“Así me hice pasar por chava para ganar dinero en internet”

Conocí a alguien a quién llamaré “Pablo” hace varios años, en la cola para ingresar al concierto de una banda a la que veríamos por primera vez los que ahora somos veinteañeros, y que los envidiables rockeros de la generación anterior verían por segunda vez en Guatemala. El era de Costa Rica.

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Esta es una opinión

Congeniamos así que decidimos agregarnos a Hi5 después (si, eso era lo que se usaban en aquellos tiempos). Yo tenía un perfil lleno de esas babosaditas llamadas GIFs y videos de grunge. En el de mi “nuevo amigo” abundaban las fotografías de cervezas.

Un día me contó acerca de su trabajo. Le creí hasta que me demostró que estaba siendo sincero. Efectivamente, Pablo era parte de una empresa que se dedicaba a ofrecer citas para adultos en una plataforma en línea.

La página te da la bienvenida con una invitación para “aprovechar la oportunidad de explorar tu sensualidad”. Después, los creadores describen a sus clientes: gente que ama la desnudez, la perversión… seres traviesos y eróticos.

Para utilizarla es necesario llenar un formulario. Seleccionas tu género, indicas si estás en busca de hombres o mujeres y especificas el rango de edad de tu predilección. El siguiente paso consiste en seleccionar una opción de la lista de intereses: Sexo en grupo, sadismo y masoquismo, intercambio de vestido y exhibicionismo, son algunas de ellas. Finalizas escogiendo el país en el que vives.

Pablo comenzó a laborar en esa página (que claro, llevaba la palabra “horny” en su nombre) cuando tenía 18 años. En ese momento era estudiante de tiempo completo en la universidad. Solamente necesitaba dinero para comprar cigarros y alcohol así que buscó el trabajo que a su parecer, requiriera menos esfuerzo.

¿Cómo terminó en ese lugar?

La única manera de formar parte de ese sitio era a través de referencias de personas que ya trabajaran en la peculiar compañía. Él fue referido por dos de sus amigos.

Continúa explicándome acerca del proceso de selección: llegó al lugar indicado y un señor lo escoltó entre las filas de computadoras hasta llegar a un pequeño cuarto.

Ahí lo esperaba otro hombre que inició la conversación preguntándole quién lo había referido. Luego de algunas preguntas generales, le informó sobre la misión de la empresa y los requisitos para desempeñarse dentro de ella.

Supongo que para cuando esa explicación terminaba, la persona que aplicaba a una plaza ya tenía una idea clara de si deseaba huir del lugar o iniciarse en aquel trabajo tan poco convencional.

Luego de acceder a colaborar con ellos Pablo pasó por un período de prueba que duró un mes. Cuando empezó el proceso debía asistir a la oficina de la empresa, ponerse creativo y escribir bajo ciertos lineamientos: nunca proponer una reunión, jamás hablar fuera de personaje y esforzarse para que todo lo que escribía fuera coherente y creíble, eran algunos de ellos.

También menciona que sus mensajes eran revisados periódicamente por un grupo de “analistas de calidad”.

¿Cómo eran sus compañeros de oficina?

En su mayoría varones de veinte a treinta años. “No conversábamos mucho entre nosotros. Lo hacíamos solo para ponernos de acuerdo y comprar licor. Todo el ambiente tenía un tinte a cigarro y marihuana. Era un ambiente ameno”.

Me cuenta que la mayoría de las personas llegaba muy temprano. Luego se dormían en las mesas por un par de horas para continuar trabajando.

A diferencia de Pablo ellos tenían otros trabajos, buscaban unos billetes extras.

Billetes extras, hablemos de números entonces

“¿Qué si era lucrativo? ¡Ja! con ese trabajo visité tu país y Nicaragua. Pude comprar muchas cosas, fumaba y bebía a gusto. Me pagaban US$0.07  por escribir 50 caracteres. ¡Claro que podía hacer plata si quería!”.

Pablo enviaba su cuota mínima de mensajes: 700 por semana. El máximo quedaba a cargo de su creatividad y su dosis de aburrimiento, supongo. Su sueldo era igual al de cualquier empleado de medio tiempo en su país. Generaba unos 700 dólares al mes.

Luego del mes de prueba, él y sus compañeros tenían el beneficio de trabajar desde donde quisieran. “Desde el sótano en el que vive alguien que conteste mensajes sexuales”, me comentaba. Yo esperaba que aclarara que está bromeando. Eso nunca pasó.

Adentrémonos de lleno en el tema del trabajo

¿Quiénes eran los clientes? Afirma que la mayor parte era hombres entre los 30 y los 50 años de edad. En relación a cantidad, la lista era encabezada por los estadounidenses. Los seguían muy de cerca los ingleses y había un flujo importante proveniente de Egipto. Casi todos con un nivel socioeconómico medio-bajo.

“Me hablaban de sus gustos o se quejaban de sus vidas y trabajos. Pero al momento del flirteo dejaban toda esa jodedera a un lado y comenzaban a levantar las plumas diciendo que podían darme los gustos que yo quisiera. Recuerdo decirle a un tipo que iba a tener que vender bastantes periódicos si quería estar con una mujer como yo”. Su confesión es acompañada con risas.

Pablo podía ver los rostros de sus clientes en sus fotos de perfil. Además asegura que ellos le enviaban autorretratos y fotografías de sus genitales. Claro, lo menos que había en esos mensajes era vergüenza.

¿Así que todo giraba en torno al sexo?

Me asegura que más de la mitad de las conversaciones eran casuales. Le preguntaban cómo estaba o qué había hecho el fin de semana.

“Incluso una vez un cliente de 78 años me envió un mensaje en el que explicaba que sabía que no era la persona de las fotos y que no le interesaba. Solo quería conversar con otro ser humano porque se sentía solo. Yo obviamente negué todo e introduje una fantasía reciclada”. No volvió a hablar con ese usuario.

Los mensajes que eran cargados de contenido sexual eran básicamente las fantasías del cliente, quien preguntaba si “la chica” estaba interesada. Me explica que tenía la libertad de seguir el juego o tener una reacción distinta (esto con el fin de lograr un perfil más humano).

Cuando le preguntaban acerca de sus fantasías no podía contar lo mismo una y otra vez. La repetición exagerada implicaba que lo despidieran.

“Lo más extremo fue el mensaje de un señor de 50 años que me decía que cuando nos reuniéramos quería que yo le hiciera cosas un tanto perturbadoras a un retrato suyo. Todo mientras él me observaba”.

No pude evitar comentarle a Pablo que me sentía alterada después de esa revelación. El respondió que el hecho de que su trabajo estuviese entre esa línea mórbida y ridícula “lo entretenía miles”.

Así funcionaba todo

Los usuarios elegían un perfil y hacían el primer contacto. Este mensaje llegaba a Pablo (o a alguno de sus colegas) junto con la información de la persona que se suponía que era. “La página me mostraba pasatiempos, ubicación y gustos”. Al momento de enviar una respuesta, se actualizaba. Entonces lo presentaban con otro cliente.

¿Y cómo te las ingeniabas para enviar esas fotografías?

“Había una casilla que decía “Needsphoto?”. Al darle click esa conversación pasaba a otro departamento. Ellos tomaban fotos de redes sociales, las editaban un poco y las enviaban”.

La página sigue activa, de hecho su equipo ha celebrado más de diez aniversarios y actualmente tiene 991,394 usuarios solo en California.

Cerraron sus operaciones en Costa Rica en 2008. Pablo llevaba tres años y medio trabajando ahí. “Quiero pensar que era mi minúscula venganza contra el hombre caucásico estadounidense”, finaliza.

Astrid Morales
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Periodista / fotógrafa / cineasta / melómana / visita 4 páginas de internet específicas todos los días. Ser azulado de enorme cabellera que por las noches se dedica a investigar temas “poco convencionales”. Por las mañanas duerme. Le gustaría vivir en un mundo creado por Michel Gondry, Wes Anderson o Terry Zwigoff.


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COMENTARIOS

RESPUESTAS

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    Leon /

    16/12/2015 1:47 PM

    Que es esta porquería?

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    Leonna /

    04/08/2015 11:23 AM

    ¡Ya no es Andej Pejic, es Andreja Pejić! Desde el año pasado cambió su género y sexo, así que ya no es modelO andrógino sino que es una famosA modelo transexual. Sería bueno que lo podás corregir. Saludos.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    carrillorodas@icloud.com
    Diego Carrillo /
    04/08/2015 11:23 AM

    Es cierto sos un blog, olvídalo.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    carrillorodas@icloud.com
    Diego Carrillo /
    04/08/2015 11:21 AM

    Redes de pedofilia, presos políticos. Temas a investigar.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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