4 MIN. DE LECTURA

Compartí
Actualidad Entender la política La corrupción no es normal Somos todas Identidades Guatemala urbana Guatemala rural De dónde venimos Blogs Ideas y soluciones
Impunileaks
11 Pasos
Compartí
Facebook
Twitter
Messenger
Whatsapp

Seguinos

¡Hola!

Necesitás saber que...

Al continuar leyendo, aceptás nuestra política de privacidad, que podés ver aquí.

En Guatemala se puede morir por ser diferente

Una mañana de junio pasado, Luis Aldo García Sologaistoa empezaba su rutina de ejercicios en el gimnasio que frecuentaba cuando fue agredido por otro miembro que presuntamente lo acosaba por ser gay, dejándolo tirado en el piso con heridas graves. En los días siguientes, Luis Aldo estuvo hospitalizado y luchó por recuperarse de sus heridas físicas y emocionales. Falleció a finales de julio en una Guatemala callada e indiferente ante la violencia y la discriminación. 

Cotidianidad Opinión
Esta es una opinión

Luis ha muerto en Guatemala, un país tejido con hilo de diversidad pero cortado con tijera de discriminación e intolerancia. Ser homosexual en este país es riesgoso y desde el momento en que alguien sale del closet se encuentra con una sociedad que frunce el ceño, desconoce los conceptos relacionados con la diversidad de género, el derecho a la no discriminación y, sobre todo, lo que significa ser gay.  No sabe –o voluntariamente ignora– que son excluidos, estigmatizados, discriminados, humillados; no sabe que muchas veces fingen ser heterosexuales para poder trabajar y vivir en sociedad. Como si esto fuera poco, en cualquier momento algún inestable les puede caer a golpes por el simple hecho de ser quienes son.

La amenaza que representan los gays en el imaginario de algunas capas religiosas, conservadoras e ignorantes (de lo que menciono arriba, por ejemplo), se fundamenta en mitos y creencias, en teorías no confirmadas por la ciencia y conclusiones espurias sobre las causas y efectos de la homosexualidad. Se cree equivocadamente que están enfermas y no son normales; se piensa que sería mejor que se vayan a vivir a otro país donde no molesten; e, incluso, se llega a la postura miope que son hombres y mujeres como cualquiera y no merecen trato especial si son víctimas de violencia –como si la violencia de la que son víctimas no fuera especialmente maliciosa.

La consecuencia de esta falta de conciencia y conocimiento es que estas personas son tratadas como ciudadanos de segunda clase; sus derechos son vulnerados y sus exigencias de igualdad no son atendidas por el Estado (autoridades y sociedad por igual). El fenómeno de atacar homosexuales no es nuevo y los casos como el de Luis Aldo se suman a tantos otros crímenes de odio que la justicia no ha atendido. El temor infundado que intensifica el odio hacia esta población minoritaria coloca de manera irracional la culpa sobre la víctima y la aísla, en lugar de aislar a los agresores y condenarlos tanto legal como socialmente por comportamientos que ya en 2016 no podemos continuar discutiendo si son aceptables o no. ¡No son aceptables!

El caso de Luis Aldo ha sido denunciado por organizaciones como OASIS y cubierto por algunos medios de comunicación. ONUSIDA ha solicitado al Estado que investigue la muerte de este guatemalteco.

Ahora, algunos nos preguntamos qué significa que todavía hoy en día ataquen a homosexuales a golpes y qué estamos haciendo para evitarlo. No para iniciar un juicio paralelo mientras se esclarece esta muerte, sino para reflexionar sobre el peligro que representa para todos que los crímenes de odio queden impunes, pues a futuro la impunidad también te puede tocar a vos.

Como cualquier otro individuo que carga con un estigma, cuando un homosexual muere presuntamente por el mero hecho de ser homosexual, surge un debate. Por un lado, se exige la aplicación de la justicia, considerando el agravante de odio y discriminación que conlleva el hecho; por otro lado, la idea de que la justicia debe tratar cualquier crimen sin hacer diferencias. Por supuesto que todos los homicidios son dignos de ser esclarecidos y de recibir la atención pronta y objetiva de la justicia, pero la deducción de responsabilidades no puede ser vista de la misma forma. Un crimen como el que presuntamente quitó la vida a Luis Aldo está cargado de contenido emocional y moral fuerte que amenaza al resto de la población guatemalteca –odio, superioridad e intolerancia. Reconocer y castigar la gravedad del hecho pretende corregir el desequilibrio ignorado por décadas y restituir la dignidad a los excluidos.

No solamente es responsable el perpetrador del hecho, sino también la sociedad que crea y empodera al verdugo. Una sociedad machista y conservadora que menosprecia la feminidad, teme a la diversidad y castiga aquello que no casa en el molde.

Poco caen en cuenta los apáticos que no exigen la protección de los derechos de personas discriminadas, que dejar de hacerlo nos hace vulnerables a todos. También son responsables las autoridades que no han priorizado la educación con enfoque de respeto a la diversidad, que han sido pasivos ante estos delitos (quizás por sus propios prejuicios) y han dejado impunes delitos basados en odio.

La exclusión de este grupo de ciudadanos y la pasividad del Estado respecto a la atención de estas agresiones socava nuestros derechos, nuestro sistema de justicia, nuestra democracia, nuestro desarrollo. Es que no puedo recalcar suficientemente que la agresión a Luis Aldo no es sólo un golpe a la comunidad LGTB de Guatemala; es un golpe a todos los guatemaltecos. Por eso, aunque no seás gay ni transexual ni lesbiana ni bisexual, es importante que exijás que los actos de violencia basados en odio y discriminación sean investigados y que los responsables rindan cuentas ante la ley. Construir un nuevo país no solamente se trata de poner tras las rejas a los corruptos o de fortalecer las instituciones –también exige el repudio social a la discriminación y la intolerancia, así como la defensa de los derechos de aquéllos cuya voz no se escucha.

 

La última foto de perfil del Luis Aldo…

La última foto de perfil del Luis Aldo…

Mariana Castellanos
/

Guatemalteca por decisión y gitana por destino, recorre el mundo buscando desaprender para aprender. Estudia la corrupción y la fiscalización social - promueve su conocimiento y concientización. Cuestiona, investiga, escribe y baila mientras cocina.


Hay Mucho Más

No te perdás las últimas publicaciones de Nómada

¡Gracias por suscribirte!

(Revisá tu correo y confirmá tu suscripción)

A qué hora te gustaría recibirlo:

Te gustaría recibir sobre:

¡Gracias!


Con qué frecuencia te gustaría recibirnos:

Uníte a nuestro grupo de WhatsApp

¡Gracias!


19

COMENTARIOS

RESPUESTAS

INGRESA UN MENSAJE.

INGRESA TU NOMBRE.

INGRESA TU CORREO ELECTRÓNICO.

INGRESA UN CORREO ELECTRÓNICO VÁLIDO.

*

    M. LEE /

    26/01/2017 6:49 PM

    Guatemala es un país conservador y la mayoría de las personas rechazan a los que tienen una orientación sexual diferente, y también la Iglesia Católica rechaza completamente la diversidad sexual.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Lana Porres /

    16/09/2016 3:15 PM

    Soy de GUATEMALA...que es eso de "gay"...???

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    R Rojas /

    15/09/2016 10:37 PM

    Este comentario fue borrado por fomentar el odio homofóbico. Chau.

    ¡Ay no!

    3

    ¡Nítido!

    César A. /

    12/09/2016 7:16 AM

    La vida de cualquiera es valiosa y debe respetarse, si hubo homicidio espero los perpetradores paguen.
    La preferencia sexual debe ser indiferente, lamentablemente los grupos que se autodenominan defensores de las minorías aprovechan estos lamentables sucesos para hacer valer sus agendas, no se deben pedir privilegios, la justicia debe ser igual para todos.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    El Visor Guatemalteco /

    09/09/2016 1:26 PM

    Lo que acá quieren estas "personas" son derechos especiales para ellos, y hacerlos creer que son más en la sociedad por esos "derechos" que ellos solicitan, entre ellos, el matrimonio igualitario, cosa que contraviene la constitución donde indica que el matrimonio debe ser entre un hombre y una mujer, segundo la adopción, qué dirá el/la niño o niña cuando le pregunten quien es papá y quien es mamá, estos seres quieren ser superiores a la población con lo que piden. Mejor hay que enviarlos al Federico Mora para tratar esa enfermedad que tienen.

    ¡Ay no!

    6

    ¡Nítido!

      Eddi Rodríguez /

      15/09/2016 11:13 PM

      No sabrían responder quién es su papá o su mamá... pero talvés ahora que son huérfanos, abandonados por padres que sí están dentro de la constitución, esos niños puedan con todo orgullo decir quienes son sus padres.... si, esos que los abandonaron, tal cual un pedazo de basura en la calle. ...bueno, talvés sea mejor que se queden tirados como basura en la calle y no que sean adoptados.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Vinicio Santamaría /

    08/09/2016 11:53 AM

    La muerte de cualquier ser humano por violencia independiente a su raza, religión, preferencia sexual y otras diferencias, debe de ser rechazada por la sociedad, sin embargo como todos somos iguales no se debe dejar por un lado que así como hay hombres acosadores, tambien hay mujeres acosadoras y por supuesto homosexuales acosadores, no todos tenemos la tolerancia o la paciencia para soportar los acosos y las reacciones tambien son diversas, como dice un comentario todas las personas que se conducen con respeto hacia las demas, los hombres que no andan haciendo alaraca que son machos o las mujeres que no andan pregonando que son feministas radicales, vivimos en paz y armonía con el projimo entonces es lo mismo con las otras variaciones del género, si respetan y no se meten con nadie así de reciproco será el trato.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    Melay Giron /

    07/09/2016 4:52 PM

    Bueno y el maldito que lo mató está en la cárcel???????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????? QUE INJUSTIA!!!!! COMO ES POSIBLE QUE CASTIGUEN A UNA PERSONA "QUE NO ESTABA MOLESTANDO A NADIE" SOLO POR SU SEXUALIDAD!!!! ESTE PAIS ESTA CONDENADO CON UNA MENTALIDAD TAN ARCAICA!!!

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Luisa Orellana /

    07/09/2016 7:54 AM

    aca en Guatemala no se dice gay se dice hueco

    la verdad existen muchos huecos y/o lesbianas que actúan normal, pero existe un gran numero que aparte de ser ridículos molestan a la gente "normal"

    ¡Ay no!

    5

    ¡Nítido!

      Mafer /

      07/09/2016 4:57 PM

      Decir "hueco" es contribuir con la discriminación, el machismo y con violencia pasiva. El lenguaje y las palabras que usas para referirte a las personas homosexuales llevan una carga de discriminación y violencia pasiva. Además de perjuicios y generalizaciones ( gran número que son rídiculos) como decir que ser gay/homosexual es distinto a ser gente "normal". Qué es ser normal en pleno siglo XXI?? La normalidad no existe. Estamos hablando de violencia pura por cuestión de preferencia, por quien amas. Amor es amor independiente del género.

      ¡Ay no!

      4

      ¡Nítido!

    Paulo Arriola-Headley /

    06/09/2016 10:16 PM

    Luis Aldo Garcia Sologaistoa era mi amigo desde hace muchos años. Fue siempre un buen hombre y un ejemplo para todos. Me ta tanta tristeza y tanta cólera. Me quedo sin palabras. Espero que el culpable pague.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Ana /

    06/09/2016 8:21 PM

    Muy buena nota. Soy homosexual y sí, como algunos pueden argumentar, en algunos casos somos capaces de vivir en un entorno que nos acepta y respeta por quién somos; sin embargo, algunos otros no tienen tanta "suerte" (si así se le puede decir) de encontrarse en un entorno incluyente. He vivido ambas caras de la moneda y el hecho que ahora me encuentre en un lugar en donde la mayoría de las personas me acepte como soy, no significa que también me voy a hacer de la vista gorda de la realidad de muchas personas. Ésta es la realidad aquí y en muchos otros países (inclusive en aquellos que cuentan con una legislación que aborda este tipo de situaciones).
    Creo que el principal problema es que en Guatemala no se educa para tener empatía con los demás, por lo menos la mayoría de personas carecen de esto. Es allí en donde debemos de empezar.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!







Notas más leídas




Secciones