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Historias de migrantes: Ale

Hay historias de indocumentados que, a pesar de encontrarse en extremos opuestos del espectro del éxito, retratan al individuo y su experiencia en este país.

Cotidianidad Opinión P369
Esta es una opinión

https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/8/87/May_Day_Immigration_March_LA04.jpg

Marchas de migrantes en EEUU

Hemos estado sentadas, hablando, durante casi veinte minutos y su celular no deja de vibrar. Desde que la conocí hace casi dos años, ese aparato suyo está en constante vibración. Si no son llamadas o mensajes de textos, son mensajes en Facebook, alertas en Tuiter o Snapchat. El año pasado durante las elecciones, la mayoría de mensajes eran invitaciones para dar charlas en escuelas o entrevistas con VICE y Univision. Este año los mensajes son diferentes. No son mensajes de amigos con planes para cenar o entrevistas, sino que mensajes en las redes sociales acerca de otra deportación, un proyecto de ley en contra de los inmigrantes o refugiados, incluso alertas de personas que vieron una camioneta de ICE en un vecindario cerca de nuestra universidad.

Esta es la vida de Ale (su nombre está cambiado para preservar su identidad) como activista – alertas, llamadas, mensajes constantes, los cuales ella debe tratar de difundir después en la comunidad Latina aquí en Des Moines. “El trabajo es constante,” me explica mientras nos sentamos, ha estado enferma y se le oye en la voz. “Ayer no dormí muy bien, pero tengo tanto qué hacer que si no me levanto ahorita, me voy a quedar en la cama todo el día.”

Conocí a Ale en mi primer año en Drake después de una entrevista para una clase de periodismo. Sólo tenía tiempo para tres preguntas, pero esos quince minutos se convirtieron en media hora y en una amistad duradera. Nuestras personalidades son muy diferentes pero encontramos consuelo la una en la otra. Juntas hemos marchado, debatido, llorado, reído e incluso hemos creado planes revolucionarios en ambos países.

En algunas de nuestras conversaciones después de las elecciones presidenciales de los Estados Unidos, hablamos acerca de nuestra situación migratoria. Nuestros miedos, anhelos y esperanzas para el futuros. Aunque nuestra situación es muy diferente, ella es indocumentada y yo soy una estudiante internacional, ambas hemos creado una vida que en estos momentos está en peligro de extinción.

Pero empecemos por el principio: nació en Santa Ana, El Salvador. A los once años, su familia realiza el arduo viaje desde su hogar hasta Iowa, en donde viven algunos parientes suyos. La violencia de su país llegó tocando la puerta de sus vecinos y ellos decidieron no quedarse esperando su visita.

Las narrativas de emigrantes indocumentados normalmente son relatadas por terceras personas con un aire de hipocresía. Ale no tiene tiempo para dejar que alguien más cuente su historia o la historia de otras personas indocumentadas. En su último año de universidad, Ale sigue buscando unir a la comunidad Latina, creyendo firmemente que se pueden llegar a vencer las fronteras que nos dividen.

“Eso viene de enseñanzas de mis padres, cómo me educaron, pero [también] es reconocer mis privilegios y bendiciones,” explica Ale. “A mí, muchas personas me ayudaron a llegar aquí y gracias a ellos puertas se han abierto para que yo esté aquí. Entonces yo lo veo como sirviendo a otros para que puedan llegar al mismo lugar que yo.”

Lo primero que te llama la atención de Ale cuando entra a un lugar es que todo el mundo parece conocerla. No hay lugar a donde podamos ir sin que ella sea reconocida por un amigo, conocido o un activista con quien ella haya trabajado antes. Estar en su presencia es sentirte importante, iluminada, fuerte. Eso es lo que ella busca transmitirle a cada una de las personas con las que ella interactúa.

“Servir a otros me ha ayudado a entender cómo algunos fracasos [setbacks] te ayudan a crecer y ahora los veo como enseñanzas y no como una razón para hundirme en la tristeza.”

Andie Contreras-Muralles
/

Guerrera desde el '92, chaparra a partir del 2003. Futura revolucionaria, defensora del feminismo, hablante del Spanglish. Basicamente el sueño de mi abuela y la pesadilla tu padre.


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    Erick Leonel /

    20/04/2017 8:43 AM

    Me encanta cuando dicen: "NINGUN SER HUMANO ES ILEGAL", claro que no lo es, pero si viola las LEY y comete un CRIMEN, ese ACTO es ILEGAL. Debo darle la razon al Presidente Donald Trump al indicar que en la mayoria los inmigrantes que cruzan la frontera "ILEGALMENTE" son -en su mayoria (no todos)- personas que no tienen aspiraciones de estudio o de mejorar su nivel de vida, siguen estancados en la misma botella del vecindario donde nacieron, con la misma mala costumbre y seguir el son que le toquen. Las LEYES son para respetar y si quieren vivir en un pais deben cumplir las Leyes de ese pais.

    ¡Ay no!

    3

    ¡Nítido!

      Mi libro nacho /

      24/04/2017 4:07 PM

      "personas que no tienen aspiraciones de estudio o de mejorar su nivel de vida, siguen estancados en la misma botella del vecindario donde nacieron, con la misma mala costumbre y seguir el son que le toquen."

      Vos me das planta de ser insruido... pero no te cae mal este consejo: aprende un poquito de desarrollo humano, especialmente apego, y tambien acerca de indefension aprendida...

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    César A. /

    19/04/2017 6:13 PM

    ¿Porque beatifican a los que se van? 'Nuestros' migrantes...Cuando hay tantas historias de verdaderos héroes que se quedaron para luchar y por hacer este un lugar bueno para vivir.
    Si no quieren ser 'ilegales', que ingresen de manera legal al país donde viajan. Raro que no veo a ningún inmigrante viajar a Cuba o Venezuela paraísos de la izquierda, desean ir a USA y terminar con lo poco de un estado capitalista que aún existe y es próspero.

    ¡Ay no!

    4

    ¡Nítido!

      Anna /

      20/04/2017 1:35 PM

      Con mucho respeto Cesar, lamentablemente no todos los que venimos a qui a este país venimos por qué queremos , o simplemente por gusto si venimos es por qué venimos huyendo de la violencia y pobreza de nuestros países y muchos somos profesionales en mi caso soy enfermera y muchos como yo venimos a trabajar en lo que sea para poder sobrevivir y sacar adelante a nuestras familias . Que hemos dejado Atrás hijos , yo por ejemplo deje mi trabajo mis hijos para darles estudios universitarios que con mi sueldo de enfermera no podía dárselos allá es por eso que dejamos todo atrás sin medir las consecuencias o riesgo que se se corren en un país que no es el nuestro,Idioma que no es el nuestro. Solo confiando en Dios que nos cuide y nos de fuerzas para poder salir adelante bajo las sombras y el miedo , yo conozco bien de cerca la historia de ale y reconozco que son una familia humilde y luchadora

      ¡Ay no!

      1

      ¡Nítido!

        César A. /

        20/04/2017 6:54 PM

        Lo lamento, mi familia también proviene de una historia de extrema pobreza y salimos adelante gracias a nuestro propio sacrificio y trabajo, y después de 2 generaciones somos productivos acá, sin excusas, sin culpar a otros o con necesidad de cometer delitos al entrar ilegalmente a un país.

        ¡Ay no!

        1

        ¡Nítido!



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