Las cesáreas son hasta el 94% de los partos en hospitales privados

En un contexto como el guatemalteco, donde 2 de 5 nacimientos ocurren en casa con comadrona, la técnica en labores de parto es motivo de debate entre quienes defienden los procesos naturales y quienes piensan que lo óptimo son ambientes más controlados e higiénicos. Así, mientras la Organización Mundial de la Salud recomienda que el número de cesáreas no exceda el 15% del total de recién nacidos, nada impide que en algunos hospitales privados este índice supere el 94% de los partos. Siga leyendo y sepa por qué.

Cotidianidad Somos todas cesáreas estadísticas guatemala investigación nacimientos P258 partos partos naturales Recomendados violencia

La llegada de un bebé al mundo. (CC)

Foto: Rowan Simpson (flickr.com/photos/rhan/)

Hay quienes sugieren que el proceso de la vida debería ocurrir al revés, empezando con la muerte (así ese trauma está superado) y luego pasando los últimos nueve meses dentro del embrión, flotando en condiciones de un lujoso spa, hasta terminar en un orgasmo. Todo muy atractivo si no fuera por el acto de nacer, que según algunos entendidos puede ser un proceso sumamente traumático. ¿Qué hay de cierto en ello?

La ciencia médica, en su afán de eficacia (objetivos claros, situaciones controladas, resultados satisfactorios), prefiere asegurar las condiciones en las que opera antes de ceder en variables que considera secundarias, tales como la comodidad de la paciente o su derecho a no estar anestesiada al momento de dar a luz a su bebé para poder así verlo a los ojos, besarle la frente y estrecharlo en su regazo. Así lo denuncian varias voces que se oponen a lo que consideran una visión restrictiva de abordar el embarazo y su desenlace.

Difícil para la madre

“Poner a la paciente sobre una camilla, inmóvil, boca arriba y con las piernas abiertas favorece el trabajo del obstetra porque así tiene mejor visibilidad y mayor margen de maniobra, pero es intimidante y vejatorio para la madre”, reprende Viana Maza, psicóloga clínica con un máster en salud y bienestar comunitario otorgada por la prestigiosa Universidad Autónoma de Barcelona.

Explica que la pelvis tiene articulaciones y se mueve, por lo tanto la práctica de inmovilizar a la madre durante el parto es un contrasentido y no hay razones para que no desempeñe un rol más activo. “Al contrario, aquí [en la escuela de doulas, o parteras] las preparamos haciéndoles ver que lo mejor, para que el bebé encaje correctamente durante la labor de parto, es permaneciendo de pie, caminando en círculos, realizando movimientos leves de cadera”. De hecho, la Ley para la Maternidad Saludable de Guatemala establece la posición vertical para atender el parto, “según preferencia de la mujer”.

Además de dar clases en la escuela de parteras profesionales con enfoque intercultural, el oficio de Maza consiste en asistir a las mujeres a lo largo del embarazo. “El parto es un proceso empoderador, no una enfermedad”, amonesta. “Mover el parto de la casa al hospital fue la última conquista de la medicina occidental. En Europa, los partos naturales no tienen nada que ver con doctores ni con hospitales. Ocurren en casa. Los médicos aparecen sólo cuando hay complicaciones, o cuando por equis motivos se hace necesario realizar una cesárea”.

Dicho de otro modo, Maza intenta combatir lo que ella denomina violencia obstétrica o violencia consentida. Se dice que es consentida porque su nivel de aceptación social hace posible que ni siquiera se cuestionen las condiciones de intimidación y estrés sobre la mujer, que se encuentra “en un estado de vulnerabilidad máxima”. Y, por supuesto, una cesárea innecesaria se considera violencia obstétrica.

Más que violentas, otros muchos consideran que las cesáreas en Guatemala son un mero negocio.

Dos enfoques en pugna

Guatemala es escenario de (por lo menos) dos realidades diametralmente opuestas: la del campo y la de las ciudades, la de la miseria y la de la ostentación, la de la ausencia de los más elementales servicios públicos y la de la salud entendida ya no como derecho ciudadano, sino como actividad cuya prestación reporta jugosas ganancias –y cuya onerosa adquisición es indicadora de estatus.

Las regiones rurales y pobres son la explicación de por qué nuestro país presenta una de las tasas de muertes maternas más altas de América Latina: 139.7 por cada cien mil nacidos vivos (la cifra se incrementa a más de 200 en los departamentos de mayoría indígena fronterizos con México) según el Estudio Nacional de Mortalidad Materna 2011. Para efectos de comparación, la tasa en México se reduce a 49, en Alemania a 7, y en España a 4.

Según el Observatorio en Salud Reproductiva (OSAR), las principales causas son las hemorragias, las infecciones y la hipertensión. Inciden en ello factores como la salud, la nutrición, la cultura reproductiva, la edad de la madre, la cantidad de partos previos y la falta de atención en servicios de salubridad.

Así también, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud Materno Infantil (ENSMI) 2008-2009 la tasa de mortalidad neonatal (entre 0 y 29 días) es de 18 por cada mil nacidos vivos, incrementándose a 29 en el departamento de Santa Rosa, 31 en Chiquimula y 34 en Suchitepéquez. En México la cifra baja a 7.

El hecho de ser el país con mayor inequidad del continente más desigual del mundo se expresa claramente en la manera como se dan los nacimientos: mientras en seis departamentos de la república (Quetzaltenango, Zacapa, Guatemala, Escuintla, Suchitepéquez y Sacatepéquez) la cuarta parte de los partos se resuelven con cesárea, en el área rural el 61.8% de los alumbramientos son atendidos en la casa por comadronas, según las mismas cifras de 2011.

Y si comparamos el quintil más pobre con el más acaudalado las cifras adquieren mucho mayor contraste: las pacientes con estudios superiores (existe una correlación notable entre grado de escolaridad y nivel de ingresos) reciben atención de parto por cesárea en más de la mitad de los casos, mientras que entre las mujeres sin formación académica la tasa de nacimientos por cesárea se reduce al 6.3%.

En otras palabras, una parte de Guatemala (su numerosa y desheredada mayoría) necesita un abordaje capaz de garantizarle la universalización de los servicios en salud que tanta falta le hacen, mientras que a la otra (los menos, los pudientes) lo que le urge son protocolos técnicos de los cuales echar mano para defenderse de una colusión de prejuicios, oportunismo y voracidad mercantil que pone en entredicho la calidad de los servicios privados que contrata.

Las cifras de las cesáreas en Guatemala

*Haga clic sobre cada círculo para ver las gráficas.

Las cifras hablan fuerte, gritan. Demuestran, por un lado, el alto índice de cesáreas practicadas en Guatemala a nivel general y, por otro lado, que este índice se incrementa aún más cuando se trata de partos atendidos desde la práctica privada. Obtener cifras oficiales no fue tan difícil como conseguir que los hospitales más prestigiosos compartieran sus números con el público.

“Lamentamos no poder complacer su solicitud, en honor a la confidencialidad que le debemos a nuestros clientes”, fue invariablemente la respuesta (palabras más, palabras menos) tras sendas cartas enviadas a los hospitales Centro Médico, El Pilar, Grupo Medax, Herrera Llerandi, Santa Margarita, Promesa, Las Majadas y Monte María. Tampoco tuvo caso explicarles que mal podría uno vulnerar la confidencialidad de nadie, toda vez que lo que se pedía no eran nombres y apellidos sino simples números fríos, porcentajes, estadísticas. El mensaje era claro: No, no y no.

Se necesitaba creatividad para suplir la carencia. Así, basándose en los datos de la ENCOVI 2011, Vivian Guzmán, economista del Instituto Nacional de Estadística (INE), hizo una reagrupación de categorías: tipo de nacimiento según lugar de atención, y tipo de nacimiento según escolaridad de la madre. Los resultados se muestran abajo.

Los hospitales nacionales, públicos, reportaron el año pasado un 42% de cesáreas:

Seguros Universales compartió su base de datos del 2010 a la fecha, la cual deja constancia de que las cesáreas oscilaron entre el 70% y el 82% del total de partos cubiertos por esa institución. Es decir, los hospitales privados tienen una mayoría abrumadora de partos por cesárea entre los asegurados.

Hay un caso más dramático. Un empleado del Hospital Ciudad Vieja (perteneciente al Grupo Medax) hizo llegar a la redacción de Nómada cifras que confirman un 94% de cesáreas en la atención de partos entre enero y junio del año en curso.

Manuscrito

 

Por último, el Registro Nacional de las Personas (RENAP) proporcionó un desglose exhaustivo con información consolidada año por año (desde 2011 hasta agosto de 2014) y hospital por hospital. Sólo así fue posible completar el propósito de esta nota y confirmar la hipótesis: las cesáreas constituyen, en determinados meses, hasta un 88% de los partos en hospitales privados.

“Ellos saben que están haciendo algo malo, por eso ocultan la información”, sospecha Edgar Kestler, director del Centro de Investigación Epidemiológica en Salud Sexual y Reproductiva, refiriéndose a los centros privados y su renuencia a compartir data. Asegura asimismo que, en términos generales, y salvo destacables excepciones, la cesárea sigue siendo más riesgosa que el parto vaginal.

Valga lo anterior para destacar el vacío estadístico al respecto, así como la necesidad de contar con información accesible y confiable. El reto, en todo caso, será que los hospitales privados pongan de su parte. También que los ginecólogos desistan de engañar a sus pacientes con temores infundados y diagnósticos falsos. No más gato por liebre.

De acuerdo con las nuevas líneas directrices del American College of Obstetricians and Gynecologists (publicadas el pasado mes de marzo, y aplicables al sistema de salud estadounidense), las cesáreas están sobradamente justificadas en embarazos de alto riesgo. No obstante, en situaciones normales incrementan los riesgos de muerte materna en un 300%.

Cirugía como moda, obstetricia como negocio

América Latina posee uno de los índices de nacimientos por cesárea más altos del mundo. ¿Cómo explicar un hecho así, teniendo en cuenta que este tipo de cirugías son más caras que un parto normal, y sabiendo además que los países de la región no destacan precisamente por su prosperidad económica?

Una posible respuesta está en cómo coluden los tres factores antes mencionados: 1) prejuicios basados en la tradición o en la moda, 2) beneficio económico por parte de ginecólogos y obstetras, y 3) oportunismo de parte de clínicas, sanatorios y hospitales privados que cobran los servicios de convalecencia durante más tiempo, ya que las mujeres que dieron a luz por cesárea no pueden ser dadas de alta tan pronto como aquellas que tuvieron sus bebés por vía vaginal. (Para efectos de referencia, téngase en cuenta que la Organización Mundial de la Salud recomienda que el índice de cesáreas no debería subir del 15%).

Hablamos, claro está, del segmento poblacional que va de la clase media para arriba, un 40% de los 15 millones de guatemaltecos. Hablamos de un sector socioeconómico ‘interesante’, con excedentes de dinero o capacidad de endeudarse.

Pero a la cesárea puede llegarse también sin conspiraciones. Como resultado del machismo, para empezar: las mujeres y sus cuerpos son percibidos como propiedad del marido. No es raro que a ellos les dé por inclinarse a favor de la cesárea pensando que el parto vaginal puede dejarlas “demasiado flojas”, es decir, no aptas para el disfrute del placer carnal.

A ello habría que sumarle el factor comodidad: ¿cómo no inclinarse a favor de un procedimiento de sesenta minutos con anestesia para no padecer doce horas de sufridos retorcijones? Pero hay más: a los obstetras les resulta no sólo cómodo sino redituable procurarse un ingreso adicional por atender cesáreas en vez de ponerse a disposición de la paciente las 24 horas.

Hablan los especialistas y las afectadas

“A la madre puede parecerle más cómodo, pero su recuperación es más duradera y suele ser más dolorosa también”, explica Karin Slowing, médico de formación y mamá de dos hijos. En cambio, dice, con parto vaginal la vuelta a la normalidad es mucho más rápida. “El cuerpo de la mujer está preparado naturalmente para el parto, con caderas más anchas, pelvis más grande, mayor porcentaje de grasa y un umbral del dolor más amplio. Eso no ha cambiado en términos evolutivos. La cesárea es y debería seguir siendo una excepción. No hay motivos biológicos que expliquen lo contrario”.

El aumento de cesáreas es notorio de veinte años para acá, agrega Slowing. En la práctica privada las pacientes llegan al parto debidamente preparadas, tras someterse a varios controles previos, “con lo cual el índice debería ser menor, pero en realidad ocurre al revés”.

Juan Carlos Monzón, ginecólogo con veinte años de carrera, defiende la racionalidad de su especialización mostrando la frente en alto. Recuerda los altísimos índices de mortalidad postparto que acusa nuestro país, haciendo énfasis en que ésta sigue siendo la segunda causa principal de muertes en niños. “La medicina moderna dio un gran salto con la cesárea porque nos ha permitido controlar la situación”, justifica. “Hoy contamos, además, con mejores anestesias, mejores antibióticos, radiografías y resonancias magnéticas. Casi nada de eso existía hace apenas sesenta años”.

Menciona también la tiranía de las querellas judiciales por supuestas malas prácticas. “Al ser más seguras, las cesáreas tienden a aumentar para blindarnos ante cualquier riesgo de demanda”, subraya.

Mario Ramírez, pediatra puertorriqueño, lo contradice: “a mayor número de cesáreas, mayores complicaciones en los niños”, asegura. La explicación a esto es que la mayoría de cesáreas son programadas y, por lo tanto, se trata de partos prematuros, ya que “un bebé que ya encajó en la pelvis es muy difícil de mover de ahí para sacarlo por la barriga” –ratifica Maza.

A decir de Carlos Javier Martínez, guatemalteco especialista en embarazos de alto riesgo, la alta demanda de pacientes obliga a salir rápido de ellas para poder atenderlas a todas. Por otra parte, dice, los partos naturales llevan más tiempo y son mal pagados. “A mí me gusta tratar de atenderlos de forma natural, pero no siempre se puede. Eso sí: hay colegas que medican a las pacientes para adelantarles el trabajo de parto”. Así justifican el practicarles una cesárea.

Muchas madres admiten los beneficios de la cesárea, considerándola un adelanto que ha contribuido en la disminución de riesgos y en evitar complicaciones.  “Pero eso en el 10 ó 15% de los casos, ¡no en el 90 ó 95%!”, corrige Vivian Guzmán, la economista, madre de dos hijos. “El mayor llegó a mis brazos ocho horas después de nacido. A la menor, por ser prematura, me la entregaron al día siguiente”. La queja es casi unánime: la seguridad del bebé es la llave mágica para que una madre se deje hacer lo que sea y permita la desnaturalización de su proceso de parto.

Andrés Zepeda
/

Abogado de causas perdidas, cronista de acontecimientos irrelevantes, terrorista cultural, músico frustrado, comunicador en ciernes, polemista, videasta y ciudadano ejemplar, entre otras cosas peores.


Anuncio

Hay Mucho Más

No te perdás las últimas publicaciones de Nómada

¡Gracias por suscribirte!

(Revisá tu correo y confirmá tu suscripción)

A qué hora te gustaría recibirlo:

Te gustaría recibir sobre:

¡Gracias!


Con qué frecuencia te gustaría recibirnos:

¡Gracias!


Anuncio

14

COMENTARIOS

RESPUESTAS

INGRESA UN MENSAJE.

INGRESA TU NOMBRE.

INGRESA TU CORREO ELECTRÓNICO.

INGRESA UN CORREO ELECTRÓNICO VÁLIDO.

*

    Marvin Zurita /

    14/11/2017 12:19 AM

    Me parece bien artículo con datos muy interesantes. Actualmente mi esposa está embarazada y ella realmente quiere parto natural y hemos hablado de esto con su obstetra, aunque ella parece estar de acuerdo no conocemos de un solo parto natural en el que halla trabajado, pero sí conocemos de 6 cesáreas que ha trabajado.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Gabriela Ovalle /

    01/10/2015 5:27 AM

    Excelente artículo con cifras y datos muy interesantes y concretos!

    Me llamó mucho la atención el comentario de Viana Maza: "En Europa, los partos naturales no tienen nada que ver con doctores ni con hospitales. Ocurren en casa”.

    Primero porque es un error generalizar el término Europa. Europa comprende aproximadamente 50 países (Wikipedia) y cada país tiene una cultura muy diferente. El enfoque der la sociedad espaniola en relación al proceso de dar a luz es seguramente muy diferente al turco (geograficamente también parte de Europa), sueco o alemán.

    Y segundo porque menciona que "En Europa, los partos naturales no tienen nada que ver con doctores ni con hospitales." comentario que contradigo en mi experiencia específica en Alemania.

    Según datos de la QUAG (Qualitätsbericht für außerklinische Geburtshilfe) son apenas el 2% de las embarazadas alemanas quienes empiezan el proceso de labor de parto fuera de una clínica o hospital, es decir, en casa. Podría corrobar dicho dato en mi calidad de guatemalteca residente en Alemania que según mi experiencia misma y la de amigas, familiares, conocidas, colegas de trabajo, etc. que el parto en casa sigue siendo una excepción. El trabajo de la partera por otro lado es fundamental, y es allí en donde concuerdo con la afirmación de Maza: "Los médicos aparecen sólo cuando hay complicaciones, o cuando por equis motivos se hace necesario realizar una cesárea” porque es la partera quien realiza todo el trabajo que en Guatemala ejerce el Obstetra.

    Resido en Alemania y mi hijo nació en un hospital público alemán (no hay hospitales privados!) en parto natural en agua.

    Siendo un embarazo sin complicaciones ni riesgos, la cesárea nunca fue motivo de discusión ni con mi ginecóloga ni con mi partera como opción a considerar por sobre un parto natural.

    Si bien concuerdo con algunos lectores que recalcan que es la madre quien debe decidir que tipo de parto tener, es obligación del ginecólogo y del sistema de salud en general informar a la madre OBJETIVAMENTE sobre los beneficios del parto natural.

    La riqueza de panfletos informativos que son patrocinados por las aseguradoras y ministerio de salud así como la literatura esistente sobre el tema, transmiten la seguridad necesaria a las madres que el proceso del parto por vía vaginal es tan NATURAL como la naturaleza (valga la redundancia) misma de la mujer. Y es allí en donde concuerdo con Karin Slowing: “El cuerpo de la mujer está preparado naturalmente para el parto... Eso no ha cambiado en términos evolutivos.”.

    Por qué minimizar la capacidad de la mujer de engendrar hijos en modo natural si fuimos concevidas para ello?

    La información a mi parecer juega un papel DETERMINANTE.

    En Alemania TODOS (ciudadanos y residentes) estamos obligados a pagan un seguro de salud - o de enfermedad como sería adecuado traducirlo - (Krankenversicherung). Èste cubre entre otras cosas, un curso de preparación para el parto. En él, las parejas son instruidas por una partera entre otros temas sobre el procedimiento del parto natural y las ventajas que tiene para la madre y el hijo. Se habla sobre la posibilidad de la cesárea pero no se profundiza en el tema porque es reservado a una minoría de casos en donde dicho procedimiento es necesario para garantizar la vida de la madre y/o del hijo. Es decir, se parte de la premisa que será un parto natural y por ello se prepara a la madre y a la pareja para ello.

    El evento del parto natural fue una experiencia muy abrumadora para mi: dolor, incerteza, dudar de la capacidad de mi misma de poder lograrlo, etc. pero el nivel de felicidad de ser la primera en sostener a mi hijo en brazos justo después de nacer y poderlo abrazarlo desde sus primeros segundos de vida es INDESCRIPTIBLE y debería de ser un delito privar a una madre de tal derecho!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Luis Prieto /

    30/04/2015 12:41 PM

    Felicito a Nómada y sus autores. Como especialista en salud pública tengo que decir que Guatemala es especial... pero no tanto. Creo que los colegas Ginecobstetras deben repensar con seriedad y con ciencia en la mano. Todos sabemos que un caso es único, pero después, la estadística cumple su función y demuestra lo que antes solo son conjeturas e intereses a veces mezquinos. Quiero decir, que las desviaciones por razones de todos conocidas, básicamente atribuibles a determinantes sociales de la salud, nos van a justificar un incremento hasta de otro 10%, fijando las cesáras en el 25%, hasta ahí tendrán el respaldo científico y el respeto al juicio clínico individual. Por encima de estas cifras, llegar al 40% como ha llegado Quetzaltenango, o al 50% que se ha visto en Escuintla (y hablo solo de hospitales públicos), no se puede justificar por muy "especial" que querramos hacer aparecer a las pacientes de este país. Háganse un favor, y analicen con más rigor los datos que producen en sus clínicas, y recobren el sentido común, no puede ser que algo que es natural, y no una enfermedad, requiera intervención hospitalaria en la mayoría de casos!!! Hay estudios que muestran una frecuencia, por ejemplo en México, de hasta el 29% de complicaciones del embarazo, parto y puerperio. Si todas las quisiéramos resolver por cesárea (caso no lógico porque no todas son a término) tendríamos hasta un máximo del 30% de cesáreas... no hay por donde justificarlo, o están reescribiendo todos los tratados de la especialidad. Por último, escuchen también a los colegas pediatras, también hablan desde la ciencia.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    ANONIMO /

    10/12/2014 9:26 AM

    […] ecuación es sencilla, pero brutal: un parto es un negocio y a más partos, más ganancias; y segundo, el sistema patriarcal le otorga a los profesionales […]

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Andrés Zepeda
    Andrés Zepeda /
    13/10/2014 12:01 AM

    respuesta a hugo castellanos:

    no soy yo quien sostiene que las cesáreas no deberían sobrepasar el 15% del total de partos, ¡es la organización mundial de la salud! (por lo tanto, si a usted le parece “una ligereza de comentario”, sugiero que le haga llegar sus quejas a ellos, no a mí).

    la mujer no es propiedad de nadie, en eso coincidimos ambos. lo que me sorprende es cómo usted, siendo ginecólogo, pierda de vista que el criterio rector aquí (para decidir si se realiza o no una cesárea) debería ser la integridad no sólo de la madre, sino de su bebé, y que consideraciones de este tipo van mucho más allá del derecho de ella a decidir sobre tales asuntos.

    ¿hay tanto que decir? por supuesto que lo hay. el texto de arriba pretendía ser un reportaje periodístico nomás (y lo fue), no un ensayo interdisciplinario ni una tesis de doctorado.

    gracias por tomarse el tiempo de leerlo (y de comentarlo),

    /.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Hugo Castellanos /

    03/10/2014 4:46 PM

    En principio creo que es un tema que necesita ser tratado con mucha mas atencion, esmero y responsabilidad compartida con gente idonea en el tema y no solo lanzar criterios a priori;es mas, podria ser un tema y por demas muy interesante para convertirlo en un verdadero estudio cientifico, que involucre gente con diferentes especialidades no solo medicas y a lo mejor pronto efectuar un foro o simposium, Personalmente creo que afirmar que no deberian las cesareas sobrepasar el 15 % es una ligeresa de comentario ya que existen muchas razones para acrecentar ese porcentaje de una manera convincente, con indicaciones medicas claras y precisas. Hay un buen numero de problemas o complicaciones serias del RN a causa de pretender tener partos normales o nacimientos vaginales por fuerza. Todos los niños podrian nacer por abajo si no importa su estado de salud fisica y mental, Personalmente he abierto un capitulo en la gineco-obstetricia que practico y, he dado en llamarle "CESAREA DE COMPLACENCIA" y creo convencido que la mujer no es propiedad de nadie y puede sin egoismos disponer si su parto es vaginal o por medio de una cesarea y no solose trata de si queda floja sino ademas, con rasgaduras perineales, con incontinencia urinaria, cisto rectocele, y prolapso uterino que, la lleva a sala de operaciones para su correccion quirurgica. 15 % me parece insensato, para los que tienen experiencia hospitalaria con presentaciones de casos complicados de bebes con daño cerebral y tantas complicaciones inclusive cesarea de urgencia por sufrimiento fetal y luego es bueno el programa de comadronas, hasta que las cosas se complican e interviene el personal hospitalario. Hay tanto que decir.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Andrés Zepeda
    Andrés Zepeda /
    02/10/2014 6:04 AM

    respuesta para el dr. carlos javier martínez:

    el viernes 12 de septiembre (léase: 18 días antes de su ‘derecho de respuesta’, reproducido aquí abajo) usted recibió un correo electrónico personal copiando el enlace al reportaje recién publicado, con una aviso que decía: “comentarios, sugerencias, correcciones y reclamos bienvenidos”.

    ignoro por qué eligió ignorar ese aviso, e ignoro también a cuenta de qué sus reclamos a estas alturas del partido; pero le sugiero algo para no enredarnos más:

    voy a volver a remitirle el mismo correo, y me pongo desde ya a su disposición para aclarar lo que haya que alcarar y corregir lo que haya que corregir… a menos que prefiera seguir dándome (y dándose) largas, pasándose de listo con argucias tipo ‘yo no fui, fue teté’.

    agradezco mucho su atención (no así sus reclamos a destiempo) y quedo a disponibilidad para limpiar la mesa de equívocos y malos entendidos.

    never surrender,

    /.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Rosalinda Santizo /

    30/09/2014 1:20 PM

    Mujeres esto No es un buen articulo . cuando decidan ser madres y quieren informarse de que manera puede ser el parto lean artículos científicos estos los puedes verificar si el articulo lo respalda con buena investigación revisando la bibliografía avalado por una escuela de alto reconocimiento . y si esta avslado por chrocannee

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    dr.carlos javier martinez /

    30/09/2014 12:55 PM

    como derecho de respuesta. el sr. zepeda converso conmigo via telefónica, pero TERGIVERSO MUCHAS DE MIS RESPUESTAS. Como médico de ginecoobstetricia y de alto riesgo mi misión es hacer una evaluación exhaustiva de cada embarazo en particular y advertir del estado de salud del feto, resaltando cualquier riesgo que pueda existir. Yo sigo atendiendo tanto partos normales como cesáreas. Sin embargo EN NINGUN MOMENTO MENCIONE QUE LA ALTA DEMANDA OBLIGUE A SALIR RAPIDO DE LAS PACIENTES, PUES INCLUSIVE UNO NUNCA PUEDE ADELANTAR UN NACIMIENTO POR CUESTION DE SENTIDO COMUN Y MADUREZ DEL BEBE. POR OTRA PARTE YO NUNCA HABLE CON EL SR. ZEPEDA DE LOS HONORARIOS DE UN PARTO Y DE UNA CESAREA. Me considero en este caso ofendido, ya que el emitir una opinión debe ser un derecho de todo ciudadano, siempre y cuando el periodista RESPETE LO QUE UNO EXPRESA Y NO LO PUBLIQUE COMO LE DA LA GANA. Espero que ANDRES ZEPEDA, en agradecimiento al tiempo que le dedique pueda tener la cortesía como profesional de la comunicación que él es, de aclarar y corregir lo que publica de mi persona.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Rita Joachin /

    14/09/2014 9:25 AM

    Un buen artículo. Como madre me preparé para tener mi parto natural porque quería que mi hija viviera esa que es la experiencia fisiológica y natural, pero por una complicación en la semana 35 me vi obligada a someterme a una cesárea. Pero conozco a muchas mujeres que ya ni siquiera consideran la posibilidad de un parto natural, simplemente solicitan que se les programe la fecha para cesárea, independientemente de la opinión del médico, sólo por consejos de otras mujeres porque la cesárea es "más fácil". Si bien es cierto que los médicos suelen recomendar el procedimiento por motivos lucrativos, tmsbien hay ocasiones en que la cesárea es una mejor opción, y por otra parte son cada vez más mujeres las que evitan el proceso de parto natural porque no quieren tener dolor ni pasar incertidumbre. Es un problema con muchas aristas.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!







Notas más leídas




Secciones