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Orgullo de mamá: Amar y acompañar sin prejuicios a una hija trans

“Mami, en el cielo se confundieron. Yo tuve que haber nacido niña”, le dijo Rosa a Anneliza, quien después de un tiempo de negación, se dio cuenta que detrás de esa frase de su pequeña hija había mucha valentía. Eso pasó hace 7 años y hoy con orgullo puede decir que es madre de una pre-adolescente trans.

lgbtiq orgullo de mamá

Ilustración: Diego Orellana

“No estamos en Europa ni Canadá”, dice Anneliza y con ello justifica su deseo de proteger la identidad de Rosa*. Dice que la ama y la apoya, pero en una sociedad conservadora como la guatemalteca aún siente miedo de revelar sus nombres.

A los dos años Anneliza ya miraba señales de que Rosa era distinta, pero lo confirmó hasta los cinco años. A partir de ese momento le llevó otros cinco años aceptar y acompañar a su niña en la transición. Actualmente ella es una pre-adolescente de 12 años.

Anneliza no duda en decir que Rosa se dedicará a las artes; es una niña talentosa y artística. La creatividad inunda la casa cuando la joven se pasea en pijama cantando, bailando y pintando

No siempre fue así.

Antes de la transición Rosa se veía triste. Anneliza lo reconoce ahora. La misma sonrisa que ve hoy no aparece en las fotos de antes. A veces piensa en toda la frustración que le pudo ahorrar a su hija si la transición hubiese llegado más rápido. Pero algo le consuela: cuando conoce a personas trans adultas, siempre le repiten la misma frase:

“Si mi mamá me hubiera apoyado como usted apoya a su hija, mi vida sería tan distinta”.

Un ambiente para expresarse libremente

Anneliza cuenta que un día su hija, antes de la transición, se le acercó y le dijo: “Mami, en el cielo se confundieron. Yo tuve que haber nacido niña”. Lo dijo con toda espontaneidad y naturalidad propia de su edad. Anneliza admite que en ese momento sintió miedo y confusión.

Le habían enseñado que los niños juegan con carritos y muñecos de acción, les gusta el color azul y se comportan con soltura. Pero a Rosa no le gustaba eso. Lo que en ese momento le estaba diciendo esa pequeña persona que tenía al frente la confrontaba con lo que había aprendido durante años sobre los roles de género y lo que suponía era ser hombre o mujer.

Para Anneliza fue difícil a pesar que conocía sobre la comunidad LGTBIQ+, pues tiene amigos gays y lesbianas. En su círculos sociales había diversidad y la aceptaba. A pesar de eso, tenía miedo de enfrentarse a la idea de la niñez trans, algo tan poco hablado y tan desconocido, y que todavía en países como Guatemala sigue siendo un tema tabú.

Cuando aún dudaba sobre el tema encontró mucha gente en el camino que le decía que era “alcahueta” y que el comportamiento de Rosa era un berrinche, que era una etapa y que se arreglaba con nalgadas. Pero la decisión de acompañar la transición de su hija vino cuando se dio cuenta que la vida, tal como era para Rosa en ese momento, solo le causaba dolor y sufrimiento.

Así que un día se decidió: “Mi lealtad está con mi hija”. Y fue así como comenzó a informarse en el tema de infancias transgénero, reaprender y cuestionar lo que hasta el momento daba por hecho.

Cuando ve hacia su pasado, se siente afortunada de haber creado un entorno seguro, donde su hija puede ser libre de decir cómo se siente, de expresar su identidad sentida, sin miedo a ser reprimida.

Rosa, la valiente. Anneliza, la incondicional.

Anneliza dice que lo que más admira de su hija es su valentía, su convicción y su resiliencia. Y lo es, Rosa soportó críticas y cuestionamientos sobre su identidad. A pesar de su edad, su pensamiento es firme y su alma feliz.

Rosa es valiente porque Anneliza le ha dado las herramientas para serlo, afirma. Esto es determinante en el acompañamiento a jóvenes de la comunidad LGBTI+ en sociedades conservadoras donde pueden ser objeto de discriminación, violencias y exclusiones.

Anneliza se describe a sí misma como “mamá leona, con el instinto de protección a su cría” lista para defenderla cuando alguien le ataque, menosprecie o haga daño. Ser mamá de una hija trans en una sociedad conservadora e ignorante de la temática es una constante lucha con amigos, familia e incluso los centros de educación.

Anneliza ha aprendido a alejarse de la gente que no le hace bien a Rosa. Al principio el acompañamiento que le brindó a Rosa se tradujo en desencuentros con familiares que no aceptaban la transición de la niña. Pero no solamente fue en ese ámbito. También tuvo problemas cuando su hija comenzó la transición y le pidieron retirarla del colegio. Eso fue un golpe duro: el lugar que debía dar educación contra la discriminación fue el primero en discriminar. La retiró y encontró otro lugar para que su hija se desarrollara plenamente.

Hoy el terreno donde se mueve es incierto. Dentro de su familia hay quienes la apoyan en silencio y hay otros que la señalan. Ella, por su parte, aprendió a marcar territorio y no dejar que nadie pasara los límites del respeto. Su guía es el inmenso amor por Rosa, su hija.

 


Orgullo de Mamá es una serie de reportajes en los que contactamos a madres para entender cómo fue el proceso personal que atravesaron para entender la identidad sexual de sus hijos o hijas. Los nombres fueron cambiados para proteger la identidad de las familias.

Puedes leer tambień:

1. Mi hija es lesbiana. Dios no se equivocó al hacerla diferente.

2. Ser mamá de un hombre trans en una sociedad homofóbica 

Francelia Solano
/

Leer, escribir y dudar son mis necesidades básicas. Periodista especialista en detectar mentiras.


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    harold Mora /

    04/08/2020 11:44 AM

    Buen día, ya ratos no entraba a leer. Buenos temas, aclaro somos una familia tradicional, pero como el tema me gusta informarme. en fin felicito a la periodista por estos temas que espero logren romper mas la membrana de la incensates. Ahora bien me gustaría leer sobre las personas lgbt en los pueblos del occidente del país
    . Ya que por sus costumbres y visión ancestral son igual o mas rígidos que otros. Nuevamente muchas gracias por darnos textos para lectura formadora.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    David C /

    29/07/2020 6:22 PM

    Niño...señora busque ayuda profesional. Como espera que la sociedad acepte a su hijo, si ni el mismo se acepta? Es sencillo, si tiene pene, es hombre; si tiene vagina es mujer. No podemos forzar a la sociedad a negar biologia básica solo para no ofender la imaginacion de una sola persona.
    Le deseo éxito con su hijo.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

      Carol /

      01/08/2020 12:12 PM

      Como comentarios como este ..estamos como estamos.... si no le gusta pade de largo hagase ver usted.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

      Guillermo /

      31/07/2020 7:18 PM

      David, en primer lugar tenés que entender que "hombre" y "mujer", son categorias sociales no categorías biológicas.

      ¡Ay no!

      1

      ¡Nítido!

    EMILIA AREVALO /

    26/07/2020 7:55 AM

    Yo tengo un hijo gay de nombre Victor, yo lo acepto como es y lo que la naturaleza le dió, me importa un cacahuate lo que piensen los demás, considero que los que mas critican esta inclinación, son los homosexuales de closet, que viven trabados en su interior pero no se animan a declares gay, y ponen el grito en el cielo, mi hijo Victor desde pequeño tuvo la inclinación homosexual y que culpa tiene, el no pido nacer asi

    ¡Ay no!

    4

    ¡Nítido!

    OSCAR QUAN /

    24/07/2020 7:09 PM

    Insisto que este tipo de artículos no deben de ser publicados ni mucho menos tan frecuentemente porque estamos avalando un mundo en dónde es aprovechado para forzar cosas que no son
    Pienso que dejaré de seguir a nómada por estas tendencias blt que no me aportan
    Yo respeto pero no comparto que eso sea empujado como un modo de vida

    ¡Ay no!

    5

    ¡Nítido!

      TU MACHO /

      25/07/2020 1:37 PM

      OSCAR QUAN, ya te hubieras largado a leer lo que te guste, g a y de closet...!!

      ¡Ay no!

      2

      ¡Nítido!

      Conrado Garcia /

      24/07/2020 8:20 PM

      Vive y deja vivir,asi de facil.

      ¡Ay no!

      1

      ¡Nítido!



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