Me junté con dos lobos en un parque

Aunque se originó en la década de los ochenta, hasta hace algunos años me enteré de la existencia de la subcultura ‘furry fandom’, que se refiere a los aficionados en crear personajes antropomorfos a partir de disfraces. Fue a través de un episodio del programa ‘Tabú’ de National Geographic Channel, que empezaba con una frase demoledora: “Algunas personas exteriorizan su verdadera personalidad cuando están disfrazadas”.

Cotidianidad n789 Opinión P147
Esta es una opinión

Luis y Dora, dos furries guatemaltecos.

Fotos: Astrid Morales

El capítulo contaba la historia de una chica llamada Ivette y sus amigos, quienes –según se aseguraba en el programa– viven en un mundo de fantasía regido bajo sus propias reglas. Ellos son de Monterrey, sitio en donde hay más furries en Latinoamérica. Estados Unidos y el continente asiático son otros lugares con altos índices de ‘población furry’. Incluso tienen convenciones masivas y, en algunas ocasiones, dan el dinero recaudado en entradas y donaciones para beneficencia.

Si buscas ‘Furry Fandom’, el resultado inmediato en Google (además de definiciones) son fotos de personas que portan un traje peludo con forma de animal. A propósito, dicho traje se llama ‘fursuit’. Los que no formamos parte de esta subcultura llegamos a creer que es precisamente el fursuit el elemento más característico del furry fandom, sin embargo hay algunos de sus miembros que ni siquiera lo portan. Entonces ¿qué otros elementos conforman a un furry?

Lo principal es que más allá de representarlo físicamente, estas personas se identifican con uno o varios animales y les gustaría tener algunas de sus características, como la fuerza o la rapidez. A partir de ello, crean su alter ego. A este se le llama ‘fursona’ y puede ser un animal real o de fantasía.

Los furries se interesan por los juegos de rol y los libros relacionados a esa temática, y aunque no existe en sí un “género musical furry”, a muchos les gusta la música electrónica. Este es un fandom lleno de arte. El dibujo es algo crucial para ellos, porque a través de él su fursona puede hacer realidad todos sus deseos y fantasías. Navegando encontré dibujos y algunos cómics. En estos últimos se les puede ver realizando actividades cotidianas, peleando, en situaciones cómicas, e incluso en encuentros sexuales. A la parte “XXX” del furry fandom se le llama ‘yiff’. Implica interacción sexual real o a través de la red, incluyendo material erótico heterosexual y homosexual. Aunque por lo general el yiff se plasma en dibujos, he visto algunos fursuits con “agujeros especiales”, que me hacen suponer que hay quienes no dejan la acción solo para el papel.

Al leer lo anterior es probable que más de algún lector se escandalice y automáticamente piense en el estereotipo negativo más común asociado al furry fandom: la zoofilia. Respecto a eso, no queda más que recordar que el mundo es enorme y hay de todo en todas partes. Aunque es probable que exista algún furry que tenga atracción sexual hacia los animales, también la podría tener tu vecino o la recepcionista de tu trabajo.

¿Existen en Guatemala? 

 

“Algunas personas exteriorizan su verdadera personalidad cuando están disfrazadas”.

“Algunas personas exteriorizan su verdadera personalidad cuando están disfrazadas”.

Surfeando en internet encontré un grupo llamado FurGua Furries de Guatemala, y decidí contactar a uno de sus integrantes. Unos días después empezamos a conversar. Su nombre es Luis y tiene 23 años. Me explica que se enteró del furry fandom por unos dibujos de lobos que encontró en Internet hace cinco años. Para su suerte, estaban firmados por el artista que los hizo. Lo buscó a través de la web y los datos respecto a este fandom fueron llegando uno detrás de otro. A partir de ese momento empezó a involucrarse cada vez más en esta subcultura.

Luis tiene tres fursonas: Lwna (lobo gris), Vlk (perro lobo checoslovako gris) y Lupíor (nutria de río café). Su primer personaje fue Lwna. Afirma que es con el que más identificado se siente, así que seguramente esa es la razón por la que solamente tiene fursuit de este personaje.

Me cuenta que en nuestro país hay alrededor de 50 furries. La gran mayoría vive en la Ciudad de Guatemala, y hay unos diez distribuidos en el resto del país. Específicamente en Quetzaltenango, Cobán y Escuintla.

Pude conversar un poco con la única chica furry de Cobán. Se llama Laura y tiene 16 años. Su fursona se llama Sasha y es un sergal. Creada por el artista furry japonés Trancy MICK, esta es una especie de ficción que reúne características tanto de los lobos como de los reptiles.

Ella elabora fursuits para su uso personal y para otros furries. Dependiendo del material y lo complejo del diseño, un fursuit hecho por Laura cuesta entre 900 y 1,500 quetzales. Visitando varias páginas pude darme cuenta de que algunos fursuits llegan a costar hasta dos mil dólares.

Laura porta el suyo con frecuencia. “Me gusta porque me permite ser como realmente quiero. Me da libertad”, explica.

En algunas ocasiones, un buen porcentaje de los furries del país ha traspasado las fronteras de Internet –que es por donde más interactúan– para verse en persona. Esto ha sucedido en la Ciudad de Guatemala, en convenciones de anime, pues al ser tan pocos en el país aún no existe una actividad propiamente de furry fandom.

“Somos una manada” dice Laura entre risas. Agrega que considera que en la Ciudad de Guatemala es más fácil que las personas acepten esta subcultura porque hay más gente y estamos expuestos a más cosas diferentes.

 

La gente los voltea a ver con curiosidad. Incluso, hay quienes se toman fotos con ellos.

La gente los voltea a ver con curiosidad. Incluso, hay quienes se toman fotos con ellos.

Por su lado, Luis me compartió algunas de las experiencias que ha vivido al momento de usar su fursuit en la ciudad:

En la Sexta Avenida de la zona 1 fue interceptado junto a una de sus amigas porque pensaron que estaban pidiendo dinero. Les comentaron que debían avisar con anticipación y pedir permiso a la municipalidad para recorrer la famosa avenida vestidos así.

En otra ocasión, junto con otro furry decidieron ir a la Avenida Las Américas. Ambos usaban la cabeza, cola, manos y pies de su fursuit. La reacción de las personas fue positiva: los volteaban a ver con curiosidad y algunos hasta se tomaron fotos con ellos. Lo que sucedió luego fue que, al igual que en la Sexta, agentes de EMETRA los detuvieron, solicitaron sus documentos de identificación y les dijeron que nadie les notificó que estarían ahí… El resultado: explicaron que no eran parte de ninguna actividad publicitaria, que no pedían dinero, y que solo habían decidido asistir tal y como se les dio la gana. Tuvieron que quitarse todo y retirarse.

Luego de eso, Luis y sus amigos se han limitado a portar sus fursuits en casa, en la colonia, en convenciones o aventurarse a uno que otro recorrido por varias cuadras de las zonas 1 y 2, utilizando solamente sus colas.

Después de semanas de charlas en línea con Luis, él y otra furry llamada Dora, hicieron una excepción y emprendieron un viaje más largo para que pudiéramos vernos. Es domingo y el reloj marca la una de la tarde. Llego al lugar acordado… veo dos lobos dirigirse hacia mí.

Muchas veces las personas emanan apatía al ver a otros que “son diferentes”. Ojalá que en un futuro próximo, este grupo no siga siendo limitado a mostrarse en pequeños espacios en Guatemala y otros lugares del mundo, porque entonces los estigmas seguirán creciendo. Y, a propósito, se la pasan bien haciendo lo suyo. Aquí tienen una probadita:

 

Astrid Morales
/

Periodista / fotógrafa / cineasta / melómana / visita 4 páginas de internet específicas todos los días. Ser azulado de enorme cabellera que por las noches se dedica a investigar temas “poco convencionales”. Por las mañanas duerme. Le gustaría vivir en un mundo creado por Michel Gondry, Wes Anderson o Terry Zwigoff.


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    Fox /

    12/08/2016 9:58 PM

    Hola yo soy un furry de Bolivia por aca no conozco a nadie que espa sobre Esta subcultura no tengo un fursuit pero me dedico al arte del dibujo
    Por cierto me gusto mucho su reportaje y tiene mucha razón al decir que hay pocos furries en algunos paices talvez yo sea el único de mi país pero aún hasi tratare de encontrar a más para poder crear una amistad con ellos

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    José Solares /

    05/02/2016 1:03 PM

    Mi hermano Jorge Rafael Solares es el primer Furry de Guatemala y administrador de FurGua y otras páginas referentes al tema... Quizá podrían contactarlo a el para una entrevista acerca del movimiento furry en Guatemala...

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    luisf.air@ovi.com
    Luis López Silvestre /
    29/10/2015 6:52 PM

    Yo propongo el Movimiento Nacional de Liberación de los Fandoms! haha Yo soy Brony, y no me había puesto a pensar que encarnar a nuestros personajes podría implicar algún tipo de inconveniente con las autoridades. Sería pertinente ponerlo sobre la mesa con la Muni para poder estar en espacios públicos y no pasar por algún escenario como los que ellos han pasado o tener algún tipo de "licencia" que no nos obligue a dejar un status que nos da comodidad. Sin duda se lo comentaré a mis amigos Bronies que nos juntaremos el sábado en el centro comercial más grande de la Roosevelt al medio día a quienes veré por primera vez fuera de facebook :)

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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