Nada, lo tengo todo

“¿Qué necesitas?” pregunta el Místico. “¿Ahora o en general?” quiero aclarar, pero en realidad no importa porque aquí, en este momento, la respuesta es la misma. Quizá lo es siempre.

Cotidianidad Opinión P258
Esta es una opinión

Vista desde la casa de El Místico.

“Ahora. Es lo más importante. Lo único que tenemos”, dice él sin apartar su mirada.

“Ahora no necesito nada.”

“¿Qué deseas?” sigue él con rapidez sin dejarme tiempo de pensar, de razonar, de analizar, como si de una sesión de terapia se tratase, para sacar de mí la respuesta auténtica, la sensación más sincera.

“Nada. Lo tengo todo”, digo con una tranquilidad en la voz que no es nueva y sin embargo, me siento nueva diciéndolo. Porque es la verdad.

“Muy bien. Así está muy bien. Eso es la vida. Eso es…”, asiente el Místico complacido y toma otro sorbo de té.

La vida es eso. Las cosas son fáciles aunque no siempre lo parezcan. Las relaciones lo son, las personas, las esperas, el trabajo. Todo lo vivido lo es igual que nuevas ciudades, nuevos contextos, nuevas historias que nacen de las puntas de tus dedos. Y son fáciles porque albergan numerosas posibilidades.

Nada de esto, lo que decidimos, lo que experimentamos, lo que creamos, es realmente difícil, complicado en el fondo, incomprensible en su esencia. Nada. Y sin embargo, hay momentos –los noticieros mañaneros, las pausas para la publicidad, la llegada de facturas y de discursos económicos -, cuando la opresión en el pecho y el torbellino en la cabeza quieren convencernos de lo contrario, hacernos dudar. Y a veces lo consiguen. Más en estos tiempos tormentosos, inciertos, de luz oscura inundados de miedos propios y ajenos, miedos adquiridos, insertados y heredados. Miedos que lo impregnan todo volviéndose en nuestro estado constante, cotidiano.

Puerta en Vejer de la Frontera, Cádiz, España.

Puerta en Vejer de la Frontera, Cádiz, España.

Este mundo se ha convertido demasiado cómodo para el cinismo mientras nosotras y nosotros necesitamos volver a creer para ilusionarnos, para tener esperanza, para vivir.

Por eso hoy no quiero hablar de miedo; quiero hablar de amor. Yo siempre quiero hablar de amor. El Místico sonríe. Amor es libertad, me dice. Si no hay libertad, lo que sea que tengas, no es amor. Y punto.

Anna Maria Penu
/

Escritora, politóloga, feminista europea en cuya piel América Central está empezando dejar sus huellas. Se nota en mi mirada, en mi manera de estar en el mundo. Aquí escribo con humor, con dolor y ternura. Escribo para seguir caminando.


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    S. Perez /

    16/01/2015 11:42 AM

    Excelente! me encanta leer tus artículos.

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    ¡Nítido!

    Javier /

    08/01/2015 4:35 AM

    Enhorabuena una vez más. Me encantó el ritmo, la cadencia y la trascendencia de cada palabra. Gracias.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Eva /

    08/01/2015 12:29 AM

    Un texto verdaderamente precioso... Necesitaba leer algo así para empezar con ilusión el año. ¡Gracias!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Valeria Rohrmoser /

    07/01/2015 2:42 PM

    Me encanta..>3

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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