Dónde encontrar respuestas a las preguntas que no se ha hecho

Hay días en que uno se cansa de saber qué pasa en el mundo, que no tiene ganas de salir a la calle y es posible que termine en un sillón viendo algún gastado programa del Discovery Channel, que en el mejor de los casos le aportará datos que sacar a relucir cuando la conversación se esté muriendo en alguna tarde de café. Así, la tele va llenando algunos espacios en la mente que podría llenar algo extraído de un libro, por ejemplo.

Cotidianidad Opinión P258
Esta es una opinión

Assintindo TV, Bruno Melnic Incáo, Flickr.

Decir que encuentro en los libros las respuestas a todas las preguntas que me hago en la vida es bastante exagerado, aunque sí puedo decir que los libros son el primer lugar donde las busco a pesar de lo fácil que es preguntarle a Google. Tampoco voy a decir que toda mi vida gira en torno a la lectura o que siempre he sido una lectora apasionada, porque he tenido etapas de anorexia lectora que han durado meses y me han llevado a buscar salidas para el aburrimiento como el cine. Aunque siempre regreso a mis amigos con páginas porque necesito de la lectura para completar algunas de las ideas que me rondan por la cabeza. Los lectores nos vamos formando a lo largo de la vida, porque una cosa es aprender a decodificar letras y sonidos y otra muy distinta es encontrarle sentido a lo que leemos.

Cuando los niños pequeños empiezan a leer, suelen estar expuestos a libros que les hablan de su cuerpo, textos sobre sus manos y sus pies, sobre ir a dormir o ir al baño; también leen textos que les hablan de su entorno cercano, de su familia, de su vecindario. Todos estos les dan información sobre ellos mismos como individuos, los ayudan a situarse en su entorno y a conocerse. Cuando ya superaron esta etapa de conocimiento, empiezan a desarrollar un gusto por las historias de ficción y aventura, además de buscar libros que les den datos sobre la historia del mundo y la naturaleza.

Este es el momento en el desarrollo lector en que nos topamos con niños de 8, 9, 10 años que están apasionados por las pirámides en Egipto, por Percy Jackson o por datos como cuántos huesos tiene el esqueleto de un leopardo. En esta segunda etapa descubren el maravilloso universo en que viven, además de las posibilidades de la imaginación, la épica, los héroes, los villanos, la cultura clásica, la historia y la fantasía.

La etapa final de este desarrollo, que dura toda la vida, es cuando necesitamos integrar los conocimientos que adquirimos sobre nosotros mismos y nuestro entorno, para descubrir cuál es nuestra función en el mundo, cuál será nuestro papel en la historia de la humanidad.

Desafortunadamente para muchos esta etapa está llena de libros que leer por obligación, con personajes con los que no pueden identificarse y empatizar, con maestros que tampoco entienden lo que están leyendo ni quieren entenderlo, así que dejan de buscar esas respuestas en los libros, acuden a otras fuentes como la tele o Youtube y empiezan a creer que la palabra escrita en realidad no es muy útil.

No digo que los libros deban ser el único amor de todos o la fuente de todas las respuestas, pero me parece una lástima que haya quienes se sientan ajenos al placer de viajar en las páginas de una buena historia, que haya personas que se sientan excomulgadas de los libros.

Sé que es muy fácil sustituir los libros para niños pequeños con caricaturas y series animadas, y los datos científicos con programas de media hora sobre el mundo natural; me preocupa que sea igual de fácil encontrar la respuesta a quiénes somos en reality shows, que son entretenidos, como masticar chicle, pero que no nos nutren de ideas así como el chicle no le aporta vitaminas a nuestro organismo.

Daniel Pennac dice que leer no nos hace mejores personas en el sentido literal, pero nos ayuda a ser menos bestias, menos salvajes, quizás nos haga un poco más humanos. También nos recuerda que “el hombre construye casas porque está vivo, pero escribe libros porque se sabe mortal. Habita en bandas porque es gregario, pero lee porque sabe que está solo. La lectura no toma el lugar de nadie más, pero ninguna otra compañía pudiese remplazarla”.

Si ya llenó su cuota de televisión y no encuentra qué más ver ese sábado por la tarde, podría darle la oportunidad a una buena novela o a un libro de cuentos que le ayude a encontrar esas respuestas que no creía que estaba buscando.

/

Conoció los cómics porque un día se empachó de literatura, aunque nunca dejó de creer que se puede cambiar al mundo un lector a la vez. Ama el cine y los dulces de anís.


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    Elena Gaytán /

    19/01/2015 8:37 AM

    Los libros son los mejores amigos, pero muchas personas no los conocen bien. Adelaida, siento que nos llevaríamos muy bien porque tenemos la misma opinión. A pesar de que me encantan las historietas japonesas, la base siempre es un buen libro.

    Excelente columna.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Elena Gaytán /

    19/01/2015 8:37 AM

    Los libros son los mejores amigos, pero muchas personas no los conocen bien. Adelaida, siento que nos llevaríamos muy bien porque tenemos la misma opinión. A pesar de que me encantan las historietas japonesas, la base siempre es un buen libro.

    Excelente columna.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Julio Gámez /

    16/01/2015 10:57 AM

    ... Decía que es un placer. Pero el placer más grande es ver a mi hijo, de 5 años, recreando historias de los cuentos que le hemos leído de sus libros. Que tu hijo te diga, en medio del centro comercial "podemos ir a ver los libros" se siente más que bien. Un saludo.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Julio Gámez /

    16/01/2015 10:54 AM

    Descubrí el placer por los libros un poco tarde, pero una de las cosas que me cautiva es la forma en que mi cabeza le da vida a las letras y recrea escenarios, personajes y espacios, y no sólo ficticios. También vas atando cabos de suecesos pasados y la forma en que se relacionan o moldean el presente. Total, es un

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Alex Aguirre /

    14/01/2015 12:21 PM

    Adelaida,

    Me gustó mucho tu post. Concuerdo contigo, los libros son la fuente de información más grande, lamentablemente, no, no estás tan equivocada al decir "me preocupa que sea igual de fácil encontrar la respuesta a quiénes somos en reality shows" desafortunadamente a eso apuntamos. Copiar una vida televisiva que nos inspira y formula nuevas reglas de convivencia y comportamiento.

    Fomentemos la lectura, busquemos respuestas por medios propios y quizá, algún día, encontremos la verdadera respuesta que siempre ha estado ante nuestros ojos.

    Alex

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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