Viendo a la distancia y viendo hacia el futuro

Desde cierto lugar de la ciudad de Guatemala, viendo en dirección norte, se puede tener la vista que se aprecia en esta foto. Al centro aparece una serie de lucecitas que curiosamente se distribuyen en una perfecta línea horizontal. Surge la pregunta: ¿dónde es eso?

Blogs Ciencia P369
Esta es una opinión

Chuarrancho, de noche.

Fotos: Enrique Pazos

La misma vista pero de día revela que las lucecitas corresponden a un poblado que pareciera ubicarse sobre la parte más alta de una alargada montaña. Con una brújula y la ayuda de Google Earth, es fácil encontrar que son el alumbrado público de Chuarrancho.

 

Chuarrancho, de día.

Visto en el mapa, es realmente sorprendente que Chuarrancho está ubicado sobre el filo de una montaña con una forma bastante alargada.

El mapa también nos muestra que un poco más hacia el norte, en alineación casi perfecta con la ciudad capital se encuentra Granados y El Chol. A juzgar por su tamaño y ubicación en el mapa, estos pueblos están en la montaña que está atrás de Chuarrancho (ver la foto de día).

Surge otra pregunta: ¿por qué no se ven las lucecitas de esos pueblos en la noche? ¿Será que están muy lejos o que no tienen la altitud suficiente para que Chuarrancho no los tape?

Pensemos cómo contestar esa pregunta. Una opción sería tomar una foto con un lente potente y tratar de ver directamente si Granados o El Chol son visibles, ya sea de día o de noche. Pero como no está en nuestro poder comprar equipo sofisticado de fotografía, necesitamos otra solución.

Los elementos nos lo da Google Earth. Allí encontramos las distancias entre cada poblado y también su correspondiente altura sobre el nivel del mar. Con un poco de trigonometría podemos calcular el ángulo de visión desde Granados hacia Chuarrancho y hacia la ciudad capital. El resultado tanto para Granados como para El Chol es que Chuarrancho les tapa la visibilidad hacia la capital. En otras palabras, no aparecen en la foto no porque estén muy lejos, sino porque están a una altitud tal que Chuarrancho los tapa.

De esta pequeña aventura geográfica saco dos conclusiones. La primera es que siempre que haya números involucrados hay una forma matemática de relacionar las cosas. En este caso era bastante evidente que las distancias, las alturas y la trigonometría nos daban la respuesta.

La segunda conclusión es más aspiracional.¿Cuántas preguntas quedan sin respuesta por no poseer el conocimiento necesario? ¿Cuántos problemas tienen que ser solucionados por expertos internacionales porque no tenemos gente capacitada y qué tanto más caro sale? ¿Cuánto nos ha costado comprar tecnología en lugar de fabricarla nosotros mismos y darle así oportunidades de desarrollo y trabajo a nuestra gente?

El futuro es la economía basada en el conocimiento y Guatemala está cada vez más rezagada. Para poder competir necesitamos entrenar a nuestra gente en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. Cada año que pasa los adelantos de la ciencia nos hacen ver como un país medieval que confía en la tecnología como si fuera magia, y la compra porque no sabe cómo producirla. Los planes de país a largo plazo deben considerar la educación como la herramienta para salir del subdesarrollo. De lo contrario aquí estaremos en cien años, escribiendo sobre los mismos problemas, pero en computadoras más avanzadas que les habremos comprado a los chinos.

La ciencia es una forma de aprender que la cosas están más cerca unas de otras de lo que imaginamos, que la materia y la energía son lo mismo y que las estrellas distantes funcionan igual que el Sol. Ojalá también aprendiéramos que las personas tenemos más anhelos en común que diferencias y que eso nos ayude a caminar en la dirección de una sociedad más justa y con más oportunidades.

Me gusta mucho la imagen nocturna con las lucecitas de Chuarrancho. Parece estar tan lejos como las mismas estrellas, incluso brillan como ellas. Pero a diferencia de los astros, esas lucecitas alumbran la noche de los niños que juegan futbol en la calle, que ven hacia el sur las luces de la ciudad como una realidad lejana, donde sus oportunidades son limitadas o inexistentes. ¿Cuándo empezaremos a cambiar la realidad?

 

Enrique Pazos
/

Enrique Pazos. Físico, protector de la verdad y viajero del tiempo. Profesor de física y matemática en la Universidad de San Carlos. Montañista de a ratos, curioso de tiempo completo. @enriquepazos


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COMENTARIOS

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    Cesar A. /

    10/01/2018 7:38 AM

    Interesante concepto, aunque ¿necesitamos entrenar a nuestra gente en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas? ¿Dice necesitamos porque usted es quien pondrá el recurso para hacerlo? Fácil decirlo.
    Por otra parte, hay mucho talento pero la gran mayoría se queda afuera del país después de capacitarse porque gracias a personas que piensan como ustedes (los que escriben en éste blog y su principal patrocinador) no tienen ningún interés en volver al país.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

      Rubén C. /

      10/01/2018 10:19 AM

      O sea, según este comentario, no hay nada que hacer; que todo siga igual. Interesante propuesta, y me intriga qué, en su esquema mental, podría hacerse con el talento que reconoce que existe en el país. En otras palabras ¡qué comentario más inútil!
      Me tomo la molestia de responder, porque simplemente me asombra la actitud de quien comenta, que denota una postura acomodaticia e intransigente. Pareciera ser parte de una estrategia mal diseñada para demeritar cualquier cosa que se publique en Nómada. Claro, los netcenters no suelen ser el paraíso de la genialidad, así como los troles no suelen presentar los argumentos mejor sustentados, por decirlo eufemísticamente.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Roberto Silvestre /

    09/01/2018 8:59 AM

    Inspirador, gracias por compartirlo...

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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