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Vamos a arrebatar eso que nos pertenece

Hoy, en el Día Internacional de la Mujer, no quiero que me den flores, no quiero pedir permiso para hablar. Hoy quiero expresarme y participar de las decisiones que toma mi sociedad. Hoy quiero arrebatar eso que me pertenece.

Cotidianidad Opinión P258
Esta es una opinión

Nuestras historias, nuestras ideas y nuestras palabras también cuentan.

Foto: Flickr, Nati Lafuente

Hace unos meses salió una película que trata de un grupo de mujeres inglesas que luchó por obtener el derecho al voto a principios del siglo XX. Luego de años de lucha, en 1928, se logró el objetivo: la mujer inglesa podría votar. Así como ha ocurrido en otros casos, hubo una especie de efecto dominó: más y más países le permitieron a las mujeres participar en la política y tener una pequeña voz en la sociedad. Sí, nos “permitieron”, como si necesitáramos de alguien superior para que nos autorizara esto: un derecho vital, ya que todos somos seres humanos, todos somos un zoon politikón –un animal político– que necesita a la sociedad y es feliz si participa de ella.

Nosotras, las mujeres, somos seres pensantes que ven el mundo de otra manera, que sentimos diferente. Nos surgen otras ideas, otras interrogantes. No estoy diciendo que las nuestras sean las mejores, sino que son distintas y eso es lo que necesitamos para ser más felices: pluralidad y tolerancia, necesitamos un poco más de herstoria. El término herstoria sale de un juego de palabras que cambia el pronombre his por her. Este cambio enfatiza la partícula her, en género femenino. Y no porque se discrimine al hombre, sino porque por muchos años la historia documentada ha provenido de un ojo masculino y con este cambio se quiso proponer un nuevo tipo de narrador. La historia es fascinante, y como tod@ buen@ historiador@ lo sabe, no hay una verdad absoluta, sino muchas. Así que con una palabra como esta se intentó, desde los años 70, abrir las puertas a una nueva forma de contar la historia. Sería una forma de contar los mismos sucesos pero poniendo el ojo en aquello que la mujer percibe como relevante, aquello que fue ignorado por el ojo del hombre.

¿Si vemos al pasado, si vemos la época en que Cristobal Colón invadió América, a quiénes vemos? La mayoría veremos hombres, hombres nativos del suelo americano y hombres europeos, ambos pelean y se comunican, mientras la mujer queda en segundo plano... La mujer es ese actor mudo, ignorado. Si recibimos esto en la clase de historia no es muy raro que crezcamos siendo una sociedad que piensa que únicamente el hombre es capaz de tomar decisiones políticas o de liderar un movimiento. Con la historia plantamos una idea en nuestras cabezas, formamos patrones que se van repitiendo, volviéndose una costumbre y así una normalidad. Desde pequeños les enseñamos a niños y niñas por igual que la historia ha sido, mayoritariamente, escrita por hombres. Y yo me pregunto: ¿hubieran nacido estos hombres importantes sin las mujeres? No. El rol de la mujer en una sociedad es fundamental, no sólo porque somos las que damos vida –de nosotras nacen otras personas que van formando, una a una, este mundo, esta sociedad que llamamos Guatemala–, sino también por el simple hecho que nosotras somos parte del mundo. Sólo esto ya nos hace relevantes.

A lo largo de muchos años, nuestro animal político ha estado en un sueño profundo, ha tratado de despertarse, ha logrado victorias –como la del derecho al sufragio–, pero adormitado se ha puesto a descansar. Creo que ahora nos hemos despertado otra vez y empezamos a descubrir nuestra naturaleza, a contar nuestras historias, a saber que en nuestras ideas y en nuestras palabras también hay poder. Es difícil romper con tradiciones, con patrones de vida, pero es posible. Sólo hay que dialogar sin cansarnos y no dejar que nos venza el sueño. Tenemos que luchar por una sociedad más incluyente para nosotras y para las que vienes detrás.

Claudia Pinzón
/

Vivo del otro lado del Atlántico por el deseo de cambiar de perspectiva. Escribo para mantener viva la curiosidad y asombrarme. Creo que nuestra realidad es una construcción que puede ser cambiada, si tan solo tomamos conscientemente esa responsabilidad.


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    Victor Pinzon /

    12/03/2016 12:11 PM

    "Sólo hay que dialogar sin cansarnos y no dejar que nos venza el sueño."
    Esta es una de las mejores expresiones que pude leer en bastante tiempo.
    Felicitaciones por el articulo, expone algo de mucha actualidad en nuestro patria.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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