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La cervecería que perdió el miedo y sobrevivió a la burocracia

Cuando Jorge preguntó en las oficinas de gobierno cuáles eran los trámites necesarios para poner en marcha una compañía cervecera nadie supo qué responderle. ¿Por qué alguien quería abrir una cervecería en un mercado dominado por un gigante?

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J. en la planta de producción ubicada en Antigua Guatemala.

Foto: Antigua Cerveza

Todos lo conocen como J.  Es el maestro al frente de Antigua Cerveza, una marca insigne de la floreciente cultura local de cerveza artesanal.

La planta de producción está ubicada en los barrios periféricos de Antigua Guatemala. Al entrar, J. cambia por completo. Como un niño que decidió construirse una ciudad de legos en su cuarto, camina acariciando las grandes ollas de maceración, almacenaje y cocimiento. Todo brilla. Explica el proceso completo y en un par de vasos sirve un poco de “Muy Noble”, una cerveza clara tipo blonde ale. 

La ruta de la cerveza

Su viaje comenzó casi una década atrás recorriendo, junto a otros dos amigos, las carreteras de la costa oeste de Estados Unidos. Llevaban tiempo pensando en un negocio que les hiciera sentir satisfechos y orgullosos hasta que la epifanía llegó, en un festival de Portland, Oregon entre cervezas con una gran variedad lúpulos y maltas distintas. 

Hacer cerveza suena sencillo pero cuando J. comienza a contar la historia, agita su vaso, le da un fuerte sorbo y sube la visera de su gorra. “Muchos se meten a un negocio sin conocerlo completamente y yo quería evitar eso. Además estaba haciendo algo que me emocionaba y en parte por ello era que persistía a pesar del cansancio”. 

Su preparación comenzó viajando cada fin de semana a una cervecería en el sur de Atlanta para aprender sobre cerveza artesanal. Luego vino un curso en Vermont y su prueba final, abandonando un empleo estable para trabajar en una cervecera de Georgia. “Cuando llegás, te imaginas cocinando y probando pero en realidad la primera parte de la preparación son largas jornadas lavando ollas y todo el equipo”. 

Lo que uno resume en tres líneas para J. fueron cuatro años preparándose para emprender el negocio. Iba en serio pero en secreto. Durante todo ese tiempo prefirió no contarle nada a su familia.

 

La cerveteca de Antigua Guatemala.

Vencer la burocracia

Regresó a Guatemala en 2015 convencido del futuro del negocio. J. y sus socios habían hecho todos los cálculos financieros, tenían el conocimiento y ya habían comprado el mejor equipo. Fueron cuatro meses buscando el lugar idóneo para instalar su planta de producción hasta que un día de agosto, empezaron a entrar las grandes ollas y el sueño por fin empezaba a materializarse. 

Fue ese mismo día cuando le contó a su familia cuál era el negocio que traía entre manos. Y de nuevo la pregunta: ¿Por qué abrir una cervecera en un mercado tan cerrado como Guatemala?

Si J. hubiera hecho caso a las advertencias de algunos de sus conocidos quizás sería un administrador hotelero más. Muchos imaginaban los peores escenarios sobre la forma en que el gigante cervecero del país reaccionaría ante el ingreso de un nuevo competidor. 

Lo que J. se encontró fue una larga fila de empleados gubernamentales que desconocían por completo cuáles eran los trámites necesarios. Fue un largo peregrinaje en las oficinas de los ministerios de Salud, Agricultura, y Medio Ambiente y en la Superintendencia de Administración Tributaria.

“Nunca recibimos presiones para que no entráramos al mercado. El problema es que nadie se había atrevido a intentarlo y por otra parte que el sistema en Guatemala es demasiado lento. ¿Te imaginas lo que es haber hecho todas las inversiones y tener que esperar dos años y medio para poder salir al mercado? Financieramente para cualquier empresa es muy difícil amortiguar los gastos en espera de estos procesos”.

Esos años de espera fueron vitales para experimentar y experimentar hasta dar con los tonos y notas que hoy caracterizan a Antigua Cerveza.

 

Las pequeña pero potente planta de producción.

El color, el arte y la tradición de una ciudad

En la cultura cervecera, explica J, suele haber una identidad muy fuerte de las cervezas artesanales con la ciudad en la que se producen. Ese aspecto local les da un distintivo frente a los productos de las grandes corporaciones. 

J. siempre quiso darle a su natal Antigua Guatemala, su propia cerveza. Por eso el nombre estaba claro. Lo difícil fue encontrar una imagen para la marca. Recibieron varias propuestas gráficas sin que alguna les convenciera. Todas eran predecibles: un quetzal por aquí, el Arco de Santa Catalina por allá, un Volcán de Agua por acá.

La clave de su imágen no estaba arriba sino en el suelo y quienes la encontraron fueron los The Brandit, un estudio gráfico que se especializa en marcas de alimentos y bebidas. Googlearon el nombre de la ciudad colonial y descubrieron la Semana Santa. Por ello su imagen evoca los coloridos diseños de aserrín sobre las alfombras que anteceden al paso de las procesiones cuaresmales.

Algo que caracteriza y destaca a Antigua Cerveza es ese cuidado de la imagen de la marca. La forma en que su identidad gráfica se complementa con un detalle tan pequeño y tan valioso como las manivelas que dispensan la cerveza, elaboradas de cerámica y completamente a mano. Además, el cuidado para nombrar y presentar a cada una de sus cervezas:

La Muy Noble, una cerveza clara tipo blonde ale; la Don Nadie, resultado de una mezcla de maltas rojas y lúpulos suaves; la Sin Novia, una cerveza amarga con toques de malta de caramelo; y la Cucurucho, quizás su cerveza más famosa, una cerveza negra tipo stout. 

El futuro cervecero

J. es un tipo paciente. De lo contrario quizás habría apostado por un modelo de negocio diferente para Antigua Cerveza que permitiera ventas rápidas, en los canales de distribución acostumbrados y para el público cervecero de siempre.

Su apuesta va en dirección contraria. La producción artesanal exige al consumidor una cultura cervecera diferente que en Guatemala, en 2017 cuando salió al mercado y aún hoy en día, no tiene un público tan amplio. Es una cerveza para beber lento, para tomarse el tiempo de verla, olfatearla y sentir como los tonos van apareciendo.

Por otra parte, la calidad cervecera a la que J. aspiraba sólo se podía garantizar a través de la distribución en barril y en frío que permite controlar la carbonatación y la frescura de la cerveza. Esa apuesta por la calidad implicó, entre otras cosas, no poder distribuir en los supermercados que no ofrecían y cuidados adecuados para las cervezas. 

Esa propuesta comercial también le dio a Antigua Cerveza un distintivo. Apostaron por limitarse a distribuir solamente en restaurantes y con el tiempo decidieron abrir dos cervetecas. Una en Antigua Guatemala y otra en la zona 10 de la ciudad capital. 

En su estrategia comercial las cervetecas son fundamentales para construir una relación cercana con el consumidor y ayudarle a disfrutar del producto. La experiencia de Antigua Cerveza la complementan los tour que realizan para conocer la planta de producción y los diferentes festivales cerveceros en los que participan.

En los últimos tres años la cultura de la cerveza artesanal ha tenido un rápido crecimiento en Guatemala. Un auge caracterizado no sólo por una mayor demanda sino por el surgimiento de nuevas marcas que han visto en sus competidores más que una amenaza, una oportunidad para expandir el mercado.

La mejor muestra del crecimiento de la escena es la formación, el pasado mes de noviembre, de la Asociación de Cerveceros Independientes de Guatemala (Arteza), cuyos ocho agremiados tienen una veta anual que ronda los 600 mil litros. 

Quién se lo iba a decir al muchacho que una década atrás recorría las carreteras de Estados Unidos buscando convertirse en maestro cervecero.

Gabriel Woltke
/

Guatemala / Xibalbá 1988. Ingresó al seminario queriendo ser sacerdote, salió a estudiar literatura y luego hizo carrera como periodista. Avanza sobre el río. Desea ser escritor, corrector, carpintero, programador, diseñador, monje, mago, árbol, pájaro, ballena.


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    Luferdel /

    06/03/2020 8:00 PM

    Interesante saber que alguien competirá con el monopolio de la cerveza. Pero no dicen el nombre de este “atrevido” a quien solo se identifica como J. Como dicen, demasiado bueno para créelo.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Clau /

    25/02/2020 2:12 PM

    Abajo el monopolio!!!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Juan /

    23/02/2020 4:47 PM

    Quiero probar esa chela....

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Eloy Adelso Mérida Mazariegos /

    23/02/2020 7:08 AM

    Excelentes publicaciones Nómada.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Mary /

    22/02/2020 3:34 PM

    También puedes observarlo en otras marcas. Güin es un ejemplo.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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