. Es una pena que haya tanta gente que no aporta absolutamente nada, además se da el lujo de insultar, o que se aferra a cualquiera de los dos extremos que destruyen a este país, sólo son el reflejo de nuestra historia, de los gobiernos que hemos tenido, de nuestra apatía, de la destrucción planificada del sistema educativo. Recuerde que aquí por un asiento en la camioneta hay quienes son capaces de matar a tiros y quemar a otro ser humano. Que usted tomara esta decisión es un triunfo de la intolerancia y de la ignorancia, es un triunfo de este sistema que los ha creado y criado excluidos de educación, de oportunidades, violentos, zombies. No me queda más que agradecerle el tiempo que le dedicó a analizar y opinar sobre este país desde su perspectiva, mucha suerte.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Diego /

    27/05/2015 9:38 PM

    Nacho, casi siempre te leía. En muchas cosas no estoy de acuerdo con tu pensamiento, y en otras si lo estaba. Un par de veces "discutimos" por este medio pero a fin de cuentas jamas nos faltamos el respeto, pensar diferente es lo que hace de esto (vida) divertido. Siempre he dicho que si en un grupo todos están pensando igual, es porque hay un problema.

    Absolutamente nadie es dueño de la verdad, NADIE. Ni tu que eres homosexual, chapiñol ni yo que soy heterosexual, chapín evangélico.
    El respeto es bien importante hombre, exponer, criticar y razonar, pero sobre todo razonar. Te agradezco las palabras aquí plasmadas, abriste mi mente, como te repito, probablemente no siempre compartí tu opinión pero me hacías pensar, me dejabas pensando. Gracias por eso.
    Que Dios te bendiga y para adelante Nacho...

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Alejandro Poitevin /

    27/05/2015 9:29 PM

    Nacho, es una lástima que ya no te voy a leer por estos lares, he disfrutado, aprendido y agradezco mucho tus aportes que me ha hecho reflexionar y abrir los ojos, aquí la gente siempre atacará a quienes piensen diferente, que no tenga pelos en la lengua y me molesta que siempre toquen el tema de su nacionalidad y sexualidad cosa que nada tiene que ver con lo que escribe y como decía ASIMOV "La violencia es el último recurso del incompetente" en este caso aplica la violencia escrita sin argumentos válidos y cargadas de homofobia y xenofobia, es increíble la intolerancia y la estupidez de la gente, da vergüenza y entiendo sus límites a veces con la gente así no se puede debatir y razonar. En fin le deseo muchos éxitos y sí algún día escribe otravez en cualquier medio por favor avisarme por Twitter @BinaryDecrypter

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Rafael Diaz /

    27/05/2015 8:17 PM

    No te vamos a extrañar mano. En Nomada hay muchas y muchos columnistas que realmente aportan.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    GUillermo Arreaga /

    27/05/2015 8:17 PM

    Nadie le tira piedras a un arbol sin frutos....

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Ignacio Laclériga
    Ignacio Laclériga /
    27/05/2015 7:59 PM

    Gracias de todo corazón por sus muestras de adhesión y compadrazgo. Sin embargo considero importante poner los límites claros de la dignidad personal. Que me llamaran español de m... entre otras lindezas en el muro de fb de Nómada para mi es más que suficiente. No quiero saber que hubiera pasado si a una bloguera le hubieran llamado mujer de m... o indígena de m..., se hubiera montado un gran escándolo, pero que a mi me digan lo mismo parece que lo merezca. Que poca la verdad. Yo tampoco te entindo Sergio, pero lo intento, disculpame fue con el mejor de los sentimientos, tal vez un día tengamos la oportunidad de charlar más cómodamente y nos entendamos mejor.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    René Villatoro /

    27/05/2015 6:35 PM

    Lamento profundamente tu decisión Nacho, pero como todo en la vida, la respeto. Cómo varias veces te lo hice ver en tu blog, muchas de tus ideas y opiniones eran (por supuesto desde mi perspectiva), muy debatibles. Eso no quiere decir que acudía al insulto o la descalificación, siempre traté de combatir ideas, no personas, pues a mi entender, de eso trata las discusiones, entender a la otra persona, dilucidar qué piensan y ver si en algo tienen razón. Triste pérdida el ya no poder leerte. Saludos

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    martini /

    27/05/2015 5:37 PM

    La lectura de la sociedad guatemaletca, sus crisis y coyunturas, asi como del big picture, que usted posee me parece de las más atinadas si no es que la más. Sería valioso que la influencia que usted pueda hacer a travéz de esta y de sus escritos no se perdiera. Sabe yo en la tele veo un personaje que se llama asi mismo un argentino deportable y cada vez más he estado tentado a llamarlo y que me de la receta para adquirir ese estatus y salir huyendo de esta surrealista republica de todos ustedes, por eso no me atrevo a aconsejarle nada y solo que este bien

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!







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