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Darwin debe estar revolcándose en su tumba

El surgimiento de la teoría evolutiva fue uno de los acontecimientos más importantes en la historia de la ciencia, un evento que marcó una revolución en el estudio de la Biología, cambiando para siempre nuestra forma de entender la vida en la Tierra. Las ideas centrales de la teoría evolutiva son que la vida tiene una historia –la cual ha cambiado a través del tiempo– y que todas las especies que han habitado el planeta comparten un ancestro en común. A pesar de que las ideas de Charles Darwin se refieren a la evolución en un contexto puramente biológico, prácticamente desde la publicación de El Origen de las Especies (1859) la teoría evolutiva se ha extrapolado –sin fundamento científico alguno– a los campos de la sociología, la economía y la política.

Cotidianidad Opinión P369
Esta es una opinión

Podría pensarse que el 'darwinismo social' es cosa del pasado, pero no.

Foto: Flickr, Víctor Hugo García Ulloa

Uno de los mecanismos básicos de la evolución es la selección natural, la cual puede definirse como la capacidad diferenciada que existe entre los individuos de una población para sobrevivir y reproducirse. Esto quiere decir que algunos individuos, por sus características biológicas, tienen una mayor capacidad que otros para desarrollarse y transmitir sus genes a la siguiente generación. A la selección natural se le conoce comúnmente como “la supervivencia del más apto”, un término acuñado por el sociólogo inglés Herbert Spencer y que el propio Darwin utilizaría en El Origen de las Especies a partir de su quinta edición. Sin embargo, esta idea de la supervivencia del más apto fue la base para una interpretación errónea de la teoría evolutiva, al pretender aplicar los principios de la evolución biológica a las ciencias sociales. A la extrapolación de la teoría evolutiva al ámbito de la sociedad se le conoce como darwinismo social, aunque rara vez alguien en la historia se hizo llamar a sí mismo darwinista social. Es por ello que incluso se ha llegado a negar la existencia de tal corriente de pensamiento, la cual gozó de mucha aceptación en Europa y Estados Unidos durante la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX.

¿Pero cuáles fueron las ideas centrales del darwinismo social? La supervivencia del más apto, la cual entiende a las personas en una posición socioeconómica privilegiada como los miembros “más aptos” de la especie humana. Bajo esta perspectiva, los programas sociales que pretenden asistir a personas en condiciones de pobreza o con enfermedades físicas o mentales van en contra de la naturaleza. William Graham Sumner, un académico y liberal estadounidense, ejemplifica claramente esta filosofía en su obra El Reto de los Hechos y Otros Ensayos (publicada en 1914, cuatro años después de su muerte). En ella se lee: “La propiedad privada, que como hemos visto es una característica de una sociedad organizada acorde a las condiciones naturales de la lucha por la existencia, produce desigualdades entre los hombres... La competencia es una ley natural. La naturaleza es completamente neutral; ella se somete a aquel que la asalta con mayor energía y determinación. Ella entrega sus recompensas a los más aptos, sin tomar en cuenta ninguna otra consideración... Que se entienda que no podemos salirnos de esta alternativa: libertad, desigualdad, supervivencia del más apto; no-libertad, igualdad, supervivencia de los no aptos. La primera lleva a la sociedad hacia adelante y favorece a sus mejores miembros. La segunda lleva a la sociedad hacia abajo y favorece a sus peores miembros”.

Aunque esta visión pudiera parecernos extrema, la realidad es que William Graham Sumner fue un exponente del liberalismo clásico y su influencia, aunque no siempre reconocida, ha sido grande en el pensamiento libertario. Por mencionar un ejemplo, Armando de la Torre en su artículo de 2011 Manuel Ayau: La Diferencia, señala en referencia al Dr. Ayau “... también los darwinistas sociales anglosajones (Herbert Spencer y William Graham Sumner) le hicieron su aporte teórico”.

Al igual que Graham Sumner, numerosos filósofos, empresarios, políticos y académicos occidentales abrazaron las ideas del darwinismo social. Para John Rockefeller, “el crecimiento de una gran empresa es sencillamente la supervivencia del más apto”. Y es que como marco filosófico, el darwinismo social servía como justificación para diferentes corrientes ideológicas, desde el liberalismo económico (laissez-faire), hasta el colonialismo, el imperialismo o el racismo. Cualquier doctrina que proclamara una desigualdad natural entre los hombres o una superioridad innata de un grupo sobre otro, encontró en la supervivencia del más apto un concepto cuando menos atractivo.

En Guatemala, es de suponer que la consolidación del modelo racista y excluyente que se da a partir de 1871 con la reforma liberal, en donde se expropian grandes extensiones de tierras comunales a la población indígena y se les obliga a trabajar como mozos colonos en los latifundios, se vio influenciada por las ideas del darwinismo social. El indígena era considerado una “raza inferior” y se veía en la inmigración alemana un potencial para “mejorar la raza”. Sergio Tischler en su artículo La Forma Finquera de Estado: Una Aproximación al Estado Liberal Oligárquico (1997), señala que “la reforma liberal fue un momento importante en el fortalecimiento racista y patrimonialista del universo ideológico de los finqueros. Como en el período colonial, el establecimiento del nuevo sistema tuvo como consecuencia la “apropiación” del indio. En ese sentido, el sistema de “reducciones” de la época liberal equivalió a una segunda conquista de la población indígena, legitimada en aquellas circunstancias por una ideología del progreso anclada en el darwinismo social”.

Paralelamente, surge en occidente una filosofía social conocida como eugenesia, la cual se propone “ayudar” a la naturaleza hacia el perfeccionamiento de la especie humana, por medio de la reproducción selectiva de sus “mejores miembros”. Bajo esta filosofía, se debía favorecer la reproducción de aquellos individuos con “características deseables” para la especie, limitando a su vez la reproducción de aquellos seres humanos considerados “menos aptos”. Francis Galton, primo de Darwin y un abierto promotor de la teoría eugenésica, afirma en su artículo Eugenesia: su definición, alcances y objetivos (1904): “Lo que la naturaleza hace ciega, lenta y despiadadamente, el hombre lo puede hacer de forma previsora, rápida y gentil; al encontrarse dentro de sus capacidades, se convierte en su deber actuar en esta dirección”. Esta teoría tuvo una amplia aceptación en los Estados Unidos y Europa, donde se crearon diversas asociaciones dedicadas a promover investigaciones y prácticas eugenésicas. Como podría suponerse, el “ser humano ideal” que promulgaban estos grupos correspondía a aquellos fenotipos característicos del norte de Europa. En la práctica, la eugenesia fue utilizada como base “científica” de crímenes de lesa humanidad, incluyendo genocidio y esterilización forzada. Un clásico ejemplo de la aplicación de la teoría eugenésica lo tenemos en la supuesta “superioridad aria” proclamada por el Partido Nazi en Alemania, con nefastas consecuencias por demás conocidas. Lamentablemente, este no fue un caso aislado, existiendo registros de limpiezas étnicas y esterilizaciones forzadas en varias partes del mundo durante las primeras décadas del siglo XX. A raíz del genocidio judío a manos del ejército alemán, las prácticas eugenésicas caen en desuso, aunque como muestra la historia reciente, nunca se detuvieron por completo. Basta ver las más de 300,000 mujeres de escasos recursos, en su mayoría indígenas, esterilizadas entre los años 1995 y 2000 como política de Estado del régimen de Alberto Fujimori en el Perú, de las cuales se estima que solamente el 10% dio su consentimiento.

El caso reciente de eugenesia en el Perú es emblemático, ya que se tendería a pensar que con el avance en derechos humanos que ha tenido el mundo en los últimos 60 años, el racismo científico sería una cuestión del pasado. Sin embargo, parece no ser así. En 1994, Richard Herrnstein y Charles Murray (doctor honoris causa por la Universidad Francisco Marroquín) publican La Curva de Bell: Inteligencia y Estructura de Clases en la Vida Americana, obra en la que pretenden explicar las variaciones en inteligencia en la sociedad estadounidense. En su libro, Herrnstein y Murray afirman que las diferencias de coeficiente intelectual (IQ) son mayormente genéticas, existiendo pequeñas diferencias entre asiáticos y caucásicos (mayor IQ en asiáticos), pero mayores diferencias entre caucásicos y afroamericanos (mayor IQ en caucásicos). También relacionan un menor IQ con mayores índices de pobreza, criminalidad, deserción escolar, desempleo, divorcio, “hijos ilegítimos” y dependencia de la seguridad social, entre otros. El libro finaliza con una sección de recomendaciones de política donde, entre otras cosas, se propone reducir o eliminar los programas de bienestar social. Básicamente, Herrnstein y Murray nos dicen que los afroamericanos en Estados Unidos se encuentran en situación de pobreza porque son menos inteligentes, y que los programas sociales no harán ninguna diferencia porque la inteligencia es mayormente genética. No hay duda del porqué la validez científica del libro ha sido fuertemente cuestionada. Y es que además de su fuerte contenido racial, el libro parece confundir correlación con causalidad. ¿No puede ser probable que las diferencias en IQ encontradas sean mayormente ambientales? Es decir, ¿que el IQ esté más relacionado con el tipo de nutrición y la calidad de educación que recibe un niño durante su desarrollo? Obvio que la genética es importante, pero muchos de los argumentos del libro parecen estar anclados directamente en el darwinismo social.

Más recientemente, Nicholas Wade en su libro Una herencia problemática: Genes, Raza e Historia Humana (2014), afirma que el concepto biológico de raza es real y que, producto de la evolución, las diferentes “razas” tienen conductas sociales diferentes, las cuales están determinadas genéticamente. Sin embargo, no existe evidencia científica que respalde la clasificación taxonómica de la especie humana en razas distintas, y es que más allá del color de piel y otros caracteres menores, somos genéticamente muy similares.

¿Hasta qué punto la tergiversación de la teoría evolutiva subyace como marco filosófico de las abismales desigualdades socioeconómicas en Guatemala y el resto del mundo? Difícil saberlo. Sin embargo, es importante recordar que la ciencia, salvo excepciones como la matemática pura, no es una abstracción. El quehacer de la ciencia no está desligado del contexto en el cual se realiza. Por ello, el reto en la era de la genética es convertir a las ciencias biológicas en una herramienta al servicio de la humanidad y la naturaleza, evitando así que funcionen como un instrumento más de legitimación ideológica de intereses económicos, sociales o políticos particulares.

Rony Trujillo
/

Biólogo. Entusiasta de la aracnología y la filosofía. Me gusta imaginar cómo fueron los bosques de Guatemala antes de la llegada del ser humano.


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    Lidia /

    01/06/2016 10:51 PM

    El articulo pretende demostrar que el darwinismo social es una seudo ciencia. En eso totalmente de acuerdo. Pero seria bueno y mas interesante si hubiera analizado que las mismas personas que dicen apoyarse en esta teoria se apoyan en la religion para denominarse pueblo elegido. Siempre buscaran sus fundamentos "cientificos" para sus ideas etnocentricas. Porque cada descubrimiento solo "comprueba" lo que ellos ya saben. Eso siempre y cuando puedan seguir diciendo que la tierra y la vida sobre ella fue creada en 7 dias.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Juan Pablo /

    31/05/2016 4:15 PM

    Estimado Rony Trujillo: creo que es un artículo bastante arriesgado y atrevido. Menciona solo la mitad de la historia, el genotipo, pero no habla del fenotipo (Si no sabe, el genotipo es la informacion contenida en el ADN, el fenotipo es el resultado de este genotipo según las condiciones en las que se desarrolla). Su perspectiva es evidentemente social, se lee entre líneas que usted busca una especie de justicia o injusticia. ¿Por qué desapareció el pueblo Xinca de Guatemala? ¿Por qué la comunidad Quechi se expande activamente por el nororiente del país, invadiendo, apropiandose de nuevos territorios en Petén, Izabal incluso ya no tardarán en llegár a Belice y la Población Tzutujil no hace lo mismo y siguen ocupando casi el mismo territorio desde el tiempo de la conquista? Yo veo una fuerza o vitalidad en el genotipo de ciertos grupos, que no necesariamente se traduce como IQ. Si usted ha tenido un poco de experiencia por ejemplo con jardinería, se dará cuenta que aunque todas las semillas de una planta vienen de la misma fuente, hay unas que se desarrollarán en plantas más vigorosas y darán mas flores y otras posiblemente quedarán raquiticas. Usted no es objetivo cuando dice que "no existe evidencia científica que respalde la clasificación taxonómica de la especie humana en razas distintas, y es que más allá del color de piel y otros caracteres menores, somos genéticamente muy similares", claro hay diferentes tipos de sangre, diferencias morfologicas como los pigmeos del África y la gente altisima de la región del Nilo, diferentes enzimas digestivas por ejemplo la intolerancia a la lactosa en diferentes continentes... hay adaptaciones de todo tipo a factores externos (alimentación, dieta, clima... etc.) que nos hacen DIFERENTES biologicamente, aunquesea ese 0.00001% de ADN, pero en eso radica la naturaleza de los seres vivos, que és dinámica y no es estática como usted quiere plantear, la evolución, esa fuerza que nos permite como especie seguir mejorando y seguir adaptandonos. Que estos conceptos sean tergiverzados para hacer algun tipo de propaganda política es harina de otro costal, es como comparar la astronomia con la astrologia. Si nos vamos un poco más atras en la evolucion del ser humano, viendo a otras subespecies del genero Homo (neandertals, etc.) nos daremos cuenta que coexistieron en un area similar y "por alguna" razón unos desaparecieron y los otros se adaptaron, aunque por ahi dicen que quedan todavia algunos neandertals por ahi...

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

      Rony Trujillo /

      01/06/2016 12:02 AM

      A ver, ¿por donde empiezo? Según usted, mi enfoque deja de lado el fenotipo y se enfoca solamente en el genotipo. Falso, éste está implícito en todo el artículo. Las diferencias fenotípicas fueron la base para clasificar a la especie humana en "razas", un concepto que está estrechamente ligado a la esclavitud, el imperialismo y el colonialismo. Si hago referencia específica a la genética es para señalar que a nivel molecular, no existe evidencia concluyente que respalde esta clasificación, por lo que podemos concluir que la idea de "raza" en relación a la especie humana no tiene una base biológica. De hecho, la evidencia apunta a que la variación genética es mayor dentro de un mismo "grupo racial" que entre "grupos raciales" distintos.

      En su comentario, usted cuestiona la objetividad de mi artículo, lamentablemente sin una base científica sólida. Compara a Xincas, Tzutujiles y Kekchíes para fundamentar su argumento, y yo me pregunto, ¿cuál es la relación de todo esto con la teoría de la evolución? También señala que usted observa una "fuerza o vitalidad en el genotipo de ciertos grupos". ¿A qué grupos se refiere? ¿Está acaso asumiendo que dichos "grupos" tienen diferencias genéticas que los hacen más fuertes y vitales en comparación a otros grupos? Si es así, ¿cuáles son esos genes que los hacen diferentes al resto? ¿Cómo se expresan fenotípicamente esos genes?

      Considero que existe de su parte una mala interpretación de la teoría evolutiva, evidente cuando afirma: "la evolución, esa fuerza que nos permite como especie seguir mejorando". Con su permiso, me tomo la libertad de aclararle que la evolución de las especies no es sinónimo de progreso o mejora. Esto es un error, una interpretación antropocéntrica que considera al humano el pináculo de la evolución. Las relaciones evolutivas entre todas las especies que han habitado el planeta se expresan como un árbol, no como una pirámide.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Juan Diego Vizcaíno /

    27/05/2016 2:56 PM

    Esto es un tremendísima incomprensión de la teoría darwinista por parte del autor y le recomendaría que leyera más libros sobre el tema. Sí, el "darwinismo social" fue una pseudociencia que ha pasado a al historia como otro intento de "racismo científico". Pero en sí el darwinismo nos puede dar claves en el comportamiento humano no solo en la biología, sino en psicología, en antropología, en sociología y demás, no tanto para llevar a cabo una agenda racista sino para comprender las leyes universales y fundamentales del ser humano independiente de la raza, de la cultura y demás (Y sí hay fundamentos científicos bastante fuertes al respecto) Existen muy respetados Antropólogos, Psicólogos Evolutivos y demás que han dado respuestas contundentes a las grandes preguntas, como por ejemplo que es la mente y demás.

    Aparte que interesante el ataque a la UFM por atacar a la UFM por métodos como dicta el autor. Porque Stalin mandó millones al Gulag o porque el chavismo se chupó vivo a Venezuela no significa que el marxismo y sus reflexiones no tienen su importancia hoy en día. Es lo mismo con el Liberalismo Clásico y los valores de igualdad y responsabilidad ante la ley. Ningún sistema es perfecto, cualquiera puede ser tergiversado para fines poco humanos. Como la misma religión que puede servir para mejorarnos la vida o crear Inquisiciones y Cruzadas o la pastilla anticonceptiva para liberar a la mujer o hacer del sexo algo pues bien plástico y carente de amor y su finalidad de procrear. Y así podría continuar ad infinitum.

    La competencia sí es algo inherente en la especie humana, hay competencias de ideas, este mismo artículo compite contra otros para esparcir críticas hacia el estado racista de Guatemala como otro puede estar de acuerdo. En fin, lo que habla realmente el darwinismo, sin caer en falacias racistas, misóginas, o demás es que la competencia existe incluso en la sociedad más civilizada y no es algo malo si la podemos manejar bien, si es para el bien de la sociedad entera, si produce trabajos, bienes, servicios de todo tipo, si realmente esparce ideas y riquezas de una manera, entre lo posible, eficiente. Ya que si no hubiera espacio para la competencia Nómada no existiría, ni el Periódico, ni República, ni Plaza Pública y nos tendríamos que conformar con leer el Diario de Centro América y decir amén con lo que dice nuestros queridos burócratas del Estado.

    ¡Ay no!

    7

    ¡Nítido!

      Rony Trujillo /

      27/05/2016 9:19 PM

      Lamento informarle que la "tremendísima incomprensión" es suya, señor. Según usted, "de lo que habla realmente el darwinismo es que la competencia existe incluso en la sociedad más civilizada", lo cual es una visión convenientemente reduccionista de la teoría evolutiva. Es un hecho que la competencia entre especies y entre individuos de la misma especie es importante en el contexto de la selección natural, pero también es cierto que no todo en evolución es competencia. Por ejemplo, el altruismo y la cooperación existen en muchas especies, incluyendo el Homo sapiens.

      Si lee bien el artículo, se dará cuenta que en el epígrafe se enuncian las ideas centrales de la teoría evolutiva: "que la vida tiene una historia –la cual ha cambiado a través del tiempo– y que todas las especies que han habitado el planeta comparten un ancestro en común". Por pura curiosidad, me gustaría que señalara donde está mi incomprensión del tema según su criterio.

      Por otro lado, quisiera me explicara cuales son esas "respuestas contundentes a las grandes preguntas" que según usted han dado antropólogos y psicólogos evolutivos, y qué relación tienen estas "respuestas" con la teoría de la evolución. En ningún momento mi artículo cuestiona rama del conocimiento alguna, a pesar de que como usted probablemente sabe ha existido por años una controversia científica en relación a la psicología evolutiva, la sociobiología y otras disciplinas relacionadas.

      Si me permite, quisiera recomendarle que leyera nuevamente el artículo, ya que usted ilustra perfectamente la tergiversación de la teoría evolutiva con su ejemplo de la competencia entre periódicos. Le agradezco, ya que esa era precisamente la finalidad de mi artículo, reflexionar acerca del uso indiscriminado y sin fundamento científico de términos como evolución y selección natural en campos como la economía. Por supuesto que es válido hablar de competencia o incluso de evolución en el ámbito empresarial, pero pretender luego relacionarlo con la teoría de la evolución de las especies lo considero malicioso.

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      1

      ¡Nítido!

    Juan Carlos /

    26/05/2016 8:22 PM

    Evidencia, que buen artículo, yo pensaría que por una situación muy similar Einstein tambien debe estarse revolcando en su tumba.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    alfonso villacorta /

    26/05/2016 3:45 PM

    es un alivio leer este articulo ligero, documentado, instructivo y reflexivo. martin ha de haber estado adormitado cuando lo subio porque viene a ser una contradiccion a otros escritos y que no me venga con que es la pluralidad.
    hay que ponerse mas exigente con otros columnistas aunque escriban gratis
    tambien es positivo ver la cantidad de comentarios

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Jesus Abac /

    25/05/2016 10:59 AM

    Rony, Amigo, excelente articulo. Mis felicitaciones por esa crítica desde la biología a las argumentaciones actuales de algunos pensadores que creen que nosotros los indígenas no tenemos capacidades intelectuales sino únicamente laborales. Algunos de nosotros indígenas estamos convencidos que nuestra labora social ya no es la de peón o mozo colono. Abrazos.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      Rony Trujillo /

      25/05/2016 11:20 AM

      Gracias Manuel. Las profundas desigualdades socioeconómicas que caracterizan a nuestra sociedad no son producto de un orden natural, como convenientemente afirman algunos, sino de un sistema económico y político excluyente y racista. Un abrazo mi amigo.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Luis /

    25/05/2016 10:31 AM

    Interesante nota. Muchas veces en conversaciones informales me ha gustado argumentar en contra del uso de la evolucion como un concepto social. Definitivamente existen estudios concretos que determinan que el coeficiente intelectual es de origen multifactorial, no solo producto de genetica o ambiente.
    Algo importante es que si, en definitiva una empresa que en el mercado triumfa y se impone es el efecto de "seleccion del mercado", este efecto inevitablemente va a crear monopolios y mega corporaciones. Lo que nadie ha aclarado en ningun momento, o por lo menos nunca he leido o escuchado a alguien diciendo que este efecto de seleccion del mercado es en realidad algo que no es deseable en las sociedades.
    Este es el punto mas debil del libertarianismo, que en su afan por falta de regulacion, no toman en cuenta que la seleccion natural al igual que la seleccion del mercado, son crueles y avanzar es usualmente a costa de otras "formas de vida" que desaparecen como consecuencia del exito de la especie mejor adaptada.
    Excelente nota, en definitiva clave dejar en la biologia lo que es biologia y estudiar a las sociedades desde un punto de vista con menos sesgo.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    WRuiz /

    25/05/2016 9:08 AM

    Saludos Rony, buen articulo,

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Alear /

    24/05/2016 6:14 PM

    Respecto al libro de Herrnstein y Murray que trata del IQ, ¿hay estudios que respalden tus otras posibles explicaciónes o simplemente fue un trabajo censurado porque era políticamente incorrecto y no se presentaron verdaderos hechos para refutarlo?

    Ahora con el tema de las razas, si nos ponemos a comparar las razas de perros también podríamos decir que genéticamente son muy similares, sin embargo el fenotipo es lo que cambia y es aceptable decirlo. ¿Por qué con humanos no si también cambias varios rasgos fenotípicos como la pigmentacion, altura, estructura ósea, estructura muscular? ¿Por qué la inteligencia no podría haberse desarrollado de distinta manera siendo los entornos en los cuales se desarrollaron esas poblaciones tan distintos, tan distintos que las culturas se diversificaron de una manera tan grande? Al igual que con el tema del IQ, ¿existe evidencia igual de contundente para refutar la existencia de la raza y las diferenciad de IQ en diferentes poblaciones humanas como la que hay para apoyar la evolución?

    ¿Será que la política no tiene también algo que ver con lo que es permitido decir o investigar acerca de nosotros los humanos? Yo recuerdo que la ciencia se basa en evidencia y se requiere evidencia para apoyar o refutar una hipótesis. Me gustaría mucho que me indicaras el camino para encontar tal evidencia, aprovechando que estás inmerso en el tema, gracias.

    ¡Ay no!

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    ¡Nítido!

      P. Choy /

      25/05/2016 7:26 AM

      Leyendo algunos comentarios tienen razón, es una verdad absoluta que muchas personas tienen un IQ más alto que otros.

      Por ejemplo sociedades con alimentación deficiente no desarrollarán los nutrientes necesarios para el cerebro por consiguiente su IQ será menor.

      Por eso por ejemplo no se ven premios Nobel en Sierra Leona, pero es por alimentación y problemas sociales no por evolución.

      Los antiguos seres humanos cazadores y recolectores nómadas lograron construir grandes hitos de la imaginación y arquitectura mostrando un buen IQ

      ¡Ay no!

      1

      ¡Nítido!

      Rony Trujillo /

      24/05/2016 9:55 PM

      Gracias por su interés. Respecto a sus dudas le recomiendo el libro "The Bell Curve Debate", que compila más de 80 artículos en relación al tema. Personalmente le recomiendo el artículo de Stephen Jay Gould, quien aborda su crítica desde la perspectiva de la biología evolutiva, aunque el libro es mucho más amplio en relación a los campos de estudio que aborda.

      Por otro lado, considero erróneo comparar lo que hoy conocemos como razas de perros con las diferencias fenotípicas observables en humanos, ya que en los perros esto es el resultado de un proceso de selección artificial, llevado a cabo durante muchas generaciones.

      Finalmente, respecto al tema racial en humanas no se trata de ser políticamente correcto. Simplemente no hay evidencia científica que respalde esta clasificación, por lo que no se le considera un concepto con una base biológica. Le recomiendo consultar el comunicado de la American Anthropological Association a este respecto (puede encontrarse en internet). Saludos.

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    El Gnomo /

    24/05/2016 3:04 PM

    Excelente análisis del darwinismo social. Recuerdo como en una entrevista realizada a Rickard Dawkins le preguntaron sobre esta corriente, y su respuesta fue que la evolución por medios de la selección natural son un hecho biológico, más este concepto es indeseable al momento de organizar a la sociedad.

    Los seres humanos somos capaces de alterar nuestra naturaleza, y ese es un hecho que debe tomarse en cuenta al tratar de justificar la supervivencia del más apto.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!







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