Vos podés ser el chaye que rompa la burbuja

«No». Esa palabra no está en mi esencia, pero creo que es la mayor motivación para superarte, sobresalir y demostrarte a vos mismo que podés lograr lo que la media ve con desconfianza porque altera su cómodo estilo de vida. En el camino se te presentan personas que te motivan a más, o simplemente te dan pinceladas de experiencias para que vos partás de ellas. Imaginate estar sumergido en las novelas de Lemony Snicket, ‘Serie de eventos desafortunados’. Ahora pensá en lo opuesto a ese título: pensá en una serie de eventos afortunados.

Cotidianidad Opinión P258
Esta es una opinión

Las ideas disruptivas de la juventud son esenciales para romper la burbuja del presente.

Foto: Flickr, Asgeir Kolberg

Regresé a un país del Cono Sur para resolver de una vez temas personales, dejando atrás un trabajo que había soñado. Allí no encontré al amor que pensaba encontrar, pero sí uno con personas en aquel entonces desconocidas, con quienes coincidimos en nuestro objetivo de hacer cambios drásticos en el mundo y tener un impacto. No iba a caer solamente con las esperanzas de ese afecto iluso, así que llevaba la representación de un proyecto nacional para replicarlo allá. Fue esto lo que me dio el puntapié para aplicar y asistir al Foro Económico Mundial sobre América Latina, efectuado en México en mayo del año pasado. Muchas personas estuvieron involucradas para que esta oportunidad tuviera frutos, tanto aquí como allá.

Me desprendí de lo que involucraba ese país tan querido para levantarme, caminar a paso firme, explorar y aventarme hacia una incógnita. Fue así como en el Foro conocí a personas que ahora admiro y me motivan a más. Formamos estrechos lazos de amistad, colaboración y cooperación. Una persona en especial nos comentó acerca del One Young World Summit. Nunca había escuchado de él, pero me llamó la atención por la posibilidad de viajar con una beca especial para países sub-representados llamada All Bar None (otorgada a una persona por país), a un evento anual que reúne a Premios Nobel, ex Secretarios de Naciones Unidas, presidentes, empresarios, artistas, activistas y más de 1300 jóvenes (de 18 a 30 años) procedentes de 196 países para tratar problemas mundiales sobre Educación, Medio Ambiente, Negocios, Paz y Seguridad, Derechos Humanos, y Liderazgo y Gobierno. Después de los Juegos Olímpicos, es el evento más grande de jóvenes a nivel mundial.

Cada delegado representaba a su país de origen y Guatemala sobresalía por estar sub-representada. El proceso de aplicación para delegados consistía en completar una serie de preguntas para que tu perfil fuera aprobado: ¿qué es lo que más te apasiona, cómo y por qué estás comprometido con ello?; ¿has ayudado a crear un cambio positivo?; ¿qué planes tenés de aquí a dos años para incrementar tu impacto social?; ¿cómo has demostrado liderazgo e innovación?; ¿habilidades, intereses, nivel académico, trabajo actual? Al mes, me habían aceptado para ser delegada en el evento a llevarse a cabo en noviembre en Bangkok, Tailandia. Pero el costo de participar superaba los US$4000 (sin incluir el pasaje). Al mes siguiente, en agosto, me informaron que no me habían concedido la beca, sino que había sido otorgada a otra persona, pues las dos conformaríamos la delegación de Guatemala.

En ese momento comencé a escribir, hablar, insistir con bancos y empresas nacionales e internacionales para un patrocinio o colaboración. Más de 300 correos y otra tanda de cartas fueron enviados a empresarios e incluso a artistas. Varias empresas guatemaltecas dieron su aporte, ya sea monetario, en especie o con productos para rifar. Le pedí a una amiga que me grabara para el video de mi campaña de crowdfunding. Gracias a eso recibí aportes de Guatemala, Chile, Dinamarca, Inglaterra, Francia, Emiratos Árabes, Hong Kong, y hasta el video fue visto en Bielorrusia (cómo llegó hasta allí, no sé). Fue una conjunción de tener flexibilidad de tiempo que me permitió moverme de tal forma, con perseverancia, esfuerzo y dedicación desde que me levantaba hasta acostarme. Mi mayor desilusión fue no contar con el apoyo de un grupo de personas de una organización. Ese fue el momento que realmente sentí que no lo iba a lograr. La frustración de depender de otras personas me generó un incentivo aún mayor para demostrar que uno se desenvuelve sin su apoyo. Y así fue.

Al finalizar septiembre, un correo tuvo sus frutos. Al haberme contactado con una multinacional mexicana, el mensaje fue re direccionado a las oficinas de Guatemala. Le presenté formalmente la propuesta y así es cómo logré mi patrocinio oficial de una de las marcas más grandes de América Latina en la industria de Alimentos y Bebidas. Esta, y una empresa social nacional que brinda soluciones de agua potable, fueron mis dos ejes principales para confirmar la participación.

No hay que tenerle miedo al rechazo. Es casi seguro que encontrarás una puerta cerrada tras otra. Hay que hacerse inmune a la negación y a los detractores, hay que quitarte el temor a exponerte. Lo que me demostró esta experiencia es que hay que ser osado, avocarse con quienes tengan una base común y también con extraños para contarles tu historia (esto me pasó en un banco y en un restaurante), y eso te llevará a encontrar aliados. Los amigos y la familia también son importantes, unos te animan, otros no, pero en definitiva te lo disfrutás porque estás un paso más cerca de lograr tu objetivo.

Ahora el problema era llegar hasta allá. Me acerqué a aerolíneas (conté con el apoyo de una y para el seguro a través de una agencia de asistencia al viajero). Afortunadamente contaba con millas para cubrirme el viaje. En total, recaudé el 86% para la participación. En octubre, fui seleccionada entre 500 aplicaciones de delegados ya confirmados para ser una de los 31 Delegate Speakers. Eso implicó otra serie de preguntas y entrevistas. Fui conferencista en la sesión plenaria de Liderazgo y Gobierno para hablar de la primavera guatemalteca contra la corrupción, el poder de los guatemaltecos y de la fuerza promotora de cambio que tuvieron los jóvenes. Específicamente hablé del costo social de la corrupción desde un punto de vista de seguridad alimentaria. Mi presentador fue Akala, un artista de hop hip y emprendedor social británico-jamaiquino. Definitivamente, Guatemala tuvo eco en el mundo en el 2015.

Una vez allí, me informaron que la otra guatemalteca ganadora de la beca no logró llegar. Mi cara se desfiguró al pensar que ese apoyo me pudieron haber dado a mí. Pero el camino difícil para llegar te hace apreciar y valorar lo que conseguiste, para muchos imposible, y para ti difícil.

De tal forma, era la única representante de Guatemala en un evento que durante cinco días me aportó tanta luz. Conocer retos de países que en este lado del mundo se oyen muy poco me sirvió para crear una plataforma de conexiones, alianzas y amistad bajo el paraguas de la increíble cultura tailandesa. Al mismo tiempo, todos nos quedamos pasmados cuando se nos dijo que esta generación estaba ‘manchada de sangre’ (ataques en París, Beirut, Bagdad, Bangkok y más). Por otro lado estaban latentes los desafíos del cambio climático con COP21. Lo que dio este evento son evidencias y vivencias para unir fuerzas, preguntarse ¿qué vamos a hacer para cambiar tal paradigma?, tomar acción, aliarse y empujar un cambio tangible. Tomando las palabras de Kofi Annan: “Estamos todos en el mismo barco, no importa si uno está en el cuarto más alto y lujoso o en el sótano, todos nos hundimos”. Y parafraseando a Muhammad Yunus, “Haz lo opuesto” a la tendencia. Para terminar el evento, fuimos a sesiones externas alrededor de Bangkok, y sesiones internas donde fui invitada para estar en una reunión para fomentar alianzas con el Enviado Especial para la Juventud de las Naciones Unidas, específicamente con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). De allí que una amiga me refirió a World Merit, otra oportunidad para que los jóvenes presenten propuestas ante las Naciones Unidas en Nueva York para alcanzar los ODS.

Los jóvenes tienen ahora la oportunidad de ser generadores de ideas que trasciendan. Hay plataformas que fomentan ese crecimiento a nivel global. La voz de los jóvenes no tiene que ser oprimida. Todo lo contrario. Se reconoce que no somos el mañana, sino que somos el hoy, el ya. En Bangkok me reencontré con una gran amiga que conocí en México y en Nueva York me encontraré con otras personas que conocí en Bangkok. De esta forma es que se tejen las redes de pensadores críticos, tomadores de decisiones y agentes de cambio a nivel mundial. Para darte oportunidades, sólo tenés que encontrar de alguna forma a esa persona que te abrirá las puertas en cada paso que tomés. Pero retomando lo que dijo Yunus, hay que ser solidario y no egoísta (selflessness vs. selfishness). Con esto me refiero a que no hay que forzar circunstancias esperando siempre un retorno, ni ser codicioso… lo que salga, saldrá con naturalidad. Hay que aprovechar que aún somos catalogados como ‘jóvenes’ y sacar lo máximo de este tipo encuentros. El tiempo avanza, los años pasan… No te limités a tu entorno, sino que mirá más allá. Agrandá vos mismo las mini-delegaciones guatemaltecas, impulsando ideas disruptivas a nivel internacional. Encontrate todas las puertas con llave, pero no te des por vencido. No es necedad ni capricho: es el rumbo que vos le querés dar a tu vida, al país y al mundo. Sé un salmón en vez de una mojarra, o sé el chaye que rompa tu burbuja.

Bibi González
/

Internacionalista y economista política. Nómada de nacimiento y extrovertida de naturaleza. Le encantan los aviones, viajar, el cielo y las nubes, ‘toca tierra en el aire’. La música y el deporte la guían, apasionada por el desarrollo y seguridad alimentaria.


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COMENTARIOS

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    Celeste Aída Meneses /

    26/02/2016 3:07 PM

    Este relato muestra un ejemplo de perseverancia, a seguir adelante para culminar los objetivos.!!!

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!



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