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¿Qué sacrificamos por tener muchas cosas?

En la vida laboral, ser eficiente es una cualidad que se espera sea constante. Sin embargo, muchos de mis buenos amigos se mudan este semestre y esto me obliga a disfrutar cada instante que me queda con ellos. Esto me hizo pensar las innumerables veces me he propuesto vivir más el hoy y estresarme menos, pero luego vienen las listas de compras, las de los mandados y los pagos.

Cotidianidad Opinión
Esta es una opinión

The New Fred Meyer on Interstate on Lombard

Foto de Andreas Gursky

¿Cómo poder encontrar un equilibrio entre las obligaciones y lo que queremos? Creo que si solo nos dejamos guiar por las obligaciones, entonces únicamente nos convertimos en unas máquinas y nos cerramos a que la vida nos sorprenda. Pero al mismo tiempo, ¿cuáles son las prioridades correctas? ¿Debería poner el trabajo o a la familia y amigos primero? Pienso que lo ideal sería poder priorizar siempre esas relaciones, porque al final del día lo más importante es con quien he reído, llorado y platicado.

Pero, por otra parte, vivimos en una realidad que quiere que seamos sumamente eficientes, que nos dice que el día laboral es de ocho horas, lo cual muchas veces no permite que los papás vean a sus hijos más que en la mañana antes de salir al tráfico infernal y en la noche, luego del trabajo. ¿No sería ideal para esas mamás y papás tener más tiempo con sus hijos, no sería para los hijos mejor poder contarles a sus papás sobre el día, sobre lo nuevo que aprendieron en matemáticas? Pero no, hay que ir al trabajo ocho horas porque las cuentas no se pagan solas. ¿No hay algo poco natural en esto?

Me imagino que habrá personas en este diverso mundo que están muy contentas con el sistema que tenemos, cada quien suele saber o creer saber qué es lo mejor para sí mismo. Pero me gustaría que como sociedad dialogáramos sobre cómo queremos construir nuestro mundo; que estuviéramos abiertos a nuevas ideas. Insisto en que tenemos que ser conscientes de que este mundo en el que vivimos es una construcción y, así como hoy en día decimos que sin el dinero no sobrevivimos, también lo han hecho en otros tiempos y bajo otras circunstancias. ¿Será posible vivir en un mundo donde el dinero no es lo más necesario para sobrevivir?

Podríamos empezar a compartir más. En algunos vecindarios en Suiza la gente ha optado por poner un tipo de calcomanías en sus puertas que indican que están dispuestos a compartir objetos con los vecinos. Entonces, si en alguna ocasión alguien necesita una licuadora y no la tiene, porque no ha tenido la necesidad de comprarla por el poco uso que le daría, puede ir a la casa del vecino y preguntarle. Así de sencillo.

Esto me parece muy enriquecedor por dos razones: primero, no estamos gastando dinero en un producto que pasaría meses refundido en un armario de la cocina y segundo, esto abre las puertas a que nos relacionemos más con las personas a nuestro alrededor. Quién sabe, un préstamo de licuadora podría derivar en una amistad.

Donde actualmente vivo no he visto estas calcomanías pero sí hay un grupo de personas que tienen un local llamado “Leila” (Leihladen o tienda de préstamos).  Y no, no son de esos préstamos donde las personas terminan teniendo deudas. El concepto del local es que personas lleven artefactos o ropa que no necesiten del todo, para al final tener un inventario muy variado. Entonces uno puede llegar y prestar algo, y de paso llevar algo que solo estorba en la casa, pero que alguien más podría hallar muy útil.

Con esto no se está solucionando el hecho de no ver a los hijos todo el día o de tener que trabajar en vez de pasarla con las personas que apreciamos. Pero creo que los dos son intentos de pensarnos como sociedades diferentes. Son intentos de renovar las prácticas de consumismo que nos parecen ya tan naturales. Pensar que de esta forma las personas y los artefactos estarían en constante movimiento, me da cierta esperanza. Los objetos estarían yendo de unas manos a otras, creando más comunidad.

Quizás entonces podría ser este mundo y nuestras comunidades lugares más armoniosos, quizás así llegaríamos a construir democracias de verdad, en las que cada uno nos sintamos tomados en cuenta y unidos a una sociedad.

 

Stencil shopping cart

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Claudia Pinzón
/

Vivo del otro lado del Atlántico por el deseo de cambiar de perspectiva. Escribo para mantener viva la curiosidad y asombrarme. Creo que nuestra realidad es una construcción que puede ser cambiada, si tan solo tomamos conscientemente esa responsabilidad.


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    Marcelo Cortez /

    27/10/2016 12:05 PM

    Independiente del pensamiento del lector, estos ejemplos de convivencia y colaboración necesitan de sociedades con mentes permeables a nuevas ideas y no vincularlas a una ideología o corriente. En sociedades como la nuestra es muy difícil que pueda ocurrir lo que se describe en la nota... no porque no sea buena idea, sino porque nosotros no estamos preparados (educados) para llevarla acabo. Por otro lado, uno de las pocos caminos que nuestro país tiene para mejorar es la de ayudarnos entre nosotros si esperar que lo haga el gobierno. Y más por otro lado, pero en total complicidad, ¡necesitamos dejar de crecer en población al paso que vamos! Y ahí sí se necesita de políticas de salud para hacer ver a la población que no habrá presupuesto ni ayuda internacional suficiente que cubra la demanda de una sociedad que crece a lo bruto.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    P. Choy /

    03/08/2016 10:25 PM

    Comunidad rural de Guatemala

    Todos se levantan a las 4 am caminan 1 hora para ir a trabajar la tierra.
    A las 6 ya están arando
    7 inician a cosechar
    12 del día comen almuercito en el campo
    6 de la tarde terminaron de empacar las verduras
    El día siguiente 4 am para llevar sus productos a vender al mercado local
    Dinero de ventas se paga a los que trabajaron con el sudor de su frente y con eso le compran comida ropa y demás a sus hijos y familia

    Eso es trabajar, el trabajo no enferma, la vagancia y la huevoneria si, el socialismo y comunismos ya han dejado sendos ejemplos que no funcionan

    Consejo busca un trabajito y veras que bonito es trabajar ser productivo y útil para la sociedad...

    ¡Ay no!

    5

    ¡Nítido!

    César A. /

    03/08/2016 6:19 PM

    No gracias, prefiero seguir trabajando para tener mis propias cosas, ser responsable y lograr las cosas que deseo con trabajo, no que otro lo haga por mi, para vivir en comunismo y creer que otro debe hacerlo para que 'todos seamos felices'.
    Yo paso mucho tiempo de calidad y en familia, trabajo a veces sólo 3-4 horas diarias y no le estoy pidiendo a otro que trabaje por mi.
    ¡Por favor, consiga oficio, es usted el ejemplo la cúspide de la vagancia socialistoide que mata la sociedad!

    ¡Ay no!

    4

    ¡Nítido!

    P /

    01/08/2016 11:22 AM

    Ni en la escuela ni en la universidad te enseñan a manejar el dinero, le dejan a tus padres esa responsabilidad! y, si son muy malos administradores, esto se hereda para siempre.

    Necesitas>
    1. Aprender contabilidad básica.
    2. Como puedes invertir
    3. Leyes sobre inversiones y economía básica.

    Aprendiendo esto y poniéndolo en práctica sales del ritual infinito de "Esperando el fin de mes".

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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