Por qué la muerte de Chester Bennington de Linkin Park nos paralizó 

Ser fanático de Linkin Park equivale a pertenecer a una generación que creció con ellos, a identificarse con sus letras, un balance entre metal, rock y hip hop que creaba una armonía inigualable de existencialismo. A sentir sus voces y pesadez melódica. La voz de Chester y las canciones de Linkin Park generaban algo intenso, entre seguridad y resguardo, como escape de la realidad a un mundo paralelo, donde sólo nosotros podíamos existir.

Cotidianidad Opinión P369
Esta es una opinión

En vivo Collision Course / Encore-Numb / Linkin Park y Jay Z Joe Hahn, Jay Z, Mike Shinoda y Chester Bennington

La noticia

Estaba manejando este jueves 20 de julio hacia la Feria del Libro – iba en búsqueda de dos libros: uno de filosofía estoica y una novela para sumergirme en otro ambiente – mucho de lo que encontraba también con la música de LP. La noche anterior, en alguna estación de radio, pasaron dos canciones seguidas de Linkin Park de las viejas, y reflexioné por un momento que eso no era algo tan común. ¿Será que ya algo se estaba preparando?

De vuelta, entre la Roosevelt, Carabanchel y el Anillo Periférico, recibí una imagen y mensaje del esposo de mi mejor amiga. No lo logré abrir solo lo vi en la notificación de la pantalla de inicio que decía “Bibi, vi la noticia y me recordé que querías ir a las Vegas a verlos, no?” Tras fijarme rápidamente en eso, mi mente empezó a pensar lo peor: alguno de los integrantes se murió, o cancelaron el concierto de septiembre que iba a asistir.

Cambié de estación y estaban pasando una de las más reciente canciones de su álbum One More Light. Al terminar, la locutora da los créditos respetivos de la canción y empezó a hablar de lo trágico del cumpleaños de Chris Cornell y menciona a Chester Bennington. Estaba de lo más confundida. ¿Por qué lo traía a colación? Desubicada completamente mis brazos cayeron del timón al escuchar “la muerte de Chester, descansa en paz”. Paralizada, no solo por el tráfico, sino que entumecida, tal como su canción Numb. No sentía, no creía, no nada.

La generación LP – perdidamente encontrada

  • “¿Quién es tu cantante favorito?”, me pregunta Manuel
  • “Linkin Park”, le respondo con una gran sonrisa.
  • “¿De verdad? Yo pensé que eras fresa”.

Y así comenzó una de las mejores amistades que he tenido. Esa vez en el laboratorio de física del colegio Julio Verne, era mi re-introducción a Guatemala luego de estar fuera seis años. Tenía 12 años.

Hybrid Theory, su primer álbum lanzado en el 2000, fue una explosión de instrumentos, voces, riffs, tonalidades altas. Un híbrido entre canciones, desde Papercut o Crawling hasta In the End, una mezcla brillante con Mike Shinoda. Existía entre los dos un balance, metal con Chester, con su color de pelo, negro, rojo, rubio, pelado y subsiguientes tatuajes y la tranquilidad de rap que emitía Mike reflejados en sus videos musicales. Sin olvidar el maestro Mr. Hahn. Meteora le siguió, consolidándose como mi identidad con Breaking a Habit, Faint, From the Inside y Numb. El mash-up hecho con Jay Z en Collision Course fue la cúspide de la mezcla de mis géneros favoritos, con el hip hop, con el que había crecido en Japón.

El rock nació como forma de protesta. Este tipo de metal y rock es una expresión personal e introspectiva de la que nadie está exento. Desde la soledad, angustia, ira, esta música era nuestra expresión de rebeldía, autoestima, e identidad propia. En la tristeza, enojo o felicidad, nos encontrábamos con LP. A veces por ser diferentes o tener ese sentimiento de no encajar, tanto por la forma de ser, o las expectativas de comportamiento en la sociedad tan cuadrada. También en amistades por tratar de pertenecer a cierto grupo durante la adolescencia. Este tipo de música era un refugio que trascendió y marcó mi personalidad y comportamiento en los años venideros. Para ese entonces ser mujer, adolescente, amante del rock era algo tan bizarro para los demás. No solo era una forma de expresión, era mi propia terapia para mi salud mental: la música, en especial la de LP; y el ejercicio.

Para la banda era una forma de expresión de etapas sombrías de maltrato, abusos y diferentes problemas personales como a veces críticas político-sociales (como en What I’ve Done). Hubiera pensando que para ellos, crear su propia música era también una forma de terapia para los conflictos que tuvieran.

Me prometí desde que compré Linkin Park: Live at Milton Keynes y haber pasado frente a sus conciertos en Londres, que los iba a ver sea donde estuviera. Cancelaron su show en Curitiba, Brasil cuando vivía allí, y este año era el año que los hubiera visto en su gira Una Luz Más, como mi segundo nombre. [Moraleja: no esperes, si algo quieres, hazlo!]

Suicidio y estoicismo

Estoy segura que no estoy sola en decir que su música nos acompañó y marcó momentos específicos. Fue durante mi maestría en Inglaterra que al fin encajé o pertenecí. Julián, mi gran amigo que hice allí me decía que era ‘old school’ porque me encantaba LP. Mi predilección por el rock fue más allá, en especial el año pasado, donde expandí mi mente y comprensión del metal y rock progresivo, escuchando y asistiendo a toques en pleno mosh pit. Lo que me dio el rock de Linkin Park fue esa disposición de conocer, indagar, no juzgar, explorar lo ‘under’, y dejarme llevar y aprender de lo ‘no tan convencional’.

Pasé la tarde del jueves refugiada de los libros – compré un libro de historia en la Editorial Catafixia mientras allí pasaban la playlist de Linkin Park, un libro de Benedetti titulado ‘La Borra del Café’, y al fin encontré un libro sobre los estoicos editada por Nueva Acrópolis. Es una filosofía greco-romana que estudia y promueve la tolerancia, autocontrol, calma ante la adversidad, fuerza y poder de voluntad, reduciendo extremos emocionales – a través de Zenón de Citio, Séneca, Epicteto, y Marco Aurelio.

Quería saber más de ella, pues, como decía, nadie está exento de sentimientos – y con ellos pueden ser tanto nocivos como productivos para las personas. Mucho se ha hablado de la inteligencia emocional, hablar abierta y directamente de la salud mental. Somos todos una máquina de neuronas y electricidad en nuestro cerebro, intrínsecamente líquido y energía. Hay que conocernos y ser entendidos.

Llegar al extremo de quitarse la vida como Chester no es tema para tomarse a la ligera – y no sólo pasa entre artistas, o gente desconocida, pasa en nuestros círculos más cercanos.

El último álbum representaba un tono más tranquilo pero cuyas letras y nombre de las canciones podían representar un patrón. Sin embargo, esta letra habla sobre la importancia de la vida y personas: ‘if they say, who cares if one more light goes out? in a sky of a million stars, it flickers, flickers, who cares when someone’s time runs out? if a moment is all we are, we’re quicker, quicker, who cares if one more light goes out? Well I do’

No soy experta en estoicismo, apenas lo estoy comenzando a estudiar, pero encuentro una relación causal con lo ocurrido el jueves, tal como dice en su canción New Divide ‘give me reason’, la razón en su forma dentro del estoicismo y de las Luces.

Waiting for the End (2010): https://youtu.be/5qF_qbaWt3Q

Letras que sacan lágrimas, abierta para interpretación desde amor, vida, hasta lo que acaba de pasar.

Gracias Chester por tu grandeza y rescate. Gracias.

Chester.LinkinPark.com

 

En vivo Collision Course / Encore-Numb / Linkin Park y Jay Z

Joe Hahn, Jay Z, Mike Shinoda y Chester Bennington

Bibi González
/

Internacionalista y economista política. Nómada de nacimiento y extrovertida de naturaleza. Le encantan los aviones, viajar, el cielo y las nubes, ‘toca tierra en el aire’. La música y el deporte la guían, apasionada por el desarrollo y seguridad alimentaria.


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    Josue fajardo /

    15/10/2018 12:02 AM

    Tu reflexion y lo que viviste lo vivimos muchas personas cuando supimos de la muerte de Bennington.. drogadicto o no.. rock o no... el tipo en sus letras hablaba de algo mas alla... hasta siempre chester

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    César A. /

    26/07/2017 7:15 AM

    Es triste cuando un ser humano pierde la vida, pero si es su decisión pues no hay nada que hablar.
    Sin embargo, perdón pero llamar Rock a lo que LP proponía como música, es como llamar música al reggaeton, imperdonable.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    juan manrique /

    25/07/2017 7:03 PM

    Que buen texto me encanto

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    July /

    25/07/2017 1:20 PM

    Quienes escuchamos la música de LP nos dejo marca, que entiendo el sentimiento de la escritora, porque cuando escuche la noticia de la muerte de Chester me quede atónita. Desde que escuche Papercut, les seguí porque me encantaba la letra de sus canciones y me identifique con ellas en ciertos momentos de mi vida y me hubiera gustado asistir a uno de sus conciertos.
    Chester era un ser humano e independientemente de la forma de su muerte merece respeto, ojala algún día en Guatemala aprendamos a dejar de odiar y de discriminar a quienes tienen intereses y gustos diferentes pero que no le hacen daño a la humanidad.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Marlon Suarez /

    25/07/2017 7:07 AM

    Hay se acabo el mundo! drogos p.....s con tanta droga que se mete terminan con esquizofrenia. Increíble como esta gente idolatra a estos locos!

    ¡Ay no!

    3

    ¡Nítido!

    Fernando González /

    24/07/2017 9:36 PM

    My bien escrita la columna. Hay misterio e interés narrativo para el lector que se adentra a ese mundo en el que vivió el grupo Linkin Park

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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