El amor acaba

Al principio es todo nuevo. Los dedos llevan una tormenta que abre la piel y te hacen llover. Los labios se juntan uniendo más que las bocas. Un suspiro al oído recorre todo el sistema nervioso. Al principio no hay dudas: me gustas, te gusto. Hay urgencias, escapadas, sonrisas llenas de recuerdos. Al principio.

Opinión P369
Esta es una opinión

La boda de mi mejor amigo.

La película

Cuando el principio pasa y la necesidad que ahogaba se convierte en el cauce de un río que ya sabe por dónde llegar al mar, sorprende el que lo agarren a uno desprevenido. Ya hay besos usuales de saludo y despedida. Ya hay manos que se encuentran sin ver. Piel que lleva marcas invisibles que llaman a la caricia. El río del placer apenas traza el surco en la tierra. Hay cariño que toma la antorcha de la calentura y continúa la marcha.

Luego viene el amor. Ese que midió la entrega y vio que ganaba más dándose que quedándose. El amor que se hace, no sólo se siente. Y uno decide unir la vida y todavía siente las cuerdas del corazón tensarse con la voz del otro. La mesura no ahoga el deseo, lo amplía, le da gravedad, lo deja marinarse. Y el surco en la vida se hace más profundo, con un río que sigue siendo caudaloso, que aún puede arrastrar.

Pero llegan momentos de sequía. Pasa algo, un niño nuevo, un trabajo insatisfactorio, un cambio. El río mengua su caudal y sólo queda el principio de un cañón en la piedra de nuestras vidas. Y es allí donde toca pararse al borde del abismo y tomar una decisión: seguir, a pie, en seco, despacio y con dificultad o darse la vuelta dejando todo lo que ya se logró para encontrar de nuevo, lo nuevo.

El amor, ese enamoramiento que inunda nuestra corteza prefrontal con el coctel más peligroso del mundo, ese que dejan en las películas para un “y vivieron felices para siempre”, ése, se acaba. No hay nada que pueda sostenerse en esa intensidad. Ni el tsunami más violento dura para siempre. ¿Y qué queda después?

Una vida construida para durar, logra encauzar la pasión del principio sobre cauces de admiración y respeto. Los edificios más espectaculares fueron hechos sobre los cimientos más sólidos. Pero uno sólo ve lo que sobresale, nunca lo que lo sostiene.

El amor acaba. Hay días en los que pagar las cuentas es mucho más importante que un “te quiero”. Hay momentos personales imposibles de compartir que aniquilan el amor. Hay niños que atender, clientes que atender, mundo externo que atender. Uno como pareja no vive en un universo paralelo donde todo está contemplado y uno puede dedicarse exclusivamente al otro. Hay una vida y la vida cuesta.

El amor acaba. Ya no se eriza la piel con el recuerdo de una palabra rozando el cuello. Dejan de haber primeros momentos porque ya pasaron muchos. Terminan las escapadas, porque dormir juntos es de todos los días.

El amor acaba. Pero no acaba. Porque no dejamos de hablarnos y de interesarnos el uno por el otro. Porque entendimos que nunca somos iguales que ayer y que nos queremos seguir conociendo. Porque si nos volvemos a ver a los ojos, todavía nos encontramos.

El amor acaba y vuelve a venir. La decisión de seguir haciendo cada vez más ancha la brecha que marca nuestras vidas, esa que a veces está seca, nos abre el alma para refrescarnos cuando la fuente vuelve a brotar.

En la vida todo tiene ciclos. Creer que siempre se va a sentir lo mismo es haberse tragado un veneno que nos mata la ilusión misma que le dio vida.

Yo he vivido momentos de euforia, de esa que me hace hasta olvidarme del nombre. Y he sentido la aridez de un momento de vacío. Y sigo cruzando el surco de mi amor, porque la huella que me ha dejado es profunda.

Y llega el momento en el que vuelve a llover. Encuentras que los ojos que te miraban hasta detrás de tus párpados todavía son igual de negros y de profundos y de lindos. Que la piel sigue pidiendo la mano que ya dejó un tatuaje de sensación. Que te sigues riendo sola con el recuerdo de la noche de anoche.

El amor de películas, el tonto, el que termina cuando lees “Fin”, ése acaba. El otro, el de verdad, el que sentaste sobre la cabeza, ése no acaba nunca.

Luisa Fernanda Toledo
/

Abogada redimida. Ahora escribe para no pagar terapia.


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COMENTARIOS

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    Fabrizio Rivera /

    15/06/2018 7:12 PM

    Es algo tan lindo y profundo, tan real. Las líneas tejidas son perfectas, desde el principio al fin, haciendo catarsis en primera persona: pero llevándote de la mano en la historia, mostrándose desde la introspección que invita a esperar que vuelva a llover... que se llenen las surcos. Una maravilla.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Michelle /

    11/10/2016 2:34 PM

    Me encanto! Describe mi amor por mi pareja de ya casi 9 año...lindo!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    TITAN /

    10/10/2016 1:01 PM

    ¡Excelente! Me declaro seguidor de tus textos.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Juan Jose /

    10/10/2016 8:54 AM

    Sinceramente espero que si algun dia me vuelvo a enamorar, sea de alguien como usted. Me encantan todos sus articulos y este fue en definitiva mi favorito! Espero seguir leyendo cosas suyas y espero que vengan mas seguido.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Juan Pablo García /

    09/10/2016 11:34 PM

    Muy buen artículo, muy claro y real !

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Angel /

    09/10/2016 10:08 PM

    Me gusta el artículo. Yo sólo paso reportando un par de dedazos: "insatiscatorio" y "causes" en vez de "insatisfactorio" y "cauces". Saludos

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    José López /

    09/10/2016 1:13 PM

    El "amor", como concepto, no se más que un remanente caballeresco que sobrevivió en algo llamado Romanticismo (en el amplio sentido de la palabra) hace mas doscientos años.

    Lo que sí existe es la pulsión del apego emocional, que parte de necesidades individuales con carácter praxeológico; es decir los fines y los medios que nuestra conveniencia prescriba tales como: belleza física, estabilidad económica, semejanzas o similitudes de carácter moral, social, lúcido, &ª.

    Con todo, el carácter literario y confesional de la nota no abandona su ya cotidiana calidad estética.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Joselito Ramírez /

    08/10/2016 2:59 PM

    Top 10 vanguardista es estupendo una de las mejores lecturas que he tenido que bien Luisa Fernanda Toledo

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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