¿Fiambre o Halloween?

Recientemente estaba viendo una película basada en una serie de libros de Veronica Roth llamada Divergent (2014). Es como la saga Crepúsculo, pero en ciencia ficción. La historia transcurre en un Chicago distópico, donde existen cinco facciones, cada una de ellas destinada a cultivar una virtud concreta: abnegación, osadía, erudición, cordialidad y verdad. Todo aquél que no logre decidirse por una sola facción, es un divergente y por lo tanto es considerado enemigo del orden establecido.

Cotidianidad Opinión P258
Esta es una opinión

Foto: Flickr, Kevin Dooley

En estas fechas que se avecinan, siempre me he sentido un poco divergente. Es decir, no logro decidir qué tradición de celebración de los muertos me gusta más. Cada una de ellas tiene su magia y no quisiera prescindir de ninguna.

Del fiambre, por ejemplo, me gusta lo ceremonioso de su preparación. Desde que era niña ayudaba a mi abuela y luego a mi madre a picar verdura, hacer el caldillo, seleccionar y mezclar ingredientes, incluso hacer los propios embutidos (ninguna marca comercial puede hacer las butifarras como las hacemos en Zacapa). Por supuesto que desde que me volví vegetariana, ya no es lo mismo. Ahora, lo que disfruto es la unión familiar alrededor de la mesa, independientemente de los miles de animales que dieron su vida en holocausto para que el señorón pueda repetir ocho veces su plato de fiambre. Incluso me gustan la dinámicas podridas que acompañan estas reuniones, son entretenidas a más no poder. Con los años, he aprendido a ser observadora y no protagonista, aunque para ser honesta, a veces he representado el papel de la tía bola, pero simpática.

Otra tradición que me gusta mucho es la de los altares del día de muertos. Siempre he admirado la profundidad y la alegría con la que los mexicanos viven la muerte. Desde que mi padre y mi abuela materna murieron en un accidente de tránsito, siento una gran conexión con este tipo de tradiciones que tienden puentes entre los vivos y los muertos con ofrendas para agradarlos. En la víspera del 2 de noviembre imagino a mi abuela, a mi padre y a un par de amigos cercanos que se llevó la parca, recorrer el camino desde la muerte hasta mi casa para tomarnos unos traguitos y platicar sobre sus vicisitudes de muertos. Eso me trae consuelo poético.

Me gustan además las calaveras literarias ligadas a las fiestas. Les dejo en prenda una de mi propia inspiración:

 

Entre panteón y panteón, vagaba una calaverita,

le preguntaba a la gente si la veían bonita.

Al responderle que no un ixchoquito engreído,

a la tumba lo llevó sin dejarlo hacer ni pío.

 

Disfruto también de Halloween y de toda su parafernalia. Me parece saludable que los niños tengan un acercamiento al horror a través de lo gracioso. Recuerdo que en mi infancia llegaron unas primas capitalinas a Zacapa para un 31 de octubre y nos calentaron la cabeza a mi hermana y a mí para salir trick or treating. Nos metimos al cuarto de costura de mi abuela y sacamos cuanto trapo viejo encontramos para hacer nuestro vestuario. La única máscara que encontré fue una del diablo que mi abuelo había traído de no sé dónde, era de madera y era espantosa. Vestida con túnica roja y máscara del diablo, salí a la calle con las primas. La primera parada fue la casa de la vecina, una venerable anciana que, al vernos en la puerta, nos echó un guacalazo de agua.

Claudia Armas
/

Pirómana.


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    alfonso villacorta /

    15/10/2015 10:39 PM

    el articulo es algo como alicia en el pais de las maravillas, porque el titulo nada que ver; no se trata de optar por una de las dos, maxime que esta mezclando peras con manzanas, porque el fiambre es una comida con cierta magia-ritualismo, mientras halloween (la vispera), que ha existido desde hace mucho tiempo en el area rural y urbana de guatemala, pero ultimamente lo han nombrado con ese prestamo linguistico del ingles y hasta se ha caido en el absurdo de tildarlo de satanico.
    luego eso de que estuvo viendo una pelicula, que tampoco nada que ver ni con el titulo ni con el resto del articulo, pasando por un vegetarianismo que, ese si, es un una antitesis del fiambrismo que hasta pudo ser para el titular "fiambre o vegetarianismo?"

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    caguzval /

    15/10/2015 10:13 AM

    Bonita crónica.
    No creo que sea necesario tener que escoger entre una u otra festividad, las tres tienen sus cosas peculiares y que evocan sensaciones.
    Personalmente disfruto Halloween desde la etapa universitaria porque era una excusa para salir con lxs amigxs y hacer estupideces, respecto el fiambre me pasa igual que a la autora. Aprovechemos que somos un pueblito alienado y absorbente porque comer fiambre en familia después de una noche de farra es algo que solo acá podemos disfrutar.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Erick /

    14/10/2015 10:51 PM

    Nunca he celebrado el Halloween ni me gusta el fiambre por lo que no es mi tiempo favorito del año. Pero creo que todos tienen derecho a disfrutar a su manera, todas las celebraciones tienen algun trasfondo "pagano" dirían por ahí, pero al final son sólo una excusa para compartir con amigos y familia y convivir como sociedad. Cualquier celebración es buena para dejar los teléfonos por un lado y convivir en persona.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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