¿Dejarías que los niños lean libros prohibidos?

Entiendo las razones que llevan a alguien a abandonar un libro a la mitad de la lectura, porque hay historias que no le aportan nada a tu vida, libros que son imposibles de entender y autores que sencillamente son imbéciles integrales cuyas palabras no merecen que gastes tu tiempo en ellas. Lo que no entiendo, son las razones para censurar y prohibir libros.

Cotidianidad Opinión P258
Esta es una opinión

Foto: janofonsagrada

Prohibir libros es una práctica antigua que tiene una vigencia abrumadora, aunque tal vez no nos percatamos de ella porque para que llegue a ser noticia necesita que se trate de libros con temas muy controversiales o títulos tan famosos como Harry Potter. Algunas entidades en el mundo se dan a la tarea de llevar un recuento de los libros que la gente pide que se saquen de circulación.

Por ejemplo, desde hace décadas la Oficina de Libertad Intelectual de la Asociación Americana de Bibliotecas (ALA, en inglés) recibe quejas sobre padres de familia, escuelas y organizaciones que piden que se saquen libros de las bibliotecas para que los niños no tengan acceso a material que consideran inmoral, ofensivo o inadecuado. En defensa de la libertad de expresión y de acceso a las ideas, esta oficina elabora un listado anual con los títulos más cuestionados y organiza la semana de leer libros prohibidos.

En este listado aparecen clásicos, libros escritos por premios nobel de literatura, best sellers y obras de reciente publicación. Las listas están disponibles en Internet y uno se topa con que hay libros que han sido prohibidos en diferentes oportunidades por motivos opuestos, como “Las aventuras de Huckleberry Finn”. La prohibieron en un principio por hablar sobre la amistad de un negro con un niño blanco y luego por racista. Supongo que, a final de cuentas, hay historias que no quedan bien con todos.

Si bien hay libros que requieren de una lectura con criterio, otros que no se pueden leer a cualquier edad o los que requieren cierta madurez para comprender sus temas, hay una diferencia fundamental entre prohibir su lectura y advertirle al lector o a los papás del lector con lo que se va a enfrentar, ya sea violencia, sexo o cualquier otra eventualidad. Porque, finalmente, los libros son herramientas que nos ayudan a experimentar emociones sin tener que vivir en carne propia lo que viven los personajes, nos ayudan a ser un poco más humanos o a comprender un poco mejor a los otros, a los que son distintos a nosotros.

De todos los títulos que la gente pide que se prohíban, me llama la atención la gran cantidad de libros para niños que algunos piensan que deberían desaparecer del alcance de las manitas a las que están dirigidos.

Escribir libros para niños debe ser una de las tareas más difíciles de la literatura, porque se trata de explicarle a los más pequeños temas y sentimientos complejos de una forma simple para que los comprendan, pero sin caer en la pedantería de creer que son idiotas. Muchos padres, maestros, tíos y todos aquellos que alguna vez han estado en contacto con niños pequeños saben que es terriblemente complejo explicarles temas como la sexualidad, la realidad LGBT y otros temas “espinosos” que hacen que algunas abuelas se sonrojen. Por suerte, algunos autores lo logran de forma magistral.

A pesar de ello, son los libros que muchos piensan que no deberían existir porque hablan de cosas que no son “normales”. Uno de los títulos más cuestionados y prohibidos en escuelas y bibliotecas de Estados Unidos es “And Tango Makes Tree” (Tres con Tango), de Peter Parnell, que cuenta la historia, basada en un caso real, de dos pingüinos del zoológico del Central Park que formaron pareja a lo largo de seis años y que recibieron un huevo para criar, del que nace Tango, el pequeño pingüino que los ayuda a completar su familia.

Wikipedia

Estos casos no solo se dan en Estados Unidos, a principios de este año una corte chilena falló a favor de la distribución de “Nicolás tiene dos papás”, de Leslie Nicholls, contra la solicitud de la Confraternidad de Pastores Evangélicos de la Región de Magallanes y la ONG Comunidad y Justicia de ser retirado de los jardines infantiles y para que no se le distribuyera a niños de aquel país.

El Observatorio, Chile

 

Mi preocupación respecto a los libros prohibidos radica en el criterio de las personas que piden la prohibición, porque no se limitan a elegir para sí mismos. Quieren imponer su criterio, ya sea porque consideren que el Estado debe ser el guardián de la moral y protegerlos de los materiales que desafían lo que ellos consideran bueno y decente, o porque creen que los demás deben ser protegidos y les niegan el derecho de cuestionarse y elegir.

Establecer un criterio personal para lo moral no debe transgredir el derecho de los otros. Además, lo que yo condene moralmente no debería jamás ser un criterio que se aplique a las leyes. Me explico, yo puedo pensar que es inmoral que dos personas del mismo sexo vivan juntas como pareja, pero eso no debe ser el criterio para que se les nieguen los mismos derechos civiles de cualquier otra pareja.

Cuando las personas empiezan a renunciar a su libertad a cambio de seguridad, eventualmente pierden ambas. A mí me encanta que la gente escriba libros sobre cualquier tema imaginable y que yo tenga la libertad de leerlos o no. Me encanta que exista la posibilidad de explicarle a los niños que hay muchos tipos de familias por medio de libros ilustrados, para que entiendan que el mundo no está hecho de un solo tipo de realidad.

Sé que no hay fórmulas para ser un buen papá y que el anhelo de proteger a los chiquitos de las cosas que a nosotros mismos nos dan miedo es muy difícil de sobrellevar. Pero en lugar de pedir que se prohíban libros, deberíamos tomarnos un tiempo para hablar sobre las historias que cuentan. Es más fácil dedicarle una tarde a hablar con los hijos sobre los temas que nos preocupan, que tapar el sol con un dedo e intentar decirles que eso es malo y ya, que eso no les importa y ya, que eso no se discute y ya, que si no lo vemos, no existe. Quizás con la ayuda de esos libros y una buena charla mejoremos un poco el mundo.

/

Conoció los cómics porque un día se empachó de literatura, aunque nunca dejó de creer que se puede cambiar al mundo un lector a la vez. Ama el cine y los dulces de anís.


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COMENTARIOS

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    Cristian J Cifuentes /

    14/08/2015 8:28 PM

    De todas formas, ¿qué es lo bueno y qué es lo malo? Cada quien tiene su propia perspectiva de ambas cosas y eso hace interesante al mundo y en especial a los libros. El poder cuestionar, el poder comprender la subjetividad de tantas cosas a través de lo que grandes escritores plasman en las páginas, es totalmente maravilloso.
    Recuerdo que cuando tenía aproximadamente 14 años de edad, estaba en la casa de una tía que es extremadamente religiosa. Platicando con mi prima, le conté acerca de un artículo que había leído sobre Anton Szandor LaVey y sus libros; los cuales se destacan por ser "polémicos".
    - "Un día de estos me gustaría leer la biblia satánica por curiosidad" le dije a mi prima. (A pesar de no ser creyente en dioses ni nada de esas cosas) Mi prima, con la palabra en la boca, fue interrumpida por mi tía que estaba escuchando la conversación en la sala de estar: - "¿COMO? ¡Eso no es bueno leer! ¡Es del diablo! Te mete cosas malas en la cabeza. Esas cosas es mejor no leerlas porque envenenan la mente, no es bueno al espíritu y a Dios no le gusta eso." Lo único que me vino a la mente en ese momento fue: "A la gran puta, ya va a empezar esta con sus cosas" Así que, terminando ella de hablar, mejor me callé y cambié de conversación. Ponerse a discutir con la gente religiosa es algo nauseabundo a la larga, pues estas personas se aferran a sus cosas - las cuales la mayoría no tienen ningún fundamento - de una manera irritante. A mis cortos 14 años, aprendí que la mayoría de personas religiosas, no son capaces de discutir un tema con imparcialidad. No se atreven a cuestionar nada por temor a su dios y a su "fe".
    A lo largo de los años, me he topado con gente así. Gente enfermiza que quiere imponer sus ideas a toda costa. Pero ¿qué es lo más triste de esto? Bueno, esta clase de personas lamentablemente tienen una gran influencia en las escuelas y otros lugares. Con su ejercito de idiotas – la iglesia – tienen el peso de decir: “Ese libro es malo para los niños, quítenlo ya” Se aferran a lo que ellos piensan y quieren transmitir eso a como dé lugar. Es como si dijeran: “Yo creo que esto es así y así será para todos los demás”. A los niños se les enseña a no cuestionar nada sobre la vida. A los niños se les enseña solo un patrón, un camino, una “realidad” como la única existente.
    Lo anterior, me parece totalmente decadente; totalmente triste. Este cáncer aún está presente entre nosotros. Muchos de los padres de hoy en día, aun heredaron ese cáncer, esa falta de cuestionamiento. La están pasando a la siguiente generación a través de la prohibición de libros, películas y hasta música. Nos han programado para creer en ciertas cosas. Incluso existe esa estúpida creencia de que el cuestionar mucho es algo dañino. Pensar en que dios no existe, la existencia si se quiere de otros dioses, del origen del universo y la humanidad es algo dañino, debido a que ya se nos han dado esas “respuestas”; me refiero a la biblia. Y todo libro que ponga en cuestionamiento, es malo ¿Y que es lo mas "inteligente" que se hace? exacto, prohibir libros.
    Hasta los maestros de las escuelas tienen esta mentalidad.
    Los libros, son una gran herramienta para sumergirnos en otras realidades. Los libros son una herramienta que nos ayudan a entender que cada persona no solo es un mundo, sino un universo. El prohibir libros, solo hace que se promueva la ignorancia. Bueno, mejor dicho: El prohibir libros, es una de las máximas expresiones de la ignorancia y estupidez.

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    1

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    Anner /

    14/08/2015 11:02 AM

    Mientras estudiaba en la Escuela de Formación de Oficiales de Policía, ESFOP, en el curso de Desarrollo Sociocultural, nos proyectaron una película, llamada, "En el nombre de la rosa". Toda la trama versa sobre un libro que esta escondido a los monjes de un monasterio. Muy buena. Todos los libros para todos.!!!!!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    carlos martinez /

    13/08/2015 1:48 PM

    de acuerdo,, la lectura nos hace volar hasta lugares desconocidos y adentrarnos totalmente a nuevos saberes que son hermosos

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Mercedes Escoto /

    13/08/2015 12:55 PM

    Me encantó el artículo, soy mamá de un chico de 7 años (muy curioso por cierto) a quien se me ha complicado un poco (no se si por falta de apertura o de conocimiento por parte mía) explicarle temas como ser gay, y en verdad que no se me ocurre otra mejor que un libro sobre el tema para después discutirlo.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Claudia Castro /

    13/08/2015 8:04 AM

    Bravo! Me encanta leerte...

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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