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Cómo empezamos a solucionar a Guatemala y a Centroamérica

¿Quién tiene la culpa de que nuestro país esté como está? Unos dirán que es la culpa del Gobierno incompetente, otros que de los empresarios, que de los sindicatos, de las maras, del narcotráfico. Tendemos a siempre buscar un culpable, pero esta narrativa tiene tres efectos secundarios que nos perjudican como país. El primero es que es una narrativa demasiado simplista. El segundo es que nos libera de responsabilidad como ciudadanos comunes y corrientes. El tercero es que solucionamos momentos, no problemas.

Ilustraciones: Diego Orellana Xocop.

Vamos al primero. Los problemas del país son multi-causales. Solo el reto de la desnutrición crónica infantil, por poner un ejemplo, tiene que ver con falta de acceso agua potable, falta de sistemas de gestión de aguas negras, falta de hábitos de higiene, falta de acceso al primer nivel de atención en centros de salud, falta de acceso a vacunación, falta de ingresos para poder acceder a alimentos, falta de hábitos alimenticios para comer alimentos más nutritivos, falta de lactancia materna, falta acceso a métodos de cocina mejores que la estufa de leña tradicional, falta de mecanismos de almacenaje de maíz para evitar que se llenen de moho y toxinas, la desigualdad y muchas causas más.

 

El segundo efecto secundario de esta narrativa es que nos libera de responsabilidad como ciudadanos comunes y corrientes. Como los culpables son otros, no hace falta que nosotros hagamos nada para que se resuelva ‘el problema’. Esto deja fuera las múltiples formas en que todos los días nosotros como ciudadanos comunes y corrientes contribuimos a los problemas. Criticamos la corrupción, pero no tenemos problema con pedirle favor a un amigo de un amigo para que se agilice nuestro trámite. Criticamos la contaminación, pero somos rápidos para desentendernos de la basura que nosotros mismos generamos, nuestras bolsas de plástico, nuestros platos y utensilios desechables, nuestros vasos de duroport, nuestros desechos en el inodoro.

Y el tercer error. Pensamos que los problemas son tan grandes, que realmente no se pueden resolver. Somos buenas personas, y quisiéramos que el mundo fuera mejor, pero por las limitaciones que tenemos de tiempo, dinero, y habilidades, apaciguamos nuestra necesidad de sentir que estamos contribuyendo con intervenciones puntuales a necesidades puntuales que surgen en el transcurso de nuestra vida.

Hacemos voluntariado en la iglesia o en una ONG, donamos dinero a una causa, ayudamos en algunos momentos a personas que conocemos cuando tienen una crisis.

Pero realmente estamos solucionando momentos, no problemas.

Pocas personas son estratégicas, y se dan la tarea de diseñar e implementar soluciones que van a resolver los problemas desde la raíz, no solo curar los síntomas temporales.

Cinco principios del diseño de soluciones

Quisiéramos presentar cinco principios de diseño para generar soluciones, que son el producto de muchos años de aprendizaje, de aciertos y desaciertos. Esta no es una biblia con respuestas infalibles, sino apenas una guía escrita por ciegos para ayudar a otros ciegos a tropezarse menos.

1. Resolvamos las causas, no los síntomas

Como mencionamos, la desnutrición crónica infantil tiene múltiples causas que contribuyen al problema. Pero esas causas también tienen causas. A veces enfocamos la energía en solucionar el problema puntual –los niños están comiendo alimentos y enfermándose, ya sea porque no están desinfectados los alimentos o porque no se han lavado las manos–. Pero el verdadero problema es un poco más complejo: no tienen acceso a agua potable, por ejemplo.

Tal vez invertimos mucha energía en curar sus enfermedades, cuando deberíamos estar invirtiendo la misma cantidad energía en lograr que tengan agua potable para que no se enfermen. Si queremos pensar en soluciones, tenemos que entender la realidad sistémica en la que se dan los problemas, y buscar resolver el sistema, no solo los síntomas de ese sistema.

2. Enfoquémonos en palancas, no en periferias

En un sistema disfuncional, como los nuestros en casi toda Centroamérica, hay muchas personas que enfrentan a diario retos enormes para satisfacer sus necesidades básicas. Es importante apoyar estas personas que están en la periferia –los que tienen frío, los que tienen hambre, los que fueron víctimas de un acto violento, los que sufrieron un accidente, los que no tienen dinero para salir de una crisis–.

Pero si atendemos las necesidades sólo desde la periferia, nunca romperemos los círculos viciosos que generan necesidades en la periferia permanentemente.

Los interesados en soluciones tenemos que hacer el trabajo estratégico de buscar las palancas dentro de los sistemas que realmente mueven la aguja, cambian la dirección de las sociedades.

En vivienda, por ejemplo, una palanca importantísima es acceso a crédito. Podemos construir muchas casas con voluntarios, que son valiosísimas en momentos críticos, pero hasta que no se creen soluciones de crédito de vivienda que permitan que personas con ingresos intermitentes accedan a crédito, no aumentará el acceso a vivienda.

En educación, una palanca importante es la habilidad de trabajar y estudiar al mismo tiempo –de una forma en que el trabajo y el estudio se complementen–. Podemos ayudar a institutos públicos de secundaria, becar a jóvenes, y formar a maestros de educación secundaria, pero hasta que no se creen mecanismos que permitan que el joven pueda trabajar y estudiar al mismo tiempo de una forma complementaria, no se cambiará la situación.

Es importante construir soluciones que muevan palancas, no solo que apacigüen a las periferias.

3. Tomemos en cuenta las tendencias, y el timing

Muchos de los problemas que tenemos como país pueden resolverse con tecnologías emergentes. Hay una serie de problemas, por ejemplo, que se pueden resolver con mejor coordinación, administración y cooperación. Muchas comunidades (a nivel de vecinos, o de empresas, o de personas u organizaciones con los mismos intereses) se han organizado para resolver problemas en conjunto, creando sistemas manuales de coordinación y gestión que funcionan decentemente bien.

Pero cuando los problemas se salen del alcance de una comunidad específica, cuesta mucho ponerse de acuerdo y coordinar de manera efectiva.

El mundo de la tecnología ha permitido crear comunidades eficientes y escalables, pero estamos apenas empezando una nueva era de coordinación humana apalancada en la tecnología.

Hoy por hoy existen herramientas en línea que permiten coordinar de forma más transparente, justa y eficiente la compra y venta de productos; desde maquinaria hasta productos agrícolas, y también de servicios, desde servicios de transporte hasta servicios de plomero. También hay tecnologías que permiten mejorar la interacción entre el gobierno y la ciudadanía, o que permiten que muchas personas contribuyan a resolver un problema en conjunto, como por ejemplo que muchas personas donen un poquito de dinero cada uno para recaudar una gran cantidad de fondos. O los hackatones en donde se construye colectivamente código.

También hay tecnologías que resuelven de forma más barata problemas de calidad de vida que enfrentan los guatemaltecos todos los días: acceso a energía eléctrica vía un sistema solar prepago, acceso a agua potable vía sistemas de filtros en hogares, acceso a educación vía juegos educativos en el teléfono, acceso a riego vía sistemas baratos de riego por goteo, acceso a seguridad vía cámaras baratas de seguridad.

El futuro de las soluciones es optimista, porque hay muchas tecnologías emergentes que aún no se han implementado en el país.

Pero para ello, es importante entender dos curvas:

1) la curva del costo de la solución tecnológica, que va bajando de forma exponencial, y

2) la curva de la disposición de pago del usuario, que normalmente se mantiene relativamente plana.

Hay un momento en el cual la intersección de esas dos curvas está cerca, y ese es el momento para invertir energía y dinero para llevar esa solución a escala. Si uno trata de llevar la solución mucho antes de la intersección de esas dos curvas, uno tiende a parar con proyectos de beneficio social que no son sostenibles ni escalables.

4. Construyamos cadenas de valor, no productos

Muchas veces nos emocionamos por una solución innovadora, pensando en un producto o servicio específico como solución.

Nos emocionamos por el impacto que los drones pueden tener en mejorar el rendimiento agrícola del país, pensamos en cómo los drones pueden detectar enfermedades o deficiencias nutricionales en siembras, y cómo pueden ayudar al pequeño productor a aumentar su porcentaje de cosecha de alta calidad, aumentando de esa forma su ingreso.

Pero no nos ponemos a pensar en quién va a operar el dron, quién va a repararlo si se arruina, quien va a capacitar al operador y al reparador del dron, quién va a vender el servicio de análisis de siembras al pequeño agricultor, cuánto se va a cobrar por el servicio, quién va importar los drones y dónde se queda la ganancia en ese negocio.

Las soluciones no son productos o servicios, son cadenas de valor completas que incluyen investigación, capacitación, operación, distribución, administración, y modelos de permanencia. O sea, modelos de negocio o de donación que aseguren la permanencia de la solución. Los constructores de soluciones tenemos que pensar en construir cadenas, no productos.

5. No perdamos el norte: se trata del ciudadano promedio

A veces nos quedamos perdidos a nivel muy micro o a nivel muy macro. Nos perdemos en lo micro, pensando en los niños de mi vecindad, o la señora en la esquina que pide limosna, o en la fundación que apoyamos. O nos vamos al otro extremo y nos perdemos en lo macro, pensando en las leyes, en los sistemas de gobierno, en los grandes proyectos de salud, o de educación, o de infraestructura que realmente van a cambiar las cosas.

Pero en ambos casos perdemos de vista al ciudadano promedio.

¿Cómo logramos que el ciudadano promedio tenga más acceso a educación, salud, alimentación, vivienda, transporte, servicios básicos, seguridad y protección, servicios financieros?

Esto requiere trabajar simultáneamente a nivel micro y a nivel macro de forma que se mejora el promedio en algunas comunidades experimentales, y que luego se lleve lo que funcionó en esas comunidades a un proyecto piloto más grande de comunidades, y así sucesivamente hasta llegar a nivel nacional.

La meta no debe ser ayudar a los más talentosos, los más cercanos, o sólo a los más necesitados. Si queremos empezar a solucionar Guatemala o Centroamérica, la meta debe ser elevar los promedios.

***

Empezando el viaje de soluciones

A partir de ahora, estaremos compartiendo muchas historias desde las sección de Ideas y soluciones en Nómada. El mundo está lleno de esfuerzos, aprendizajes y éxitos de innovadores que han encontrado formas de resolver problemas, y esas historias deberían ser chispas que encienden un gran movimiento positivo de cambio en nuestro país. Pero resolver problemas requiere más que inspiración, requiere acción estratégica.

Vamos a estar aportando al debate público con ejemplos de soluciones en educación, salud, vivienda, protección y seguridad, movilidad y transporte, servicios básicos como agua y energía, servicios financieros, generación de ingresos, y a la vez soluciones organizacionales, que permiten coordinarnos y organizarnos mejor a nivel de sociedad y a nivel de gobierno.

Los invitamos, a ustedes, lectores y lectoras, a inspirarse, a cultivar la esperanza de que sí es posible organizarnos como país de una forma diferente para elevar la calidad de vida de nuestra ciudadanía.

Y los invitamos también a involucrarse, a movilizarse alrededor de las soluciones, a convertirse en protagonistas de las soluciones y a entrar activamente a las nuevas cadenas de valor, ya sea como usuarios, como difusores o distribuidores, diseñadores, inversionistas, o donadores de tiempo, dinero, o experiencia.

Bienvenidos a bordo, estamos por despegar.

Benjamín Sywulka
/

Experto en Innovación con una trayectoria en innovación corporativa, innovación social, e innovación de país. Es fundador de Hapi, una empresa que busca resolver problemas sistémicos a través de la colaboración estratégica y la innovación disruptiva.


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    Fernando Abiche /

    05/12/2019 5:46 AM

    Felicidades, excelente análisis y propuesta, creo que a través de los años han existido muchos esfuerzos como bien los menciona, tanto privados como públicos, creo que algo de eso lo menciona el señor Monterroso en su comentario, sin embargo creo que el problema va más a fondo y las soluciones como bien menciona deben ser más horizontales que verticales, cuando se habla de las comunidades y la comunicación caemos al problema central de las ciudades inteligentes como bien menciona se usa tecnología pero no hay quien le de uso a esa misma, los consejos de desarrollo en todo nivel desconocen en gran cantidad como tener acceso a muchas cosas de acuerdo a la ley, sería bueno agregarle a esta propuesta conocer los esfuerzos, estudios, planes, propuestas que se han hecho y cuáles han sido sus topes.

    Saludos

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Alan Ovalle /

    28/11/2019 10:12 PM

    Está buenísimo! Me llega.
    Me parece un excelente análisis para construir.
    Esto es de lo mejor que les he visto en cuanto a crítica constructiva.
    Estaré al tanto de las siguientes publicaciones.
    Si pueden compartir las metodologías, aquí hay un guatemalteco interesado y activo.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Seligman /

    27/11/2019 10:42 PM

    Guatemala y los guatemaltecos no saldrán adelante mientras no entiendan su trauma colectivo e individual (el cual muchas veces se manifiesta como indefensión aprendida o bien, abusando del sistema y de sus mismos connacionales).

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    David Arrivillaga /

    27/11/2019 9:10 PM

    Excelente artículo. Comparto plenamente la visión sistemica para solucionar los problemas. Yo estoy trabajamdo con esa visión. Me encanta saber que otros la comparten.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    francisco monterroso /

    27/11/2019 8:53 PM

    Tiene razón, en abril de 2015 se perdió una gran oportunidad y después de la manifestaciones de la plaza se tenía que presentar propuestas de que País queremos, en este proceso de cuatro años que yo le llamo proceso de Transición, los guatemaltecos tenemos que escribir y presentar propuestas de que queremos y quienes queremos que nos administren desde el Municipio, desde la Gobernación, desde el Congreso y desde el estado. Mi propuesta es que desde el Municipio todos los partidos capaciten a los candidatos Concejos Municipales. Le interesa? propongo La Guía Para el Concejo Municipal con la cual, cada miembro del Concejo se capacita para las diversas Comisiones que establece el Código Municipal, le interesa? espero su respuesta. Gracias

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Gil Zu /

    27/11/2019 2:59 PM

    Interesante el analisis y la propuesta pero es demiasiada y extensa. Prefiero resumirla en lo que necesitamos DESARROLLO de abajo para arriba. con un gobierno pequeño. Gil Zu

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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