Dentro de la Línea

Estoy en una audiencia en la que se decidirá si algunas personas detenidas serán ligadas a proceso judicial y si ameritan ser llevadas a prisión preventiva. El juez da un receso y lo aprovecho para mirar los mensajes que han llegado a mi teléfono. Amigos saludan, mi novia manda mensajes afectuosos y encuentro un correo que me envió la madre de mi hijo con una foto de nuestro pequeño, de hace algunos años. Tiene esa sonrisa amplia y me hace muy feliz encontrarme con él entre esta serie de desgracias. Algo en mí se rompe y renace.

Cotidianidad n789 Opinión P258
Esta es una opinión

Foto: Víctor Roblas

Durante los últimos dos meses, he pasado la mayor parte del tiempo en el trabajo. He llegado a casa tan solo a dormir unas horas y devolverme a la oficina. Este trabajo, el de litigar en los juzgados penales, el de conocer los crímenes de una ciudad hiperviolenta es un vórtice que te va consumiendo de a poco. Llevo casi catorce años inmerso en ese vórtice y a veces me parece que el paisaje me consume.

Es muy fácil entregarse a la miseria de los delitos que uno ve a diario como si fueran la única cara del mundo. Las fauces abiertas de un animal feroz. Es muy fácil pensar que las reglas del mundo están regidas por una ética para las bestias. Que prevalece el más fuerte, el más rico, el más hombre, el más vivo.

Llevo catorce años peleando a la contra y supongo que algo o mucho habré perdido en la batalla. No soy tan inocente como lo era cuando empecé en esto. Tenía veintiún años. Aún así, la foto de mi hijo me devuelve esa frescura de golpe.

Últimamente he podido sentir, como en otras ocasiones maravillosas, que mi trabajo tiene efecto sobre la gente. No puedo dejar por un lado, los ojos de las madres de los niños robados que logramos recuperar cuando formé parte del equipo contra la Trata de Personas. Hay tanto amor en ellas que podría volar jets supersónicos con su energía.

Aún así, gran parte del tiempo, el cinismo me invade. Para salvarme, me aferro a esas ocasiones en las que se borraron los días oscuros ante la violencia con la que la luz entra cuando se consigue Justicia. Uno está en llamas.

El otro día estaba en el supermercado, muy tarde por la noche, después de una jornada inmensa de trabajo y pensé que ser fiscal tiene mucho de hacer arte.  A nosotros nos dan cosas horribles y con ellas debemos construir un mundo mejor. Nuestra obra final debiera en todo caso, ser una representación de lo cierto, capaz de sanar al involucrado.

La verdad sana, pero se nos olvida. Y es que es tan fácil olvidarse que uno es bueno cuando se vive rodeado de tinieblas.

Pero hay momentos, en los que uno llega a sentir que una fuerza inmensa le mueve, como si todo el amor del mundo estuviera en mis manos y me quemara a mí y a todo lo que toco y de esas cenizas nacieran jardines frondosos.

He atravesado la miseria del mundo y aún así, en medio del asqueroso pantano que forma la sangre, he visto oasis luminosos y floridos como un rayo en medio de la penumbra.

A veces olvido que hay un lado bueno del mundo; pero está la gente que amo para recordármelo.

Pienso en mis amigos escritores, en los artistas y científicos que me rodean y que admiro, en los periodistas, que están jugándose la vida todos los días por algo que no los hará ricos. Se juegan la vida por la verdad.

Y la verdad es luminosa y capaz de sostenernos mientras luchamos a la contra en un pantano inmisericorde.

Cuántos de mis amigos se han quedado embelesados por la facilidad de una vida corrupta. Rezo réquiems sentidos por ellos y sus olvidadas risas de niños.

Es difícil luchar contra las formas actuales del mundo, pero de eso se trata el arte. De la inconformidad como motor de la creación.

Los últimos días en esta ciudad me han hecho creer que cada paso que di en mi vida tuvo un sentido y que estamos abriendo las puertas de un futuro que parecía perdido, como una ciudad hundida en el mar y que nos devolvió la espuma.

Es como si eso que siento cuando se logra mejorar el mundo saliera del margen donde ha sido orillado. A veces siento que la gente que lucha por el bien está debajo de la superficie de un negro océano;  pero aún así tengo la certeza de que sus luchas son las corrientes que mueven las aguas.

Hoy todo sale a flote y parece que después de una inmensa noche hay la posibilidad de un día. Un día luminoso. Y el amor vuelve a llenarme como si me estuviera quemando, tan grande, tan inmenso, tan hermoso.

Yo soy tan frágil, pero me vuelvo invencible. Porque si hay algo indetenible es la luz. Y amigos, está amaneciendo.

Julio Prado
/

Escritor, abogado, tuitero del trópico, esposo abnegado, surfista de la web y padre del niño más genial de la comarca.


Anuncio

Hay Mucho Más

No te perdás las últimas publicaciones de Nómada

¡Gracias por suscribirte!

(Revisá tu correo y confirmá tu suscripción)

A qué hora te gustaría recibirlo:

Te gustaría recibir sobre:

¡Gracias!


Con qué frecuencia te gustaría recibirnos:

¡Gracias!


Anuncio

22

COMENTARIOS

RESPUESTAS

INGRESA UN MENSAJE.

INGRESA TU NOMBRE.

INGRESA TU CORREO ELECTRÓNICO.

INGRESA UN CORREO ELECTRÓNICO VÁLIDO.

*

    ANONIMO /

    21/08/2015 7:15 PM

    […] 10. Dentro de La Línea: el post del fiscal guatemalteco que lleva el caso […]

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    ANONIMO /

    30/05/2015 11:14 AM

    […] Dentro de la Línea […]

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    ANONIMO /

    19/05/2015 9:53 AM

    Excelente escrito! gracias por recordarnos que aún en tinieblas podemos ser luz.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Bernardo Arevalo /

    16/05/2015 7:10 AM

    Gracias Julio, a ti por este hermoso articulo, y a los fiscales que como tu, hacen un trabajo que nos permite mantener la esperanza.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Vivian /

    16/05/2015 12:13 AM

    hermosa columna querido Julio. Gracias nuevamente, por todo y por tanto.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Andrea /

    14/05/2015 9:08 PM

    Maravilloso texto y aún mejor recibir de vuelta la esperanza de manos de una persona que no solo escribe sobre lo que sucede sino que ¡hace que las cosas sucedan!

    Hace mucho soy su fan. Ahora lo soy más.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    ANONIMO /

    14/05/2015 6:09 PM

    No sabía que este texto iba a pasar, pero por alguna razón sentí que lo estaba esperando. Gracias por todo lo que hace.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Edwin /

    14/05/2015 5:47 PM

    Extraordinario e inspirador tu artículo. Nos ayuda recordar que esta lucha vale la pena. Que cualquier cosa tiene sentido si es por dejar una Guatemala mejor a nuestros hijos. No tengo el gusto de conocerte pero bendigo a Dios por tus palabras y porque aún hay en este país gente con valores que se perciben en tus palabras.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    René Villatoro /

    14/05/2015 5:34 PM

    Aplaudo tu visión del cambio en el pais. Lamento no compartir tu optimismo, pues como dijera el poeta, "todo en lo que creí, mi hizo descreído".
    Ojalá y ese cambio de actitud sea permanente, que los jóvenes de ahora se politicen más, que sean radicales (que vayan a la raiz) y se den cuenta que todos estamos en el mismo barco, y que si este se hunde, nos hundimos todos. Alertas siempre que los sospechosos de siempre están a la espera de dar el zarpazo, como siempre lo han hecho en los últimos 200 años, ojalá que los citadinos entiendan que Guatemala también son los pueblos mayas, garífunas y xincas, que comprendan que que lo que se necesita es un país incluyente, en dónde no haya unos (según expresión genial de Orwell) más iguales que otros. Ojalá...mientras tanto, nos vemos el 16

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Cristián Guerra /

    14/05/2015 3:58 PM

    Yo no tengo hijos, ni se si mis primos y hermana se pararán largando, como ya lo han hecho algunos... pero me tengo a mi, tengo mi historia, ideología, fe y esperanza. Eso me basta. Vamos, cada quien en su rol, a mantenernos vigilantes del proceso y no aceptar que cambie algo... para que al final siga igual.

    Por el fin de la Patria del Criollo y el inicio del país incluyente que necesitamos.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!







Notas más leídas




Secciones