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El país en donde decir “Derechos Humanos” es detonar un discurso de odio

Los Derechos Humanos son esenciales y los garantiza la Constitución. Sin embargo, en Guatemala lo convirtieron en una mala palabra y a los activistas que los defienden se les acusa de ser aliados de delincuentes. De esa manera, a pesar de abogar por toda la sociedad, ellos son los que están en la mira de la violencia y del discurso de odio.

De dónde venimos Defensores de Derechos Humanos Discurso de Odio P147 Periférica

Ilustración: Diego Orellana

1. “Di pija, me dieron pija. Estoy en paz”

El diputado oficialista Estuardo Galdámez presume haber sido parte del cuerpo élite conocido como “kaibiles” del Ejército de Guatemala. En los eventos solemnes luce una boina corinta que identifica a este grupo militar y hace reverencia a la institución armada cuando tiene oportunidad.

Galdámez también es candidato a la presidencia por el partido de gobierno, el FCN, y está enfrentando un proceso de antejuicio acusado de cohecho pasivo, lavado de dinero y violación a la Constitución.

Con todo esto, Galdámez sigue siendo una de las voces que lideran el discurso de odio en contra los defensores de derechos humanos. Le gusta llamarlos “vividores” y asegura que, de ganar la presidencia, nunca se sentaría con ellos para dialogar.

—Yo no tengo odio en mi corazón. Yo les di pija, me dieron pija, estoy en paz en mi corazón—, dice Galdámez para reforzar su opinión sobre las personas que defienden los derechos humanos.

Al hablar de dar pija (golpear), Galdámez se refiere a que formó parte del ejército que, según la Comisión de Esclarecimiento Histórico, cometió 623 masacres en un enfrentamiento de 36 años que dejó más de 200 mil muertos y que provocó que más de un millón de personas abandonaran sus hogares.

El presidenciable grita. Lo hace cuando ha leído actas en el Congreso, cuando da conferencias de Prensa, cuando habla con los periodistas. Y también eleva el tono de voz cuando se le pide una opinión sobre las organizaciones de defensa de los derechos humanos:

—Yo respeto a los guatemaltecos, todo lo relacionado en materia de derechos humanos, a las personas como tal, no soporto a los oportunistas que viven del resarcimiento, a esa gente la detesto, que lucran con la paz, armonía social de los guatemaltecos. Con esa gente nunca voy a estar de acuerdo y nunca me voy a sentar con ellos.

2. Una labor incomprendida

En agosto de 2018, dos mujeres agentes de la Policía Nacional Civil se enfrentaron a balazos contra un grupo de delincuentes. Todo quedó grabado en video y la mayoría de medios de comunicación digitales lo publicaron. En los comentarios en redes sociales se leían halagos para las agentes, pero también un mensaje muy repetido:

—Ojalá que los Derechos Humanos no se las lleven presas, porque ellos defienden a los delincuentes.

Esa idea tergiversada sobre el trabajo de los defensores de derechos humanos se repite a diario; es una idea equivocada y carece de todo sentido y veracidad. Primero, ni el Procurador de Derechos Humanos, ni las organizaciones que defienden estos derechos pueden capturar o llevar a la cárcel a alguien.

Sin embargo, la Procuraduría de Derechos Humanos (PDH) sí vela por los derechos de todos los ciudadanos, incluso, los que quebrantaron la ley. Esto quiere decir, que velarán porque cualquier persona que llegue a la cárcel enfrente un proceso legal justo y que no sean torturados.

Pero, ¿por qué se generalizó la idea de que los Derechos Humanos defienden a los delincuentes? Muchos creen que no fue por casualidad.

3. 812 días en la cárcel siendo inocente

Entre los defensores derechos humanos también se consideran a los líderes que trabajan por la defensa de la tierra y los recursos naturales y quienes defienden los derechos ancestrales y de tierra de comunidades indígenas. Uno de ellos es Abelino Chub, quien pasó 812 días en la cárcel acusado de delitos graves como asociación ilícita, asociación de gente armada, coacción, usurpación agravada e incendio.

Fue capturado el 4 de febrero de 2017 por la invasión de la finca El Murciélago en El Estor, Izabal, ocurrida el 7 de agosto del 2016.  Durante más de dos años, Chub estuvo preso en El Preventivo de la zona 18, en la misma cárcel en la que se encuentran asesinos, extorsionistas y pandilleros acusados de desmembrar personas.

El Tribunal lo absolvió de forma unánime. La Cámara del Agro dijo en ese momento que manifestaba su “preocupación por el daño que genera la falta de certeza jurídica sobre el derecho de propiedad privada”.

Mientras tanto, en las redes sociales, decenas de usuarios señalaban en las publicaciones de los medios de comunicación que su libertad se debía a que era beneficiado por su “ideología” y que seguramente volvería a invadir una finca y quemar propiedad privada. En esas notas, sobre las que los usuarios comentaban, se explica que la defensa de Chub demostró que él estaba en Sololá el día de la invasión.

El caso de Chub no es aislado. En este se buscó la criminalización de un líder que luchaba por los derechos de las comunidades, pero en muchos otros casos los defensores son asesinados.

En el Informe  del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humano 2018 se alerta sobre el riesgo que viven los líderes comunitarios: “Hubo una fuerte escalada de la violencia contra defensoras y defensores de derechos humanos, especialmente quienes defienden derechos a las tierras y los recursos naturales. En mayo y junio, siete defensores de dos organizaciones, el Comité de Desarrollo Campesino (CODECA) y el Comité Campesino del Altiplano (CCDA), fueron asesinados, algunos de manera particularmente brutal”.

Entre las muertes que menciona el informe están Juana Ramírez, comadrona y fundadora de la Red de Mujeres Ixiles, en Nebaj, Quiché, y de Luis Arturo Marroquín, líder de CODECA, en San Luis Jilotepeque, Jalapa.

Sin embargo, estos no son los únicos. El 19 de marzo de 2019 asesinaron en Poptún, Petén, a Willy René de Paz, candidato a un cargo público por partido Movimiento para la Liberación de los Pueblos (MLP), organización política vinculada a CODECA, y menos de un mes después, el 8 de abril, también fue encontrado sin vida Hemil Leonel NÁjera, miembro del comando de campaña del mismo partido político.

En total, el MLP ha denunciado que tres de sus candidatos y seis de sus fundadores fueron asesinados entre 2018 y 2019.

4. “Hay una tergiversación de qué es un derecho humano”

Juana Sales es integrante del Movimiento de Mujeres Indígeas Tz’ununija’ y ha trabajado en los últimos años como defensora de los derechos humanos. Ante los señalamientos de que las personas que hacen con ella ese trabajo solo defienden delincuentes, Sales tiene una explicación.

—Durante el Conflicto Armado Interno el enemigo al que estaban matando era un ser humano, pero se justificaba su muerte porque tenía una ideología distinta. Ahora, se intenta justificar lo mismo con las personas que son señaladas de cometer un delito—, explica.

Pero, Sales considera que esto no es una casualidad.

—Cuando defendemos los derechos humanos creen que defendemos a delincuentes, cuando no es así. Hay una mala concepción de esto, pero es intencionada. Es una manera de ponernos en mal.

Esto, finalmente, desde el discurso de líderes o incluso de funcionarios y diputados, para Sales es con la intención de menospreciar y silenciar su trabajo.

—Es una manera de ponernos en mal, para decirnos que no deberíamos de existir, desprestigiarnos y hacernos de menos—, concluye.

5. ¿Odio contra odio?

El diputado Fernando Linares Beltranena está cerca de dejar el Congreso de la República, pero las ideas que él defiende aún no se irán. Al ser cuestionado sobre el discurso de odio contra los defensores de derechos humanos aseguró que el verdadero ataque es contra el Ejército.

—El  odio es recíproco. Aquí hay un odio contra los militares y atrás hay pisto. El discurso de odio se da cuando le llaman genocidas a los militares—, asegura el diputado.

El diputado Linares Beltranena acusa a los defensores de derechos humanos de ser unos “vividores”, de fomentar el odio para obtener resarcimientos.

Esta es una idea bastante apoyada entre las personas que critican a los activistas, a pesar de que hay casos en que se han rechazado los resarcimientos económicos. Por ejemplo, en el caso de Sepur Zarco, “las Abuelas” pidieron a la juez que el resarcimiento no fuera monetario, sino en acciones para evitar que las masacres vuelvan a ocurrir.

Por ejemplo, las medidas de reparación incluyen la compra de terrenos para construir una escuela y un centro de salud, pero no dinero en efectivo para las víctimas.

Sobre el discurso de odio, Nineth Montenegro explica que, basada en su experiencia, esto no sirve más que para dividir al país. Su esposo, Fernando García fue secuestrado durante el conflicto armado interno y, hasta ahora no ha aparecido.

—Hay gente que vive queriendo dividir a la sociedad y generar polarización y enfrentamiento. Más allá de cualquier posición ideológica, tiene que ver con justicia—, explica Montenegro.

La diputada Montenegro asegura que construir el discurso de odio sirve para mantener a la población controlada.

—La gente cree cuando le dicen que los defensores de derechos humanos está a favor del matrimonio homosexual, que están a favor del aborto, que no creen en el matrimonio y la familia. La gente conservadora se aterroriza, que es la mayoría del país. Ese discurso genera terror y eso les inhibe de pronunciarse—, explica la diputada.

6. Los números que preocupan

El discurso de odio se convierte en violencia. En el caso de los defensores de derechos humanos se vuelve en más de dos asesinatos al mes. Según los datos publicados en el Informe  del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, 26 defensores murieron en 2018. Entre ellos 23 eran hombres y 3 mujeres, incluida una defensora trans.

En este mismo estudio se explica que en el primer semestre de ese mismo año, 260 defensores habían sufrido ataques de distinto tipo por su trabajo.

Esto muestra que la situación para los defensores de Derechos Humanos está lejos de mejorar. Según la Unidad de defensores y defensoras de los derechos humanos en Guatemala (Udefegua), en 2017 ocurrieron 52 asesinatos y 493 agresiones contra activistas. A esto, se suman 186 casos en los que se criminalizó la labor de los defensores.

La situación en años anteriores es similar, aunque muestra una tendencia marcada. En cada cambio de Gobierno el número de ataques y asesinatos disminuye, pero luego vuelve a subir.

De esa manera, en los últimos 10 años, 221 personas fueron asesinadas por su labor de defender los derechos humanos. A pesar de esto, ningún candidato a la presidencia ha hecho público un plan que busque detener este delito.

Los derechos humanos en los Acuerdos de Paz
Luego de 26 años de violaciones sistemáticas, uno de los factores principales en la firma de la paz era un acuerdo sobre derechos humanos. De esa manera, el 29 de marzo de 1994, en la ciudad de México, se firmó el Acuerdo Global sobre Derechos Humanos.

Uno de sus puntos principales era el capítulo dos, llamado “Fortalecimiento de las instancias de protección a los Derechos Humanos”. Además, el cuerpo principal de este acuerdo buscaba fortalecer el trabajo de la Procuraduría de Derechos Humanos y su titular. El actual, Jordán Rodas, ha sido blanco de ataques e intentos de ser destituido por su abierto apoyo a la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG).

En el acuerdo, también se dedicaba especial atención a los defensores. En el capítulo siete, llamado “Garantías y protección a las personas y entidades que trabajan en la protección de los derechos humanos” se especificaba que el Gobierno de Guatemala debía hacer esfuerzos para “garantizar y proteger en forma eficaz la labor de los individuos y entidades defensoras de los derechos humanos”.

Sin embargo, las actuales autoridades están lejos de esforzarse por cumplir con este acuerdo.

7. Pasos atrás: la labor del Gobierno

En 2008, un año en el que se asesinaron 12 defensores de derechos humanos se creó una instancia en el Ministerio de Gobernación que permitía atender las emergencias y evitar los ataques. Sin embargo, la llegada de Enrique Degenhart como ministro durante el gobierno de Jimmy Morales cambiaron las cosas.

Esta instancia estaba formada por organizaciones de derechos humanos, Ministerio Público, PNC y el Ministerio de Gobernación. Existía un chat para comunicar de inmediato las amenazas, pero Degenhart decidió cambiar los protocolos.

Ahora, lo defensores de derechos humanos que recibían amenazas debían comunicarse por escrito a nombre del Ministro, con el fin de que llegara hasta el despacho superior antes de que se tomara una reacción.

Debido a esto, sobre todo porque se perdía el concepto de atender una emergencia, las organizaciones de derechos humanos se retiraron. De nuevo, los defensores se quedaron sin alguien que los defienda.

Antes de retirarse, las organizaciones enviaron una carta al Ministro de Gobernación, pero hasta la fecha no la han respondido. Según los datos de Udefegua, para esta instancia se había creado un grupo de policías especializados en derechos humanos, pero el contrato de estos agentes fue cancelado el 31 de diciembre de 2018.

8. ¿Cómo cambiar la percepción de los derechos humanos?

Juana Sales, activista indígena y defensora de derechos humanos, cree que la solución es la educación.  Ella pone un ejemplo sencillo para entender cómo se pierde el valor de todo.

—Los jóvenes dicen ‘son una basura’, es la tendencia de que ya no se valora la vida, de que puedo hacer contigo lo que yo quiera—, dice Sales.

Mientras tanto, el Informe  del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha recomendado al Estado a respetar y proteger a los defensores de derechos humanos, en particular antes y durante las elecciones. Sin embargo, en pleno proceso electoral no hay una respuesta específica a esa recomendación.

Por ahora, la situación es complicada. No hay una instancia funcional que defienda a los defensores mientras que los ataques continúan.

Juan Manuel Vega
/

Periodista guatemalteco. Empecé en radio y terminé enamorado de las posibilidades del periodismo digital. Lo único que siempre he querido hacer es leer y escribir.


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    Luis Paraiso /

    17/05/2019 1:38 PM

    812 días en la cárcel siendo inocente
    Si los defensores de los derechos humanos tenían la certeza de que era inocente porque hizo 812 días de cárcel. ¡eso es mal trabajar!
    De las personas que guardan prisión en el Mariscal Zabala no he leído que pidan ayuda a los defensores de los derechos humanos. ¿Porque será? Quizas ahi si estan bien respetados los derechos humanos.
    ¿Porque todas las prisiones del país no tienen las mismas condiciones de vida que esta ultima?
    Los asesinatos no es cuestión de odio. Me parece que esto sucede porque estas personas ponen en dificultad los intereses económicos de los otros. Odiar es una palabra que obedece más que todo a un sentimiento moral y no al derecho.
    Por ejemplo cuando se dice que “—El odio es recíproco. Aquí hay un odio contra los militares y atrás hay pisto.”
    “El diputado Linares Beltranena acusa a los defensores de derechos humanos de ser unos “vividores”, de fomentar el odio para obtener resarcimientos.”
    Por eso la las demanda de las abuelas de Sepur Zarco de pedir como medidas de reparación la compra de terrenos para construir una escuela y un centro de salud, pero no dinero en efectivo para las víctimas. Es la respuesta más acertada a las críticas porque habla de colectivo y no del individual.
    Si usted juzga la actitud de las personas desde el punto de vista MORAL siempre perderá en derechos. EL DERECHO NO ES MORAL.
    Lo que dice la señora Montenegro está un poco jalado de las orejas. Debería mejor soltar la guayaba. Es igual que el resto de la clase política que suben al árbol, marido hijos, as, sobrinos, cuñados, as, suegros, etc. Entre casaca y casaca viven colgados del árbol igual que Taracena, Iván Arévalo, Mario Israel Rivera, Arístides Crespo, Pero esto no vale que para los diputados todo lo que concierne el estado de Guatemala esta cooptado por un grupo de FAMILIAS que llego a ser una clase, una casta política con diferentes partidos pero con las mismas ambiciones y nada que ver con las ambiciones de los electores. Entre ellos se llaman LA FAMILIA POLITICA.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Rathor /

    16/05/2019 7:07 PM

    La pregunta del millon...porqué los ddhh defienden a los invasores de tierras y no a los dueños legitimos y legales...???

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    Jose Gutierres /

    16/05/2019 9:53 AM

    Los ataques a los derechos humanos se utiliza de muletilla para esconder la incapacidad de la policia para disminuir los niveles de delincuencia. Historicamente en este pais la violacion de derechos humanos se ha utilizado mas para callar a la oposicion que combatir el crimen.

    Afortunadamente la mayoria de procuradores han sido de criteriro independiente y no lame-culos de los poderosos como gusta por estas latitudes.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Oscar Gonzalez /

    16/05/2019 8:15 AM

    El eterno gran problema de este nuestro lindo país es que nadie emite criterios, posiciones opiniones o actua de forma objetiva e imparcial, siempre todo lo que hacemos debe pasar el filtro turbio de la ideología, es tan claro todo lo que gusta y no gusta a la derecha y viceversa y somos esclavos de esas ideologias y por supuesto eso no nos permitirá nunca conciliar.

    Para muestra un botón, aunque concido en su interés de discutir sobre las razones de por qué la lucha por derechos humanos se ha satanizado (le doy rápidamente mi opinión: creo que ha sido también porque las personas encargadas de liderar estas luchas se han politizado buscando la atención mediática en la protección de personas que han violentado la ley), también me parece que su artículo está exageradamente sezgado también por su idealogía, por ejemplo el solo hecho de "hinchar" el número de días que el líder comunitarios y no utilizar (meses o años) tiene el trasfondo de inclinar la percepción de la lectura para un lado de la balanza, no debería ser la labor de un periodista, es la labor de un vocero ideológico.

    Ojo, no defiendo a la derecha, los personajes que usted describe (Galdamez, Linares) es de lo peor que ha parido Guatemala, seres oscuros y corruptos, pero también se le olvida que hay millones de Guatemaltecos, trabajadores, honrados, que creen en la propiedad privada, que trabajan arduamente por ella y por consiguiente quieren defenderla a capa y espada.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!



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